Noga Erez publica su segundo disco, ‘KIDS’, el próximo 26 de marzo. Un trabajo «valiente», según la nota de prensa oficial disponible en Bandcamp, en el que la cantante y rapera israelí se vuelve a valer de las producciones de su compañero y pareja Ori Rousso para volcar sobre bases agresivas letras «tan personales como políticas» que hablan de «la mortalidad y la pérdida, la guerra y la paz, la inseguridad y la ambición». Es el segundo trabajo largo de Erez, que en 2017 editó su recomendable debut, ‘Off the Radar‘.
El enésimo avance de ‘KIDS’, que llega después de los sencillos ‘No News on TV’, ‘VIEWS’ y ‘YOU SO DONE’, no debería decepcionar a los seguidores de canciones como ‘Dance While You Shoot’. La base es menos bruta, pero no por ello menos contundente. Viene a la mente la Gwen Stefani de ‘The Great Escape’ al escuchar el flow de Noga Erez en ‘End of the Road’ así su producción hip-pop dinámica y nítida, ornamentada con detalles no demasiado obvios o prominentes, y que suena inspirada en el trabajo de los Neptunes en ese disco.
La divertida base de ‘End of the Road’ le viene a Noga que ni pintada para ponerse las botas rapeando sobre sí misma con todo el orgullo del mundo. Algunas rimas no son tan obvias: «I’m no bunny / I’m no slobby boy, I never beg for no money» es la primera que escuchamos, más adelante atrapa una bobada como «right hand, chop it / like a pickpocket / You had the mic, now you can’t drop it» o esa rima de «dumb dumb dummy» con «once nobody». En uno de los versos, Noga comunica que ha comprado «un coche y una casa de campo» para después sacarse de la manga una referencia (aparente) a ‘Suzanne’ de Leonard Cohen. El estribillo alude a un «viaje loco» que aún no ha terminado, el de su vida, y el videoclip presenta cierto componente surrealista, con Noga presentando la canción posada en una plataforma que es a su vez una cinta de correr. Un público extrañado, pero embobado, la observa.
Ariel Pink ha dicho que apoya a Donald Trump. Sus fans han reaccionado con sorpresa y decepción, incluso enfado; el que era su sello actual, Mexican Summer, que ha publicado su último disco y una serie de reediciones, le ha echado. Es un misterio qué le deparará a Ariel en el futuro, qué sello querrá asociarse ahora a su nombre. Puede que la tormenta pase o puede que no. De momento, el autor de ‘Round and Round’ no ha querido explicar su postura política, aunque los medios le han preguntado; no se sabe si para no seguir cavando su tumba, o porque simplemente no tiene nada que decir.
Más misterioso que todo esto es lo rápido que se nos olvidan las cosas con el paso del tiempo. Quizá es un favor que nos hacemos a nosotros mismos. Ariel Pink es uno de los artistas más queridos por la prensa musical especializada por discazos como ‘Before Today‘ o ‘pom pom‘, pero también es conocido por no cortarse ni un pelo a la hora de realizar declaraciones provocadoras e incómodas a la prensa, todas las cuales están perfectamente documentadas en la Wikipedia anglosajona para quien quiera echarles un ojo. A nadie puede sorprender que Ariel Rosenberg -este es su verdadero apellido- vaya a contracorriente de lo que se considera el pensamiento «general», ni siquiera cuando parece hacerlo para llamar la atención de los medios y el público.
No es ninguna novedad que los artistas que crean el arte que consumes a veces no son personas con las que te irías a tomar un café. A veces incluso parecen malas personas. Hace tiempo que dejé de seguir a Lana Del Rey en Instagram porque sus declaraciones sobre feminismo me daban ganas de arrancarme los pelos. A Azealia Banks tampoco la sigo porque tengo miedo de lo que me pueda terminar diciendo y mi salud mental es lo primero. Ya no me apetece escuchar la discografía de Kanye West ni mucho menos la de Michael Jackson. Ya ni me acuerdo de quién es Russian Red. No me quiero ni imaginar qué sintieron los fans jamaicanos de Eric Clapton cuando este les echó de su concierto porque no los quería en «su país». La historia de la música pop está llena de artistas que han creado arte maravilloso pero que luego demostraron no tener nada que ver contigo.
El historial de declaraciones corrosivas de Ariel Pink va más allá de sus afirmaciones sobre la edad de Madonna, que le valieron críticas de «misoginia» por parte de Grimes, a la que luego atacó llamando «estúpida y retrasada» por no creerse su versión de los hechos. Antes de que Mexican Summer, sello que también edita a Cate le Bon o Weyes Blood, fichara a Ariel, este ya había dicho que el «racismo no es ilegal», que «ama a los pedófilos y a los necrófilos» igual que los ama Jesucristo, que la idea del matrimonio gay le «pone de mala leche» y que ama la iglesia Westboro Baptist, conocida por su discurso de odio hacia gays, musulmanes y judíos, porque esta «aboga por la libertad de expresión». Tan pronto como en 2010, Ariel afirmó: «soy reacio a ser religioso, pero tampoco me identifico del todo con la gente científica», a pesar de que su padre, Mario Rosenberg, es un reputado doctor gracias al que Ariel heredará millones cuando muera.
Si sirve de consuelo, un repaso a las declaraciones que Ariel ha hecho a lo largo de los años demuestra que el artista nunca ha tenido demasiadas luces políticamente hablando. Cuando, hace unas semanas, el artista declaró que, en su opinión, las elecciones americanas habían sido amañadas por los demócratas «con la colaboración de China», lo que provoca leer estas palabras son ganas de echarnos la culpa a nosotros por no haberlo visto venir. Rosenberg, que ha discutido la naturaleza de la covid con su propio padre, como si Miguel Bosé intentara convencer a Fernando Simón de que el coronavirus es un bulo, no se identifica con ningún partido político y apoya «a quien esté en el cargo». No hace mucho llegó a señalar que «muchas de las afirmaciones de la comunidad científica sobre el cambio climático probablemente son una patraña y están influenciadas por la política». Probablemente. No sabe, pero contesta.
El caso de Ariel Pink es interesante, pero no único en el mundo del pop. Él es un artista «independiente», muy querido por la prensa musical llamada «moderna», se entiende que asociada a cierto pensamiento progresista, por lo que sus declaraciones chocan necesariamente a sus seguidores. ¡A estas alturas! ¡Después de todo lo que ha dicho! La diferencia es que Ariel ahora sí se ha posicionado políticamente hacia la derecha. Vale la pena preguntarse, por tanto, por qué se asume que este tipo de artistas son de izquierdas. Quizá porque la mayoría de músicos de pop a los que escuchamos y que son relevantes hoy en día lo son abiertamente, de Thom Yorke a Katy Perry; quizá porque nos puede parecer impensable que una persona como Ariel, que ha hablado sobre sus problemas de identidad de género, y ha llegado a escribir una canción llamada ‘Menopause Man’ o a visibilizar a las personas trans en sus videoclips, pueda suscribirse a según qué ideas.
¿Qué hacer con Ariel Pink? Desde luego, si no le hemos cancelado antes, no lo haremos ahora. Su maravillosa música, por suerte, es mucho más elocuente que él. Por otro lado, su apoyo a Trump sirve para hacer un diagnóstico del personaje tan complicado como la persona que se esconde detrás de él. En el mejor de los casos, Ariel es una persona que no tiene miedo de decir lo que piensa, aunque se vaya a ganar las críticas de todo el mundo. En el peor, es un pirómano mediático que parece haber asumido el rol de enemigo del pueblo simplemente por aburrimiento, por tener algo que hacer, aunque con sus palabras ofenda a cientos de miles de personas porque es incapaz de reconocer su propio privilegio. Probablemente mi frase favorita de Ariel es «me encanta ser un pervertido». Para bien y para mal, le define totalmente.
A la espera de las sorpresas que nos aguarden, de momento The KLF han producido la noticia musical más excitante del mes de enero de 2021 al aparecer por primera vez (legalmente) en las plataformas de streaming. El dúo compuesto por Bill Drummond y Jimmy Cauty no es sólo un grupo esquivo que se haya negado a sumarse al catálogo de Spotify, Tidal y compañía por una cuestión económica, editorial o judicial. Lo suyo siempre fue un caso especial, como explica John Higgs en el imprescindible libro sobre la banda llamado ‘Caos y magia’.
Y es que ni siquiera quemaron un millón de libras por razones anticapitalistas o a modo de protesta contra la industria musical. En un entorno marcado por la influencia de la ‘Trilogía Illuminatus!’ de Robert Anton Wilson y Robert Shea (1975), lo más seguro que acierta a decir el autor de dicho ensayo es que el dúo no tiene ni idea de por qué llegó a quemar un millón de libras, enfrentándose a las críticas del público por no donarlo a la caridad, por ejemplo.
Lo que sí explica este disco ‘Solid State Logik 1’ es cómo Drummond y Cauty llegaron a ganar tal cantidad de dinero en el cambio de década de los 80 a los 90. La primera de las 6 compilaciones que The KLF van a publicar en algún momento no es otra cosa que un «greatest hits» de media hora clavada de duración, para el que no se han comido demasiado la cabeza sobre lo que incluir. Aquí están ni más ni menos que sus 7 tops 10 en Reino Unido, aunque algunos no fueran firmados exactamente como The KLF.
Fue el caso de ‘Doctorin’ the Tardis’, aquella canción publicada en 1988 bajo el sobrenombre de The Timelords, pues Time Boy y Lord Rock eran sus alias, y que mezclaba la banda sonora de la longeva serie ‘Doctor Who’, que había triunfado en Reino Unido desde los años 60, con un tema de Gary Glitter (‘Rock and Roll (Part Two)‘) y pasajes de ‘Blockbuster!’ de Sweet. Un coche ocupaba la portada de tal sencillo, en concreto un «Ford Timelord» y este mismo llegó a encargarse de la promoción de tal single, llegando a conceder entrevistas, tras haber proclamado a los cuatro vientos en la cubierta «Hola, soy un coche y he hecho un disco».
El single hecho a modo de broma (lo que en inglés se llama «novelty record») sería número 1, terminaría inspirando el icónico libro del grupo ‘The Manual’ sobre cómo conseguir un hit seguro, fórmula que funcionaría a veces sí y a veces no, pero que ha sido seguida a rajatabla por gente como Klaxons; y sentaría precedente en cuanto a la cultura del mash-up. Y es que, a falta de que otras piezas del puzzle nos hablen de la influencia de ‘Chill Out’ (1990) en el ambient o el género así llamado, uno de los grandes divertimentos que plantea este primer ‘Solid State Logik’ es que comprobemos lo actual que suena.
Tres de los mayores éxitos de The KLF fueron revisiones lanzadas en 1991 de canciones que habían ido publicando uno o dos años antes. ‘3AM Eternal‘, ‘Last Train to Trancentral’ y ‘What Time Is Love?’, que forman otra «trilogía», en este caso de «Stadium House», exhiben una amalgama de estilos que es fácil imaginar embaucando a artistas contemporáneos como Azealia Banks o Disclosure. Estas canciones tienen trazos de hip hop, techno, trance, reggae, samples y épica que no es de extrañar que convencieran a las masas, cada vez más despreocupadas por el rock clásico, y en plena transición hacia el culto al DJ. The KLF, a menudo confundidos con un «acto» «dance» más de la era «rave», a lo sumo «autoparódico», eran en realidad unos artistas totalmente sui generis como prueba especialmente ‘Last Train to Trancentral’, que comienza como un piano house, contiene un pasaje a los teclados que no sabes si corresponde a la moda en aquellos tiempos de Enya, e incluye unas voces robotizadas a lo Kraftwerk.
‘It’s Grim Up North’, atribuida a su alias The Justified Ancients of Mu Mu y con su recitado de ciudades del norte de Inglaterra, presenta un momento épico como propio de sus colegas de Pet Shop Boys, a quienes remezclaron, que hoy va a encantar a los seguidores de ‘Juego de Tronos’. Y de nuevo muy hábilmente, como para celebrar (o reírse de) el apogeo del metal aplicado a la cultura pop que tímidamente se ha asomado en las discografías de Grimes o Rina Sawayama, esta recopilación se cierra con la versión metal, cargada de metralletas -y no en sentido figurado-, que The KLF quisieron hacer de ‘3AM Eternal’ en los Premios Brits, abriendo la ceremonia junto al grupo de grindcore Extreme Noise Terror, y que representa de alguna manera el final del dúo.
