The Weeknd, que sigue arrasando con ‘Blinding Lights’ y con su nuevo disco ‘After Hours‘, ha ido un paso más allá en su adhesión a la iniciativa #BlackoutTuesday, con el que el pasado martes la industria de la música se tomaba un descanso para apoyar sin distracciones la lucha antirracista.
La iniciativa se salía completamente de madre en muy poco tiempo, debido a que era seguida por absolutamente todo el mundo, no solo por representantes de la industria de la música, llevando al canal de Black Lives Matter en Instagram a ser inundado por imágenes de cuadrados en negro que terminaban escondiendo información muy importante relacionada con el movimiento. Algunos artistas cuestionaban su utilidad y Abel Tesfaye, en lugar de sumarse a la iniciativa, hacía públicas en Instagram sus donaciones, que sumaban 500.000 dólares repartidos entre tres organizaciones.
Yendo otro paso más allá, en un post publicado hoy miércoles, el cantante se ha dirigido a las tres discográficas multinacionales más importantes, Universal, Sony y Warner, para instarlas a hacer lo mismo, ya que ninguna de ellas ha revelado públicamente haber hecho donación alguna, pese a la premisa de la que partía la iniactiva, recordemos, lanzada por una discográfica. En un mensaje, el canadiense ha escrito: «A mis respetados compañeros y ejecutivos de la industria, nadie se aprovecha más de la música negra que las discográficas y los servicios de streaming. Ayer hice mi contribución y os urjo a hacerlas a lo grande y a hacerlas públicas esta semana. Significaría mucho para mí y para toda la comunidad que os unierais a nosotros en esto».
Paralelamente a The Weeknd, otros artistas han seguido compartiendo interesantes reflexiones sobre el «apagón», siendo una de ellas Kelis, quien, en un mensaje que ha sido reproducido por colegas como Erykah Badu o Azealia Banks, ha escrito: «si la industria de la música quiere apoyar las vidas negras, los sellos y las plataformas de streaming pueden empezar por enmendar contratos, distribuir «royalties», diversificar sus plantillas y pagar de manera retroactiva a todos sus artistas negros y a sus familias, gracias a las que han construido sus imperios».
Nueva edición de nuestra Sesión de Control, sección dedicada a repasar las novedades más destacadas del panorama alternativo de nuestro país y Latinoamérica. Al final del artículo encontrarás la playlist de Spotify de esta sección que se renueva quincenalmente. [Foto exterior: Julia de Castro; foto interior: Carolina Durante.]
La escena independiente y alternativa española parece ya del todo decidida a poner fin al semi-letargo del periodo de confinamiento, como prueban los numerosos discos publicados en el último par de semanas: tras los discos publicados por Vetusta Morla, The New Raemon, Hidrogenesse, Hnos Munoz, Basurita o Pelomono y, apenas días atrás, Mala Rodríguez, Sr. Chinarro, Mujeres y Fred Fredburguer, esta misma semana han llegado (o lo harán de forma inminente) trabajos de Hinds, Dellafuente (un ‘Descanse en poder’ que se lanza este viernes y marca su «un punto y aparte» en su trayectoria como «artista urbano») o Recycled J. Además, el debut de unos Torres Satélite perfectos para amantes del indie pop en castellano ha visto la luz mientras que Parade han reunido las maquetas de su último disco, ‘La deriva sentimental‘, Linda Guilala han resumido en un doble disco sus primeros 10 años de carrera y Ricky Falkner (ex-Standstill, Egon Soda, Mi Capitán, etcétera) ha presentado la BSO de la película ‘Ardara’, con invitados como Núria Graham, Nico Roig o Xavi Molero.
No han sido pocos los artistas, tampoco, que han avanzado nuevas canciones de próximos lanzamientos, como Carolina Durante (‘El parque de las balas’, producida por Duncan Mills –The Vaccines, Crocodiles– forma parte de un EP del que nos hablaban hace poco), Rita Indiana, Xoel López, Chucho, Julia de Castro (la actriz y cantante se lanza en solitario tras liderar De La Puríssima, y ha lanzado cuatro adelantos, nada menos, de su álbum debut), Futuro Terror, Jack Bisonte, Odina (segundo adelanto del primer disco de la barcelonesa afincada en Londres Blanca Romeo), Los Estanques, Veintiuno, Feroe (el primer disco de la mitad de The Bright llegará después del verano), Amatria o Menta (a punto de lanzar su EP debut, precisamente en el sello Sonido Muchacho).
Y también han abundado los singles sueltos o sin pretensión (en principio) de formar parte de un trabajo más amplio: Ilegales (Jorge Martínez y sus secuaces han decidido publicar canciones a medida que las terminen; en este caso, una ‘Juventud, egolatría’ inspirada en la obra de Pío Baroja, nada menos), Nathy Peluso, Pantocrator, Lois (con co-producción de Anxo Ferreira de Novedades Carminha), Aterciopelados, La Résistance (el interesante productor manchego Fran Milla), la dominicana Letón Pé, Cosmen, Raúl Querido, Marion Harper, Rusowsky (primer tema tras su colaboración con C. Tangana), Agost (el trío catalán reaparece con un doble single), Niña Polaca, Anaju (la triunfita ha debutado con un tema producido por el grupo de pop electrónico Vonzo) o Phoac (nombre tras el cual se parapeta Pau Vehí, al que conocimos como mitad del dúo North State). Por último, destacamos la recuperación por parte de Primavera Labels de ‘Sideral presents Suborn’, un doble single que recupera las dos canciones que el añorado Aleix Vergés publicó en 2003 como parte de un proyecto con César Lores y Xavi Barranquero llamado así, Suborn.
Mónica Naranjo continúa presentando los varios volúmenes de los que se compone su nuevo proyecto ‘Mes Excentricitès‘, y después de entregar el primero, anuncia que el segundo verá la luz el próximo 26 de junio con nuevo título en francés, ‘Les Quatre Saisons’, y un diseño de arte inspirado en el trabajo del pintor checo de «art nouveau» Alfons Mucha.
