«La unión no siempre hace la fuerza. Cuando hace unas semanas se hizo público que iba a aparecer este remix muchos babeamos con la posibilidad de que se convirtiera por méritos propios en la canción de este verano tan olvidable. Sin embargo, la expectativa generada ha terminado siendo su mayor lacra. Por mucho que la repetitiva base oscura de The Bleesed Madonna se te meta en la cabeza desde el primer segundo, finalmente parece que es la propia Dua Lipa la invitada aquí porque apenas la podemos escuchar desde el primer estribillo. Madonna (sin duda, es ella quien se ha apoderado de la canción) y Missy Elliott cumplen perfectamente su cometido, pero eso no quita que este nuevo ‘Levitating’ suene a colaboración forzada y sin chispa. La original, ya de por sí, funciona a las mil maravillas por su pegajoso deje disco-funky, así que esta última ni suma ni resta, se queda en un terreno de nadie que es de todo menos memorable. Hablando en plata: en los últimos días Madonna ha dedicado más tiempo en sus redes sociales a mostrarnos cómo se lo está pasando con su familia de vacaciones en Jamaica que a promocionar este tema, por lo que podemos intuir perfectamente qué opina del resultado final. Sí, indiferencia máxima». Sergio del Amo.
“El ‘Levitating’ original era un festín de pre-estribillos, post-estribillos y puentes, a cual más pegajoso, que por estilo no tenía el impacto de un primer single, pero como cuarto o quinto no tenía precio. The Blessed Madonna lo ha convertido en una grabación lineal, sin “highlights” ni aire entre parte y parte, pero ahí se acaban los defectos de este banger de electro-technazo, que parece decir: “cuando no hay nada que mejorar, la única opción es cambiar radicalmente de tercio”. Si la original era el amor naíf con globos y corazoncitos sobre las íes, esta es el cerdeo de cuarto oscuro, igual de válido y atractivo: «Puedo ser tu chica si lo mantienes en secreto» dice Missy Elliott, divertidísima como siempre, entre lo de «cómeme las tetas a lo Betty Boop» y la referencia a DJ Khaled. La voz de Madonna suena más a Madonna que en toda la era Interscope (paradójicamente hay quien no la ha reconocido), y Dua Lipa les deja todo el protagonismo pasado el primer verso, como regodeándose en que sus ídolos estén dándolo todo con SU canción (a menos que sea ella el robot tipo Daft Punk, claro). No sé en qué momento una remezcla se ha convertido en un añadido de voces como el de Justin Bieber en ‘Despacito’ o Beyoncé en ‘Mi gente’, pero Dua Lipa, dos pasos por delante, recupera su viejo sentido. Future Nostalgia”. Sebas E. Alonso.
«Tenía muchas ganas de que ‘Levitating’ me gustase… pero no. La canción podemos verla de dos maneras: como un “remix” que consiste simplemente en añadir versos de la artista invitada (las artistas, en este caso), o como un remix de verdad, que transforme totalmente el tema. Pero es que de ninguna de las dos maneras funciona, y quizás Dua ha pecado de querer hacerlo TODO. Igual si llamabas a Madonna y a Missy Elliot para una canción tan buena como ‘Levitating’, era suficiente con añadir esos versos (incluso igual era suficiente con elegir a una de las dos, y dejar a la otra para otra canción). Pero es que esta decisión está llena de “igual”: igual si lo que querías era transformar completamente la canción, podías hacerlo guardándote la carta de Madonna y Missy, igual Madonna pegaba más en ‘Hallucinate’ que aquí (aunque su parte acaba siendo la mejor), igual ‘Levitating’ no se iba a beneficiar de una reconstrucción que parece sacada de un antro a las cuatro de la mañana, y no para bien. The Blessed Madonna no es que haya estado muy inspirada aquí, y lo que podía ser un acontecimiento pop acaba siendo bastante fallido. A este remix de ‘Levitating’ hay que reconocerle, eso sí, la valentía de plantear algo distinto, aunque no haya salido bien. De no ir a lo fácil. Pero es que a la vez: ay, Dua, lo tenías tan fácil…» Pablo Tocino.
Resulta sorprendente que las dos series más destacadas de este verano en España, las dos donde mejor ha funcionado el boca-oreja, ‘El colapso’ (Filmin) y ‘Normal People’, no se hayan estrenado en ninguna gran plataforma. El caso de la segunda es significativo ya que en Estados Unidos la distribuye Hulu, cuyos contenidos –‘El cuento de la criada’, ‘Mrs. América’, ‘Devs’- suelen llegar a España a través de HBO. Como ha ocurrido también con la reciente ‘The Great’, Starzplay se les ha adelantado (o HBO las ha dejado pasar torpemente).
‘Normal People’, producida por la BBC, ha sido el ‘Fleabag’ de este año. Al igual que ocurrió con la serie de Phoebe Waller-Bridge, ha sido un éxito sorpresa en Estados Unidos que se ha visto reflejado en los Emmy. Ha recibido cuatro nominaciones: mejor actor (el debutante Paul Mescal, que acaba de protagonizar ‘Scarlet’, el nuevo videoclip de los Rolling Stones), dirección (Lenny Abrahamson, que estuvo nominado al Oscar por ‘La habitación’), casting (gran parte del éxito de la serie se debe a la fabulosa química entre la pareja protagonista) y guión.
Este último es uno de los aspectos más destacados de la serie. ‘Normal People’ es una adaptación de ‘Gente normal’, la segunda novela de la joven irlandesa Sally Rooney, quien se dio a conocer hace unos años con ‘Conversaciones entre amigos’ (las dos están publicadas por Literatura Random House). La propia Rooney ha escrito el guión de la serie junto a Mark O’Rowe (‘Boy A’, ‘Broken’) y a una de las guionistas más prometedoras de la actualidad: Alice Birch, autora del libreto de la excelente ‘Lady Macbeth’ (2016) y de la segunda temporada de ‘Succession’.
La serie está escrita de maravilla. Lo que podría haber sido una historia romántica del montón –chica rica, rara y solitaria conoce en el instituto a chico pobre y popular-, se convierte, gracias al fabuloso guión, en un intenso y complejo drama sobre el paso a la vida adulta, las relaciones de pareja y la importancia del entorno -familiar, social- en la construcción de nuestra personalidad y en nuestra salud mental. A lo largo de doce episodios seguimos los encuentros y desencuentros de dos jóvenes de un pueblo de Irlanda. Un viaje desde la burbuja de la adolescencia a la realidad de la madurez, narrado con una puesta en escena naturalista, y con un nivel de intimidad y riqueza psicológica pocas veces vista en una serie juvenil.
Una muestra de esto son las extensas y muy comentadas secuencias de sexo. Más allá de su grado de explicitud, cada una de ellas es un ejemplo de cómo utilizar las escenas de cama para algo más que enseñar carne y trasmitir lo mucho que se desean los protagonistas. Cada encuentro, desde el primero, tierno, torpe y delicado, hasta último, intenso, apasionado pero con un giro perturbador, tiene una gran relevancia dramática: nos cuentan mucho sobre los personajes, sobre cómo son y cómo se sienten, y contribuyen a hacer avanzar la acción.
Dada la repercusión de la serie, que ha convertido en estrellas a los dos actores principales (tanto Daisy Edgar-Jones como Paul Mescal darán mucho que hablar), BBC y Hulu ya están preparando una nueva: la adaptación de ‘Conversaciones entre amigos’, escrita de nuevo por Alice Birch y la propia autora, y dirigida también por Lenny Abrahamson. Sin duda, una de las series más esperadas de 2021. 8,5.
Recientemente se supo que Megan Thee Stallion había recibido un par de disparos, en concreto el día 12 de julio, en Hollywood. Ante la acusación de que se lo había inventado, esta semana compartía una foto de su pie tras recibir los dos impactos, instantánea que después decidía borrar de las redes, tras haber narrado que había sido «la peor experiencia de su vida», que pasó «mucho miedo» y que no era «algo sobre lo que bromear». La instantánea en la que se ve cómo le dejaron el pie aún está subida en medios como Variety.
En todo caso, ha vuelto a la red para acusar al rapero Tory Lanez de ser el autor de los disparos. Lanez fue detenido aquella misma noche acusado de posesión de armas, pero Megan Thee Stallion no le había acusado hasta ahora, un mes y medio después. Ha sido en una sesión de Instagram donde, como informa Pitchfork, indicó: «sí, este «nigga», Tory, me disparó. Me disparaste e hiciste que tu representante y tu equipo fueran a blogs a mentir y toda esa mierda. Deja de mentir, ¿por qué mientes?». Según su relato, había cuatro personas reunidas aquella noche en un coche cuando estalló una discusión, ella decidió salir del coche para distanciarse de la discusión, y entonces Tory Lanez decidió dispararle desde dentro del vehículo.
Además, Megan relata que temió la llegada de la policía, porque «la policía dispara a los cabrones por nada. La policía ha estado matando a gente negra sin ninguna jodida razón. En cuanto la policía nos dijo que saliéramos del puto coche, la policía es realmente muy agresiva. ¿Creéis que voy a decir a la policía que unos negros tenemos una pistola en el coche? ¿Queréis que le diga a la ley que tenemos una pistola en el coche para que puedan dispararnos a todos?», se ha preguntado, de manera retórica, en relación con las protestas recientes tras la muerte de varias personas negras a manos de la policía. Pitchfork ha contactado con el equipo de Tory Lanez para conocer su versión de los hechos, si bien es poco probable que se la dé a la prensa, cuando ha sido recientemente detenido por posesión de armas.
Tory Lanez es un rapero de 28 años de Toronto, por muchos conocido por haber tenido una serie de beefs con Drake. Tiene 4 discos en el mercado, todos los cuales han llegado al top 5 en Estados Unidos y Canadá, y ha sido nominado a los premios BET, Juno y Grammy, en este último caso en la subcategoría R&B por su tema ‘Luv’. Esta última ha sido su único top 20 en Estados Unidos, si bien sus canciones más escuchadas a día de hoy son colaboraciones exitosas con gente como DaBaby o Chris Brown.
Aunque la impresión es que no tanta gente como debería se enteró de ello, ‘Panorama’ ya mostraba a una autora personal dentro del ámbito del cantautor independiente patrio. En el caso de Chlöe’s Clue y de ese segundo disco, buscando un hueco propio en el pop de guitarras de ascendencia 50s, cercana a She & Him o a la Angel Olsen más ligera, y demostrando una gran capacidad compositiva y con toques únicos como la querencia latina de ‘Cafe-Bar 2000’. Ese tema, precisamente, era un aperitivo de lo que nos traía este ‘Carmín y rubor’, pero ni así podíamos sospechar hasta qué punto sería osada Raquel Adalid, la joven valenciana tras este proyecto.
De manera casi inadvertida, en la primavera de 2019 daba una pista de lo que se venía, mostrando una versión eléctrica pero minimalista de ‘Quémame’, una canción magnífica que, más allá del giro definitivo a la lengua castellana, plasmaba una querencia melodramática y apasionada. Ese era el camino a seguir, y la primera versión, acústica, de ‘Carmín y rubor’ y la maravillosa balada pianística y cupletera ‘Pecados delicados’ lo confirmaban con creces. Pero la gran sorpresa llegaba con la imaginativa ‘Tango techno’ que, con imaginación desbordante –articulada por Adalid con la asistencia de los músicos y productores Edu Figueroa y Víctor Mejías– y de forma algo equívoca, aderezaba pasos de tango pero no con techno, sino con pop acústico de guitarras. Y esta vez, con una letra de chispeante comicidad, cuyo culmen es “porque rota estoy por dentro, pero buenas ganas tengo de bailar tango con él”.