‘Solid State Logik 1’ presenta una revisión de ‘What Time Is Love?’ llamada ‘America: What Time Is Love?’ que incluye un sample de Motörhead, aunque si con algo me ha gustado reencontrarme en las plataformas de streaming es con la improbable colaboración de The KLF con la reina del country Tammy Wynette, que fallecería unos pocos años después, en 1998, tras una vida tortuosa de enfermedades, operaciones, maltrato y un posible secuestro. Por alguna razón la co-autora de ‘Stand By Your Man’ accedió a decirles que sí tras gustarle lo que le presentaron al otro lado de la línea telefónica, y así la encontramos en ‘Justified and Ancient’ totalmente entregada a la imaginería paranoide de The KLF: la tierra imaginada de Mumu, los «ladrillos» de su pirámide (primero un logo como veis en la portada de este álbum, ahora una construcción con cenizas de gente muerta), los JAMS (otro de sus sobrenombres) y las frases sin sentido. Es increíble que una grabación así 1) pudiera llegar a existir y 2) fuera un hit mundial, pero desde luego viene a certificar que este recopilatorio y no ‘Chill Out’, ni siquiera ‘The White Room’ -que ya contenía algunos de estos temas acreditando sonidos en directo robados de un célebre concierto de U2-, es la mejor forma que ha existido de acercarse nunca a The KLF.
La gran pregunta es por qué ahora, qué ha llevado al grupo finalmente a compartir su música en streaming. Quienes no sepan demasiado sobre el grupo dirán que el dinero, pero lo cierto es que demasiado se ha hablado del millón de libras que quemó el dúo… y demasiado poco de los 5 millones de libras que no ganaron, es decir, que perdieron, al retirar su música del mercado. Algunos creerán que buscan el reconocimiento, pero el documental reciente ‘Welcome to the Dark Ages’ se mofa de manera bastante evidente del interés que la prensa especializada deposita en ellos. Quizá es demasiado poco «iluminado». Otros apuntarán que los sonidos de los temas recopilados son totalmente pertinentes en 2021 por los artistas citados en este artículo, pero lo más probable es que el dúo trame algo tan grande como su pirámide mortuoria y todo esto tenga algún tipo de truco. Entre todas, mi tesis favorita es que The KLF han decidido finalmente volver a compartir su música de nuevo con las masas, por primera vez en 30 años, como acto de generosidad, porque entre pandemias, cambio climático, fake news y democracias en peligro, las personas que habitamos este mundo damos cada día un poquito más de pena.
Calificación: 10/10 Lo mejor: ‘3AM Eternal’, ‘Last Train to Trancentral’, ‘Justified & Ancient’ Te gustará si: no crees en las fronteras de géneros Youtube:‘Last Train to Trancentral’
Shakira ha decidido seguir los pasos de Bob Dylan y vender los derechos de todas sus canciones a Hipgnosis Songs Fund Limited. La empresa británica ha adquirido el 100% de los derechos de publicación musical de la cantante colombiana, incluida la participación en los ingresos tanto de edición como de autor. La cifra de compra no se ha hecho pública y la adquisición no incluye futuros lanzamientos de la artista.
El catálogo de Shakira, una de las artistas más exitosas de todos los tiempos, latina o no, pues se estima la venta de sus discos en 80 millones de copias vendidas según Music Business Worldwide, abarca un total de 145 canciones publicadas a lo largo de 30 años, entre las cuales se encuentran éxitos como ‘Ciega, sordomuda’, ‘Suerte (Whenever, Wherever)’, ‘Te Dejo, Madrid’, ‘Hips Don’t Lie’, ‘La Tortura’, ‘Loba’, ‘Waka Waka (This Time For Africa)’, ‘Loca’, ‘Chantaje’, ‘Me Enamoré’ o ‘La Bicicleta’. La cantante, que ha lanzado un total de 11 álbumes de estudio, y ha escrito al menos 100 frases dignas de aparecer en los libros de historia, permanece imputada por 6 delitos fiscales tras haber defraudado 14,5 millones de euros a Hacienda.
Con sede en Londres, Hipgnosis Songs Fund es una empresa dedicada a la inversión musical que, recientemente, ha adquirido derechos de los catálogos de Neil Young, Lindsey Buckingham de Fleetwood Mac, RZA o Red One, productor de los primeros álbumes de Lady Gaga. Su fundador es Merck Mercuriadis, un conocido ejecutivo muy conocido en la industria de la música por haber manejado a artistas como Beyoncé, Mary J. Blige, Elton John o Iron Maiden. Mercuriadis considera los «royalties» de canciones una «clase de activo» similar al oro, el petróleo o la plata pero más «estable» y, desde esa perspectiva, busca cambiar las reglas de la industria para hacerla más justa y equitativa. Uno de los co-fundadores de Hipgnosis es Nile Rodgers.
A London Grammar les encanta sacar canciones para celebrar el Año Nuevo. En 2017 sorprendieron con la publicación de ‘Rooting for You’ el mismísimo 1 de enero, y este 2021 han esperado un poco más -pero poco más- para sacar otro sencillo. En este caso se trata de ‘Lose Your Head’, otro de los cortes que podremos encontrar en su nuevo álbum, que se llama ‘Californian Soil’ y sale el 9 de abril (ya no el 12 de febrero, se ha retrasado). Es el tercer avance del largo tras ‘Baby It’s You’ y la propia ‘Californian Soil’.
En los últimos tiempos nos estábamos acostumbrando a unos London Grammar que disfrutan de embadurnarse de una electrónica melancólica. ’Lose Your Head’, hoy nuestra “Canción del Día”, comienza como una canción clásica de la primera época del grupo, pero es curioso cómo, a medida que avanza, se va entregando a los sintetizadores de corte casi trance. Incluso parece influida por The Knife, aunque solo sea por los paisajes gélidos que podemos ver en su videoclip. Produce su colega George FitzGerald.
La cantante de la banda Hannah Reid ha dicho que esta canción “es sobre el poder y el control en las relaciones personales”, añadiendo que “la letra es bastante oscura, pero quería mostrar la canción con un tempo alto”. Aunque no parece el caso de este tema que habla de amor y desamor, el álbum de London Grammar hablará sobre la misoginia en la industria musical, lo cual quizá tenga algo que ver con lo que vemos en el vídeo: una lucha de Hannah sola contra una fuerte tormenta en el mar, en la que las olas están hechas de tela.
Dos de cal y otra de arena. Hay alegría y melancolía tropical con Rels B reivindicando su patria chica (y a Serrat, de paso) en ‘Yo tengo un ángel’, neopsicodelia y pop luminoso de los 60 en ‘Rayos de sol’ de Unidad y armonía. Pero la peruana Dafne Castañeda sobrecoge con su relato sobre la depresión ‘Si alguien pregunta’. Para recuperar la sonrisa, los inigualables Chico y Chica regresan con ‘Panorama’, efectiva diatriba despechada. Las argentinas María Becerra y Cazzu se unen para reivindicar a la figura femenina fuerte y sensual, con un poco de tópico, en el trap lento de ‘Animal’.
El dream pop de baja fidelidad llega con Espineli y ‘Nébula’, bien regado de sonido urbano y de fantasía y ‘Desde la luna’ de Xenia. La melancolía de dormitorio desborda en ‘Si a ti te apetece’ de Stephen Please. En el ensoñamiento nos mantienen RVT y Maka con ‘Lejos de mí’, una balada flamenca clásica y sentida. También clásica suena la electrocumbia de Sebastián Cortés, ‘Solo me quieres cuando estás triste’. ‘Quítame’ de Brisa Fenoy se deja llevar por la sensualidad y el romanticismo de aire casi espacial. Sobre una base de guitarra española Babi desliza su añiñado ‘Amén’. Pero, para baladón, el ‘Carbón’ de Anaju, co-escrito por Zahara.
La luz da paso al desasosiego postpunk de Somos la herencia y ‘Un nuevo idioma’. Con otros mimbres, Iseo & Dodosound también relatan la desazón de la era pandémica en ‘Atrapada’. Otro tipo de desaliento, esta vez romántico y mordaz, se desliza por ‘En la frente’ de Comando Suzie.
El bloque de artistas ya consagrados lo abre Ramon Rodríguez, un habitual de esta playlist. Esta vez, con el regreso de los míticos Madee con ‘Hunting Party’. Otros clásicos, Love of Lesbian, guiñan el ojo a Héroes del Silencio en ‘Viaje épico hacia la nada’. Shinova siguen mostrando su indie recio en ‘Solo ruido’. Los Planetas recuperan su aliento más noventas en la sarcástica ‘El negacionista’. Y Dorian con Pimp Flaco crean un himno queer en ‘Dual’.
La lista se completa con temas nuevos de Eladio Carrión, el viral viaje alucinado (y espiritual) de ‘Too many drugs’ de Rigoberta Bandini, ‘En el chino de la esquina’ de Anne Lukin y el dúo de Aitana con Natalia Lancuza, ‘Cuando te fuiste’, uno de los temas más destacables de ’11 razones’.
En este caso, sobre lo sucedido en el Capitolio cuando tenía que ratificarse la victoria de Joe Biden, pero miles de seguidores de Trump irrumpieron en el edificio en unas protestas que terminaron con 4 muertos, Lana del Rey ha declarado que Trump sufre «delirios de grandeza» y que cree que «no se encuentra bien». La cantante considera que el aún presidente es un «reflejo del gran problema de nuestro mundo, que no es el cambio climático, sino la sociopatía y el narcisismo». Añadía: «el narcisismo, no el capitalismo, va a matar el mundo».
Angustiada por que algunos medios sacasen de contexto sus palabras, Lana del Rey ha acudido a Twitter para invitar a la gente a escuchar la entrevista completa y ha añadido: “Me tomaré un momento para decir que lo que estaba diciendo en la BBC es que Trump está tan significativamente incapacitado que puede no saber lo que estaba haciendo gracias a su significativa ausencia de empatía y al problema a gran escala que tenemos con la sociopatía y el narcisismo en América”.
Continúa: “Voy a decir de nuevo que no me gusta que medios grandes saquen de contexto mis comentarios bien intencionados que, lo creáis o no, son liberales. Es de hecho sobre lo que canto muy a menudo. Es por lo que soy condenada. Escuchad la entrevista entera”. Podéis hacerlo en la web de la BBC.
Emilio Doménech ya era una persona conocida por muchos gracias a sus vídeos de Youtube publicados primero de manera independiente y después en el canal de de El País, en los que analiza noticias relacionadas con la cultura pop o la política o disemina su vida en Estados Unidos, donde reside desde hace varios años: ha vivido en Boston, donde estudió un máster, y actualmente reside en Nueva York. Sin embargo, el periodista ha terminado por convertirse en uno de los nombres más comentados de las últimas semanas gracias a su cobertura dinámica y fresca de las elecciones de Estados Unidos tanto desde su cuenta de Twitter como desde la web Newtral, sus retransmisiones en Twitch o mediante sus apariciones en el programa Al Rojo Vivo de LaSexta. Nanisimo nos descubre la música de su vida.
¿Tienes canción favorita de todos los tiempos o alguna que nunca jamás te haya dejado de acompañar?
Te diría alguna de The Beatles porque tengo muchas favoritas, pero me quedo con ‘Where Do The Children Play?’ de Cat Stevens.
¿Una canción que te haya obsesionado últimamente?
He escuchado mucho »tis the damn season’ de Taylor Swift. Me flipan las letras y melodías que ha encontrado Swift en esta nueva versión suya que estrenó con ‘folklore‘.
¿Alguna canción que asocies a un recuerdo infantil?
‘Top of The World’ de Carpenters. Mi padre nos ponía mucha música de los 60 y 70 cuando íbamos en coche a Benidorm. Ese trayecto era todo Carpenters, Beatles, Cat Stevens, Simon & Garfunkel y demás.
«En la adolescencia le daba mucho al rock británico de bandas como Radiohead»
¿Qué canción odias con toda tu alma?
He aprendido a odiar todo lo que sea Arctic Monkeys. No puedo. Me sacan de quicio.
¿Qué disco es el que más has escuchado últimamente?
‘EL ÚLTIMO TOUR DEL MUNDO‘ de Bad Bunny. Me encanta el reggeaton del último año. El ‘ENOC‘ de Ozuna también lo he escuchado mucho.
¿Qué disco marcó tu adolescencia?
Pues te diría algo de Radiohead o Muse, pero eso creo que fue más bien ya casi con la universidad. Con 14 o 15 escuché mucho pop-punk a lo Yellowcard. ¿Quizá ‘Ocean Avenue’ de ellos fue uno que escuché mucho?
¿Sigues comprando discos? En caso afirmativo, ¿cuál fue el último y en qué formato?
Los compro en iTunes. Si me gusta mucho uno después de haberlo escuchado por encima en Spotify, lo compro por iTunes porque la calidad de sonido es mejor y tengo buenos auriculares para disfrutar el salto desde el streaming.
¿Cuál es tu plataforma favorita para escuchar música ahora mismo? Por ejemplo, al margen de Spotify/Apple Music, ¿escuchas discos enteros en Youtube?
Nunca he usado YouTube para la música, pero admito que ahora para trabajar sí escucho mucho lo-fi a través de Discord. En mi comunidad (de Twitch) tenemos un bot llamado Groovy que nos va poniendo lo-fi beats mientras nos vemos los unos a los otros trabajar. Es como estar en una biblioteca virtual, jaja.