El EP volverá a ser una «excentricidad» de Mónica Naranjo a tenor de su tracklist, que incluye varias adaptaciones. La más sorprendente -no tanto para los fans de la artista como para el público generalista- es una versión acústica de ‘Creep’ de Radiohead que Naranjo ha incluido en el EP «a modo de homenaje personal». Por otro lado, ‘¡Hoy no!’ es una «adaptación libre» de ‘Never Trust a Stranger’, el hit synth-pop de 1988 de Kim Wilde, y ‘Autómatas’ una versión de Propaganda. Las canciones originales de ‘Les Quatre Saisons’ son el «canto íntimo» de ‘Temptations‘ (la sintonía de ‘La isla de las tentaciones’, programa que Mónica ha presentado, está disponible desde hace meses); y ‘Alma y carne’, una «balada rock muy personal donde Mónica quiere llevarnos en un viaje hacia nuestro interior», según nota de prensa.
Al tiempo que la nota indica que ‘Les Quatre Saisons’ saldrá «exclusivamente» en formato vinilo y en las plataformas digitales, esta recuerda que Mónica ya prepara «nuevos proyectos musicales a uno y otro lado del Atlántico».
Tras conocerse la posposición definitiva de su edición 2020, tal y como dejaban entrever en la reciente entrevista que manteníamos con los directores del festival madrileño, Tomavistas anuncia parte de los artistas que les acompañarán en la celebración de su sexta edición, los días 27, 28 y 29 de mayo de 2021. Suede, León Benavente, El Columpio Asesino, Anna Calvi, Sen Senra, Maika Makovski, Mujeres, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Jessy Lanza y Side Chick son las primeras confirmaciones del evento, que dice estar «inmerso en conversaciones para poder mantener uno de los mejores carteles de su historia».
Todos ellos son nombres que ya figuraban en el cartel de su ya cancelada edición 2020, que se han podido «resituar» en la programación de este nuevo año. Próximamente, anuncian, conoceremos más artistas que también incluirán nombres completamente nuevos. El festival celebrado en el Parque Tierno Galván de Madrid también informa de que Todas las entradas adquiridas para 2020 son válidas para 2021 de manera automática. No obstante, aquellos que no quieran o no puedan conservar su ticket, tendrán dos opciones para gestionarlo a través de su web: 1.- Cambiar la entrada por un vale por el valor del importe de la misma; 2.- Devolver la entrada y recuperar el importe de la misma.
Una de las artistas que parece que podría no estar presente en mayo de 2021 es la canadiense Austra. Pero Katie Stelmanis sí ha acordado con Tomavistas formar parte de su ciclo de conciertos invernales, Tomavistas Ciudad. Así, presentará el notable ‘HiRUDiN‘ en la Sala Cool de Madrid el día 5 de diciembre.
Tras cancelar definitivamente su edición 2020 y anunciar la pasada semana el grueso de su line-up para la edición 2021 del festival, Primavera Sound acaba de lanzar una nueva tanda de nombres (no está claro si la última) que se suman a su cartel. Entre los 37 nuevos artistas que se icorporan al cartel, llaman la atención los de Massive Attack, Doja Cat, Mavis Staples, Jeff Mills y Kehlani.
El dúo de Bristol y la icónica artista soul que en los últimos años ha grabado álbumes con Jeff Tweedy (Wilco) y M. Ward son nombres que ya estaban presentes en la cancelada edición de este año, mientras que con la inclusión de Doja Cat, reciente número 1 en EEUU con ‘Say So’, y Kehlani, que acaba de publicar ‘It Was Good Until It Wasn’t‘, el festival barcelonés se marca un tanto en lo que a pop y R&B contemporáneo se refiere. También destaca la presencia del icono del house Jeff Mills, que junto al dúo irlandés Bicep amplía y refuerza la oferta de sonidos electrónicos.
El tándem de rap francés PNL, Paul Heaton (The Housemartins, The Beautiful South) & Jaqui Abbott, Georgia (autor de ‘Seeking Thirlls’, uno de los discos recomendados de este año), Squarepusher, girl in red, Tropical Fuck Storm, Yung Beef, Honey Dijon, beabadoobee, Ferran Palau, Núria Graham, Carla, Agoraphobia, Rombo, Chaqueta de Chándal o Carla también se incorporan a un cartel en el que destacan los nombres de Gorillaz, The Strokes, Tame Impala, Tyler, the Creator, Bad Bunny, Charli XCX, Beck, FKA twigs, Pavement…
Era evidente que en una escena saturada por el reggaetón, el trap y diversas formas de música urbana y latina adaptables a TikTok y «Today’s Top Hits», quien apostara decididamente por el disco, el house y/o el electropop, se lo iba a llevar bien calentito. Dua Lipa lo ha hecho muy bien en ‘Future Nostalgia’ y Lady Gaga, que ha ido grabando su álbum a la vez, pero lo saca más tarde por cosas de la vida, se anota el tanto de haber hecho algo sui generis y diferenciado.
Que la banda sonora de ‘Ha nacido una estrella’ arrasara estuvo muy bien para quitarse los sinsabores que, en general, habían dejado en las listas los singles de ‘ARTPOP’ y ‘Joanne’, pero nadie parecía desear que Lady Gaga siguiera los pasos de Barbra Streisand ni a los 34 años ni a los 100. Eso sí, si la gente quería un nuevo ‘Bad Romance’ o un nuevo ‘Telephone’, Stefani ha decidido no darlo. Su fanatismo por gente como Metallica y Iron Maiden no era cosa de una declaración y de una colaboración, sino que impregna su sonido especialmente en la era ‘Born This Way’. En el acabado de ‘Chromatica’, sin ser nada guitarrero, sigue habiendo algo deliberadamente macarra, hasta el punto de que a duras penas merece la pena mencionar a los productores del álbum. ¿Exactamente qué habrá hecho en él BloodPop? Este no es un disco de rock, pero sí visceral y no se ha querido pulirlo ni refinarlo: la artista nos está llevando a un «país de las maravillas» imaginario en el que desmadrarse y olvidarse de todo, como invita el estupendo corte ‘Alice’ en la apertura. Un lugar donde hay igualdad, reina la paz y las coreografías no son una dictadura sino freestyle.