Si hay un hilo conductor en ‘Carmín y rubor’, ese es el baile agarrao, ya sea ligero (un pasodoble como el que, con guiños a la tuna, nos regala en la juguetona ‘A ganas ganaré) o más lento (el tan sensual como triste chachachá ‘Sangre y mantel’). Por eso tampoco chocaba
la transformación en tórrido bolero que ejercía de single principal, el mentado ‘Quémame’, aquí junto a los mexicanos Daniel, Me Estás Matando, ni la sandunguera bossanova de ‘Sombrita’. Y por eso ‘Carmín y rubor’ es una especie de traducción a códigos contemporáneos –por mucho que digamos, detrás de cada uno de estos temas no hay sino canciones pop redondas e incontestables– de la música popular –en línea con sus admiradas Natalia Lafourcade o Mon Laferte, pero en códigos cañís–.
Y así nos retrotrae a cuándo éramos ávidos púberes –que no niños, porque los picores que uno siente escuchando su voz aquí carecen de inocencia– y quedábamos embelesado por el fulgor de las fiestas del pueblo, con sus guirnaldas, sus ferias de bombillas desnudas, sus pistas de baile polvorientas, apenas regadas con los restos etílicos cuyo olor se entremezcla mezclan con el de la fritanga, el encurtido y los perfumes a granel. Eso sí: en lo alto del escenario, junto a los sudorosos músicos, brilla una cantante con maneras de diva, engalanada con un vestido espectacular que impide apartar la vista de sus ademanes, desgranando cada una de sus canciones con desgarro y pasión contagiosa, haciendo ver que canta lo que siente. O viceversa.
Pero el repertorio de la diva en cuestión, más que a la pachanga o al latineo impostado de Tam Tam Go o Manolo Tena, transporta a la visión del folclore de la que hace gala Santiago Auserón como Juan Perro –de hecho, musicalmente no sorprenderían en su repertorio temas como ‘Ay, Cuba’, que bien parece una adaptación de un clásico sin serlo en realidad, o el mambo de ‘Dados’–. Como el veterano trovador, y aunque no pueda negarse cierta bisoñez (al fin y al cabo, Raquel tiene 24 años y estas son sus primeras letras en español), Chlöe’s Clue mima las palabras y las escoge con cuidado. Porque, incluso aunque a veces sean un tanto indescifrables o sus juegos cómplices lleguen a despertar cierta vergüenza ajena (esos “me muerde la carne, me arde el corazón”, “crudas dudas”, “con mi souvenir de Benidorm, ¿vas a venir o mejor me voy?” de ‘Cobardes alardes’), prima la sonoridad. Ella las moldea, acaricia o araña a placer, apretando los dientes o ronroneando, siempre con la intención de provocar emoción, sensaciones.
La interpretación vocal de Adalid es, sin duda, uno de los puntos fuertes de esta nueva Chlöe’s Clue, pero no cabe despreciar un fondo musical riquísimo que, aunque sea eminentemente minimalista, lo llena todo con inteligentes arreglos que aluden a una orquesta completa. Una sutileza verdaderamente encomiable, que equilibran a base de elegancia la desacomplejada sencillez de estribillos fácilmente coreables y divertidos como “bi-ma-mum-bi-ma-mam-bimain” (‘Dados’) o esos desopilantes “no lo sé, no lo sé”, con forzada y casi cómica voz varonil (‘A ganas ganaré’). ‘Carmín y rubor’ es una rareza en nuestro panorama y no nos extrañaría que, como señala Raquel, pueda incluso tener más aceptación entre un público de América Latina mucho menos remilgado que el indie medio español. Precisamente por eso, por su valentía y honestidad, solo cabe rendirse sin paliativos ante una reinvención a la que pocos se habría atrevido. Y al que le pique, que se rasque.
Calificación: 8,2/10 Lo mejor: ‘Quémame’, ‘Pecados delicados’, ‘Carmín y rubor’, ‘Tango techno’, ‘Sombrita’, ‘Ay, Cuba’ Te gustará si te gustan: Natalia Lafourcade, Mon Laferte, Daniel, Me Estás Matando, Devendra Banhart, Juan Perro. Escucha:Criminals
Es obviamente el lanzamiento destacado de este viernes 21 de agosto, pero también uno de los más importantes del año en la música pop: por fin, tras su ya sempiterna demora por la Covid-19, el nuevo álbum de The Killers ha visto la luz. Un ‘Imploding the Mirage’ que, sin renunciar a su grandiosidad habitual, podríamos calificar como el disco indie (un secretito: en realidad, por más que se les haya calificado así, nunca lo han sido) del ahora trío de Las Vegas. Para empezar, y en contraste con el tono más electrónico de ‘Wonderful Wonderful‘ (que contaba con Erol Alkan o Stuart Price en el equipo), cuenta con la crudeza que ofrece el reputado Shawn Everett –ganador de cinco Grammys por sus trabajos con grupos y artistas como Alabama Shakes, Kacey Musgraves o The War On Drugs, a los que volveremos más tarde–, aderezada con la imaginación y capacidad para sorprender de Jonathan Rado, integrante del dúo Foxygen (valedor de los sin par The Lemon Twigs, que curiosamente lanzan hoy también su nuevo disco).
Ambos han trabajado al alimón con Brandon Flowers, Mark Stoermer y Ronnie Vannucci Jr. –aunque no ha participado en el álbum ni lo hará en la gira del año que viene, Dave Keuning continúa siendo miembro de la banda y volverá a ella, aseguran– en este ‘Imploding the Mirage’, pero no son los únicos nombres del panorama alternativo que intervienen en el álbum. No solo el australiano Alex Cameron –curiosamente, hoy mismo lanza también un EP de demos de su último disco ‘Miami Memory’– aporta de nuevo (ya lo hizo en el anterior álbum) hasta cinco colaboraciones compositivas, sino que en la grabación del álbum se han implicado músicos como Adam Granduciel –de los mentados The War On Drugs, con los que el disco tiene una evidente deuda sonora, y sirva como ejemplo la magnífica apertura ‘My Own Soul’s Warning‘, del acaba de estrenarse un segundo vídeo–, el dúo femenino Lucius –suyos son los coros de la key-track ‘Blowback’–, el prestigioso Blake Mills –Fiona Apple, entre otros– o Weyes Blood. La autora del fantástico ‘Titanic Rising‘ cobra un insospechado protagonismo en el dueto ‘My God’, que co-escribe.
Hay que aclarar, eso sí, que tampoco estamos precisamente ante una reinvención sonora, como la de Taylor Swift con The National en ‘folklore’. La épica rock con guiños a Fleetwood Mac –su miembro ahora desahuciado, Lindsey Buckingham, ha sustituido a Keuning en las guitarras en varios temas– y sobre todo al Bruce Springsteen de finales de los 70 y primeros 80 (ineludible en ‘Dying Breed’) se erige como la gran enseña de The Killers en este disco, resultando perfectamente coherente con todos sus discos. De hecho, la bailable ‘Fire In Bone‘ se intuye como un descarte de su anterior disco, aunque en general el sonido de ‘Imploding the Mirage’ conecta más con el sonido de ‘Hot Fuss’ y ‘Sam’s Town’. Sin perder, eso sí, la perspectiva de banda de estadio que se han ganado en el último lustro, como muestra el single principal ‘Caution‘… pese a no haber calado tanto como cualquiera de los primeros singles de su carrera. Pero resulta muy significativo que hayan escogido a una outsider como k.d. lang, icono musical y pionera de la visibilidad lésbica en la industria del entretenimiento, para compartir tareas vocales con Flowers en ‘Lightning Fields’. No es una opción casual ni fácil.
En cuanto a la respuesta de crítica y fans tras las primeras horas desde la publicación del álbum, en general parece que ‘Imploding the Mirage’ está gozando de una inusitada aceptación. Un fandom entregado como el suyo no les está fallando tampoco esta vez, y desde primeras horas del día el nombre del grupo es trending topic por la cantidad de público que está tuiteando sobre el lanzamiento. Pero, buscando opiniones no tan segadas, si acudimos a la página de opinión pública Rateyourmusic, topamos con que este disco es ya el disco mejor valorado en toda la historia del grupo, con un 3,39 sobre 5. Y, acudiendo a un foro más popero, sorprende un poco más la buena aceptación generalizada en el foro de Popjustice, dejando la impresión de que el grupo recobra con estas canciones la atención perdida de una parte del público.
Y, en cuanto a la crítica especializada, la aceptación es también muy grande: Metacritic promedia, con 13 reseñas (aproximadamente un 50% de las que tiene ‘Wonderful Wonderful’, cuya nota media es un 71 sobre 100), un 78 sobre 100. Si atendemos a las matemáticas, eso significa que sería el mejor disco de su carrera, su obra cumbre. Desde luego, así se extrae de las entusiastas reseñas de NME –5 estrellas de 5–, AllMusic –90/100– o The Line Of Best Fit –85/100–. También nuestros compañeros de Muzikalia que, sin cuantificarlo, lo califican de «discazo», uno de los mejores de su carrera. Pero quizá sea más significo destacar que la recién publicada crítica de Pitchfork le otorga un 7,4, la puntuación más alta dispensada por el exigente portal musical (de su discografía, sólo ‘Wonderful Wonderful’ había conseguido superar el 6; el resto, solo aprobados).
Sin embargo, tampoco hay unanimidad ni se puede hablar de un disco «aclamado universalmente»: en línea con las críticas tibias de diarios británicos como The Observer o The Independent, los compañeros de Mondo Sonoro le dan un 6 sobre 10 a ‘Imploding the Mirage’, indicando la reseña de Raúl Julián que «la banda comienza a repetirse peligrosamente», advirtiendo que «el hartazgo definitivo podría estar en camino y cada vez más cerca». Nuestra opinión, por cierto, estará a vuestra disposición en breve.
En estos días Björk, cuyo mítico segundo disco ‘Post’ cumplía recientemente 25 años, es noticia por dos motivos. La primera es que celebra una serie de actuaciones especiales en Reykjavík, su ciudad natal, con coartada benéfica (un 20% de los fondos recaudados van destinados a una asociación para la protección de la mujer en Islandia). Shows que, tras anunciarse para principios de agosto, se celebrarán a partir del próximo sábado 29 de agosto y hasta el 29 de septiembre, a razón de dos por fin de semana. Se trata de conciertos acústicos, sin ningún tipo de base electrónica o instrumento eléctrico, en los que la acompañarán, según la semana que sea, una orquesta de cámara de quince miembros, un septeto de vientos y harpa, un coro y un órgano o una gran sección de cuerdas. Los fans que no gocen del privilegio de vivir en Islandia para acudir, pueden ver estos shows en streaming de pago en todo el mundo (a través de Dice).
Pero Guðmundsdóttir ocupa también titulares hoy por otro motivo más inesperado: su regreso al cine. Según Deadline, Björk planea su participación en la nueva película del realizador estadounidense Robert Eggers, destacado en los últimos años por películas de terror diferentes como ‘La bruja‘ o la más reciente ‘El faro‘. Se trata de ‘The Northman’, y la clave está en el que el guión de la película, ambientada en la Islandia del siglo X, es una obra conjunta de Eggers con Sjón, escritor con el que la autora de ‘Utopia‘ mantiene una relación de amistad desde hace décadas, habiendo llegado a colaborar en letras de canciones suyas tan conocidas como ‘Isobel’, ‘Jóga’, ‘Bachelorette’, ‘Wanderlust’ o ‘Cosmogony’. En el reparto de la película, en la que Björk interpreta según IMDB a una «bruja eslava», se han confirmado nombres tan conocidos como Nicole Kidman, Alexander Skarsgård o Willem Dafoe, entre otros.