Iniciaste tu carrera de periodismo en Madrid. ¿Recuerdas alguna canción o disco que marcara esa época?
Yo en realidad empecé Aeronáutica. Y no me digas por qué pero en aquella época estaba OBSESIONADO con ‘Ultrasónica’ de Los Piratas, que en mi opinión es el mejor disco en español que jamás he escuchado. En aquella época también le daba mucho al rock alternativo, sobre todo a los británicos: Radiohead, Starsailor, Muse, Cajun Dance Party o Los Campesinos son algunos de ellos.
«El lo-fi se ha convertido en un habitual de mi vida, pese a que musicalmente tenga poco que decir»
Después te mudaste a Boston. ¿Qué música te acompañó en tus primeros días en esta ciudad?
Recuerdo como si fuera ayer el día en el que salió ‘Views‘ de Drake. Qué cancionazas tenía ese disco. ‘One Dance’, ‘Child’s Play’ y ‘Keep the Family Close’, así que recuerde.
Muchos te hemos visto comentando las elecciones en Twitch, con hip-hop lo-fi puesto de fondo. ¿Sueles escuchar esta música mientras trabajas, o más bien otra?
Sí, me ayuda muchísimo. Solía hacerlo al ritmo de bandas sonoras, pero al final me sacaban de lo que estaba haciendo. El lo-fi se ha convertido en un habitual de mi vida, pese a que musicalmente tenga poco que decir.
¿Qué opinas del supuesto revival del vinilo o peor aún, del cassette? ¿Es puro postureo o te interesa especialmente?
No tengo un tocadiscos, pero sí entiendo la pasión por el sonido tan específico que puedes encontrar de esos formatos. No creo que sea postureo, la verdad, pero tampoco me interesa.
¿Alguna actuación vocal que te guste en particular?
Mira, justo estaba pensando antes que alucino con Karen Carpenter cantando ‘Top of the World’. Qué cosa más salvaje lo suyo y qué historia tan trágica. Y por decir otra, soy un loco de Billie Holiday gracias al videojuego ‘Fallout’. Espectacular en hits como ‘Crazy He Calls Me’.
¿Tienes videoclip favorito o uno que te guste mucho?
‘Like I Love You’ de Justin Timberlake. Recuerdo estar loco con querer bailar y ser tan guay como Timberlake en ese videoclip (y poder así ligarme a la chica, jaja). ‘Cry Me A River’ también me encanta. Veía mucha MTV en mi adolescencia, así que te podría sacar muchos otros ejemplos.
¿Algún concierto que recuerdes con especial cariño?
Tampoco es que haya ido a muchos, pero recuerdo que mi hermana me llevó a ver Mägo de Oz cuando era un crío y me dio por escucharlos sin cesar. La pobre tuvo que aguantar aquello por mí pese a que no le gustaba nada. No debía de tener yo muchos amigos por entonces, jajaja.
«Estoy muy orgulloso de que año a año una de mis canciones más escuchadas es ‘Azul’ de Cristian Castro»
¿Alguna canción que, en algún momento, te haya avergonzado que te guste o no existe tal cosa como el “guilty-pleasure”?
En mi opinión, no debería existir el guilty-pleasure, pero dentro de ese concepto diré que estoy muy orgulloso de que año a año una de mis canciones más escuchadas es ‘Azul’ de Cristian Castro. Imprescindible ponerla en cualquier ocasión festiva en la que haga falta animar al personal. Conozco a pocas personas que no se sepan esa canción.
Eres fan del cine. ¿Alguna banda sonora que recomiendes?
Así recientes que considere que son de otro nivel, la de Trent Reznor y Atticus Ross para ‘La red social’. Y una para escuchar mucho y emocionarse, la de Hans Zimmer para Interstellar. Pero la mejor de todos los tiempos es ‘El señor de los anillos’. Ninguna que conozca ha construido mundos melódicos tan impresionantes como esa de Howard Shore. Ídolo absoluto.
¿Qué necesita una canción para ser perfecta?
¿Existe la canción perfecta? A mí me gusta que me transporten. Si una canción lo consigue al máximo nivel, estará más cerca de ser perfecta. Así recientes, te diría que ‘the last great american dynasty’ de Taylor Swift. Qué bien te lleva a esa casa y ese tiempo. Y luego está el álbum perfecto, que sé seguro que existe porque lo he escuchado miles de veces y no tiene ni un fallo: ‘Melodrama’ de Lorde.
Un remix que te haya vuelto loco.
Creo que esto no vale como remix, pero me he acordado y lo voy a decir: la versión de ‘Wish You Were Here’ de Pink Floyd que hicieron Sparklehorse y Thom Yorke. Parece que estén pegando pinceladas con los añadidos electrónicos.
Parte de la redacción evalúa ‘Anyone’, el nuevo single de Justin Bieber:
«Justin Bieber sigue persiguiendo con ahínco la senda de la madurez. La cosa le salió regular en ‘Changes‘, así que prueba de nuevo con ‘Anyone’, esta vez con mejor fortuna. Con un ojo puesto en el ‘folklore’ de Taylor Swift y otro en el sonido ochentas tan en boga, Bieber nos entrega un pastiche… pero en el buen sentido. ‘Anyone’ arranca a lo Bon Iver, continúa por la senda del pop sofisticado, va bien cargada de épica, hay una explosión culminada por el redoble de ‘In the Air Tonight’, hace un guiño a la canción pop adulta de los setenta y su letra… Su letra no podría ser más manida y repleta de lugares comunes amorosos. ‘Anyone’ contiene todos los ingredientes para conseguir un single que podría ser anodino pero que, por extraño que parezca, funciona a la perfección. Los crescendos están donde tocan, los «You!» marcan a fuego la canción, el final culminante y emocionante… Incluso su propia desfachatez en coger y picotear por ahí sin ninguna vergüenza y mostrando las costuras es un punto a favor. Pero también es elegante y emotiva; todo hace de ‘Anyone’ un single de lo más disfrutable y que contiene mucha más chicha que los temas de ‘Changes’. No creo que Justin vuelva a pegar tanto como lo hizo con ‘Sorry’ y ‘Purpose’, pero parece que está encarrilando -ahora sí- bien su tránsito a la madurez. Y si abandonara el rollito «Héroe de la clase trabajadora», pues la jugada ya sería perfecta (y creíble)». Mireia Pería
«La nueva etapa discográfica de Justin Bieber ha empezado muy bien comercialmente, pero en lo artístico no puede resultar menos arriesgada. ¿De verdad un lavado de imagen tiene que sonar tan insulso? ¿Para esto está Scooter Braun, además de para no desaconsejar a Bieber que mendigue números 1 a través de sus redes sociales o se queje de sus nominaciones -inmerecidas- a los premios Grammy? El pop maximalista de ‘Anyone’ incorpora sonidos típicos del pop-rock de radiofórmula de los años 80, pero hasta ahí todo lo interesante que puede decirse sobre ella: en cuanto a melodía, composición e incluso interpretación es una de esas canciones que no nos cansamos de aborrecer cuando las publican OneRepublic, Maroon 5, Camila Cabello o P!nk, y a la producción le falta claramente algo de garra para convencernos de que es madura». Jordi Bardají
Como era de esperar en unas fechas tan tontas como son los primeros días de enero, ni una sola novedad aparece en todo el top 10 de las canciones más populares en España. El número 1 continúa siendo ‘Dakiti’ de Bad Bunny, el número 2 sigue siendo ‘Tú me dejaste de querer’ de C. Tangana y el número 3 sigue siendo ‘La noche de anoche’ de Bad Bunny y Rosalía, una canción que creías que estaba pasando desapercibida pero que en realidad ya es platino y parece que va a superar en popularidad a ’TKN’ con Travis Scott.
La entrada más fuerte es ‘Vete pal carajo’, un tema despechado de portada nada sutil que apareció hace más de un mes en el Youtube de DJ Nelson con Yan Block y Jay Wheeler, y que entra al puesto 39. Algo por debajo queda el remix de ’No te enamores’ con Milly, Farruko, Nio García, de nuevo Jay Wheeler y otros amigos. Es puesto 45 en España.
La lista de entradas se completa con ‘Anyone’ de Justin Bieber, que en nuestro país tiene que conformarse con el puesto 68 pese a la falta de competencia que supone salir al mercado un 1 de enero. La canción ha sido número 4 en Reino Unido y número 6 en Estados Unidos, y se mantiene fuerte días después en el global de Spotify (top 6), por lo que puede considerarse un éxito… pero fuera de nuestras fronteras.
Mogwai sacan un nuevo álbum el próximo 19 de febrero. Se llama ‘As the Love Continues’ y de él ya puedes escuchar un par de temas: el primer adelanto era el instrumental épico ‘Dry Fantasy’ y el nuevo es uno de esos temas con letra que aunque no lo parezca sí tienen los escoceses.
‘Ritchie Sacramento’ es su nombre y viene presentado junto a un vídeo que, como el resto de la discografía de los autores de ‘Come On Die Young’, juega con la idea de la ingravidez.
En una nota de prensa, el grupo explica que el nombre de este tema viene de la confusión de un/a amigo/a de la banda que tenía ciertas dificultades para pronunciar el nombre del artista de culto y compositor de bandas sonoras Ryuichi Sakamoto. La letra está inspirada en una historia de Silver Jews: de ahí viene la primera frase del tema, «rise crystal spear», de un día que David Berman lanzó una pala contra un coche deportivo cuando era estudiante. La canción de Mogwai está dedicada a todos los músicos amigos que nos han dejado a lo largo de los años. David Berman, últimamente conocido por su papel en Purple Mountains, fallecía a mediados de 2019. Ryuichi Sakamoto está vivo y tiene 68 años.
01 To the Bin My Friend, Tonight We Vacate Earth
02 Here We, Here We, Here We Go Forever
03 Dry Fantasy
04 Ritchie Sacramento
05 Drive the Nail
06 Fuck Off Money
07 Ceiling Granny
08 Midnight Flit
09 Pat Stains
10 Supposedly, We Were Nightmares
11 It’s What I Want to Do, Mum
La protagonista de hoy en nuestra sección «Revelación o timo» es una de esas artistas ya curtidas en la industria de la música a pesar de su insultante juventud. Olivia Rodrigo, que nació en 2003 y, por lo tanto, tiene 17 años, ya era una actriz conocida por su papel de Nini en la ficción ‘High School Musical: The Musical, The Series’ estrenada por los creadores de la famosa serie de películas de Disney Channel. Ella es por tanto un producto de Disney, o era, porque el single con el que ha inaugurado su carrera musical va por otros derroteros.
Y es que, si la intención de Olivia Rodrigo con ‘drivers license’ (¿los títulos escritos en minúscula pasarán de moda algún día? ¿Por favor?) era desligarse completamente de su imagen pre-adolescente para iniciar una etapa más adulta y comprensible por todo tipo de generaciones, desde luego está consiguiendo su propósito con este tema que se ha instalado directamente en el número 1 de los más escuchados en Spotify Global tras su lanzamiento el pasado 8 de enero, y cuyo videoclip ocupa actualmente el puesto 34 entre los más vistos de Youtube España. A la manera de Ariana Grande, que empezó en Nickedoleon para después pasar a la música pop, Olivia ya cuenta con una base de fans sólida entre el público joven gracias a sus pasos televisivos, la cual ha propiciado que su debut sea un éxito inmediato.
‘drivers license’ es una balada pop dramática que le debe mucho a Lorde en lo melódico e instrumental (el puente parece sacado de ‘Perfect Places‘) a pesar de que ella, de quien se reconoce fan, es de Taylor Swift: en su biografía de Spotify explica que es una «pedazo de swiftie». En lo vocal cabe pensar primero en el registro tímido de Julia Michaels, pero luego Olivia adopta el drama que hemos podido escuchar en canciones recientes de Camila Cabello o Lewis Capaldi para recordarnos de dónde viene. El co-productor de ‘Mercy’, Dan Nigro, quien ha participado, también como co-autor, en temas de gente tan dispar como Caroline Polachek (‘So Hot You’re Hurting My Feelings’), Empress Of (‘When I’m with Him’), Conan Gray (‘Maniac’) o Carly Rae Jepsen (‘When I Needed You’), es co-autor y productor principal de ‘drivers license’. Puede haber encontrado su gallina de los huevos de oro.
Si la madurez de Olivia llega acompañada de un carné de conducir, también lo hace con el corazón roto. La canción versa sobre un chico que ha dejado a la cantante por una «chica rubia» que le recuerda «todas las cosas por las que me siento insegura». «Me saqué el carné de conducir la semana pasada, como siempre habíamos hablado, para poder conducir hacia tu casa, pero hoy me he pasado por los suburbios, llorando porque tú no estabas» es el escenario con el que empieza este drama post-adolescente que precisamente podría haber salido de la pluma de la vieja Taylor Swift por su componente narrativo y visual.