Con la salvedad de esos interludios orquestales en los que parece que en cualquier momento va a aparecer Pygar para llevarse a Gaga Barbarella en volandas, los referentes estéticos del álbum son el house y el techno de finales de los 80 y principios de los 90, paleta que no había sido exprimida en los números más populares de su discografía, más bien orientada al electropop. Es importante recalcar que no estamos hablando de Disclosure, Hot Chip, Róisín Murphy, Hercules & Love Affair, Bicep, The Juan Maclean ni The Factory Floor, es decir, la gente que ha depositado sus esfuerzos en renovar estos patrones estéticos en nuestro siglo, sino más bien de «one hit wonders» olvidados del siglo pasado. Aquella canción de Eiffel 65 que te gustó siempre, aquel tema que nunca supiste que era de alguien llamado ATB, el de Double You que estás aburrido de tararear sin tener ni idea de quién lo cantaba, el de Rozalla aunque no aciertes a pronunciar el nombre de esta persona de Zimbabue, el hit de la Robin que no era Robyn, la adaptación de Jimmy Sommerville que mereció la misma atención que la de ‘Don’t Leave Me This Way’ pero no la consiguió o, por qué no, aquellas canciones que Bélgica y Rumanía llevaron a Eurovisión sin éxito en 2003 y te alegraron el verano aunque no te las pincharan en ningún lado.
Algunas de estas canciones eran de artistas italianos, como la familia Germanotta o la base del «grower» ‘Stupid Love’ y ‘Plastic Doll’, un tema que rehúye de artificios y operaciones; otras, no. Lo que tienen en común todas es que ni la más agridulce de ellas dejaba poso alguno de pena, porque es la música que ha hecho durante décadas al mundo, especialmente a la comunidad gay, sumergirse en la pista de baile para evadirse y dejar en un rincón los lastres de entresemana. Igualmente, en Chromatica, Lady Gaga no sufre fibromialgia, ni las pastillas que necesita le producen brotes psicóticos, ni se siente «una víctima tras haber sufrido una violación, sino una persona libre», como ha declarado a raíz de ‘Free Woman’, que incluye la frase «esta es la pista de baile por la que he luchado».
En la robotizada ‘911’, la artista reconoce en sí misma a su peor enemigo como causante de su malestar, y la eurovisiva ‘Fun Tonight’ sigue una línea similar cuando habla de la adicción a la fama, que en 2013 especialmente le provocó una depresión, con guiños a su carrera: «You love the paparazzi, love the fame / Even though you know it causes me pain». En ‘Replay’ vuelve a introducir la palabra «monster» cuando dice que «vuestros monstruos me torturan» o «sois lo mejor y lo peor que me ha pasado», paradójicamente ofreciendo a los «little monsters» más y más alpiste. Pese a algún momento vocal excesivo, como ‘Enigma’, Lady Gaga tiene por supuesto una voz idónea para todo este exorcismo. En la mencionada ‘Free Woman’ o en el desenlace de ‘Babylon’, con su pequeño góspel, al fin notamos que es tan fan de Whitney Houston -la más dance- como decía.
Con todo el disco botando a 120 BPM’s a razón de 3 minutos por canción, Lady Gaga a veces no baila sola. Si bien, a diferencia de lo que opinan algunos de mis compañeros y media humanidad, no termino de oír en ‘Rain on Me’ con Ariana Grande más que un número dance justito -como lo fue ‘One Kiss’ por mucho que haya triunfado-, el «buzz single» con Blackpink ‘Sour Candy’ me tiene encandilado por el modo en que cambia y sostiene un acorde, un truco que se repite cíclicamente en la producción y que no, no estaba ni en ‘Swish Swish’ ni en ‘What They Say’ de Maya Jane Coles. Y la gran sorpresa la da el dúo con Elton John, pues ‘Sine from Above’ utiliza su delirante paso del trance al drum&bass para expiar males. Es realmente emocionante escuchar a ambos, sobre todo a él, que se va a retirar, pero realmente a los dos, cantar: «cuando era joven, me sentía inmortal / y no hubo un día que no fuera una lucha / viví mis días solo de noche / me perdí entre las luces».
Pese a que ‘Chromatica’ no es ese disco tipo ‘Lemonade’ que puedes pasar a ese amigo escéptico para que se abra al fin a la artista, sí representa algo muy poco visto antes en formato largo. De alguna manera, el éxito de este álbum supone un poquito de justicia poética para The Communards, que fueron relegados de todas las listas de lo mejor de los 80; para Gala, que fue relegada de todas las listas de lo mejor de los 90; para Infernal, que fueron relegados de todas las listas de lo mejor de los 2000; y un consuelo para todos los que nos quedamos planchados viendo cómo Kate Ryan ni siquiera llegaba a la final de Eurovisión después de hacer un pedazo de show. Seguro que todo este dolor en la historia del pop no tuvo lugar en el mundo paralelo de Chromatica.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Stupid Love’, ‘Alice’, ‘Sine from Above’, ‘Sour Candy’ Te gustará si te gusta: Jimmy Sommerville, Kylie, ‘Máquina Total 4’, Eurovisión Youtube:‘Sine from Above’
Hartos de ver cómo talent-shows tan blancos y predecibles como La Voz Kids anticipan futuros artistas que, en el mejor de los casos, aspiran a dar una campanada del estilo Gemeliers, reconforta encontrar alguna que, tras su paso por el concurso, confía en sus posibilidades y apuesta por ofrecer algo distinto a esa media. Es el caso de Maren, una chica de Gallarta, Vizcaya, que tras pasar por la edición 2017 del programa televisivo, está luchando por forjar una carrera seria, apoyada al máximo por su familia (se educó con una colección de vinilos clásicos que le regalaron sus abuelos). Aún adolescente (tenía 13 años cuando pasó por el programa), Maren lanzaba en 2018 un EP debut titulado ‘Alguien sin vergüenza‘, en el que mostraba un perfil de pop algo ortodoxo pero bastante pulcro, con tintes de folk y rock entregados a su bonita voz, que la hermanan con propuestas como las de Morgan y hacen recordar los inicios de Russian Red.