‘The Northman’ supondrá su regreso a las pantallas tras su tan celebrada como polémica participación en ‘Bailar en la oscuridad’ de Lars Von Trier, al que acusaba abiertamente en 2017 de haberla acosado sexual y psicológicamente durante el rodaje de la película, que ganó la Palma de Oro en Cannes entre otros numerosos galardones. Aquella no era, en todo caso, su primera incursión en el cine: cuando aún formaba parte del grupo Sugarcubes, protagonizó una adaptación del cuento de los Hermanos Grimm ‘The Juniper Tree’, titulada en España ‘Cuando fuimos brujas’. Se ve que estaba predestinada para este nuevo papel.
Como cada final de agosto, con el nuevo «curso» a la vuelta de la esquina, la cosa en el mercado musical se anima notablemente. Tras unas semanas al ralentí, hoy se publica una buena cantidad de nuevos álbumes, encabezados por el esperado nuevo álbum de The Killers, ‘Imploding the Mirage’, demorado por la pandemia. Junto a él, el regreso tras casi una década de ausencia de Bright Eyes, más nuevos álbumes de Cut Copy, The Lemon Twigs, Maluma, Erasure, Matmos –un mastodóntico disco de 44 canciones con colaboraciones de Oneohtrix Point Never, Yo La Tengo o Mouse On Mars–, el rapero Nas, Bully, The Legends, The Waterboys, blackbear, Dan Croll, Odina –proyecto de la barcelonesa afincada en Inglaterra Blanca Romeo–, Cold War Kids –segunda parte de ‘New Age Norms’–, Dent May, Guided By Voices, Chuck Prophet, No Joy, H.C. McEntire, The Wailers, una nueva mixtape de Vic Mensa y el debut de los australianos Pop Filter (editado en España por Bobo Integral, el modesto sello comandado por Gonzalo de El Palacio de Linares). Además, EPs de Troye Sivan, Jonathan Wilson o Snow Patrol amplían aun más la oferta.
Por supuesto, no es menos este viernes 21 de agosto en cuanto a singles. Si en los últimos días ya habíamos llamado la atención sobre las novedades de Phoenix, London Grammar, A.G. Cook, Katy Perry, Father John Misty, METZ, Iggy Azalea & Tinashe, hoy sumamos a estos nuevos singles de BTS, Mariah Carey & Ms. Lauryn Hill, Angel Olsen, Roosevelt, Astrid S, Pharrell Williams & Jay-Z, Cabaret Voltaire, Sidonie, CHAI & Hinds –inesperado single conjunto de los grupos de chicas nipón y madrileño, respectivamente–, Juanes, Arlo Parks, Deftones, Sweet Barrio, Ethan P. Flynn (gran promesa del sello de The xx), Dirty Projectors, Will Butler (Arcade Fire), Bazzi, Aluna, The Bats, Bill Callahan (solo y colaborando con Thor & Friends), Dizzee Rascal & Chip, Bely Basarte, Boy Pablo, Aleesha, Confidence Man, Omar Apollo, The Neighbourhood y un puñado de promesas femeninas como Vera Blue, Tate McRae, Madison Beer o FLETCHER.
Por último, no descuidamos en Ready for the Weekend otro tipo de lanzamientos como un EP de Taylor Swift con material extra de ‘folklore’, el recopilatorio de demos de ‘To Bring You My Love’ de PJ Harvey, la aportación de Sia a una serie de canciones infantiles, un remix de Tame Impala a cargo de Four Tet, nada menos, un adelanto de un próximo álbum navideño que promete Dolly Parton y versiones tan coherentes como Luna interpretando (y llevando a superar los 10 minutos) el mítico ‘Marquee Moon’ de Television o tan bizarras como Don Diablo apropiándose de ‘Mr. Brightside’ de los protagonistas del día, The Killers.
Phoenix han publicado esta semana una de sus canciones más accesibles, en contraste con algunos de sus discos más difíciles, en especial el complejo ‘Bankrupt!‘ (2013). Más certera que ‘J-Boy’, que tenía su gracia pero se extendía demasiado, ‘Identical’ engancha mucho más.
Una de las razones es el modo en que se va construyendo su crescendo: la composición tiene su pre-estribillo y su estribillo muy claros, pero antes de eso despliega hasta 3 estrofas diferentes. Así, mientras la producción realizada por el propio grupo está en sintonía con bandas de synth-pop que brillaron en la pasada década, como Cut Copy y Delorean, la letra presenta una interesante ambigüedad. El cantante Thomas Mars nos está cantando sobre alguien con quien se identifica, pero al que cuestiona: «¿por qué no podemos discutir este titular si estamos sentados en el mismo lado del pasillo?», se pregunta mientras tira a su destinatario tantos cables como dardos. El estribillo ofrece: «no soy un profeta, soy tu amigo / toma mi consejo, comete tus errores». Ampliable a uno mismo el mensaje que se lanza, la letra es lo suficientemente abierta como para valer a su amigo y ex productor Philippe Zdar, destinatario principal, tras fallecer en 2019 (era una persona muy querida en la escena francesa, no solo por su trabajo en Cassius); como para la película de Sofia Coppola en la que aparecerá.
No es una sorpresa, pues Phoenix se han convertido en una constante a lo largo de la carrera cinematográfica de la realizadora Sofia Coppola. Y no solo porque su cantante Thomas Mars esté felizmente casado con la directora y sea el padre de sus dos hijos, sino porque realmente las canciones de los franceses maridan fantásticamente con la estética de la hija de Francis Ford, quizá por el contraste que aportan –era el principal leit motiv de toda la BSO de ‘María Antonieta’, por ejemplo–.
Así, esta semana se confirmaba la noticia de que este ‘Identical’ sonará en algún momento de ‘On the Rocks’, el primer filme de Coppola tras ‘La seducción‘. A estrenar el próximo octubre, la película citada está protagonizada por Rashida Jones, «una joven madre que reconecta con un padre playboy más-grande-que-la-vida en unas aventuras por la ciudad de Nueva York», según reza en IMDB. Este no está interpretado por otro que Bill Murray, actor crucial en su carrera por su papel en ‘Lost In Translation’, el film que la encumbró.
En cuanto a Phoenix, no nos sorprendería lo más mínimo que ‘Identical’ se tratara también de un primer vistazo a un nuevo álbum del grupo, ya que eso es lo que sucedió exactamente con ‘J-Boy‘ cuando se mostró como parte de la BSO de ‘La seducción’, meses antes de la edición de ‘Ti amo’, del que ejerció de primer single. Desde entonces, al margen de las poderosas presentaciones en vivo de ese trabajo en festivales nacionales como Low o Vida, el grupo apenas había editado algunas versiones alternativas de temas del disco (destacó un remix de ‘Fior di latte’ a cargo de A.G. Cook). Sólo han sido noticia últimamente por su protagonismo involuntario en un vídeo viral de la política estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, para disculparse por su colaboración pasada con el desahuciado R. Kelly y para despedir precisamente a Philippe Zdar. Sebas E. Alonso, Raúl Guillén.
Esta semana os hablábamos de la llegada a España de su disco ideado para el mercado japonés, pero la banda surcoreana por supuesto ya estaba pensando en otras cosas. Este mismo viernes BTS publican ‘Dynamite’, la que es su primera canción 100% en inglés, que se espera que dada su fama internacional, sea un rival para ‘WAP’ de Cardi B y Megan Thee Stallion, actual número 1 en el Global de Spotify y en el Billboard Hot 100 muy cómodamente, posición que mantendrá en la lista del martes, por encima del mismísimo regreso oficial de Drake.
Pero ‘Dynamite’ suma 30 millones de visualizaciones en 3 horas en Youtube, por lo que está llamada a reventar récords de manera internacional y a desbancar a ‘WAP’ en la lista que se publicará dentro de 10 días. Por un lado, está su melodía amable, algo que podrían haber escrito los primeros Maroon 5, Take That, NSync o incluso Greg Alexander y Chumbawamba, con subida de tono tipo “Old Eurovisión” al final. Y por otro está su colorido y simpático videoclip, marca de la casa, en el que vemos a los diferentes miembros de la boyband disfrutar de esta luminosa y optimista melodía, lo mismo en la intimidad de sus cuartos que en una tienda de discos.
Si en dicha tienda de discos avistamos un vinilo de Wham!, separados unos años antes de que los miembros de BTS vinieran al mundo, la letra de la canción referencia a los Rolling Stones («King Kong, kick the drum / Rolling on like a Rolling Stone»), pues parece difícil que se refieran a Bob Dylan. Otra rima lozana es aquella que casa «ding-dong» con «phone» y «ping pong».
El grupo ha dicho que no estaba en sus planes sacar esta canción, pero que querían ofrecer a sus seguidores algo optimista y desenfadado en tiempos de COVID-19. De ahí probablemente versos tan alegres como «trae a un amigo / únete a la multitud / y quien quiera que venga». Deducimos por tanto que no hay un álbum terminado para publicar de manera inmediata, sino que de momento es un tema suelto para sus fans, aunque con BTS nunca se sabe: en un par de años hemos visto cómo sacaban el EP ‘Map of the Soul: Persona’, el álbum ‘Map of the Soul 7’ o el citado compilatorio japonés, que recibe el nombre de ‘Map of the Soul: 7 – The Journey’. La banda también es noticia porque su película ‘Bring The Soul: The Movie’ podrá verse en los cines de España del 28 al 30 de agosto.
Se espera que BTS presenten ‘Dynamite’ en la próxima ceremonia de los MTV Video Music Awards, en la que Lady Gaga y Ariana Grande estrenarán al fin en vivo ‘Rain On Me’. La ceremonia del 30 de agosto, que se celebrará sin público, se pone interesante dada la lista de artistas confirmados, que incluye a The Weeknd, Miley Cyrus para terminar de convertir en éxito ese ‘Midnight Sky’ que le está funcionando muy bien, Doja Cat y Maluma, que publica su nuevo álbum ‘Papi Juancho’ hoy, entre otros. Chloe x Halle, pese a lo que ha gustado ‘Do It‘, habrán de conformarse con el pre-show.
Mariah Carey publicará el próximo 2 de octubre una compilación de temas inéditos llamada ‘The Rarities’ que se presenta con un tema llamado ‘Save the Day’ que ocupará el puesto 14 de 15 en la secuencia del CD1. Lo que se sospechaba podía ser una colaboración con Lauryn Hill era, como diría esta, «too good to be true», y finalmente se trata de una canción que samplea la voz de Lauryn en la grabación ‘Killing Me Softly’ de The Fugees, que a su vez como todo el mundo sabe era una versión de un tema escrito por Charles Fox y Norman Gimbel, popularizado por Roberta Flack. Es el primer tema nuevo de Carey desde la edición en 2018 del notable ‘Caution‘.
Como recoge Rolling Stone, se trata de una producción realizada junto a su viejo colaborador Jermaine Dupri en la que lleva trabajando unos cuantos años, pero que le parece que tiene más sentido a día de hoy, pues buscar unirnos para un mundo mejor. El concepto del álbum lo ha explicado así: «He encontrado cosas en mi poder en las que o bien llevaba trabajando desde hace mucho tiempo y nunca había sacado, o bien quería terminar de mezclar o lo que fuera. Pero son todas inéditas». El CD 2 de dicho disco, como se venía observando, consiste en el audio de un concierto suyo en Tokio del ‘Daydream World Tour’, exactamente uno que tuvo lugar el 7 de marzo de 1996.