Entre los discos-sorpresa que nos ha dejado la Navidad, no solo hay que hablar de Taylor Swift o de Four Tet. Hagámoslo también de artistas nacionales como Rels B, realmente uno de los cantantes de pop –sorry, not sorry– más exitosos de nuestro país con 6,5 millones de oyentes en Spotify. Casi los mismos que Aitana, el doble que Rozalén y el triple que Pablo López, por compararle con algunos de los artistas que encontramos en el top 10 de ventas de esta Navidad.
‘La Isla’ no ha llegado a dicho top 10 por la ausencia de soporte físico, crucial en el período navideño, irrelevante en semanas venideras, pero sí al top 20, poniendo en relieve la relevancia del mallorquín, que hace un par de años decía que no le importaría retirarse, que solo se veía «un par de añitos más» en esto. Como a C. Tangana en su momento, parece que la proximidad de los 30 se le hace demasiado cuesta arriba.
Rels B no se ha retirado, pero los textos de ‘La Isla’ evidencian el hartazgo de la fama, la aversión al dinero, la búsqueda de la autenticidad… las cosas más importantes para él, Daniel Heredia, a día de hoy. El disco recibe su nombre del aislamiento que produce la popularidad y de cómo no puedes escapar de ella, aunque quieras: el primer tema se llama ‘La prisión’ por un motivo tan claro como la portada del álbum. «Tanta gente detrás de mí / Y yo me siento tan solo / Llevo un tiempo pensando en que / Lo mejor es dejar todo», dice la letra de manera explícita, después de haber revelado que «Esta fama ya ha cambiado a unos cuantos, pero no puede cambiarme a mí». A continuación ‘Yo tengo un ángel’, en la que se afronta el «qué dirán», plantea: «Ya te lo dije una vez, no tengo amigos, tengo hermanos / Y qué me importa el dinero si los tengo aquí a mi lado».
Musicalmente, la producción fiel a sus colegas Itchy & Buco juega con el dembow y los ritmos africanos como si nada hubiera pasado en los últimos 5 años, en concreto desde que arrasara ‘One Dance’ de Drake. ‘La Isla’ es mucho más interesante cuanto más se sumerge en los ritmos latinos tradicionales, cuando una canción se titula ‘Cumbia triste’, cuando el color de una guitarra eléctrica nos lleva a las manos de Santana, cuando la guitarra de Harto Rodríguez, que co-produce alguna canción, construye lo que se llama ‘La última canción’. En otros momentos, sobre todo en la segunda mitad del álbum, se cae demasiado a menudo en el modo «piloto automático», lo que incluye las colaboraciones de Morad y Kaydy Cain.
Pero tampoco hay que buscar ambición donde no había mayores intenciones. Hace poco Rels B compartía un texto en Instagram -su única publicación de la última semana- sobre el éxito de ‘La Isla’, indicando que son unas canciones que grabó «borracho», solo para él y sus amigos. En ese sentido, el disco sí cumple su cometido de hablarnos sobre su manera humilde de ver el mundo. Una en la que no se corta en citar a sus referentes, de J Balvin a Daddy Yankee, como hace ‘Lágrimas de cocodrilo’.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘La prisión’, ‘Yo tengo un ángel’, ‘Una cumbia triste’, ‘La última canción’ Te gustará si te gusta: Drake, el C. Tangana de ‘Ídolo’, los anteriores Youtube:audio de ‘La prisión’
Promusicae publica hoy la lista de los discos más vendidos en Reyes, obviamente una de las más importantes del año, pues Navidad es la época de mayor consumo. La institución española no revela ventas en ningún caso, a diferencia de sus homólogas anglosajonas, por lo que desconocemos datos, pero si la tendencia es similar a la vista en Reino Unido y Estados Unidos, hay que hablar de cifras realmente decepcionantes incluso en los primeros puestos de las listas.
Paul McCartney fue top 1 en Reino Unido con ‘McCartney III‘ en la semana de Santa Claus con poco más de 30.000 unidades vendidas. Y lo mismo podemos decir de la misma semana en Estados Unidos, donde Taylor Swift era número 1 con su último disco ‘evermore’ gracias a tan solo 159.000 copias. ¿Qué fue de aquella Taylor que vendía 1 millón en una semana? ¿Hace 5 años o 20 que Adele arrasó y batió récords con ’25’? Parece que entre lo habituados que estamos al streaming, y la covid-19, que deja muy pocas ganas de acercarse a una aglomerada tienda de discos -a las pocas que quedan-, lo de regalar discos por Navidad, que hasta hace poco aún dejaba números masivos aunque algunos no lo crean, puede haber pasado a la historia.
En todo caso, el top 10 español durante la Navidad nos deja una serie de nombres, todos ellos certificados como oro (y platino en los casos de Alborán y El Barrio, este último con un disco que salió hace un año), si bien las certificaciones en España aún se corresponden a distribución y no a venta real, por lo que nos quedamos casi igual de lo que estábamos.
Pablo Alborán ha sido el más vendedor de la Navidad con ‘Vértigo’, certificado como platino por la distribución de 40.000 copias en estas 4 semanas de vida. En el puesto 2 destacamos a Aitana con ’11 razones’, aunque solo sea por su juventud en un top 10 en el que aparecen nombres como Raphael; y en el número 3 hay que destacar a Antonio Orozco, pues es la subida más importante de la semana en número de copias con ‘Aviónica’.
En este festín de nombres españoles, hay que destacar la resistencia de dos nombres extranjeros, masculinos, veteranos y dedicados al mundo del rock: triunfa en España ‘Power Up’ de AC/DC, resistiendo en el puesto 8; y también ‘Letter to You’ de Bruce Springsteen, que sube al número 10. Quedan fuera del top 10 pero al menos están cerca ‘Fine Line’ de Harry Styles, subiendo al puesto 12; Taylor Swift con ‘evermore’ bajando al 15 y Dua Lipa con ‘Future Nostalgia’ manteniéndose en el puesto 17. La única entrada de la semana es la edición deluxe de ‘Brothers’ de Black Keys, en un tímido puesto 88. Así quedó el top 10 entre los días 1 y 7 de enero de 2021:
1.-Pablo Alborán / Vértigo
2.-Aitana / 11 razones
3.-Antonio Orozco / Aviónica
4.-Raphael / 6.0
5.-Vanesa Martín / Siete veces sí
6.-Pablo López / Unikornio – Once millones de versos después de ti
7.-Rozalén / El árbol y el bosque
8.-AC/DC / Power Up
9.-El Barrio / El danzar de las mariposas
10.-Bruce Springsteen / Letter to You
Todos los que -con mucha razón- os estáis quejando de centralismo con motivo de la borrasca Filomena estáis de enhorabuena: ‘Un país para escucharlo‘ decidió volver anoche a La2 con un especial «Comunidad de Madrid», porque ya sabéis, Madrid es de todos. Madrid es España dentro de España. ¿Qué es Madrid si no es España? Obviamente grabado hace semanas o quizá meses, el programa conducido por Ariel Rot presentaba su tercera temporada proponiéndose no dejar un estilo por recorrer (esa cosa llamada electrónica, si acaso), con un guión que fue de menos a más.
Me explico: el programa comenzó con lo menos ajeno al prime time, esto es, una actuación y una entrevista a Dani Martín, según Ariel Rot aún por alcanzar la cumbre de su carrera (???), y terminó con algo tan raro que ni nosotros lo habríamos demandado: una colaboración entre Ana Curra (de Pegamoides y Parálisis Permanente, para despistados, despistadísimos) y Antifan, una de las nuevas voces del post-punk, realizando una versión conjunta de ‘Quiero ser santa’. Siempre interesante escuchar a Curra hablar de cómo tener formación académica era una rareza en el mundillo, o explicar por qué Bach y Mozart le parecen los verdaderos punks.
El tono poético del programa, temerario en su horario de emisión, que bordea la medianoche aunque sin sobrepasarla, sirvió también para que Rayden hablara de cómo rap y poesía estaban destinados a ser hermanos. El rapero de Alcalá de Henares, el único que presentarías a tu abuela -en cuanto se pase la covid-, cantó y mostró su habilidad para un roto y un descosido, co-liderando las entrevistas, impertérrito frente a los diversos invitados. Algunos más próximos a su discurso, como Frank T y Shainny desde Torrejón de Ardoz, esta última asegurando que no es que vea los géneros de otra manera por ser más joven, sino porque ha nacido después. Y otros más ajenos, como Molly de Hamlet, Leo Jiménez y Mero Mero. En un programa casi exento de humor en su búsqueda de la música más trascendente de cada lugar, ver cómo estos agitaban sus melenas (el que tenía) en un momento de la presentación de ‘El dilema’, fue de lo más entretenido. Además, los jevis dieron como siempre uno de los discursos más enriquecedores, reflexionando sobre por qué en España el rock se asocia a la izquierda a diferencia de lo que ocurre en otros países.
También estuvieron curiosas las actuaciones de Hinds haciendo una especie de mash-up de The Clash y Dover delante de Amparo Llanos, pero decantándose en este último caso por su hit más millennial, ‘Let Me Out’, y no por su era post-grunge; y Morgan, que como se encontraron rodando en Aranjuez siendo ellos de Las Rozas, decidieron versionar a sus colegas Rufus T. Firefly.
Siempre podremos argüir que «El Madrileño» faltó en el programa, como también PUTOCHINOMARICÓN, Carolina Durante, DORA o Pional, algunos de los cuales han aparecido en otros espacios de La2 incluso durante la misma noche, o en la edición que ‘Un país para escucharlo’ ya había dedicado a Madrid hace un par de años. Esta nueva sirvió más bien para retratar Madrid como un totum revolutum en el que lo mismo el rap es lo más que el indie ocupa portadas de las páginas de tendencias o el metal aguanta en el underground, caiga la nevada que caiga. En este revoltijo de estilos inconexos al otro lado de tu barrio, yo a quien de verdad eché de menos fue a Taburete.
Después de arrasar un año más con su especial Nochevieja, ‘Cachitos de hierro y cromo’ ha estrenado temporada en La2 con un programa dedicado a las «confluencias entre el humor y la música» o, en otras palabras, a esas canciones que han sido creadas con la intención de provocar unas cuantas risas.
Una lección que deja ‘Pop y risas’ es que el rock es el género musical más predispuesto a hacer humor. De la prehistórica ‘Carolina querida’ de Moncho Alpuente y Los Kwai a la existencia de una canción de Putochinomaricón llamada literalmente ‘Ojalá (te murieras)’, el programa atraviesa décadas y décadas de historia de la música pop hecha con el humor como prioridad. Dentro de esa historia caben tanto El Koala, icono del «humor de la España vaciada», como por supuesto Mojinos Eskozíos, un grupo que triunfó con su mezcla de «rock ‘n roll contundente, irreverancia, toneladas de carisma y unos estilismos que ha diseñado su peor enemigo». Por lo menos, reencontrarse con los raps «escuela Antonio Resines» de John Cobra sirve pare admitir que el «Chiki Chiki» de Rodolfo Chikilicuatre no estaba tan mal después de todo.
El enésimo repaso de «Cachitos» al Fondo Documental de TVE recuerda curiosidades como el delirio de Los Toreros Muertos y su ‘Billie Jean’ particular; aquella vez en que Pedro Almodóvar y Fabio McNamara parecieron el «verdadero Dúo Dinámico» cantando una canción llamada ‘Satana S.A.’; el canto atragantado de Emilio el Moro que sonaba en la época en que nadie cogía el coche para veranear «sin un casete de chistes en la guantera» (no hace tanto tiempo que esto dejó de hacerse), o la existencia de ese grupo de eurodance llamado Cartoons que parecía salido de una pesadilla vista en ‘La Máscara’.
Como demuestra ‘Pop y risas’, la música ha convertido a algunas cantantes en humoristas, y a algunos humoristas en cantantes. En el primer grupo entra la «vanguardia posmoderna» de gente como Ladilla Rusa o los ganadores olímpicos del subnopop, Ojete Calor; en el segundo, las peripecias televisivas de Lina Morgan o Las Hermanas Hurtado. El «electro-disgusting» es mencionado de pasada sin que el programa emita ningún vídeo de Las Bistecs de manera inexplicable, para acordarse más bien de grupos que llegaron antes que ellas como Los Directivos, los «Daft Punk del escorial»; o Las Diabéticas Aceleradas, el grupo del que salió La Terremoto de Alcorcón.
Dejando aparte al chiste de Virginia Díaz sobre el «órgano» reproductor de Johann Sebastian Bach, ‘Pop y risas’ demuestra a lo largo de una hora de vídeos y rótulos que, para hacer reír con el humor más bobo, y para reírse con él también, a menudo hace falta mucha inteligencia.