Su encanto era (es), en todo caso, innegable, y eso la llevó a abrir conciertos para Tyler Ramsey (ex-Band of Horses) y Crystal Fighters, mientras seguía escribiendo las canciones del que sería su primer largo. Un disco que era confirmado semanas atrás: ‘Margaritas y lavanda’, verá la luz el próximo septiembre, ha sido producido de nuevo por John Caballés (cantautor que ha ejercido de músico y productor para Antonio Orozco y Maldita Nerea), será editado con el apoyo de BMG y distribuido por Altafonte. Su primer adelanto, ‘Dear Murphy’, mostraba primero su apuesta ya decidida por el castellano como lengua de expresión, y segundo que ha desencorsetado su voz y la deja fluir con más libertad, con inflexiones que pueden ser algo chirriantes a veces, pero que a la vez le otorgan más carácter.
Unos giros vocales que reitera, acaso con mayor empeño, en la recién estrenada ‘Fotosíntesis’ (esos «iae, iae, iae» que la emparentan más si cabe con Lourdes Hernández). Pero también, que su enfoque musical dista mucho de lo convencional, alineándose con cantautoras que escapan de los límites de esa etiqueta como Faye Webster o Stella Donnelly. Aunque, curiosamente, una nueva canción que no tendrá cabida (o eso parece) en su debut es precisamente la que más nos ha engatusado.
Hablo de ‘Te invito a mi piscina (para matarte)’ que, como obvia su título, lo hace porque se libera del todo del perfil blanco e inane que cabía atribuirle con sus primeras canciones, sobre todo en esa explícita («estos días me he vuelto una asesina») y divertida («porque tú te has quedado con todos y pensado romperte los codos») letra de venganza, entre lo naif y lo perverso. Pero también por lo que tiene de inesperado su envoltorio musical, con tintes lo-fi –la guitarra eléctrica rasgada tímidamente, la caja de ritmos que parece de juguete, los juguetones toques de fondo, las voces dobladas– que la alejan de lo previsible. No cabe duda de que, sobre todo teniendo en cuenta su juventud, lo de Maren podría dar mucho de sí.
Andrés Costureras, bajo su alias Pshycotic Beats, comenzó a inicios de la pasada década a labrarse un espacio en la electrónica patria. Curiosamente, su gran oportunidad le llegaría con un perfil más tradicional y orgánico, con el que había experimentado ya en sus discos: ‘Killer Shangri-Lah’, una torch-song con aires 50s en la voz de Pati Amor, que encontraba perfecto acomodo en la banda sonora de la serie ‘Killing Eve’. A partir de ahí, Costureras ha alternado (y mezclado) ambos perfiles en discos como ‘The Black Sea‘ o el recién publciado EP ‘The Bleeding Songbook‘, en el que vuelve a aliarse con Pati Amor. Un momento perfecto para indagar, a través de nuestro «Tipo Test», en los curiosos y variados referentes del compositor y productor madrileño. Fotos: Alfredo Arias.
¿Tienes canción favorita de todos los tiempos? En caso negativo, ¿una canción que te haya obsesionado últimamente?
‘Impressive Instant’ de Madonna. La canción que me empujo haya por el 2000 a meterme en el lío de hacer música.
¿Alguna canción que desencadenara, inspirara o haya estado presente en ‘The Bleeding Songbook’?
El ‘River Deep Mountain High’ de Ike y Tina Turner y el ‘Jaan Pehechaan Ho’ de Mohammed Rafi fueron la inspiración para ‘Fast! Fast! Kill!! Kill!!’.
Estás en esta playlist oficial de ‘Killing Eve’ junto a gente de lo más dispar. ¿Cuál es tu canción favorita de dicha playlist? ¿Alguna que no te guste nada?
Me encanta ‘When a woman is around’ de Unloved y ‘La Tarara’ de Marisol una broma pesada.
¿Alguna canción que asocies a un recuerdo infantil?
‘Time After Time’ de Cindy Lauper.
¿Qué canción desearías haber escrito?
Para mí estos test son súper difíciles de responder. Pero últimamente ‘You Don’t Own Me’ en la versión de Dusty Springfield, y ‘The Rip’ de Portishead.
¿Qué canción odias con toda tu alma?
Una de Juan Magán, iba a decirte cómo se llama pero me apetece más beberme una botella de lejía y sobrevivir.
Actuación vocal que adores.
‘Joanna’ de Scott Walker.
Momento musical exacto de una canción que te encante.
2:30” de ‘Impressive Instant’ de Madonna.
¿Alguna canción que en algún momento te haya avergonzado que te guste o no existe tal cosa como el «guilty-pleasure”?
El “Guilty-Pleasure” existe, es odioso todo lo que le rodea pero existe, no seamos falsos. Uno de los míos es ‘Chas y aparezco a tu lado’ de Alex & Christina, la melodia es genial pero la producción ha envejecido fatal.
¿Mejor secuencia de canciones en un disco que hayas oído?
No valoro mucho esto de las secuencias, me da un poco igual, pero ‘Deseo Carnal’ de Dinarama es bastante brutal.
¿Algún disco que te encante pero cuya secuencia te parezca un desastre?
Es que no creo que un disco pueda tener una mala secuencia, si la secuencia falla es que hay muchas canciones de relleno, en cuyo caso, en mi opinión, lo que falla es el repertorio, no el disco.
¿Qué necesita una canción para ser perfecta?
Tiene que funcionar en todas las versiones posibles. Si es bailable, tiene que funcionar si la conviertes en balada, si es un baladón que funcione si la conviertes en bailable, tiene que funcionar a piano y voz, en formato swing, en formato mashup. Eso es una canción perfecta, una canción que funciona siempre.
Un remix que te haya vuelto loco.
Cualquiera de Ewan Pearson, Stuart Price, Camelphat…
¿Quién te gustaría que versionara una canción tuya?
Nick Cave y Pj Harvey versioneándome el ‘Killer Shangri-Lah’.
¿Sigues comprando discos en formato físico? En caso afirmativo, ¿cuál fue tu última compra y en qué formato?
Vinilo siempre. Me compre los 3 primeros de CHIC re-editados. Sonaban que me hice pis encima.
¿Qué canción o disco puede ser indicativo de ese disco más electrónico que preparas al margen de este EP?
Una mezcla de ‘P-Machinery’ de Propaganda y ‘Full of Fire’ de The Knife. Estoy muy al principio del proceso, supongo que cuando salga el disco nos acordaremos de este cuestionario.