De esta manera, no todo será Navidad para Mariah Carey en 2020. En este año pandémico, por supuesto que ‘All I Want for Christmas is You‘ volverá a ser un éxito en las listas de éxitos de todo el mundo. Pero, ante la más que evidente imposibilidad de pasear su divertido espectáculo festivo e invernal, Mimi ha cambiado sus planes y paliará esa circunstancia lanzando este nuevo álbum. Como ya indicaba a principios de semana, en su mensaje con el anuncio, Carey dice que se trata de un trabajo especialmente dedicado a sus seguidores más fieles: «Esto es para vosotros, mis fans. Es para celebrarnos, y para agradeceros los 30 –simpáticamente, oculta la cifra con un emoji de «silencio»– años de puro amor y apoyo. Os estoy tan agradecida…», seguido de una imagen de un corderito (sus fans son conocidos como «lambs») y un corazón. Una vez lanzado ‘Save the Day’, hay que plantear si el título ‘The Rarities’ es el adecuado para presentar el proyecto, pues el tema, aun siendo, sí, una rareza, tiene encanto suficiente para atraer a un público más generalista, a diferencia del nombre del álbum, que hace pensar inmediatamente en caras B y descartes que no merecían la pena lo suficiente.
En cualquier caso, el lanzamiento de ‘The Rarities’ está perfectamente orquestado, además, para coincidir con el lanzamiento de un libro de memorias que Mariah publica pocos días antes, el 29 de septiembre. Hablamos de ‘The Meaning of Mariah Carey’, escrito por la autora Michaela Angela Davis a partir de conversaciones con la cantante. Según se ha deslizado, en él la diva no escurre el bulto ante ningún tema, incluido su tan traída y llevada relación con Eminem. Según publicaba US Weekly días atrás, el rapero anda estresado perdido ante la posibilidad de que Mimi airee su vida sexual, cobrándose la venganza por las canciones en las que él la expuso a ella en canciones como ‘Superman’ o ‘When the Music Stops’.
En esta ristra de «novedades» (que no son tal, en realidad), Carey ha lanzado hace unas semanas un EP que recoge su debut en directo en un club de Nueva York en el año 1990, que os dejamos más abajo. Y, por último, destacamos que desde hace unas semanas en el foro de JENESAISPOP está en marcha un «survivor» de singles de la artista, por si queréis seguirlo o incluso participar (aunque ya está tirando a avanzado).
This one is for you, my fans. It's to celebrate us, and to thank you for 🤫 years of pure love and support. I am so grateful to you 🐑❤️ THE RARITIES album is out October 2 🦋 Pre-order now: https://t.co/vZ4SBXQ8hgpic.twitter.com/4JRW51QxVq
Iggy Azalea y Tinashe anunciaban días atrás la publicación de un single conjunto titulado ‘DLNW’ –el acrónimo de «Dance like nobody’s watching», «baila como si nadie mirara», que es el nombre final de la canción–. Tras revelar la portada del mismo –una foto de ambas con corpiños y peinados casi monumentales– como un pequeño teaser sonoro del que poco podíamos extraer, ya hoy viernes se edita la canción de forma oficial.
Presentada con un lyric-video compuesto por imágenes de las sesiones fotográficas de las que surge la citada cubierta del single, ‘Dance Like Nobody’s Watching’ alterna los versos rapeados por Iggy con los ganchos melódicos de Tinashe, de manera poco sorprendente. Tampoco lo es especialmente la base del tándem de productores The 87s, responsables del sonido, con un grueso bajo y guitarras funky y una estructura de R&B con tintes pop reminiscente de los 80. Pero, curiosamente, el conjunto resulta lo bastante fresco y divertido como para ponerla en replay unas cuantas veces, acercándose bastante a ser un banger.
Aunque esta unión puede sorprender, esta no será la primera ocasión en que ambas colaboran, como Iggy recuerda en los posts de Instagram en los que hizo el anuncio. Cinco años atrás, Tinashe intentaba que ‘All Hands On Deck’, extraída de su debut multinacional ‘Aquarius‘, fuera un éxito a base de varios remixes. Uno de ellos incluía versos de la rapera australiana, que por entonces estaba triunfando como una famosa bebida de cola con ‘The New Classic’. Y lo cierto es que funcionó razonablemente bien, ya que a día de hoy sigue siendo uno de sus cortes más escuchados en plataformas de streaming superando incluso al original. Pero, paradojas de la vida y la industria, hoy la situación ha cambiado mucho para ambas, habiendo vivido un curioso paralelismo en sus carreras.
Tras ciertas disputas con las grandes compañías que por entonces las respaldaban, ambas han conseguido liberarse de sus contratos y desarrollan su carrera musical de manera independiente y autogestionada. En el caso de Iggy Azalea, el pasado año publicaba primero el álbum ‘In My Defense‘, consiguiendo que singles como ‘Started’ y ‘Sally Walker’ lograran cierta repercusión, y luego el EP ‘Wicked Lips‘. ‘DLNW’ será su primer tema desde entonces… y también desde que supiéramos que ha sido madre por primera vez. En cuanto a Tinashe, después de un estupendo ‘Songs for You‘, este año ha venido presentando diversos remixes de cortes de aquel álbum, además de colaboraciones tan deslumbrantes como ‘Only‘ con ZHU y ‘Play Fight‘ con THEY. Y hace un par de semanas sorprendía con ‘Rascal (Superstar)’, una canción del todo nueva, con cuyo vídeo os dejamos a continuación.
Loquillo es uno de esos artistas que se las está ingeniendo como puede para continuar con su gira, amparado en las condiciones de la nueva normalidad. En su web se aprecia que está desarrollando dos tours: “La vida por delante”, con parada próximamente en Avilés, Benidorm, Navalmoral de la Mata y Leganés, y la de «El Último Clásico» (su disco de 2019), con fechas desde principios de otoño hasta junio de 2021, previsiblemente.
La pasada semana se celebraba en Torrelavega un concierto del primer tipo, con Gabriel Sopeña, que era reseñado por El Diario Montañés pero que se está viralizando hoy debido a una circunstancia que ya se explicaba en dicha crónica, pero que ahora podemos ver en vídeo. En un momento dado, Loquillo interrumpe el tema ‘La mala reputación’ para dirigirse a una de las personas responsables de seguridad, que está paseándose por delante del escenario para gritarle: «¡Que sea la última puta vez que pasas delante de mi puto escenario! ¡Eh! ¿Me has oído? ¡Vete a vacilar a tu pueblo, tío! ¡Aquí mando yo!».
La crónica enlazada indica que el público no se sintió «identificado» con el repertorio, que sacrificó los hits de Loquillo en favor de adaptaciones de Luis Alberto de Cuenca, Montalbán, Mauricio Aznar o Paco Ibáñez. Como decimos, inspirarse en varios poetas era el cometido de ‘La vida por delante’, su disco de 1994 y de la citada gira que lo revisita. La cronista relata el incidente que ahora todos vemos con nuestros ojos, apuntando que «cabe matizar que, quien manda es la autoridad sanitaria y cada vigilante que se esmera en controlar que nadie se salte la norma, está protegiendo al público y por extensión, al propio sector musical» y concluye: «No, no fue la mejor noche de Loquillo sobre un escenario, pero nadie dijo que el rock and roll deba ser perfecto para funcionar».
Menudo subnormal. Al igual que toda la gente que le rió la gracia. Loquillo el otro día en Torrelavega. pic.twitter.com/SqZnrdGqnu
En las primeras horas de este viernes 21 de agosto, Loquillo acudía a su página de Facebook para disculparse a través de un comunicado por lo sucedido. En el texto, el veterano cantante dice que «fue un error mío excederme en el tono de modo tan expresivo» y pide perdón no solo al trabajador de seguridad increpado –»en ningún momento estuvo en mi intención insultar u ofender a nadie», añade– sino también al público y la organización del evento que, asegura, «discurrió de manera ejemplar». Achaca su calentón a «los nervios a flor de piel» derivados de lo complicado de «trabajar en estos tiempos tan duros», en alusión a la precaria situación que la música en directo vive con la pandemia. Tacha el suceso de «anécdota aislada» y pide «unión» para superar estos momentos tan difíciles.
Dua Lipa ha compartido al fin el tracklist de ‘Club Future Nostalgia’, su disco de remixes, que sale la semana que viene. Había mucho hype por las pistas que se hubieran podido soltar a través de la imagen promocional que compartió una de sus colaboradoras, Madonna, y hay un par de nombres que nadie vio venir: Neneh Cherry y Stevie Nicks. Por el contrario, no hay mención alguna de Kylie Minogue, Goldfrapp o Moloko, a lo que apuntaban caballos y perros en el comentado collage: el caballo es el de Horse Meat Disco.
Tampoco encontramos a Normani, aunque hay a quien se le apareció en esta imagen, en concreto abajo a la izquierda. Joe Goddard se ha encargado de remezclar el corte inicial y titular, para luego dar paso a diferentes remixes que aparecen en un orden alternativo al álbum original, con un par de versiones seguidas de la misma pista y también con alguna canción inédita.
Sorprende la pronta aparición en la secuencia de ‘Good In Bed’, una de las versiones no con Lily Allen -que tanto pegaba- sino con Neneh Cherry; mientras a Jamiroquai lo encontramos en lo que parece a simple vista un mash-up de ‘Break My Heart’ con ‘Cosmic Girl’. ¿INXS vs Jay Kay? Ardemos en deseos de averiguar cuál es el resultado.
Otra de las noticias la protagoniza Gwen Stefani, que además de en ‘Physical’ con Mark Ronson (y cualquiera podría ser el resultado, de clásico a discotequero), aparece en uno de los dos ‘Hallucinates’. Pero la gran sorpresa aquí es Stevie Nicks de Fleetwood Mac, remezclada por Jacques Lu Cont (su apodo aparece mal escrito pero adivinamos que continúa siendo Stuart Price) en ‘That Kind of Woman’. Se supone que todo el disco está mezclado a modo de sesión, y los fans de The Blessed Madonna (“mode ironic on”) estáis de enhorabuena porque la productora y DJ se ha involucrado en todo el proyecto.
La reacción de su adaptación de ‘Levitating’ con Madonna y Missy Elliott ha sido encontrada y el tema lucha muy a duras penas por llegar al top 40 en Reino Unido mañana viernes: de llegar lo hará por los pelos según las midweeks, donde llegó a ser número 33, pero ha ido bajando un poquito cada día. Mientras, el single oficial enviado a radios, ‘Hallucinate’, continúa su lenta escalada tras haber logrado trepar al top 40.
Katy Perry estrena esta tarde otra de las canciones de su nuevo disco ‘Smile’, a la venta la semana que viene, el 28 de agosto. Conocemos ya muchas de las grabaciones que componen este álbum, como la exitosa ‘Never Really Over’, la interesante ‘Harleys in Hawaii‘, y canciones que han funcionado más o menos como “sleeper” como ’Daisies’ o ‘Smile’. Las sosas ‘Small Talk’ y ‘Never Worn White’ son finalmente bonus tracks.