Como se venía comentando durante los últimos días en nuestro foro de Lana del Rey, este lunes era el día elegido por la cantante para dar a conocer más detalles sobre su nuevo álbum, que recibe el nombre de ‘Chemtrails Over the Country Club’. La que veis bajo estas líneas es la portada oficial y también se ha compartido la contraportada dejando ver los títulos de las canciones nuevas. Existe una portada alternativa que está resultando menos polémica.
En el tracklist está ‘Let Me Love You Like a Woman‘, el single que salía el pasado mes de octubre quedando en el puesto 87 en las listas británicas, también un tema del que se había compartido un teaser titulado ‘Tulsa Jesus Freak’, y el corte titular del largo, que ha aparecido este mismo lunes en las plataformas de streaming y ya tiene videoclip marca de la casa. Pitchfork cree que ‘For Free’ puede ser una versión de Joni Mitchell que ya se había compartido. El álbum ha sido confirmado para el 19 de marzo.
‘Chemtrails Over the Country Club’ es otra canción en la que Lana Del Rey sigue mimando su fórmula para presentar lo que a todas luces es una tímida evolución de lo ofrecido en el disco anterior. Vienen a la mente temas como ‘the greatest’ o ‘Venice Bitch’ hasta el punto de que ‘Chemtrails Over the Country Club’ suena, por momentos, como lo habría hecho el segundo si hubiera tomado el camino más corto. La dulce melodía de ‘Chemtrails Over the Country Club’, producto de esa artesanía por la que Lana es conocida, se balancea a lo largo de la canción como si estuviera posada en una mecedora, la misma desde la que Lana observa los «estelas de los aviones que sobrevuelan el club de campo» en el que pasa un día cualquiera junto a su hermana.
Serena como un tranquilo día de verano, la canción celebra los pequeños momentos de la vida antes de concluir con una coda instrumental de ecos jazzy: «me encuentro contigo para tomar un café, nos reímos de cualquier cosa mientras el día de verano se enfría, es hermoso, LSD, la normalidad se posa sobre mí», canta Lana antes de sentenciar: «no estoy aburrida ni soy infeliz, sigo siendo una persona extraña y salvaje». Una canción típicamente Lana en todos los sentidos, pero en la que la artista halla otra joya que sumar a su repertorio.
Como recoge el NME con un pantallazo, Lana del Rey ha explicado en un comentario de Instagram que la gente que aparece en la portada son sus mejores amigas, como Valerie de México, Alex, Dakota Rain o Tatiana. En previsión de polémicas como las que ha tenido en el pasado, ha dicho que también hay gente «de color» en estas fotos, porque durante «los 11 años que lleva trabajando siempre ha sido inclusiva, sus mejores amigos son raperos y sus novios han sido raperos». Así queda el tracklist de ‘Chemtrails Over the Country Club’:
01 White Dress
02 Chemtrails Over the Country Club
03 Tulsa Jesus Freak
04 Let Me Love You Like a Woman
05 Wild at Heart
06 Dark But Just a Game
07 Not All Who Wander Are Lost
08 Yosemite
09 Breaking Up Slowly
10 Dance Till We Die
11 For Free
Chico y Chica vuelven con nueva música hoy 12 de enero, tal y como habían prometido, con un par de temas nuevos llamados ‘Panorama’ y ‘Te acuerdas o no’ que ya están disponibles en las plataformas, y que el grupo agrupa bajo el título de «Música para coser». También puedes comentarlos en nuestros foros.
‘Panorama’ es el single principal que Chico y Chica publican hoy, y ‘Te acuerdas o no’ es su cara b. El primero se inclina hacia el baile pero desde la contención, adoptando un patrón rítmico de ecos tropicales que muy tímidamente recuerda al del reggaetón, para adornarlo de los típicos sonidos electro y 80s que caracteriza la obra de sus autores. El tema habla de «amoríos» y de tener un sitio en el mercado, en el «panorama», debatiéndose entre quedarse en casa «cosiendo» o «trasnochar». Alicia San Juan deja una toma vocal sensual, mientras José Luis Rebollo aparece en el puente para dejar grabado algo parecido a un rap.
En cuanto a ‘Te acuerdas o no’, se trata de un tema mucho más modesto y tranquilo, envolvente, en el que Chico y Chica hablan por encima de una base cercana al R&B futurista de una Jessy Lanza. La letra incluye desafíos como «te repites mucho para lo poco que te veo», «te voy a echar del futuro esta tarde» o «una cosa es la genética y otra las caras que pones por tu cuenta», mientras la instrumentación alcanza un punto de verdadero sofoco hacia el final, que hace pensar en las «slow jams» de R&B de los 80.
Los dos nuevos singles de Chico y Chica, editados como siempre a través de Austrohúngaro, llegan solo unos meses después de que el dúo bilbaíno estrenase ‘Mosquita muerta‘, su primer single desde que en 2017 lanzasen ‘Un, dos, tres, orgasmo’. Su últimos trabajos largos, ‘Notario‘ y ‘Los estudiosos‘, datan de 2016 y 2012, respectivamente. Su banda paralela 4 en Alicante también publicaba música a finales de 2019.
Playboi Carti, además de uno de los jóvenes raperos más exitosos de Estados Unidos, es padre del hijo de Iggy Azalea. Ambos ya no son pareja porque ella le acusa a él de haberle sido infiel con otra mujer durante su embarazo y de perderse el nacimiento de su hijo por quedarse jugando a videojuegos con Lil Uzi Vert. También le recrimina no haber pasado el día de Navidad con su criatura al estar ocupado celebrando el lanzamiento de su nuevo disco, el cual veía la luz el mismo 25 de diciembre.
Si, por las declaraciones de Iggy Iggy Iggz, da la sensación de que Jordan Terrell Carter puede tener unos cuantos pájaros instalados en su cabeza, la escucha de ‘Whole Lotta Mood’ no ofrece una impresión demasiado diferente. El rapero es un icono del «mumble rap» o rap murmurado y sus versos parecen optar por la improvisación y la frescura más que por la artesanía de un texto pensado, mimado, lo cual no es ni mejor ni peor. Por otro lado, los beats sobre los que Jordan suele volcar sus raps suelen ser bastante duros e interesantes en cuanto a los sonidos y texturas que contienen. Por esta razón, el primer disco del artista, ‘Die Lit‘, publicado en 2018, recibió críticas excelentes. Sin embargo, en ‘Whola Lotta Red’, Playboi Carti eleva su propuesta a un nivel de rallada mental que está llamada a polarizar a sus seguidores.
A pesar de alcanzar la hora de duración y de contener una plantilla de productores y beatmakers diversa, ‘Whole Lotta Red’ es un trabajo consistente en su propuesta de raps repetitivos volcados sobre beats ultra-comprimidos y distorsionados que, cuando no parecen imitar el sonido de una motosierra (‘Rockstar Made’, ‘M3tamorphosis’), toman las típicas melodías de videojuego 8-bit de los 80 (‘No Sl33p’). Y lo de raps «repetitivos» no es un decir: Playboi es aficionado a rapear una única frase ad nauseam y a lo largo del disco lo demuestra con creces en temas como ‘No Sl33p’, en el que la frase «cuando me voy a dormir, pienso en el asesinato» busca instalarse en tu cerebro a golpe de martillo. El efecto de las frases multiplicadas puede ser hipnótico, como en ‘On That Time’, pero también poner muy nervioso, como en ‘New Tank’.
Las bases de ‘Whole Lotta Red’ alcanzan un nivel de suciedad e incomodidad que no suele escucharse tanto en el rap mainstream, y que contrastan con el extraño registro, bastante agudo e infantilizado, de Jordan. Estas pueden ser tan ásperas como la de ‘Rockstar Made’, que incorpora el sonido de unas cadenas a modo de percusión; o como la de ‘Slay3r’, un homenaje a la banda de trash metal del mismo nombre; pero también pueden abrirle una puerta a la melodía, como buscan los teclados electro de ‘Control’. La variedad sonora de ‘Whole Lotta Red’ hay que buscarla en los pequeños detalles, por ejemplo, en las melodías tenebrosas, muy Halloween, de ‘Vamp Anthem’; en los efluvios raveros de ‘New N3eon’ o en la colaboración de Justin Vernon de Bon Iver en la melódica pista final, de ecos soul.
Las mejores canciones de ‘Whole Lotta Red’ encuentran un buen equilibrio entre la agresividad de los beats y la idiosincrasia de Playboi Carti como rapero alérgico a las estructuras convencionales. En ‘Stop Breathing’, Jordan gruñe encima de sus propios «adlibs» y deja una referencia a MF Doom previa a su muerte, pero también convierte en adictivo gancho una frase tan siniestra como «desde que mi hermano murió, no he dejado de pensar en cometer un homicidio». En la dura ‘M3tamorphosis’, Jordan se ríe de aquellos que no le entienden cuando rapea y afirman que habla «cartinés»: «no me entienden, hablo en jeroglífico». Otro tema destacado es ‘Go2DaMoon’, pero no por la participación de Kanye West, sino por las melodías de violín que incorpora la producción.
En el peor de los casos, ‘Whole Lotta Red’ parece un disco de maquetas que a Playboi Carti se le ha olvidado terminar. La base de distorsión extrema de ‘Punk Monk’ está hecha para volar pestañas, pero sus versos parecen los típicos que los artistas graban antes de haber escrito la letra de una canción para que no les olvide la melodía. En muchos casos las bases de ‘Whole Lotta Red’ y las partes vocales de Playboi parecen ir completamente por separado: el flow que deja Jordan en ‘Rockstar Made’ no puede ser más arrítmico. Por esta razón, la repetición de frases a veces no parece una decisión artística, sino producto de cierta falta de imaginación, puesto que las letras, fijadas en la riqueza material, el sexo o la posesión de armas, no es que sean las más imaginativas del lugar. ¿Y no está el beat de ‘Not PLaying’ mal grabado hacia el final, con esos cortes que no vienen a cuento? Desde luego, el disco busca triturar cerebros de muchas maneras, no siempre para bien.
Calificación: 6,7/10 Lo mejor: ‘Stop Breathing’, ‘M3tamorphosis’, ‘Go2DaMoon’, ‘Control’, ‘Vamp Anthem’ Te gustará si te gusta: Lil Uzi Vert, XXXTENTACION, el Kanye de ‘Yeezus’ Youtube:audio de ‘Stop Breathing’
‘Levitating’ de Dua Lipa es la canción más votada de JENESAISPOP después de 14 semanas de escalada, coincidiendo con su llegada al top 10 en Estados Unidos. Esta semana entran en el top 40 ‘Real Groove’ de Kylie, ‘El negacionista’ de Los Planetas y ‘Good Days’ de SZA. Es momento de despedirnos de un par de temas que superan las 10 semanas de permanencia y están en la mitad baja de la tabla: ‘Save a Kiss’ y ‘Dákiti’. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
Tracy Chapman y Nicki Minaj estaban enfrentadas legalmente por el uso ilegítimo que la segunda hacía de una canción de la primera, ‘Baby Can I Hold You‘, en una grabación llamada ‘Sorry’ que se filtraba en 2018 pero permanece inédita por razones evidentes, si bien Nicki sí se aventuraba entonces a estrenarla en la radio.
El pleito se resuelve a golpe de talonario y de manera extrajudicial, favorablemente para Tracy: la autora de ‘Queen’ le deberá abonar una suma de 450.000 dólares por haber usado, de manera muy prominente, su canción en ‘Sorry’ sin haber obtenido el permiso necesario. La cifra cubre todos los costes legales. En 2018, era Tracy quien tomaba la decisión de demandar a Nicki por su uso ilegítimo de ‘Baby Can I Hold You’ en ‘Sorry’, y entonces la cantautora ya conseguía una pequeña victoria, bloquear para siempre la futura publicación de esta canción.
La sentencia es un poco más complicada de lo que parece, ya que da la razón a Tracy en que ‘Sorry’ ha usado melodías y letras de ‘Baby Can I Hold You’ sin su autorización, pero también a Nicki en una cosa: la rapera no ha cometido infracción de derechos de autor porque se ampara en el «criterio de uso justo» según el cual los artistas pueden usar obras pre-existentes en su trabajo por razones de experimentación, y de hecho suelen hacerlo «antes de solicitar licencias» porque así funciona la creatividad. Y es que cabe recordar que la intención de Nicki jamás fue robar a Tracy Chapman: ella grabó ‘Sorry’ con el propósito de versionar la canción de igual título de la artista jamaicana Shelly Thunder, ignorando que esta era una cover de ‘Baby Can I Hold You’.
En un comunicado oficial obtenido por Pitchfork, Tracy comenta su victoria contra Nicki, señalando que, como compositora independiente, ha tomado la decisión de denunciar a Nicki para proteger su trabajo. «Estoy contenta por haber resuelto este problema y agradecida por este resultado legal, el cual ratifica que los derechos de los artistas están protegidos por ley y deben ser respetados por otros artistas», indica la autora de ‘Fast Car‘ en su escrito. «En numerosas ocasiones, se me solicitó permiso para usar mi canción y en todas ellas decliné la propuesta de manera educada pero rotunda. Minaj decidió hacer caso omiso de mis palabras y usó mi canción de todas formas. Como compositora y editora independiente, se me conoce por ser muy protectora de mi trabajo, jamás he autorizado que mis canciones sean usadas a modo de sample ni yo misma he pedido nunca uno». Chapman concluye que esta demanda ha sido su manera de defender la creatividad de artistas independientes como ella».