Leticia Sabater no entiende de coronavirus ni mandangas, y ella no falta a su cita anual con el verano entregando su propuesta de hit chiringuitero y calimochero… aunque desde ‘La salchipapa‘ su suerte no ha sido la misma. Ni ‘Toma pepinazo‘, ni ‘Tukutú‘ ni ‘18 centímetros papi‘ (nunca la ausencia de una coma tuvo tanta relevancia) se acercaron al éxito (real, no en su cabeza) de aquel delirante «tikitikitiki takatakataka».
Pero ojo, que la apuesta de Leti para un mundo post-Covid es más elaborada que de costumbre. ‘Vete pal carajo tra tra’ tiene una producción y una melodía muy trabajadas para sus estándares, el Autotune está bastante bien disimulado y hasta se atreve a rapear con cierta soltura (es un decir, pero cabía esperar algo peor) versos tan delicados y sutiles como «Recordarás tu llave metida en mi cerradura, sin censura» o «pensando en mí te vendrás (…) y loco, loquito, una bala de espuma blanca dispararás». Como ‘El mal querer’, está basado en un poemario del siglo XV (#no).
Por lo demás, no deja de ser un pegadizo (en serio) pastiche que, con la coartada de un desengaño amoroso, esquilma el popular «tra tra» de ‘Malamente’ de Rosalía (y no solo en el título: se jarta de repetirlo en todo el tema) y, del todo inopinadamente, incluye la voz de un señor (quizá ese doppelgänger de Kiko Rivera del vídeo) que cree que imita bien a Pablo Escobar. El clip no es menos delirante, de acuerdo con los cánones estéticos de una artista (ejem!) para la que el croma es el Santo Grial y que, además de lucir su internacionalmente conocida tableta, se permite hasta un product-placement, como las grandes estrellas. En su caso, de un célebre estimulador de clítoris.
Tras su paso por la exitosa edición de 2017 como profesor de cultura musical –en las siguientes le sustituiría Miqui Puig y, en la actual, Zahara–, Guille Milkyway vuelve a Operación Triunfo. Vale, no es la primera vez –sin ir más lejos, ofrecía una clase de composición pocos días antes de estallar la pandemia– ni lo hace para formar parte del profesorado de una edición 2020 que está a punto de acabar. Pero sigue siendo noticia que un proyecto de pop alternativo como La Casa Azul tenga cabida en un espacio musical de máxima difusión como este.
Lo hará en calidad de invitado, esta vez, para cantar a dúo con la ya finalista Eva su en-absoluto-nuevo single ‘El momento’, parte del disco ‘La Gran Esfera‘. Ya se han podido ver, de hecho, algún ensayo. Hubiera sido el escenario perfecto para lanzar una de esas nuevas canciones que el barcelonés había prometido lanzar este año, quizá como parte de un nuevo trabajo. Pero no sabemos si el parón de la pandemia habrá forzado a demorar esos planes, del mismo modo que la doble fecha prevista en La Riviera de Madrid pasaban del mes de abril al próximo septiembre.
No será Guille el único invitado en la semifinal de OT 2020 que se celebra este miércoles: Blas Cantó, interpretando con Nia ‘Hoy tengo ganas de ti’, y Miki Núñez, que hará con Hugo su single ‘Me vale’. Los tres concursantes ya clasificados para la final también actuarán en temas conjuntos con los cuatro compañeros –Anaju, Maialen, Flavio y Samantha– que optan a las dos plazas restantes de la final.
En el mundillo de OT, es también noticia que algunos de los concursantes han recibido propuestas sólidas para grabar singles e incluso álbumes tras su salida del talent-show. Según Vertele, Nia Correia –que hace pocos días lanzaba su single debut ‘8 maravillas’, un tema salsero producido por Kike Santander– tiene una propuesta firme de Sony Music, al igual que Hugo. Universal ha apostado por Samantha –aunque no está convencida del todo, al parecer–, mientras que Eva ha sido tanteada por Warner. Aunque la mayor sorpresa (relativamente) es la de El Dromedario Records, el sello de Extremoduro, Marea o Robe Iniesta, que ha hecho una propuesta firme (dos singles a grabar en agosto, previo a un álbum, y con fechas confirmadas para el año que viene) a Chica Sobresalto, conocida en el programa como Maialen y que se salvó de la expulsión hace unas semanas cantando ‘Dinamita’ de La Bien Querida.
Vetusta Morla firman la entrada más significativa en la lista de álbumes con ‘MSDL – Canciones dentro de canciones‘, la revisión que han hecho de su último álbum de estudio. Entra en el número 11 claramente desfavorecida por la suspensión de la lista de discos físicos debido al coronavirus, ya que el disco ha contado con una suculenta edición física. Aunque quizá tampoco estaba asegurado el número 1 para un trabajo cuya versión original ya alcanzó esta posición en su momento. ‘La deriva‘ también fue número 1 en 2014.
La segunda entrada más fuerte en lista es para Agust D, alias de Suga de BTS, la banda surcoreana más popular del momento. Su álbum ‘D-2’ es número 16. Le sigue en el número 31 el rapero estadounidense Gunna con ‘Wunna’, disco que acaba de ser número 1 en Estados Unidos y número 5 en Reino Unido.
Finalmente, Jarabe de Palo son número 84 con su disco de regreso ‘Tragas o escupes’, pero este veía la luz el pasado martes, así que probablemente escalará bastantes posiciones en lista la semana que viene, cuando se complete el recuento de días. El disco de la gala 11 de Operación Triunfo 2020 es número 85.
‘PAM’ de Justin Quiles, Daddy Yankee y El Alfa es el nuevo número 1 en la lista de singles española. La canción, que incluye la frase «estás más buena que Dua Lipa», protagonizaba la entrada más fuerte de la lista el pasado 12 de mayo y ha ido escalando posiciones en los últimos días hasta finalmente subir del 3 al 1. El remix de ‘La Jeepeta’ de Nio Garcia, Anuel AA, Myke Towers y Brray le sigue de cerca, al subir del 8 al 2.