A las puertas de un nuevo «New Music Friday», Katy Perry, implicadísima en esta promoción pese a estar embarazada de 9 meses, estrena nuevo tema. Se trata del corte que cierra la secuencia de la edición normal, con un título muy descriptivo, ‘What Makes a Woman’. Sobre unos acordes que recuerdan a los inicios country de su carrera, la cantante reflexiona sobre feminismo, preguntándose qué es aquello que «construye», que «hace» a una mujer. «¿Es el modo dulce en el que hablo? ¿Mi piel suave? ¿hasta qué punto puedo ser una zorra?», se pregunta en la primera estrofa. En la segunda, sigue esa línea: «¿es el modo en que me corto el pelo y no me pongo maquillaje?». Por el contrario, el estribillo, indica que ni «en toda una vida» se podría «describir» aquello que define a una mujer.
Por si no quedaba claro, Katy Perry ha declarado a Billboard, hablando sobre esta canción, que «las mujeres somos muchísimas cosas, no solo una. Tan camaleónicas, versátiles, adaptables y transformativas. Podemos soportar el peso del mundo en la espalda y hacerlo en tacones. Y hacer que parezca que es sin esfuerzo». Al estar embarazada mientras hacía este disco, dice que ‘What Makes a Woman’ dice que también está dedicada a su hija.
Mientras la producción del álbum tiene algún pequeño toque electrónico, como sacado de la era ‘Witness’, se ha compartido una versión en vivo en Youtube más desnuda. En los créditos del tema figura, por cierto, Sarah Hudson, que ya ha trabajado con Katy en ‘Dark Horse’, ‘Swish Swish’ o ‘Hey Hey Hey’, y más recientemente con Dua Lipa en ‘Levitating‘.
Recientemente Katy Perry estrenó el vídeo de ‘Smile’ y en los comentarios, el usuario juka nos dejaba un interesantísimo análisis del mismo: «Es un pedazo de vídeo con una animación de peli Pixar y con miles de metáforas detrás: de cómo Katy recuperó la sonrisa, ella como payasa, abandonada por sus fans (dejándola tirada con el coche), azotada por la depresión (la araña, las cajas), siendo ella su peor enemiga (tirándose cuchillos) y cómo consiguió salir de todo eso gracias a Orlando (el príncipe), su bebé (la pequeña payasa) y dejando de tomarse en serio (en vez de perseguir comerse la tarta, como metáfora de éxito, ignorándola y tirándosela encima).
Tener la mala suerte de planear la publicación de un disco en plena pandemia no solo ha forzado a muchos artistas/grupos a retrasar su publicación, sino también a lanzar más adelantos de lo habitual, hasta el punto de haber mostrado prácticamente la mitad del disco antes de su salida. Es lo que les ha sucedido a DMA’s con ‘The Glow’, que presentaron su primer avance ‘Silver’ tan pronto como el pasado año y no les ha quedado otra que publicar hasta cuatro canciones más, desvelando buena parte de las sorpresas que el trío australiano reservaba en su tercer trabajo, producido por Stuart Price (Pet Shop Boys, Madonna, The Killers, New Order).
Aunque lo de sorpresas es relativo: más allá de la ya reconocible voz de Tom O’Dell, no encontramos en ‘The Glow’ nada particularmente genuino u original que distinga sus canciones de las de muchos otros referentes del pop rock británico de las tres últimas décadas. De hecho es más bien lo contrario, una especie de trivia para deducir a quién suena qué. Porque no cabe duda que, si algo aporta Price a DMA’s, es que las comparaciones con Oasis queden a un lado –o casi: las melodías vocales de ‘Criminals‘ son pura herencia de Noel Gallagher, pero el bombástico giro hiphopero post-estribillo, a lo blink-182, aporta sazón– para trascender a otra era del britpop: la que protagonizaron Snow Patrol, Razorlight, The Kooks, The View y otras bandas entre lo decente y lo secundario, que es a lo que sonaban singles como el citado ‘Silver‘ o la meliflua ‘Learning Alive’, y a las que se suman con más o menos tino ‘Strangers’ (un tanto The Maccabees, lo cual está bien) y ‘Round & Around’.
Sí, soy consciente de que todo esto suena mal, pero en realidad ‘The Glow’ no es tan decepcionante como parece. Y si es así, es sobre todo porque el trío confirma que saben hacer buenas canciones por encima de la media. Por reminiscentes que resulten de otros, casi cada tema está lo bastante bien construido y termina por dejar como mínimo un gancho, cuando no más, como para que hacer de la escucha de este disco un trance bastante ameno si las pretensiones no son demasiado elevadas. Incluso se marcan algún tema más que notable como ‘The Glow‘, la propia ‘Silver’, la bonita ‘Appointment’ (reminiscente de los desaparecidos e infravalorados The Crookes) o el enorme single ‘Life Is a Game of Changing‘, una de esas canciones más grandes que la vida. Es, eso sí, prácticamente el único momento en el que la referencia de ‘Screamadelica’ que cita su nota de prensa cobra cierto sentido, al margen de la inicial ‘Never Before’, entre los U2 de los 00 y los Stone Roses más estériles. Son esos, además, de los pocos números del álbum en los que la mano de Price es evidente. El otro es el corte que cierra el disco, una (esta vez sí) inesperada ‘Cobracaine’ en la que se empapan de cierta grandiosidad electrónica y que, si da una medida de lo que nos aguarda por parte de DMA’s en un futuro próximo, indica que valdrá la pena mantener la antena puesta sobre ellos.
Calificación: 6,9/10 Lo mejor: ‘Life Is a Game of Changing’, ‘The Glow’, ‘Silver’, ‘Cobracaine’, ‘Appointment’ Te gustará si: cambiaste el britpop de Oasis por el de Razorlight, The Kooks, Snow Patrol… Escucha:Criminals
En un momento de esta entrevista, Raquel Adalid reconoce que hay quien le ha dicho que, por el sonido de su nuevo disco ‘Carmín y Rubor’, parece mucho más mayor que los 24 años que la contemplan. No solo porque en él cante boleros, tangos y hasta se acerque al cuplé (o algo parecido), sino por la seguridad y garra con las que los canta, como si llevara décadas haciéndolo. Pero en realidad este es apenas el tercer disco de una cantautora (así se reconoce ella) valenciana que comenzó como una tímida chica-con-guitarra al estilo Russian Red y que no ha dejado de crecer desde su debut ‘Hidden Rhythms’ (2014), con el ya notable ‘Panorama‘ (2017) y ahora con este nuevo disco en el que ofrece una nueva dimensión de sí misma. Una que nos ha hechizado tanto que es nuestro Disco de la Semana.
Hace un par de semanas, a pocos días de la salida del álbum, hablábamos con ella telefónicamente. Y, si bien dice no ser la persona más abierta del mundo, lo que demuestra por teléfono es lo contrario: divertida y efervescente, casi pueden «escucharse» los gestos y la expresividad excesiva que, dice, le echaban en cara en la escuela. Así nos explica de dónde sale ese sonido retrospectivo de la tradición latina, de cómo eso le está ayudando a incurrirse en la escena musical mexicana y del (incierto) futuro próximo, que de momento incluye tres fechas en directo muy ansiadas por ella: 22 de octubre en la sala Galileo Galilei de Madrid; 6 de noviembre, en Valencia, sala Jerusalem y 27 de noviembre en Barcelona, sala Sidecar.
¿Cómo estás pasando este verano, después de los meses de confinamiento, hasta la salida del disco?
Ha sido muy, muy jevi. La verdad es que yo, ingenua de mí, me fui a las Fallas a Valencia, porque yo soy de allí y… ¡ya no volví! Me dejé todo aquí en Madrid y me quedé encerrada. Pero bueno, bendito viaje a Fallas ficticias, porque allí vivo en un pueblo y es todo muchísimo más cómodo. Mucha guitarrica, mucha cosa virtual de esta de Instagram, que la verdad me gusta lo justo, y con mucho mono de concierto, para qué nos vamos a engañar. Así estamos…
El disco se anunció primero para abril, luego para mayo y al final ha salido en julio. ¿No tenías claro cuál sería el mejor momento para lanzarlo, dadas las circunstancias?
Lo que planteábamos 100% era que saliera en junio, si no me equivoco, porque yo soy muy despistada. Pero llegó el coronavirus y tuvimos que sacar más singles que no estaban planteados para que eso no cayese, no muriese, dar como un aperitivo previo. Pero llegó un momento en que dijimos “¡Hay que sacarlo! Esto está aquí y no puede guardarse en un cajón”. Es cierto que los meses que vienen son muy inciertos. Tengo esperanza que los conciertos anunciados sigan en pie, que no haya más confinamientos y podamos rodar con este disco.
Pero, curiosamente, es un disco como muy de verano, ¿no? También las letras…
¡Es verdad! Yo siempre me acuerdo que cuando publiqué ‘Panorama’, si había una canción con la que me identificaba y me sentía cómoda era ‘Café Bar 2000’, que es muy de verano y tiene también ese tono latino por ahí, y pensé que el tercer disco tenía que ir por ahí. Siempre me habían salido canciones como muy tristes y muy invernales, y en este hay mucho más de verano, de querer bailar… Una oda a la vida.
«En ‘Carmín y rubor’ hay canciones que había hecho para mi intimidad y no me atrevía a sacar. (…) Son muy del corazoncico»
¿Cuándo se gesta ‘Carmín y rubor’? Porque ‘Quémame’ se lanzó como single hace más de un año, aunque en otra versión.
Sí. La verdad es que yo ya llevaba mucho tiempo escribiendo canciones en español. De hecho, ‘A ganas ganaré’, que la hemos incluido en el disco, la hice cuando tenía como 19 años. Nunca la había podido sacar y me ha hecho ilusión rescatarla, no sé si por cómo ha crecido o por su significado interno. Y esa ha sido un poco la dinámica: al plantearme hacer un disco en español, he cogido todas las canciones que había hecho en esa lengua desde que tenía 17 años y se las enseñado al productor, Edu Figueroa. Hay otras que se han compuesto así conscientemente para este disco, pero también otras que había hecho para mi intimidad, en español, y no me atrevía a sacar. Y eso es un poco lo que me gusta de este disco, que consigo rescatar la esencia del primero. Ese “no sé si esta canción la va a escuchar alguien, la he hecho para mí”. Y qué gustito da eso, porque son muy del corazoncico.
Y esa querencia por la música popular que hay en el disco, ¿estaba ya en la esencia de las canciones o las has ido adaptando a ese lenguaje?
Pues te diría que inconscientemente estaba, aunque luego se ha acentuado más de forma consciente y voluntaria al hacer la producción del disco. Pero lo gracioso, y que me da un poco de pena, es que yo no tengo influencias de la raíz pura. Escucho mucho Latinoamérica pero actual: Daniel, Me Estás Matando, obviamente (Nde: colaboran en el disco, en la versión final de ‘Quémame’), Natalia Lafourcade, Mon Laferte, Kevin Johansen… En estos años escucho mucho de todo ese boom por la tradición. Al final todo esto es música de cantautor, y música de cantautor es lo que yo hago, ha mamado de eso y se ha vestido de eso. No ha habido que dar un giro ni disfrazarlas mucho. De hecho, si escuchas las canciones como estaban con la guitarrica, ves que habían nacido así.
Bueno, al final supongo que es una raíz que llevamos todos ahí metida desde pequeños.
¡Sí, totalmente! Es verdad…
«Siempre he sido un poco ermitaña a la hora de escuchar cosas nuevas»
¿Es también una reacción a los sonidos contemporáneos que predominan en el mercado ahora mismo?