2021 no solo nos ha traído nada más empezar una revuelta que dejó 4 muertos en el Capitolio y una nevada histórica. Una de las noticias musicales más sorprendentes es la llegada a las plataformas de streaming de parte de la música de The KLF, uno de los grupos más esquivos de la historia.
Conocido por su influencia, por su particular visión de la industria plasmada en un manual y también por haber quemado un millón de libras estando en la cresta de la ola, el dúo formado por Jimmy Cauty y Bill Drummond ha compartido un recopilatorio. Se llama ‘Solid State Logik 1’, habrá parte 2 en una fecha por determinar y después se compartirán unas reediciones bajo el título «Samplecity Thru Trancentral». Serán ‘Kick-Out D’Jams’, ‘Pure Trance Series’, ‘Come Down Dawn’ y ‘Moody Boys Selected’. Mientras averiguamos en qué consiste cada una, aprovechamos la sequía de lanzamientos en este momento para nombrar ‘Solid State Logik 1’ «Disco de la Semana» y así repasar algunas de las cumbres del huidizo grupo.
Una de ellas es ‘3AM Eternal’, hoy nuestra «Canción del Día». Se trata de una producción que había sido editada en 1989 pero cuya versión compartida al fin de manera oficial con el público aficionado a Youtube y Spotify es la que triunfó en 1991, un falso «live». Justamente se editaba el 7 de enero de aquel año, es decir, acaba de cumplir 30 años justos, y la noticia es que sigue sonando actual. En un mundo en el que el «voguing» y el hip-house están de actualidad, los beats noventeros copan las listas de manera más y menos hortera (al hit de MNEK el año pasado me remito), por supuesto el rap y el R&B continúan en el imaginario colectivo; es pertinente que nos reencontremos con esta fascinante producción que todo lo abarca.
Entre lo que suena como un guiño a Kraftwerk en los sintetizadores, y la mención a «Radio Libertad», Ricardo da Force es quien rapea con agresividad en contraste con la espiritualidad de las voces femeninas sampleadas, más en sintonía con el góspel o la moda new-age de la época. Ricardo, fallecido en 2013 a los 45 años, mencionaba en este himno que co-escribió algunos de los cimientos de The KLF: aparte de repetir el nombre del grupo hasta la saciedad, como era habitual en el género, referencia palabras tan importantes para el dúo como «Trancentral» (sus estudios, representados en el hit ‘Last Train to Trancentral’, también presente en esta recopilación), o «Mu Mu» (el grupo llegó a llamarse The Justified Ancients of Mu Mu). Esto último se debe a una deidad procedente de Mesopotamia que hemos encontrado en los manifiestos de The KLF hasta llegar al documental que acaba de salir (un tanto soporífero, todo hay que decirlo). ‘Welcome To The Dark Ages’ trata sobre la creación de una pirámide con cenizas de sus seguidores fallecidos. “Mumufication” es su gran reclamo publicitario, pues la web se llama así precisamente, https://www.mumufication.com/
Siempre vinculado a la cultura británica, el dúo ha anunciado ‘Solid State Logik 1’ en graffitis y posters de Kindsland Road en Londres, e incluye la versión metalera, con metralletas, de «3AM» que The KLF tuvieron a bien llevar a los Brits en compañía del grupo Extreme Noise Terror. De manera milagrosa –o no tanto– habían conseguido llevar ‘3AM Eternal’ al número 1 de las listas británicas y al número 5 de las estadounidenses (además de al puesto 3 de las españolas), y el grupo jugaba a hacer lo que le viniera en gana.
Las Spice Girls perviven en la memoria colectiva como un artefacto de nostalgia, un producto feminista pop y la estrategia de marketing más perfecta de la historia de la música. Esto se debe a que contribuyeron a la educación sentimental de toda una generación que las tiene a ellas como banda sonora. A que su lema “Girl Power” es intrínseco a su marca (“El feminismo es una palabra denostada”, aseguraban) porque sus roles hacían emblema, precisamente, con los insultos más frecuentes que sufrían las chicas en la época: machorra, infantil, promiscua, pija o escandalosa/perteneciente a una minoría racial. Y a que su ubicuidad en los medios de comunicación alcanzó cotas inéditas para un grupo pop.
Las Spice Girls por tanto existen como una reliquia de los 90 en permanente revival: están tan pasadas de moda que nunca pasan del todo de moda. Y esto ha hecho, paradójicamente, que su música sea lo menos recordado de ellas. Este repaso a su videografía se propone reivindicar su repertorio, producido en un momento en el que los videoclips no solo todavía importaban sino que podían construir carreras enteras. La mayoría de la gente descubrió a las Spice Girls viendo el vídeo de ‘Wannabe’, en un triple asalto a los sentidos: musical, visual y cultural. Y por eso la experiencia Spice nunca debería compartimentalizarse. Eran un producto integral y es imposible comprenderlas sin sus videoclips.
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13. Viva Forever (1998)
Este vídeo, dirigido por Steve Box (‘Wallace & Gromit’, ‘Chicken Run’), utilizaba el folclore de los cuentos victorianos para, por un lado, mostrar el efecto mágico de Spice Girls en los niños y, por otro, satirizar sobre la industria del pop: “Las chicas aparecen como hadas de juguete que, como ocurre con el pop moderno, puedes comprar, consumir y después desaparecen”, explicaba Box. La grabación duró cinco meses, mucho más de lo que tardó en rodarse ‘Spiceworld’, la película, y para cuando se estrenó el videoclip había adquirido un tercer significado.
Geri Halliwell abandonó el grupo el 31 de mayo de 1998 y ‘Viva Forever’ se publicó el 20 de julio incluyendo, por cuestiones de producción, a las cinco hadas en el videoclip. Esto convirtió ‘Viva Forever’ en una canción aún más triste. Si su letra reflexionaba sobre la pérdida de la inocencia, la partida de Geri supuso la primera decepción para toda una generación de fans: los millennials han recibido su educación sentimental a través de la cultura pop y la partida de Geri obligó a muchos fans a hacerse mayores de golpe. Para ellos, aquella decepción fue su propio “Dorothy descubre al mago detrás de la cortina de Oz”: la vida real irrumpió en la fantasía. Y aunque las Spice restantes prometieron continuar como cuarteto, hasta los fans más pequeños sabían perfectamente que nada volvería a ser igual. Que las Spice Girls, tal y como las habían idolatrado durante casi dos años, se habían terminado para siempre.
Y resulta deprimente que se despidieran con un videoclip tan feo. Las hadas parecen unas Bratz demoniacas ansiosas por absorber el alma de los niños. Uno de ellos (el que lleva gafas y, por tanto, se sobreentiende que es un inadaptado) acaba convertido en un hada y uniéndose a ellas en sus fechorías. Es una historia de terror, más inspirada en los relatos de Roald Dahl (como aquella niña atrapada en un cuadro eternamente en ‘La maldición de las brujas’) que en los cuentos de hadas o en cualquier cosa remotamente relacionada con las Spice Girls. Puestos a lanzar un videoclip que no tenga nada que ver con la canción, podían haber tirado del fácil y siempre efectivo montaje con imágenes de archivo del grupo, momentos detrás de las cámaras y vídeos caseros de sus inicios. Al menos así el vídeo incluiría lo que realmente volvió al mundo loco por las Spice Girls: ellas cinco.
12. Let Love Lead The Way (2000)
Aprovechando que ahora eran cuatro, las Spice apostaron por una simbología originalísima: los cuatro elementos. La estética del cambio de siglo fue dura para todos, pero nadie la sufrió tanto como Melanie C. Como se había cortado el pelo para ir de rockera en su debut en solitario y todo el presupuesto para extensiones del videoclip se lo había fundido Emma, aquí Mel C estaba en proceso de dejárselo crecer. El resultado era el aspecto de Chloe de ‘Smallville’ y la energía de Elba de Gran hermano.
La letra más anodina de toda la discografía de Spice Girls estuvo acompañada de un videoclip aún más tedioso. Las chicas se limitan a poner posturas delante de un ventilador y, así, caen en un error imperdonable: parecen cualquier grupo. No hay picardía, no hay energía, no hay ganas. Vale que la canción es un tostón, pero su actitud no ayuda a reanimar el cadáver. Y este estado comatoso se hace más patente durante los segundos finales, cuando Mel B se ríe agarrando a las demás y nos reencontramos con las Spice Girls de siempre. Pero, en realidad, solo están contentas porque por fin han terminado la grabación y se pueden ir a sus casas.
11. Who Do You Think You Are? (1997)
«El vídeo, como casi todos los de finales de los 90, está ambientado en una discoteca que también parece un manicomio»
Si este videoclip no está más alto en el ranking es porque parece que está editado durante un infarto cerebral: ningún corte coincide con el ritmo de la canción. Y menudo ritmo. El cuarto single de Spice evocaba la música disco (cuando no estaba de moda) y su vídeo empezaba a relajar los roles con los que las cinco chicas se habían lanzado. Mel C, por ejemplo, aparece por primera vez con el pelo suelto y un inexplicable vestido (estampado con un dios hindú azul) que hasta Silke utilizaría solo como toalla. Y además le ponen un fondo azul porque, tal y como demostrará este ranking, el desdén con el que los videoclips tratan a Mel C a menudo rozaba el sadismo. Las demás van fabulosas. Victoria lleva una coleta postiza, Geri va vestida de conejita de Playboy y de novia (en homenaje a la Madonna de ‘Like a Virgin’), Mel B sigue con su rollo estético de considerar que el estampado de leopardo es una grama cromática y Emma… Emma es el tipo de chica que dice cosas como “madre mía, he hecho una locura, ¡es que soy de lo que no hay!” refiriéndose a que se ha rizado el pelo. El videoclip, además pertenece a la etapa en la que Mel B se empeñó en enseñar su piercing de la lengua y para ello movía la boca de forma inhumana.
El vídeo, como casi todos los de finales de los 90, está ambientado en una discoteca que también parece un manicomio. Los colores apuestan por una saturación metalizada (hoy conocida como “filtro beauty”) también típica de la época, pero lo que más delata a ‘Who Do You Think You Are?’ como producto de su tiempo es que está atestado de planos de “gente pintoresca” poniendo muecas, chocando contra las paredes a cámara rápida y dándose besos con lengua. Por supuesto, lo que en 1997 se entendía por “gente pintoresca” eran chicas asiáticas con el pelo rosa, homosexuales con piercings y travestis con sobrepeso. El mejor momento del vídeo es cuando Geri se confunde en la coreografía (2:10) y el director decidió dejarlo porque, al fin y al cabo, la falta de talento era también parte del fenómeno Spice: sus fans las imitaban en las funciones de fin de curso no solo porque deseaban ser como ellas, sino porque no era muy difícil conseguirlo.
10. Holler (2000)
Con el efecto 2000, los padres de todo el mundo apuntaron a sus hijos a cursos de ofimática para que la llegada de “el internet” no les pillase desprevenidos. Los videoclips de la época alardeaban de una hipertrofia digital que ya estaba anticuada para cuando se estrenaban. El vídeo no contiene ni un solo color que exista en el mundo real, porque eso era lo moderno en la época, y los efectos visuales parecen sacados de un salvapantallas de Windows 98.
Rodney Jerkins (productor de trallazos como ‘It’s Not Right But It’s Okay’ de Whitney Houston, ‘Say My Name’ de Destiny’s Child o ‘He Wasn’t Man Enough For Me’ de Toni Braxton) estafó a las Spice Girls dándoles las peores canciones de su repertorio y las bases más baratas y machaconas de su catálogo. Por el camino, despojó a las Spice de su identidad. La única que parece implicada, quizá porque le gustaba el r&b, era Mel B, pero eso hacía que las otras tres pareciesen sus coristas. ‘Holler’ representa lo que supuso ‘Forever’, el tercer y último álbum de estudio del grupo: letras que no significaban nada, ni rastro de las personalidades de las chicas y Victoria cantando peor que nunca porque probablemente se negó a grabar más de una toma.
En defensa del grupo, realmente no había forma posible de continuar: las Spice Girls solo tenían sentido en calidad de fenómeno y, cuando trataron de establecerse como un grupo pop genérico, el resultado era más triste que otra cosa. Y encima perdimos la oportunidad de ver a Geri intentando hacer la coreografía de ‘Holler’, con esa cara que ponía al bailar de estar contando los pasos todo el rato.