‘Rain On Me’ de Lady Gaga y Ariana Grande, número 1 tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, entra en el número 8 de la lista de singles española. Lo tenía difícil para ser número 1 en nuestro país una canción cantada íntegramente en inglés, en una lista hispanoparlante ante todo: la última fue ‘Shape of You’ de Ed Sheeran, en 2017. La semana que viene conoceremos el dato de ventas de ‘Chromatica’, el nuevo álbum de Stefani Germanotta, que está siendo un éxito comercial y de crítica. Atentos a portada para nuestra crítica del «Disco de la Semana».
Otras entradas en lista son las de Sech y Daddy Yankee con ‘Confía’ en el número 33, Morat y Sebastián Yatra con ‘Bajo la mesa’ en el 52, David Otero y Cepeda con ‘Tal como eres’ en el 72, Don Patricio y Mozart La Para con ‘Pa’ toda la vida’ en el 86, Sech y Myke Towers con ‘Bentley’ en el 89 y Lérica y Belinda con ‘Flamenkito’ en el 91.
Lo tenía realmente difícil Mala Rodríguez para conseguir satisfacer a sus fans de siempre con un disco en el que, tras el misterio sostenido casi hasta el último momento, buena parte de su secuencia está copada por los singles que ha venido publicando desde finales de 2018 hasta ahora. Singles que, como sabemos, se posicionaban del lado del nuevo pop urbano, con ritmos de reggaeton, funk carioca y ecos jamaicanos, más que del rap duro y (más, aunque no del todo) ortodoxo de sus inicios. Si alguien siente la tentación de creer que su estatus de artista multinacional la ha empujado a hacerlo, no tiene más que revisar ‘Bruja‘ –publicado también vía Universal– para cerciorarse de que no es el caso. De hecho, más bien ese disco revela, a través de cortes como ‘Hazme eso’ o ‘Quién manda’, que su voluntad de acercarse a un sonido más pop, más luminoso y diverso ya estaba ahí.
De hecho, ‘MALA’ es, por eso, un consciente salto al vacío en el que muchos de sus viejos seguidores no la acompañarán. ¿No habría sido mucho más sencillo hacer otro disco de rap en sus cánones y no ver tambalearse su trono de reina indiscutible del hip hop español? Ya respondo yo: sí. Pero la jerezana, consciente de que no tiene sentido vivir ajena a la realidad y, en lugar de conservar su pedestal, opta por bajarse de él y compartir con sus armas el espacio del pop urbano que otras mujeres un poco más jóvenes estaban dominando. En la secuencia, ‘Aguante‘, ‘Contigo‘ y en menor medida ‘Dame bien‘, funcionan mucho mejor que como singles independientes, muestras de la capacidad de La Mala para hacer suyo cualquier palo.
Pero, no contesta con eso, amplía el colorido y se adentra en cortes incluso más pop como el irresistible ‘Pena‘ –¿quién podría haber adivinado que en su dueto con el ínclito Cecilio G. jugarían a ser cantantes ad-hoc y no raperos?– o el potente dub-pop de ‘Peleadora‘. Por eso precisamente chirría un poco que, dada la amplitud de registros, se caiga en lo mimético en ‘Problema’, una colaboración con Lola Indigo –amadrinada por ella ya desde ‘Mujer bruja‘– que resulta excesivamente reiterativa de un patrón ya muy representado en el disco.
Esa relativa falta de sorpresa, sumada al hecho de que varios de sus temas no son precisamente nuevos, podía haber arruinado ‘MALA’. Especialmente si la apuesta por este perfil de pop urbano hubiese sido generalizada. Sin embargo, Rodríguez no es ni conformista ni una advenediza, y su inteligencia para construir una pieza artística sólida y personal queda fuera de toda duda con su espectacular arranque. Habilísima, abre con ‘Nuevas drogas’, el corte más duro y oscuro del disco y que conecta pasado y presente con rap escupido, quejíos flamencos y un beat (la de Paul Boutique, que dobla en ‘Peleadora’) muy audaz. A ella le sigue la inapelable ‘Like‘, que se sitúa como el perfecto punto medio entre la Mala de las dos décadas pasadas y la que comienza. Y a esta, la espectacular ‘Superbalada‘, que se proyecta hacia el futuro partiendo de la base construida, ampliando horizontes sin que la palabra «traición» tenga cabida. Su desgarro es realmente espeluznante, el momento más alto del disco junto a la delicadeza y el sentimiento de la balada al piano ‘Mami‘: otro canon del que se adueña la andaluza.
Una de las grandes virtudes de ‘MALA’ es el fantástico encaje que tienen todas esas piezas, fruto de la visión de María como productora ejecutiva que es justo y necesario destacar. Su secuencia está realmente bien pensada, destinada a que, si hay alguna flaqueza (las señaladas un par de párrafos arriba) quede diluida en el conjunto. Y, pese a que todos los temas adelantados del disco se concentran –nada casualmente, adivinamos– a partir del corte 5, la segunda parte del disco apenas decae respecto a la primera gracias a sorpresas como ‘Antes de todo aquello’, de nuevo con un punto future pop al que sienta de vicio el andalucismo de su voz. Y si bien hay quien pueda verse decepcionado en el plano lírico, habida cuenta de que apuesta por un perfil íntimo más difícil de hacer universal, lo cierto es que, al margen de su perfil más hedonista, sus versos siguen plasmando en ‘Nuevas drogas’, ‘Superbalada’, ‘Mami’, ‘Ante de todo aquello’… una lucidez, una poesía y una fuerza al alcance de pocos MCs en castellano. La nueva Mala Rodríguez suena diferente, pero sigue siendo la de siempre. Es, como señala esa llamativa portada de ‘MALA’ que podría subtitularse «pues miradme tol coño», una maestra.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Superbalada’, ‘Aguante’, ‘Nuevas drogas’, ‘Like’, ‘Mami’, ‘Pena’, ‘Antes de todo aquello’ Te gustará si te gusta: Lola Indigo, Bad Gyal… y La Mala de siempre. Youtube:vídeo de ‘Dame bien’
Hoy martes 2 de junio la industria de la música lleva a cabo su iniciativa #BlackoutTuesday, con la que suspende su actividad comercial y en redes sociales en denuncia por los recientes asesinatos en Estados Unidos de George Floyd y otros ciudadanos negros a manos de la policía.