La verdad es que siempre he sido un poco ermitaña a la hora de escuchar cosas nuevas. La gente me dice que está muy mal, que, como un médico, puedes dedicarte a una cosa pero tienes que estar al tanto de todo. Las respeto, pero no me interesan porque no me despiertan ningún tipo de emoción este tipo de músicas. Siempre he sido de música muy pura, de instrumentos muy orgánicos y de cosas tradicionales. Así que en cierto modo sí es una respuesta, que no hacen falta tantas moderneces: se puede disfrutar mucho de un buen baile agarrado, de un buen bolero. Quería rescatar un poco todas esas cosas.
En mi opinión, el gran giro de ‘Carmín y rubor’, más incluso que en los palos que tocas en él, está en tu manera de interpretar. Para mí ha sido un descubrimiento, pero ¿para ti también? ¿Eras consciente de ese perfil tan apasionado, tan desatado?
Yo creo que eso es algo que te lo dan los pocos años que llevas, la seguridad que vas adquiriendo. Supongo que depende de la persona, y yo no soy la persona más abierta del mundo, pero diría que empiezas cantando muy pequeñito, manteniéndote a salvo. Pero conforme empiezas a cantar, vas descubriendo tu voz, vas descubriendo cómo gesticular… Te vas sintiendo libre, coges el micrófono y te quitas los disfraces. Que sea el tercer disco permite eso. También, al ser en castellano, al ser tu lengua, vives las cosa más y plasmas mejor lo que quieres contar, cantas con más alma sin apenas darte cuenta, sin duda.
«Cuando llegué al estudio el productor, Edu, me dijo “tenemos que hacer un reggaeton”. Le dije “¡No me conoces! ¡Imposible!”»
Bueno, de hecho las letras lo piden un poco, están llenas de pasiones, de sugerencia, de insinuación…
Totalmente. Por eso decía que cuando cantas en español, y por el tipo de letra, cantas y te estás desgarrando. A veces te quedas hasta con ganas de más, pero no quieres pecar de exagerada… (Risas) Pero en ese momento estás tan a gusto, estás contando tu historia, tus cosas, y te sale vomitarlo todo con tu voz, con los gestos… Con todo. Además yo soy muy expresiva. En la escuela me decían “Raquel, elige una de las tres: o la forma de hablar, o abrir los ojos, o los gestos. ¡Pero no todo a la vez!” (Risas) Y eso creo que se ve también un poco a la hora de cantar.
En ‘Sombrita’ hay un verso que dice “quítate los clichés”. Pero, al cantar boleros, tangos… parece inevitable caer en algunos de ellos, ya sea en las melodías, las letras. No sé si es una manera de retorcer esa idea o te sale de forma natural.
Totalmente natural, por lo que te comentaba: aunque hay canciones muy recientes, como ‘Sombrita’, otras muchas venían de tiempo atrás. Y sin querer encapsularte en un lugar, aunque es cierto que el disco tiene una dirección concreta. Un cliché sería meterme en lo que está pasando ahora (en la música), y esto es alejarme de eso, hacer lo que me pide el cuerpo, que es lo único que te puede emocionar a ti mismo para luego emocionar a otros. Recuerdo que cuando llegué al estudio el productor, Edu, me dijo “tenemos que hacer un reggaeton”. Le dije “¡No me conoces! ¡Imposible!” Así que no es que quisiera quitarme clichés, pero sí del camino por el que te quiere llevar la música que ahora se escucha más y hacer mis propios caminos.
«Grabamos sin miedo, escuchando referencias no ya antiguas, sino te diría que hasta cutres»
Dado que has trabajado con estilos, aunque suene mal, arcaicos…
Sí, sí, me parece precioso.
Dejémoslo en antiguo… Decía que, a la hora de producir, ¿fue difícil no pasaros de frenada, que resultara demasiado demodé, recargado?
Sí, la verdas es que sí. De hecho, cuando estábamos haciendo ‘Tango techno’, que es de mis favoritas, empezamos a tener un poco de miedo. Aquello empezó a ir muy atrás en el tiempo y claro, al final dudas de si estás arriesgando o está totalmente fuera de lugar. Pero tampoco creas que nos pusimos límites, porque si algo dejamos al grabar es que, al final, yo soy consciente de que no hago música para llenar estadios, ni mucho menos, a veces ni para llenar salas. (Risas) Una de mis referencias favoritas del mundo es Jero Romero, y es un artista que iba a salas pequeñas y los que estábamos allí éramos todos muy adictos a lo que hacía. No es tener expectativas bajas, sino que es lo que busco yo, hacer un disco que me dé gustito, del que me sienta orgullosa. Y por eso no nos pusimos límites ni filtros, grabamos sin miedo, escuchando referencias no ya antiguas, sino te diría que hasta cutres. (Risas)
Pero ¿tú crees que se entenderá del todo esto, sin contexto?
Yo creo que sí, porque es muy puro. Las personas que han escuchado el disco y con las que he hablado, que salvo tú son todas de mi entorno, me dicen que me representa, porque soy como una abuelilla. (Risas) (José) Gallardo, el director de Tomavistas Festival, me decía “lo escucho y no puedo creer que tengas 23 años”. (Ríe) En todo caso, pienso que cuando lo escuche gente que esté habituada a cosas más modernas, yo creo que si les toca la fibra por algún motivo, el que sea, pienso que puede llegar, se puede entender. Además hoy día, creo que es una suerte que este tipo de música esté teniendo mucho auge de repente. Obvio que hay canciones, como ‘Tango techno’, que no están hechas para cualquier oído y costarán más.
Fíjate que a mí ‘Tango techno’ me dio un bofetón, para bien, de primeras, pero entiendo lo que dices.
Sí, es de mis favoritas, como te decía, pero de las que hemos avanzado es la que peor ha funcionado. Tengo poco ojo para esas cosas. (Ríe)
«Las personas de mi entorno que han escuchado el disco dicen que me representa, porque soy como una abuelilla»
En cuanto a sonido, es patente que ganan muchísimo protagonismo los pianos. ¿Lo pedían las propias canciones?
En parte sí. A mí de pequeña, en el primer disco, no me gustaba el sonido del piano, ¡me sonaba a mayor, envejecido! (Risas) ¡No quería eso para mis discos! Y luego, cuando empecé a crecer, me pasaba lo contrario, me di cuenta de que las canciones favoritas del primer disco era en las que sonaba más el piano, esa fuerza, esa elegancia. Así que me lo pedía el cuerpo, y al trabajar con Víctor (Elías), que es teclista experto, tenía la oportunidad de hacerlo. Me lo pedía el cuerpo y, aunque las canciones las escribí con guitarra, el piano estaba muy en la base.
Y el público que te viene siguiendo desde el primer disco, ¿qué te transmite sobre estas canciones, que son tan diferentes?
Pues creo que, no sé si por el idioma, se sienten más cercanas, como que se entiende mejor el todo. Y, como te decía, con el segundo si que hay una conexión más evidente, todo ese tema latino, que aquí está más desarrollado. Está siendo muy positivo, y me da mucha alegría. Además está llegando a mí mucha gente de México, que me parece muy divertido, porque son muy apasionados, me escriben…
Entiendo que tendrá que ver con la colaboración de Daniel, Me Estás Matando, que aunque aquí no son tan conocidos, allí son bastante grandes, ¿no?
Totalmente, y ya sabemos cómo son los mexicanos con la música, que se desviven, es muy ilusionante leerles. Y además es una pena, porque este verano íbamos a tocar aquí juntos, que venían a Madrid y Barcelona. Me da muchísima pena porque además ellos son una pasada.
¿Cómo surgió la colaboración? ¿Fue fácil?
Fue superfácil. Yo pensaba que cuando alguien decía eso, en plan “le escribí por Instagram y tal”, era puro cliché. Y fue Edu el que me animó a hacerlo, y así fue, fíjate lo que son las redes. Escribí también a Adan Jodorowsky, que a mí me gusta muchísimo, y también contestó, superbello. Pero luego Adan se fue alejando, alejando, y Daniel, Me Estás Matando, desde el primer momento fueron bonicos como ellos solos, una pasada. Enseguida queríamos estar tocando en México, en España… (Ríe) Ya teníamos todo organizado pero todo se fue cayendo poco a poco, claro.
Y en cuanto arreglos, entiendo que se te complica un poco el directo, ¿no? ¿Sabes ya cómo vas a enfocarlo?
Mmmmm… ¡Ya te digo! (Risas) Pues justo ayer tuve una reunión eterna sobre esto, viendo a ver cómo podemos hacer, porque siempre he llevado un formato de cuatro, con bajo, batería y dos guitarras, nunca con piano. Pero con la importancia que tiene, no nos queda otra que sumar un o una pianista. Para mí el directo lo es todo, y me gusta que la mayor parte de cosas salgan en vivo, que lo lanzado (como pregrabado) sea lo mínimo, que todo esté pasando en el momento.
El disco de 49 canciones dividido en 7 discos de 7 canciones cada uno de A.G. Cook, llamado ‘7G’ y del que os hablamos hace unas semanas, ya está en la calle. Sus 7 visiones de la música suponen un álbum centrado en la batería, otro en «tomas vocales» extremas, otro en piano, otro en guitarra, etcétera. La secuencia es inenarrable e incluye revisiones de canciones tan inesperadas como ‘Chandelier’ de Sia, esta como si la cantara un Marilyn Manson autotuneado; o ‘Bettlebum’ de Blur, del lo-fi a las maquinitas. The Smashing Pumpkins, The Strokes y Taylor Swift están entre los artistas homenajeados.
Pero el fundador del prestigioso sello PC Music, favorito de gente como Charli XCX o últimamente Jónsi, tiene otro proyecto entre manos. Su nuevo álbum se llama ‘Apple’, sale tan pronto como dentro de un mes, el 18 de septiembre, y vendrá compuesto por otras 10 canciones, encabezadas por la que se estrena hoy ‘Oh Yeah’. Él dice que quería escribir en esta ocasión «canciones puras y clásicas» y que esta es la más directa. De ahí que el vídeo sea tan sencillo, simplemente él con una guitarra.
Cita entre las influencias nada menos que a Shania Twain, últimamente de actualidad por su improbable colaboración con Orville Peck, en concreto lo directa que ella es al cantar: «De verdad me ha inspirado Shania Twain y cómo sus tomas vocales tan limpias y hábiles te dicen enseguida de qué va la canción. La canción en sí va sobre la confianza en uno mismo y el escapismo, y sobre lo agridulce que esas cosas pueden llegar a ser».
No habríamos adivinado en cualquier caso que era el nombre de Shania Twain el que saldría a colación en la nota de prensa de una canción que sí suena «teenager» pero en otro sentido. Con una melodía propia de boyband, ‘Oh Yeah’ podría haber sido entonada tanto por alguien como One Direction como por Blink-182 o incluso los primeros Weezer. Pegada a unas guitarras eléctricas un tanto chicle, en su segunda mitad, y sobre todo a su final, sí se parece mucho más a lo que entendemos por PC Music.