9. Stop (1998)
«‘Stop’ ha quedado como un testimonio agridulce de las Spice Girls: se las ve felices, ilusionadas y relajadas como si no fuesen las personas más famosas del mundo, apenas unos meses antes de que el sueño se derrumbase»
Las Spice Girls, junto a Oasis, Tony Blair o ‘Trainspotting’, lideraron el movimiento cultural “Cool Britannia”, que consistía en una nueva invasión mundial del imperio británico pero esta vez a través de la cultura popular. En definitiva, Gran Bretaña volvía a molar después de los años grises del thatcherismo. El pináculo de este fenómeno, claro, fue el vestido con la Union Jack que Geri llevó en los Brits de 1997 (para que el mensaje no resultase tan imperialista, se dibujó el símbolo de la paz en la espalda). Y por eso tiene sentido que las Spice grabasen un videoclip en Dublín, la primera parada de toda invasión británica que se precie.
El concepto retomaba la idea de ‘Wannabe’: las chicas poniendo patas arriba la apacible vida de un lugar que no las esperaba y cruzando por delante de la cámara para ir entrando y saliendo del plano. En este caso, revolucionan un pueblo de clase obrera que podría perfectamente estar ambientado en los años 50. Porque si ‘Stop’ evocaba el sonido Motown de los 60, las Spice podían reescribir la historia y vincularlo a Gran Bretaña. Las chicas aparecen más maquilladas que nunca (Emma directamente tiene una cara entera puesta encima), llevan los peinados más excelentes de su carrera y Geri, en su rol de no tener ningún sentido del ritmo, sufre hasta para llamar a la puerta de una casa al ritmo de la canción.
La mayor damnificada del espíritu travieso del vídeo es Victoria, que trata de sonreír aunque sus ojos estén aterrorizados (00:48) como les ocurre a las personas introvertidas cuando alguien les pide que se suelten la melena. El plano de Geri y Mel B agarrándose del cuello (2:10) resultó entrañable en su momento, aunque quién sabe si estaban intentando asesinarse de verdad. Porque ‘Stop’ ha quedado como un testimonio agridulce de las Spice Girls: se las ve felices, ilusionadas y relajadas como si no fuesen las personas más famosas del mundo, apenas unos meses antes de que el sueño se derrumbase. Es quizá el videoclip más sentimental del grupo (hay algo muy conmovedor en el plano en el que sacan a un chico, muerto de vergüenza, a bailar con ellas: 2:48) y el último en el que las Spice Girls parecieron las Spice Girls y no un sucedáneo, un autohomenaje o una parodia. Y además, el videoclip reivindica una de las claves del fenómeno Spice: despojadas de artificio, sus canciones siguen teniendo una magia inexplicable para levantar el ánimo de todo el que las escuche. ‘Stop’, sin embargo, fue el único de sus primeros nueve singles que no alcanzó el número 1 en Reino Unido: se quedó en el 2 detrás de un remix de ‘It’s Like That’ de Run-DMC.
8. Goodbye (1998)
Geri se hartó de aclarar que la canción ya estaba compuesta antes de su marcha, quizá para impedir que sus excompañeras explotasen su abandono, pero da igual. ‘Goodbye’ funcionó como epílogo emocional del fenómeno Spice (y ahí tenía que haber parado), a pesar de que ni la letra ni el videoclip hacen la más mínima referencia a Geri: aparte de un homenaje a Geri, ‘Goodbye’ fue una venganza para demostrarle que podían lograr un número 1 fingiendo que nunca había existido. Solo había pasado medio año desde el abandono, pero eso en años de pop es una eternidad. Mel B y Victoria, en plena génesis de su transformación en presidenta de Beckham Inc., estaban embarazadas. El plano de Mel B bajando unas escaleras, mientras caían platos del cielo, luciendo al aire su barriga de seis meses, representaba hasta qué punto las Spice Girls habían madurado. Ahora eran señoras.
El videoclip es un cuento de invierno ambientado, como siempre ocurre con los cuentos ingleses, en una mansión abandonada. El único motivo es que el single iba a por todas para darles a las Spice Girls el récord de tres números 1 navideños igualándolas con los Beatles (lo consiguieron). Como buenas señoras, llegan a la mansión en cuatro coches de lujo, porque ellas ya no están para desplazarse en autobuses. Sabemos que es un vídeo solemne porque está rodado en 16:9, como una película, aunque eso expandía sus caras y les ponía los ojos en las sienes.
No hay trama alguna: las chicas van paseando por los aposentos poniendo pucheros, pero sobre todo con cara de tener ganas de volver a sus mansiones cuanto antes (Mel B está particularmente aburrida: ver 2:07). Al final los habitantes de la mansión se descongelan, se supone, gracias a la visita de las Spice Girls. Pero no porque ellas hayan puesto demasiado empeño.
Este videoclip es la adaptación audiovisual de regalarle una figurita de Lladró a tu madre, pero una balada pop tan perfecta como ‘Goodbye’, con su espíritu melancólico (“Me alegro de que lo consiguiésemos y el tiempo nunca va a cambiar eso”, canta Mel C), merecía un vídeo retrospectivo, un auténtico mensaje de despedida. Como curiosidad, está dirigido por Howard Greenhalgh (director fetiche de Pet Shop Boys o Placebo), quien también rodó ‘Too Much’: claramente era un tipo que, cuando se quedaba sin ideas, apostaba por las explosiones a cámara lenta. Al menos este vídeo nos dio ese plano tan emocionante de las cuatro, agarradas de los brazos, subiendo las escaleras con la tranquilidad de alguien que ya no tiene nada que demostrar. Eso, al fin y al cabo, es la madurez.
7. Too Much (1997)
El segundo single de ‘Spice World’ seguía apostando por referentes de música adulta (en este caso, el doo-wop) adaptados al pop ubercomercial. ‘Too Much’ era la banda sonora de ‘Spiceworld’, la película y, efectivamente, todo era ya «too much»: la película propició el cansancio colectivo del público con las Spice Girls. Las imágenes intercaladas de la cinta en el videoclip como solía ocurrir con las bandas sonoras de los 90, además, no tienen nada que ver con la canción: entrenamientos militares, encuentros con extraterrestres y bombas en autobuses (dentro del contexto de la peli tienen sentido). (O bueno, no, no lo tienen).
Las chicas aparecen en decorados de películas clásicas acorde con sus roles asignados, que aquí retomaron tras unos meses en los que habían jugado a diluirlos: Mel B en una de guerra, Mel C (por fin con un look favorecedor) en una de artes marciales, Emma en ‘Poltergeist’, Victoria en una de James Bond/Batman (acorde con su existencia privilegiada en una burbuja, posando sexy sin inmutarse mientras a su alrededor el mundo se va al carajo) y Geri en un musical del Hollywood dorado. En realidad a quien Geri está evocando es a la Madonna de ‘Material Girl’, porque en 1997 el pop ya iba por su segunda generación de metarreferencias. En el caso de Mel B y Mel C, resulta llamativo que protagonicen géneros tradicionalmente masculinos pero ese era uno de los rasgos de la imagen de las Spice Girls: según su filosofía, no había ningún espacio que las mujeres no pudieran ocupar. Y como recado adelantado a su tiempo, Mel C canta: “¿Qué parte de «no» no entiendes?”. Hace 23 años.
6. Headlines (2007)
Ante su regreso como quinteto para su gira de reencuentro mundial, las Spice Girls tenían dos opciones: evocar el espíritu de sus inicios o presentarse ante el mundo como lo que eran ahora. Optaron por lo segundo. Ninguna tenía más de 35 años, pero para el público ya eran viejas glorias y así se mostraron ante el mundo: millonarias, sexys y encantadas de ser famosas. No es un vídeo sobre ser una estrella del pop, sino sobre cómo el público se imagina que vive una estrella del pop. Una década después de ‘Wannabe’ están a años luz de aquellas chicas anárquicas vestidas con ropa de mercadillo. Su acuerdo publicitario con Victoria’s Secret hizo que apareciesen en ropa interior, hasta el punto de que Victoria se toca a sí misma, se revuelve el pelo y parece estar en un videoclip distinto (en uno no apto para menores).
El vídeo empieza con las Spice entrando en una habitación decorada como uno de esos bares que se pusieron de moda en los 2000 y que cobraba los gin tonics a 14 euros. Cada una posa como si fuese una figura de cera chic, evocando el vídeo de ‘Freedom’ de George Michael con posturas casi pornográficas que habrían enloquecido a Helmut Newton. Ahora ya no revolucionan nada, ni le cambian la vida a nadie: es un vídeo en homenaje a su propia existencia. Resulta curioso que se muestren tan sexys (en el sentido tradicional del término), cuando nunca lo habían hecho antes: Geri parece empeñada en mostrar la única parte de su cuerpo que nunca había mostrado durante sus años en la cima, el ombligo. Y en concreto los abdominales.
El vídeo ofrece momentos inéditos en la carrera de las Spice Girls: intimidad (la mano de Victoria acariciando el pelo de Geri, que reposa su cabeza en el regazo de Victoria mientras canta “Me aferro a mi héroe”), ilusión (Emma incapaz de contener su sonrisa en el minuto 00:36) o comedia inexplicable (la cara de estupor de Victoria en el minuto 1:15, que se parece a aquella expresión de Betty Draper en ‘Mad Men’ cuando no entendía lo que le acababan de explicar).
‘Headlines’ aspiraba claramente imitar el éxito de las baladas con las que Take That estaban triunfando en su comeback (‘Patience’, ‘Rule the World’), pero resultó un tanto anticlimática. Quizá sonaba demasiado formulaica. Aunque sí es cierto que, cuando Emma empieza a cantar como en las grandes baladas clásicas de las Spice, uno siente que está volviendo a un lugar donde fue muy feliz.
5. Mama (1997)
«Los hombres, claro, prácticamente no existen en el universo Spice»
Aquel día Victoria había comido judías, así que durante el rodaje sus compañeras bromeaban con que nadie se colocase detrás de ella por si le entraban gases. Si ya resulta original que una estrella del pop dedique una canción a animar a sus fans a querer a sus madres (la madre de la artista es un concepto típico del folclore y de los niños prodigio, pero suele quedar en la sombra), rodar un videoclip en homenaje a sus propias madres es tan cursi que resulta casi contracultural. Era adorable ver fotos de las Spice cuando eran niñas, porque para entonces ya las sentíamos como parte de nuestra familia, pero el mejor momento del vídeo es cuando las chicas abren un álbum gigante de recuerdos: en medio de un fenómeno mundial sin precedentes, las Spice todavía podían mostrarse como seres humanos.
Las chicas cantan ‘Mama’ en un estudio de televisión rodeadas de niños a sus pies (ellas sí que eran más grandes que Jesucristo) mientras sus madres saludan entre el público. Ahí conocimos a Ana María Hidalgo, la madre de Geri nacida en Huesca, y descubrimos que la madre de Mel B era blanca. También nos dio la imagen más noventera de toda la videografía de Spice Girls: una clase de niños practicando karate (la madre de Emma era instructora). Ni rastro de los padres. Los hombres, claro, prácticamente no existen en el universo Spice.
Este vídeo también presentó un concepto que a las Spice Girls les encantaba y que no tenía ningún sentido: sacar a actrices interpretándolas a ellas de pequeñas, ensayando coreografías vestidas como las Spice como tantas niñas hacían en 1997, para generar la ilusión de que las chicas habían sido amigas de pequeñas. Repitieron el recurso tanto en su gira de 1998 como en la de 2007.
‘Mama’ hizo que querer a tu madre molase en un disco que también incluía frases como “qué susto, qué seco, qué polla, qué tieso”. Porque las Spice demostraron que no es excluyente. Al final del vídeo las madres se van levantando entre aplausos del público, se sobreentiende, para celebrar que esas cinco mujeres hubieran parido a las Spice Girls. El mundo sigue en deuda con ellas.
4. 2 Become 1 (1996)
A finales de los 90, los videoclips con fondos digitales a cámara rápida eran la confirmación de que el futuro había llegado. Las chicas ronroneaban esta canción sobre hacer el amor (incluyendo un recordatorio, cantado por Emma con toda su dulzura, de que hay que ponerse condón) con unos focos apuntándoles a la cara tan potentes que no se les veía la barbilla. Lo que la tecnología todavía no podía disimular eran las ojeras que tenían todas, exhaustas ya por un ritmo de trabajo insostenible.
Aquí las Spice todavía se presentan a sí mismas como chicas corrientes, así que van vestidas como funcionarias británicas en su cena de empresa: abrigos de pelito, botas altas con minifalda, cejas de pico y moños con dos mechones cayendo por la cara. Melanie C es, como siempre, la más damnificada. Aquí lleva ese peinado tan inexplicablemente de moda en la época que consistía en muchos mechones colocados en distintas direcciones, que la hermana de Hugh Grant en ‘Notting Hill’ acertó a describir como “llevo plumas de pájaro en la cabeza”. El look de Mel C es una fantasía Quechua: un plumas sin mangas verde botella, unos pantalones de cargo caquis y unas botas de montaña. Es que lleva hasta reloj. ¿Para qué demonios necesitas un reloj en un videoclip? En la mayoría de videoclips Mel C iba vestida como si nadie le hubiese avisado de que ese día grababan.