Emprendida por Atlantic Records, la idea tras #BlackoutTuesday es «tomarse el día para desconectar del trabajo y reconectar con nuestra comunidad» y llamar a una «acción urgente para rendir cuentas y provocar un cambio». Sus dos artífices, Jamila Thomas y Brianna Agyemana (ambas de Atlantic) han explicado que, «como guardianes de la cultura, nuestro trabajo es unirnos para celebrar las victorias, pero también para apoyarnos en la pérdida», y señalado: «la industria musical es una industria multimillonaria, una industria que se ha aprovechado predominantemente del arte negro». La intención es instigar a las grandes empresas de la industria a «proteger y empoderar a las comunidades negras que les han enriquecido desproporcionadamente».
Varias discográficas se han sumado a la iniciativa, como Columbia, Def Jam, Interscope, Sony y Warner, así como multitud de artistas, de Rihanna a Vetusta Morla pasando por Radiohead (que han eliminado todos sus vídeos de Youtube), Björk o Massive Attack. Otros, como Kehlani, Azealia Banks o Bon Iver (en un tuit ya borrado), han sido críticos con ella, cuestionando su utilidad. Por otro lado, los usuarios animan a NO usar el hashtag #BlackLivesMatter durante la iniciativa para evitar la propagación de imágenes en negro a través de este canal, usado para denunciar casos de racismo y brutalidad policial y para compartir enlaces a canales de ayuda al movimiento.
En solidaridad con las personas que sufren racismo e injusticia, nos unimos al #BlackOutTuesday . Aplazamos esta conversación al próximo martes, 9 de junio. https://t.co/OcFqWV4J0m
To start I will be participating in #BlackoutTuesday tomorrow ….. I won’t be posting on social media and I ask you all to do the same. We should use the time away from our devices to focus on what we can do to make the world a better place …. for ALL of us !!!!!
Learned and want to share how important it is to not use the BLM hashtag on the blackout posts. Please share & be kind🙏🏽❤️ #TheShowMustBePaused is the original hashtag Jamila T. & Brianna A. created so let’s stick to that! pic.twitter.com/hS6WPo1BYl
It’s hard to know what to say because I’ve been dealing with racism my entire life. That said, it’s rearing its ugly head right now & by God it’s time to deal with it once & for all. My team & I stand for justice. Convos will be had & action will be taken. #THESHOWMUSTBEPAUSEDpic.twitter.com/0pehqgGN6o
A principios de año destacábamos el nombre de una joven cantautora de Bristol en la que teníamos grandes esperanzas como revulsivo del indie pop británico, situada a medio camino del candor solo teóricamente naif de Belle And Sebastian y los ecos country de M. Ward y Cass McCombs (a los que ha versionado y teloneado, respectivamente). Hablamos de Katy J Pearson, que apenas con dos singles, el excelso ‘Tonight‘ y ‘Hey You‘ (muy Stevie Nicks), convencía lo bastante como para seguirla muy de cerca. Y su reciente tercera canción para el sello Heavenly Recordings (Saint Etienne, Mark Lanegan, The Parrots) no solo da la razón, sino que insufla cierta euforia.
Se trata de ‘Take Back the Radio’, una canción en la que, sin traicionar ni uno de los referentes indicados más arriba, ofrece un perfil levemente distinto pero igualmente atractivo. En ella, asistida por otros músicos amigos como Davey Newington de Boy Azooga (batería y «texturas») y Laurie Nankivell de Squid (su a la sazón compañera de piso aporta esa corneta que enfatiza el toque épico de la canción), Pearson ofrece un número vibrante y expansivo, fulgurante en su estructura de crecimiento constante. No sin cierta nostalgia, pero totalmente vigente (muchos, señala, han redescubierto la radio en confinamiento), puede entenderse como un llamamiento a «recuperar la radio» como patrimonio de todos, para otras músicas que no sean necesariamente las de consumo masivo. Sin embargo, una lectura más atenta da una visión más íntima de Katy sobre sentirse escudriñada y juzgada por la gente, esperando que cometa un error.
Sin noticias de un EP o álbum debut por el momento, nos bastará con que Katy J siga deleitándonos con canciones así hasta que llegue el momento oportuno. Estaremos aguardando, sin duda.
Tras la primera parte de nuestra entrevista con Sr. Chinarro, completamos la charla que mantuvimos con Antonio Luque al hilo de su nuevo álbum, ‘El bando bueno’. Y si aquella ya era jugosa, con los intríngulis de la grabación del disco al descubierto y exponiendo su perfil ecologista y su incorrección política, no lo es menos este último fragmento. En él, además de atacar distintos aspectos de este trabajo y del mundillo independiente, abordamos su malentendido con Carolina Durante, su visión sobre los llamados (mal o bien) «Cayetanos» en pie de guerra y su visión de las redes sociales, los hábitos de consumo de música grabada y en directo, los festivales, el Ministro de Cultura… Hay para todos.
Hablabas de los Rolling Stones al hilo de ‘Una famiglia reale’. ¿Tú con veinte años te veías sonando así?
Hombre, en realidad sus canciones son buenísimas, vaya, pero cuando empezaba con ‘El pequeño circo’, al que me lo hubiera propuesto le hubiera tirado la guitarra a la cabeza. (Risas) La idea surgió por la versión de ‘El rito’ que hizo Dan Bejar (Destroyer), en su disco ‘Five Spanish Songs‘, tenía un ritmo un poco Stones y quedaba de puta madre. Y hay una anécdota que creo que ya he comentado… Estábamos en un concierto en Coruña, en Razo, que creo que era una verbena. Nos subimos con alguna copa de albariño de más, aunque hicimos un buen concierto, creo. (Risas) Y en mitad del concierto les decía «¡la de los Rolling! ¡La de los Rolling!» Y el grupo me miraba en plan «¿qué coño de los Rolling?» Y ‘La famiglia reale’ empezó un poco así: me compré una guitarra eléctrica nueva, no muy buena, para grabar las maquetas. Para probarla me dio por ponerme a tocar simulando que era Keith Richards. Y quedaba guay, la mezcla. Pero luego en el estudio no funcionaba. Al final, como te decía, buscamos a Jesús Valero, un bajista de sesión muy bueno de allí de Granada, mandó la pista de bajo y dije «así, así lo quiero». Los del grupo me decían «¿en serio quieres esto para Chinarro?» «Sí, llevo diecisiete discos, ¡puedo hacer ya lo que sea!»