¿Será indicativo del sonido del resto del disco? Esto indica Cook sobre ‘Apple’ en general: «‘Apple’ es mi propia versión de Personal Computer Music. Siempre me ha interesado la borrosa línea entre la producción de estudio profesional y la de lo que grabas en tu cuarto (utiliza la palabra «bedroom», en referencia al «bedroom pop»). También en qué punto se crea una personalidad o toma forma. Para mí, hay una gran sensación de libertad en combinar algo hábil y algo naíf, una realidad donde cualquier cosa podría pasar. Al llamar al álbum ‘Apple’, quería poner la atención en uno de los objetos más simples de la vida mundana, lo que incluye referencias a casi cualquier cosa imaginable, desde ordenadores a los Beatles, Nueva York o Blancanieves, y un mundo completo de historia y mitología. Un poco de publicidad gratis tampoco hará daño». Esta será la escueta secuencia de ‘Apple’:
Billie Eilish ha actuado esta noche en una convención demócrata en vistas a las próximas elecciones de Estados Unidos, que llegan en un momento crítico para el país entre la gestión del coronavirus y el movimiento Black Lives Matter.
El apoyo de la cantante es certero, y por si no ha sido suficiente con acudir a este evento, ha compartido el siguiente mensaje: «No necesitáis que os diga que las cosas están siendo un desastre. Donald Trump está destruyendo nuestro país y todo lo que nos preocupa. Necesitamos líderes que solucionen problemas como el cambio climático y la covid, no que los nieguen. Líderes que luchen contra el racismo sistemático y la desigualdad. Y eso empieza por votar a alguien que entienda cuánto está en juego. Alguien que construya un equipo que comparta nuestros valores. Empieza por votar contra Donald Trump y por Joe Biden. El silencio no es una opción y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Tenemos todos que votar como si nuestras vidas y el mundo dependieran de ello porque así es. La única manera de estar seguros sobre el futuro es que lo construyamos nosotros mismos. Por favor, registraos, por favor votad».
La referencia a la palabra «futuro» no es casual, pues así se llama el último single de la cantante y ha sido el tema escogido para ser presentado en este evento. ‘my future’ es una canción de amor hacia uno mismo, y ese «you’re so handsome» es uno de los momentos más hermosos de esta actuación, pero también queda sobre la mesa la ambigüedad del estribillo optimista que deja la letra: «estoy enamorada de mi futuro». Una canción sobre la esperanza, por tanto, que cada vez tiene una lectura más política como reconocía ella misma desde su lanzamiento: «Escribimos esto al comienzo de la cuarentena. Es una canción que es realmente muy personal y especial para mí. Cuando la escribimos, era exactamente donde estaba mi cabeza (en el futuro): esperanzada, emocionada, reflexionando y pensando en mi crecimiento personal, pero recientemente también ha adquirido un nuevo significado en el contexto de lo que está sucediendo en el mundo».
Respecto a la actuación, Billie Eilish comienza interpretando la canción en solitario, para después incorporarse la banda, incluido su hermano y productor FINNEAS, siguiendo la estructura del tema original, que tanto nos recordaba a Amy Winehouse. La actuación subida a Youtube es tan perfecta, que hasta hay quien duda que fuera un directo realmente. De manera curiosa, un perro pasa por allí en un momento dado, y al parecer se trata de este perro que adoptó durante la cuarentena.
‘my future’ sucede a ‘everything i wanted‘ y el tema de James Bond en la lista de singles sueltos ideados por Billie Eilish, tras el exitazo de su debut, que fue el disco más vendido de 2019. A falta de averiguar si su colaboración con Rosalía se concreta, este tema no ha conquistado las listas de éxitos como otros de su carrera (baja del 6 al 39 en su segunda semana en Estados Unidos, y del 7 al 36 en Reino Unido), aunque tampoco es que pareciera pretenderlo demasiado, dada su arriesgada estructura para las playlists y la radio de hoy.
La chaqueta de Phoenix en el vídeo para su nuevo temazo ‘Identical’ no es lo único que arde en el pop de hoy: el nuevo vídeo de London Grammar también está protagonizado por una hoguera. El trío británico está de regreso al fin tras la excelente acogida de sus dos álbumes hasta la fecha, ‘If You Wait‘ (multiplatino en Reino Unido en 2013) y ‘Truth Is a Beautiful Thing‘ (disco de oro en este y otros territorios en 2017) y su nuevo sencillo no decepciona.
Se trata de ‘Baby It’s You’ y en este caso se han dejado producir por George FitzGerald, un músico británico de electrónica sobre todo conocido por su segundo álbum, ‘All That Must Be‘, que en 2018 incluyó pequeños éxitos como ‘Roll Back’ y ‘Burns’. No es la primera vez que vemos a London Grammar acercarse a una pista de baile. Puede que sean más populares por temas cercanos a Florence (‘Wasting My Young Years’) y a The xx (‘Strong’), pero también es cierto que fueron protagonistas de uno de los mejores cortes del debut de Disclosure, el medio tiempo ‘Help Me Lose My Mind’, y después se desmelenaron del todo junto a Flume en ‘Let You Know‘, con una excelente acogida.
Así que tiene todo el sentido que hayan querido exprimir esa línea en ‘Baby It’s You’, una canción que adivinas entregada a la pista de baile desde sus primeros beats, sin que se traicione la esencia minimalista, siempre reflexiva, del grupo. En las estrofas, de hecho, manda la voz de Hannah Reid, tan sólo acompañada de un suave piano, pero ya se sabe que es tan sólo para que después vuelva a mandar el ritmo -hay un guiño incluso algo trance-, buscando el clímax de la composición, que acaba antes de tiempo como dejando ganas de más.
En cuanto al texto, supone una devoción total de un ser querido, al que Reid se dedica en su plenitud, hasta el punto de que no es capaz de ver nada más: «Hay un océano aquí, pero sólo te veo a ti / y todo lo demás no importa», es una de las frases más significativas de la breve y cristalina letra. Atronan las «luces» «como rayos en nuestras venas», y acechan «multitudes» cada vez más «grandes», pero «no importa», «sólo te veo a ti».
Este es el primer single de London Grammar en 3 años, colaboraciones aparte, pero de momento no hay más datos sobre el que ha de ser su álbum de regreso, el tercero. Todo lo que han comentado en Instagram es que esto es «solo el principio de algo que esperan sea realmente especial». Es decir, de un tema suelto claramente tampoco se trata.
Cuando se confirmó que el compañero de dueto en lo nuevo de Rosalía era Travis Scott, pensamos que estaríamos ante el primer pequeño hit de la artista en Estados Unidos, al margen de las listas latinas. ‘TKN‘ se coló en el codiciado Billboard Hot 100 en su semana de salida (puesto 66), pero desde entonces nunca más se supo.
Por el contrario, y sin que lo viéramos venir, ha sido el primer hit real de Rosalía en Europa al margen de España, donde ha sido número 1 y platino, pero tampoco ha sido su canción más grande. ‘TKN’ es disco de oro en Portugal, es disco de oro en Italia y ha sido número 41 en Reino Unido (¡casi top 40!), resistiendo aún en el top 100 casi tres meses después. Y así en varios países. Ojo: si miramos los tops de Spotify internacionales a día de hoy, hay muchos en los que ‘TKN’ está más alto que en España. La lista es larga: Portugal, Rumanía, Luxemburgo, Malta, Bulgaria, Chipre, Bélgica, Suiza, Holanda y Grecia (además de India y Argentina) escuchan más ‘TKN’ que nosotros ahora mismo. ¿Qué ha pasado?
1.-El hype
Rosalía venía tiempo avanzando que planeaba una gran colaboración para los clubs, que había decidido retrasar debido al confinamiento. Una vez pasada la etapa más estricta de este, le dio salida y lo hizo recibiendo toda la atención mediática, dada la fama internacional de Travis Scott, además de autor de ‘Astroworld‘, ex de Kylie Jenner. Rosalía no era tan conocida fuera del ámbito latino, pero después de haber recorrido de gira parte de Europa, de haber colaborado con J Balvin (‘Mi gente’ fue un hit global) y Ozuna (‘Taki Taki’ también), y de haber sido habitual de las páginas de The Guardian y NME, no era una completa desconocida para el público erudito o en la calle: ya estaba entre las 500 artistas más escuchadas del mundo en Spotify.
2.-Today’s Top Hits
Precisamente la plataforma sueca le daba toda su confianza a ‘TKN’, seleccionándola para su playlist «Today’s Top Hits’, la más importante del mundo con casi 27 millones de seguidores. Solo unos pocos afortunados artistas acceden a ella, sus criterios estéticos y target están bastante claros (gente joven, «trap», «latino»), y sus editores consideraron que el tema tenía la pegada suficiente para aparecer ahí. Allí duró los dos primeros meses casi clavados, siendo retirada después, a finales de julio. Pero para entonces ya daba igual, pues ‘TKN’ había conquistado el top 10 del global de Spotify, apareciendo en un sinfín de playlists de lo más escuchado por países (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania), cada una con más millones de seguidores a su vez. La tabla de éxitos actual de Italia está entre las listas que más reproducciones aportan ahora mismo a Rosalía. La de España, no.
3.-Cómo no… TikTok
Todo lo dicho podía explicar el buen funcionamiento del tema las primeras semanas, pero no su permanencia a día de hoy. Lo cierto es que en TikTok no ha dejado de viralizarse, y es ahora uno de los temas más populares, pues los vídeos de 15 segundos en los que los usuarios lo bailan se cuentan por miles. Los vídeos de #TKN suman 229 millones de visitas a día de hoy, y los del #TKNchallenge, 95 millones. Entre otros muchos hashtags similares que sitúan la canción como una de las más exitosas ahora mismo a nivel global.
4.-Las playlists latinas y deportivas
Pese a que por aquí entendemos ‘TKN’ como una canción oscura, hay quien en el Hemisferio Norte la percibe como una canción de verano. O bien soleada, o bien idónea para el verano chungo que nos ha dejado 2020. Dos playlists tan veraniegas como “Viva Latino” y “Baila Reggaeton”, cada una con 10 millones de seguidores y seguramente de las más recurrentes estos días, han sido fundamentales en su desarrollo, pese a no ser el tema 100% en castellano y tampoco tan reggaetonero. También merece mención especial el apoyo de ciertas playlists sobre hacer ejercicio, como «Beast Mode», esta última con gente como Aluna o Sofi Tukker.
Dora Postigo es, a sus 16 años, la persona más joven que jamás haya pasado por la portada de Vogue España, al ocupar una de las cubiertas más importantes del año, la de este mes de septiembre, dedicada a jóvenes valores. Es además, según la nota de prensa de la revista, tan sólo la segunda vez que una cantante española ocupa dicha portada (ya podéis imaginar quién fue la primera). Con dos singles que superan el millón de reproducciones en Spotify, ‘Saving Star’ y ‘Call Me Back’, ambos producidos por su mano derecha, el productor Pional, la que en principio fuera conocida como la prometedora hija de Bimba Bosé, es ya una una realidad de manera independiente, que además desde hoy sabemos que veremos en la gran pantalla.
Dado el buen funcionamiento de ‘Ojos de serpiente’, el vídeo de DORA que dirigió Paco León, Vogue España informa en exclusiva de que Postigo será la protagonista de su próxima película. Dice este mismo en la citada publicación: «Para mí tuvo algo de experimento. La posibilidad de descubrir con la cámara una juventud exultante. Porque Dora parece una persona muy hecha pero cuando la ves llegar con el uniforme del cole te das cuenta de que es una niña, y esa frescura está ahí. Ella tiene algo muy valioso, su autenticidad. En este mundo en el que todos quieren ser cosas y aparentar algo, ella no necesita ser nada porque ya lo es todo. Es poco habitual encontrarse con alguien tan joven y tan conectado con lo que es al mismo tiempo”.