El puente de esta canción va acompañado en el vídeo de imágenes de parejas abrazadas: dos chicos, un chico negro con una chica blanca, una chica negra con una chica blanca. Quizá hoy parezca una obviedad, pero en 1996 que el grupo más famoso del mundo hiciese esto era sencillamente revolucionario.
3. Spice Up Your Life (1997)
No era fácil en absoluto inaugurar la segunda era del grupo, menos de un año después de lanzar el que en su día fue el disco debut más vendido de la historia con 23 millones de copias. Las Spice Girls apostaron por uno de los videoclips más extraños jamás rodados para una canción pop: ‘Spice Up Your Life’ era a la vez un homenaje, una sátira y una crítica del fenómeno Spice. Era una banda que parecía odiar su propio éxito.
Las chicas llegan en una nave espacial dispuestas a invadir un planeta gris, lluvioso y deshumanizado pero que en cuanto es conquistado por las Spice se vuelve… gris, lluvioso y deshumanizado. Sus habitantes parecen exhaustos, apenas se inmutan ante unas televisiones que solo emiten vídeos de las Spice Girls en bucle y parecen deprimidos en una ciudad en la que todas las vallas publicitarias (Spicesonic, Spicebucks, Spice King) venden lo mismo. Se trata de una respuesta a los que criticaron que, con más de 200 acuerdos publicitarios (más que ningún otro producto de la historia, musical o no), las Spice Girls hubiesen convertido la música pop en una excusa para el marketing capitalista. Uno se imagina que las chicas deberían estar encantadas con su dominación mundial. Pues no.
«‘Spice Up Your Life’ era a la vez un homenaje, una sátira y una crítica del fenómeno Spice. Era una banda que parecía odiar su propio éxito. Hoy pervive como uno de los videoclips más antipáticos, metaconceptuales y arrogantes jamás rodados»
Las chicas se muestran agresivas, autoritarias y cabreadas. La canción tiene base latina, pero estructura de himno militar e instrucciones precisas: “Chicas to the front” era un guiño a las riot grrrls de los 90, de quienes las Spice también tomaron prestado el lema “Girl Power”. Aquel segundo disco dejaría de lado las letras subversivas (sobre sexo, feminismo, imagen pública, autoestima o lealtad entre mujeres) y se centraría en las Spice Girls cantando sobre sí mismas. El videoclip de ‘Spice Up Your Life’ corrompe el buen rollo que propone la canción y neutraliza todo el colorido y la diversidad de la marca Spice: no había ni rastro de Ginger, Sporty, Posh, Baby y Scary y en su lugar salían cinco villanas vestidas igual cuales líderes militares. Apenas cantaban en solitario. Eran como un bloque sónico. Esto les daba un halo sobrenatural (salían surfeando por el aire, una imaginería sacada de Batman & Robin) que traicionaba todo lo que había convertido a las Spice Girls en iconos: su espontaneidad, su cercanía y sus identidades. Todo esto podría leerse en clave irónica, excepto porque el pop no puede permitirse la ironía y debe ser literal para mantener su esencia: con este vídeo las Spice Girls, consciente o inconscientemente, afearon su propio triunfo.
Hoy pervive como uno de los videoclips más antipáticos, metaconceptuales y arrogantes jamás rodados. Y uno de los ejercicios más originales e interesantes en cultura pop: la fantasía de un director, Marcus Nispel, que claramente estaba harto de las Spice Girls. Años después Mel B confesaría que el video se planificó sin consultarlas y que ellas habían pensado en una fiesta de carnaval, pero estaban demasiado cansadas para discutir una vez más con la discográfica. “No era adecuado. No creo que a ninguna de nosotras le gustase demasiado, aunque disfrutamos grabándolo. A día de hoy sigo sin entender lo que está ocurriendo la mitad del tiempo”.
2. Wannabe (1996)
Los ejecutivos de la discográfica no querían lanzar ‘Wannabe’ como primer single. Les parecía una canción caótica, atropellada y que además empezaba con dos mujeres mezclando el rap con el punk. El videoclip directamente les horrorizó. Y tiene sentido. Es un plano secuencia plagado de gazapos (Geri está permanentemente a punto de caerse) en el que cinco desconocidas vestidas con ropa barata ponen patas arriba un hotel de lujo con una actitud que, por aquel entonces, solo se les permitía a los hombres. Y precisamente por eso funcionó. Tanto el videoclip como la canción lograron algo que no ocurre casi nunca: era puro pop y, a la vez, no se parecía a nada que existiese antes.
El único referente del videoclip de ‘Wannabe’ era la propia historia de las Spice Girls. Al principio las chicas cantan el estribillo en la acera, con unos mendigos a un lado (a quienes saludan con afecto) y una familia de pijos al otro. Esto es un guiño a la campaña que el grupo había desplegado en las semanas previas a su lanzamiento: como las radios y las revistas se negaban a entrevistarlas, ellas irrumpían en sus oficinas cantando, bailando y subiéndose a las mesas. Su energía era su carta de presentación para que, antes de lanzar su primer single, ya se hubieran metido en el bolsillo a la prensa. La premisa del vídeo es una metáfora del fenómeno Spice: al colarse en el hotel (la industria del pop) cogen la lista de invitados y la tiran por los aires para a continuación poner patas arriba el sistema y acabar bailando con los invitados. Las Spice Girls eran una fiesta a la que todo el mundo estaba invitado.
La canción empezaba con un rap acapella en el que, en vez de mostrarse sumisas al amor como solían hacer las cantantes femeninas de la época, gritaban “tú, te voy a decir lo que quiero, lo que quiero de verdad”. La letra enumeraba las condiciones que un chico debía cumplir si quería salir con ellas, entroncándolas más en el discurso de Alanis Morissette que en el de Whitney Houston. No era una cuestión de provocación, sino de ponerse en valor a sí mismas. Su actitud era agresiva como la de las riot grrrls pero sin renunciar a su femineidad de chicle pop. Mel B agitaba su pelo, mucho más asalvajado que el de las mujeres negras del pop de los 90, y Mel C daba volteretas sobre la mesa mientras a un aristócrata se le caía el monóculo y unos curas se quedaban petrificados. Puede que las Spice Girls fuesen el mayor fenómeno de marketing de la historia del pop pero su anarquía, tan infantil como feminista, sí era auténtica. Para cuando la canción termina y las chicas salen pitando del hotel en un autobús de dos plantas londinense, los hombres todavía están discutiendo.
1. Say You’ll Be There (1996)
Esta era la canción que la discográfica quería como primer single. Por eso al principio se escucha la aguja de tocadiscos posándose sobre el vinilo (esa misma aguja se levanta al final de ‘If You Can’t Dance’, la última canción del disco, pero Wannabe fue tal hit que la colocaron al principio del tracklist arruinando el efecto vinilo). ‘Say You’ll Be There’ es la canción que mejor demuestra cómo las Spice Girls volvieron a poner de moda el pop tras un lustro de grunge, britpop y eurodance: aplicando referentes de la música negra al pop más comercial. De aquel primer disco canciones como ‘Love Thing’, ‘Last Time Lover’ o ‘Say You’ll Be There’ podrían perfectamente haber sido de TLC, Excepto por los estribillos. Ahí era donde las Spice simplificaban al máximo la fórmula de sus melodías para que resultasen pegadizas como un jingle publicitario.
El videoclip es, con diferencia, el más simbolista de toda la videografía de Spice Girls. Sin apenas narrativa, consigue expresar el ideario del grupo: son cinco heroínas de acción (en un momento en el que las mujeres jamás eran heroínas en el cine de acción) que se cruzan en el desierto con un maromo al que neutralizan tapándole los ojos con un sujetador, robándole el coche y atándole al techo como un trofeo. Se trata de una inversión de roles respecto al cliché de la femme fatale que siempre interrumpe el viaje de los antihéroes en las road movies como ‘Easy Rider’. El modelo tiene el aspecto de Tony Ward, exnovio de Madonna y protagonista de sus vídeos ‘Justify My Love’ y ‘Erotica’. Así, las Spice se postulaban como herederas directas de Madonna: continuaban su conquista de espacios y su actitud empoderada y la expandían.
El espíritu del vídeo de ‘Say You’ll Be There’ está inspirado en el cine de Tarantino y en el clásico de serie B exploit sobre la venganza femenina ‘Faster, Pussycat! Kill! Kill!’. Los alter egos de las chicas tienen nombre de travestis: Geri es Trixie Firecracker, Mel B es Blazin’ Bad Zula, Emma es Kung Fu Candy, Mel C es Katrina Highkick y Victoria Midnight Miss Suki. Se trata de una de las claves de la filosofía Spice: las mujeres pueden experimentar con su identidad tanto como los hombres.
‘Say You’ll Be There’ es uno de los videoclips mejor editados que existen. Se trata de un vídeo con muchísimos planos y el ritmo de marca el montaje no solo está sincronizado con el ritmo de la canción sino que lo exalta. Al final, las chicas caminan por el desierto hacia su siguiente misión, en un plano muy simple pero que por alguna razón resulta tremendamente emocionante. Eran cinco mujeres que no estaban posando para la cámara. Eran cinco mujeres que iban hacia algún lugar y, si la cámara quería continuar grabándolas, tendría que seguirlas donde ellas quisieran.
M. Ward editó dos discos el año pasado. ‘Migration Stories‘ era un disco de temas originales hermoso y melancólico. Este ‘Think of Spring’ apareció el 11 de diciembre y ha de verse como un mero divertimento. Un divertimento un tanto mustio, a decir verdad.
El punto de partida era bonito y prometedor: «M. Ward reimagina el agridulce clásico de Billie Holiday ‘Lady in Satin'». ‘Lady in Satin‘ fue prácticamente lo último que grabó Holiday. El disco se publicó en 1958. Billie falleció en 1959. Supuso un fenomenal esfuerzo por demostrar que, a pesar de que su voz ya no era la de antaño, ella seguía siendo una intérprete única. Grabó el disco con temas inéditos en su repertorio y, en vez de una orquesta, la acompañaban los arreglos de cuerda de Ray Ellis. El resultado fue espectral y crepuscular. Ward explica en su página de Facebook cómo se enamoró de este disco cuando tenía 20 años. «‘Think Of Spring’ lo reimagina, filtrando las canciones y las cuerdas de ‘Lady in Satin’ a través de una única guitarra usando diferentes afinaciones y una cantidad minimalista de texturas y de manipulación en el estudio». No es novedad la adoración de Ward a este disco: ‘I’m a Fool to Want You’ cerraba, en clave instrumental, el maravilloso ‘Hold Time’, en una versión muy superior a la que aparece aquí.
Sin embargo, cuesta pensar en Billie Holiday participando en un disco tan desmayado como este ‘Think of Spring’, aun en sus momentos más bajos. El álbum original ya era moroso y arrastrado, pero este obvia la parte crepuscular y eleva lo moroso a la enésima potencia. Se hace cuesta arriba escucharlo entero. Ward deja los temas en su mínima expresión, tan sólo interpretados por su guitarra y su voz; una guitarra magnífica, pero aquí demasiado desnuda. Y su voz es acogedora y rasposa, pero no portentosa como la de Holiday. Si a eso sumamos el típico tratamiento que da Ward a su sonido, como si sonara en mono, su gusto por lo añejo… Todo eso, ay, aquí se gira en su contra.
El principio, con ‘I Get Along Without You Very Well’ agrada, porque encontramos muchas de las cosas -antes nombradas- que nos gustan de Ward; en ‘For Heaven’s Sake’ están algunas de esas filigranas emocionantes que tan bien ejecuta. Pero ya enseguida lo monocorde del asunto se impone. Es la sucesión y la acumulación lo que cansa, ya que Ward no varía ese tono lacónico en todo el disco. Aunque hay algún momento en que sube la pulsión, como en el single de presentación ‘You’ve Changed’. Y ‘All the Way’ que no aparecía en el disco original de Holiday y que se convierte en la pieza más cristalina y de mayor brío.
M. Ward siempre se ha manejado muy bien en el terreno de lo acústico, pero se le ha ido la mano esta vez. ‘Think of Spring’ es de una austeridad y languidez tal que al final casi molesta. Si se llega a aguantar es porque sus temas son realmente buenos. Pero quizás hubieran necesitado otro tratamiento. O un formato más corto, como un EP. Definitivamente, el disco no está a la altura, ni del talento como músico de M. Ward, ni de la homenajeada Billie Holiday.
Calificación: 5,5/10 Lo mejor: ‘I Get Along Without You Very Well’, ‘You’ve Changed’, ‘All the Way’ Te gustará si te gusta: El blues de los años 20-30 del siglo pasado, reivindicar a Billie Holiday Escúchalo: el single, en Youtube