Sobre esta película sobre la que aún poco se conoce, indica Dora: «Siento vértigo, pero eso no es malo. Es como cuando te subes a una atracción. Es una adrenalina que mola. Yo vivo para este tipo de experiencias. Lo que quiero es vivirlas. El resultado, lo que ocurra después, eso ya no me preocupa. Pero confío en Paco y me dejo llevar por él, sabe transmitir muy bien las cosas».
El reportaje, que habla de la relación de Dora con su padre, la pareja de este -nada menos que Bárbara Lennie-, su tío Gorka Postigo, o la influencia de su madre Bimba Bosé («no me doy ni cuenta pero hay mil detalles que me llevan una y otra vez a ella y eso me gusta mucho»), revela también que su nuevo single se llamará ‘Oxena’, narrando una ruptura real. El vídeo será en este caso de Gorka Postigo y Nono Vázquez.
Queda por descubrir por dónde irán los derroteros en esta nueva canción, pues de momento hemos escuchado a la cantante tan cómoda en sonidos cercanos al electro como los de ‘Stay’; en un corte clásico de tradición latina, el de la desgarrada ‘Ojos de serpiente’; y casi todo lo que queda en medio: el Spanglish de ‘Saving Star’, el medio tiempo con guitarrita a modo de dúo con el mismísimo Pional en ‘Call Me Back’, la semiacústica ‘Hoy’ o el ritmazo de ‘Home’, que recordaba a los Neptunes de principios de siglo.
La verdad es que lo de Orville Peck ha sido una sorpresa incluso para los que apostábamos por él como un nombre de futuro. Porque, la verdad, no esperábamos que firmara tan rápido por una multinacional. Y mucho menos que, gracias a eso, una figura del country pop como Shania Twain se animara a hacer un dueto con él, como sucede en ‘Legends Never Die’, tema estrella de ‘Show Pony’, secuela de su álbum debut ‘Pony‘. Pero, como ya destacábamos en su reseña, entendemos que cuesta resistirse a la parafernalia del misterioso –él insiste en mantener su anonimato, así que no insistiremos en el tema– cowboy enmascarado que canta sobre los marginados por la tradición country –no solo colectivos LGTB+, sino también minorías raciales y personas fuera de cánones estéticos convencionales–. Es atractivo y tentador, y ese encanto no aminora en este disco de seis canciones, más aún cuando un mayor presupuesto le permite ser más virguero con su cuidada estética: solo por ver el vídeo que se ha marcado con la intérprete de ‘Man! I Feel Like a Woman!’ –y con una aparición estelar de John Waters como locutor–, ya ha valido la pena el viaje.
Es cierto que a ‘Show Pony’ se le pueden achacar los mismos «pecados» que al primer disco de Orville Peck: por momentos, puede resultar excesivamente convencional si nos ceñimos a su sonido. Tanto que no se percibe ni un atisbo de perversión en estas seis canciones, ni en lo melódico ni en sus arreglos, que pudieran apartarlas de las emisoras de música country norteamericanas, pinchadas junto a las de los ya políticamente correctos Lady A(ntebellum) o (ya ex-Dixie) The Chicks. Sí se atisba algún pequeño gesto para escapar de lo predecible en lo musical, particularmente en los dos números semiacústicos del disco, ‘No Glory In the West‘ –perfecta en su crudeza desnuda– y ‘Kids’ –algo más escasa de punch–, o el tan solemne como enrabietado número final ‘Fancy’. Pero la impresión es que Orville, en general, apuesta de momento por asentar su figura antes de, quizá, ser más atrevido en el apartado musical. Y, del mismo modo que repite en debilidades, ‘Show Pony’ coincide en las fortalezas de ‘Pony’: no cabe separar la estética y las letras de las canciones, puesto que todo eso componen la idea de este singular proyecto.
La gran gracia de canciones inapelables como ‘Summertime‘, ‘Legends Never Die’, ‘Drive Me, Crazy’ –cuya intro casi parece esperar por la entrada de Lana Del Rey cantando ‘Norman Fucking Rockwell’ y que incluye una simpática mención a ‘November Rain’ de Guns ‘N’ Roses– o ‘No Glory In The West’ no está en que caiga en tópicos, sino que se apropie de ellos para remover las cosas desde dentro. Y los emplee para lanzar mensajes por la inclusión, la ecología y la búsqueda de la auténtica libertad, esa que otorga el derecho a ser diferente sin miedo. Un derecho que sigue pendiente de conquista en todo el mundo. Por eso la tristeza de la persecución, de la permanente huida –la road-movie de ‘Drive Me, Crazy’ nos traslada, maravillosamente, al universo de chaperos en la América profunda de la inolvidable ‘Sarah’, de lx polémicx JT Leroy–, empapa también ‘Show Pony’ de manera necesaria, a la vez que proclama el orgullo de la diferencia yendo de la mano de una reina como Shania. Un gesto quizá menos exitoso pero igual de importante para la comunidad LGTB+ que el de Lil Nas X triunfando con ‘Old Town Road’.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘Legends Never Die’, ‘Summertime’, ‘No Glory In the West’, ‘Drive Me, Crazy’ Te gustará si te gusta: Lana Del Rey, Kacey Musgraves, Trixie Mattel. Escucha:Legends Never Die
Triste noticia para los fans del indie británico de finales de los 90 –y no, no hablamos ni mucho menos de Britpop–: el polifacético artista Roger Quigley, conocido por sus trabajos en solitario y sobre todo por los proyectos At Swim Two Birds –su alias en solitario tras publicar como Quigley– y The Montgolfier Brothers junto a otro héroe del indie británico, Mark Tranmer de Gnac; fallecía a los 51 años este martes 18 de agosto, en Manchester. Lo hacía de manera repentina, según reporta hoy el sello sevillano Green UFOs, que se encargó de distribuir sus discos en España.
En un precioso obituario (asumimos que firmado por su director Rafael López), dicen que recordarán «a Roger por su voz casi rota, por su eterno optimismo, por su elegante forma de disfrutar de la vida, por su enorme modestia, por su ácida crítica política y por su chaqueta de cuadros incluso en los días de calor». Destaca también el cariño que Quigley dispensaba a nuestro país, «que visitó en numerosas ocasiones para llevar a cabo diferentes giras y actuar en varios festivales y al que buen seguro le hubiese gustado volver una vez más». Y también, en su fragmento más bonito, destaca su visión del arte: «Para Roger, natural de Salford, un suburbio de Manchester, la música nunca fue un fin en sí mismo. Nunca buscó la fama, nunca le importó el dinero… Las canciones eran simplemente una forma de llegar a los demás y relacionarse con ellos, la excusa perfecta para compartir una pinta o una copa de jerez».
Como buen mancuniano nacido a finales de los 60, es evidente que Roger Quigley se empapó de primera mano de la carrera de The Smiths. Se reflejaba ya en las primeras canciones que publicó como Quigley a mediados de los 90. La melancolía de Marr, Morrissey y compañía empapaba su EP debut de 1995, ‘A Kind of Loving’, si bien su enfoque enmarcaba esa melancolía en una tímida electrónica lo-fi, muy en boga por la época. Aquello atrajo al sello francés Acetone Records, que tras algún single suelto más publicaba en 1998 su álbum debut ‘1969 Till God Knows When…’ Ahora sabemos que «Dios», la providencia o lo que sea tenía en mente este terrible 2020. Aquellas canciones ya hablaban de un estilo más personal, atmosféricas en sus ecos y sus repeticiones obsesivas, conectándole con el ambient pop de coetáneos como Piano Magic… o Gnac.
Aquel era el proyecto de Mark Tranmer, también oriundo de Manchester, que casi a la vez que Roger publicaba su debut ‘Friend Sleeping’. La conexión entre ambos fue inmediata, y pronto se concretó un dúo bajo el nombre de The Montgolfier Brothers, los pioneros de la navegación aérea en globo aerostático. Los paisajes casi cinematográficos de Tranmer (que ha citado, además de a The Durutti Column, a Michael Nyman o Ennio Morricone como sus mayores influencias musicales) se convertían en el vehículo perfecto para la voz doliente pero cálida de Quigley. Así quedaba probado en los tres discos tan maravillosos como poco conocidos como ‘Seventeen Stars’ (1999) –que, junto a joyas como ‘Even If My Mind Can’t Tell You‘, contenía una de las canciones más emotivas que uno haya escuchado jamás: ‘Between Two Points‘–, ‘The World Is Flat’ (2003) –ambos en Poptones, el sello de Alan McGee después de su salida del mítico Creation Records– y, tres lustros después de su primer disco, un ‘All My Bad Thoughts’ que cerraba un triángulo inmaculado de pop precioso, poético, exquisito y evocador.
Al margen de su carrera con Tranmer, Quigley siguió cultivando su propio cancionero, pero ya bajo el alias de At Swim Two Birds –no podía sino escoger para rebautizarse el título de la obra maestra del novelista irlandés Brian O’Nolan–. Así lanzaba en 2003 un ‘Quigley’s Point’ que, sin apartarse del todo del proyecto con Mark, se abría a espacios más luminosos, con bases rítmicas incluso bailables (‘Darling’), pero sin perder la elegancia. ‘Returning To the Scene of Crime’ (2007), alternaba brillo y oscuridad, y ‘Before You Left’, publicado en 2009, era el último disco en solitario de Roger (que sepamos). Siempre con la atemporalidad por bandera, alineándose con el romanticismo de crooners contemporáneos como Jay Jay Johansson y Morrissey, ganándose con sus canciones un sitio en el corazón de muchos (no los suficientes) para siempre.
Con los cuatro álbumes publicados hasta la fecha por METZ, el grupo de Toronto ha dejado muy claro lo irrenunciable del rock más agresivo y furibundo en su propuesta, aunque sin despreciar lo melódico. No lo será menos en su nuevo disco, ‘Atlas Vending’, que publicará Sub Pop el próximo 9 de octubre. Co-producido por ellos con el miembro de Uniform –compañeros de escena y no menos rocosas– Ben Greenberg, el disco pretende capturar «la particularidad de nuestra condición actual, cubriendo temas que pasan por la paternidad, la ansiedad social, el aislamiento, la paranoia inducida por los medios de comunicación y el impulso por dejar todo atrás, que juntos forman una unidad musical y narrativa». Foto: Norman Wong.
Ya habían dejado claro con el poderoso (y extenso, de más de 7 minutos) adelanto ‘A Boat to Drown In‘ –coronado por un fantástico videoclip, además– por dónde irán los derroteros de ‘Atlas Vending’, pero ahora son diáfanos en ‘Hail Taxi’, nuevo single más concreto y, por entendernos, pop: entre las marañas de guitarras desbocadas y baterías aporreadas con firmeza, brillan esos ganchos que espetan «I’m sending messages to you», confirmando que no tienen el más mínimo reparo en crear auténticos himnos.
Un himno cuya accesibilidad se pone en contraste con el mensaje torticero de sus versos, que pretenden hacer reflexionar sobre cómo la edad adulta nos lleva a olvidar los ideales de juventud, cuando todo era mucho más simple. Con esa idea, el director A.F. Cortes traslada a imágenes la idea de que «podemos esconder nuestros sentimientos, pero no huir de ellos» que se extrae también de la canción en un vídeo misterioso, opresivo y oscuro (literalmente, a veces es prácticamente negro), en el que una mujer trata de deshacerse de los recuerdos pero no es tan sencillo como parece.
Tracklist de ‘Atlas Vending’:
1. Pulse
2. Blind Youth Industrial Park
3. The Mirror
4. No Ceiling
5. Hail Taxi
6. Draw Us In
7. Sugar Pill
8. Framed by the Comet’s Tail
9. Parasite
10. A Boat to Drown In