«Esas reporteras y reporteros tan guapas y guapos te están mintiendo, te están contando una película. Pero cuanto más seductores son, más te lo crees»
En ella retratas a un prototipo humano que acabamos de ver en el Barrio de Salamanca de Madrid incitando a la revuelta. Te habías anticipado a esto, un poco, como en otras canciones.
Sí, a varias. Sin embargo, he leído esa interpretación vuestra de la canción en la web y yo no lo había visto así. Aunque está claro que yo tampoco soy una autoridad, aunque parezca que sí. Creo en las tesis hippies de los 60 de que no hace falta la opinión del autor para interpretar un texto. Si a vosotros os parece eso, pues es ese significado está también ahí. Pero yo la escribí desde el punto de vista de una persona que pasa viendo demasiado tiempo las noticias… Como es mi caso: «apaga ya La Sexta de una puta vez, que te vas a volver loco», dice mi pareja. «Ya es tarde para eso», le suelo responder. Entonces esas reporteras y reporteros tan guapas y guapos –siempre ponen caras bonitas para contarte la verdad de ellos, porque así te las crees más fácil– te están mintiendo, te están contando una película. Pero cuanto más seductores son, más te lo crees. De ahí esa doble interpretación de si hablo de las noticias o si estoy ligando. Incluso puede que la entonces Leticia Ortiz no te estuviera contando toda la verdad. Y en tanto que la familia es la cosa real, la «cosa nostra reale», se unen los dos mundos: el político y el amoroso. Vas a la iglesia, incluso aunque no seas católico, dices sí quiero, y ya empiezas a montar una unidad de comportamiento no siempre justo, egoísta en tanto que le das prevalencia a los asunto familiares, ya sea una empresa familiar, una casa real… (Risas) Lo que sea, aunque sea Ferreras que está casado con Ana Pastor. (Risas) ¡Familias! Y por mucha teoría política que se exprese, tanto en el ámbito íntimo como en el televisivo, lo que prevalece son los genes. Que además está en varias canciones: ‘Planeta B’, ‘Escorpio’… por eso están ordenadas así. ¿Esto quién lo va a pillar? Pues nadie, pero a mí me da satisfacción pensar que está todo ordenado. (Risas)
«Lo triste es que haya pobres que se creen que por envolverse en la bandera son ricos»
En todo caso, por zanjar lo de ‘La famiglia reale’, fuera o no tu intención, lo cierto es que me parece que trazas un retrato muy preciso.
Sí, pero porque todos somos así, en realidad. Todos hemos querido casarnos, formar una familia, ganar pasta… ¡Todos queremos ser el rey de España! Lo triste es que haya pobres que se quieran poner el trapo… Perdón, la bandera, porque si digo el trapo les doy la razón a ellos que se creen que es de ellos. Y no, es de todos. Decía que algunos que siendo pobres de no tener ni para comer, que conozco alguno del vecindario de Málaga, y se creen que por envolverse en la bandera son ricos. Como el chiquillo del instituto que se pegaba toda la vida ahorrando para comprarse unas zapatillas caras y así parecía que era pijo. ¿Pero qué sentido tiene eso? Es una cuestión de aparentar tener pasta. En Sevilla hay muchísimos así. Que van peinados para atrás con el fijador, el fachaleco, y van vacilando por la calle y no tienen ni para pesarse. (Risas) Y salen a manifestarse no porque quieran… Lo que quieren es verse ahí para decir «somos ricos». Oiga usted, los partidos de derechas van a favor de los ricos de verdad, no de usted.
Pues yo vi ahí el retrato de un Cayetano adulto, y no sé si encendí un poco el «beef» con Carolina Durante.
No, eso fue por unos vídeos de esas manifestaciones, que luego resultaron ser fake… Fíjate que yo en mis canciones hablo de tener cuidado con las falsas noticias, ¡y luego me las como! (Risas) Y pensé «a los pijillos les gusta Oasis y Carolina Durante… pues a mí ninguno de los dos». Y es la verdad. Tampoco es que diga «¡qué malos! ¡qué asco!», sino que nunca me he puesto a los Oasis en casa, nunca. No es nada personal. Ni tampoco me voy a poner nunca a Carolina Durante, lo siento. Tampoco es que diga «qué malos son». Tengo otros gustos, pero no pasa nada. También es que los chicos… Yo entiendo que son días complicados, estamos encerrados en casa, y si a mí se me han caído algunos conciertos, a ellos muchos más. Así que entiendo que estás ahí un poco a la que salta. Rápidamente saltaron «nosotros todavía interesamos a la gente». Ya sé que interesáis a la gente más que yo. Nada más que tengo que entrar a mi perfil de Spotify Artist y ya veo los plays de todo el mundo… (Risas) Sé que tienen siete veces más plays que yo, y me alegro por ellos muchísimo. Desde luego, míos no van a ser, serán de los demás. Pero ya está, guay. A mí me gustan más Los Nikis, será cuestión de generaciones. Pero no pasa nada, les deseo lo mejor, que hagan diecisiete discos también y que vivan pa contarlo.
«A Carolina Durante les deseo lo mejor, que hagan diecisiete discos también y que vivan pa contarlo»
No es porque quiera insistir en la polémica, pero pienso que todo este tipo de polémicas que se generan en redes sociales muestran un poco la infantilización general que se da en nuestra sociedad, y que me da la impresión que sale un poco por ahí en tus letras. En ‘Aplauso’, concretamente.
Para empezar, lo que pasa en las redes… Imagínate que esa conversación hubiera tenido lugar en un backstage de un festival. Imagina que uno de Carolina Durante dijera «pues resulta que los fachas nos están escuchando mucho a nosotros y a Oasis, hay que ver». Yo les hubiera dicho «yo no os escucho ni a Oasis ni a vosotros» y seguro que no hubiera pasado absolutamente nada. Entre otras cosas, porque ellos seguro que tampoco escuchan a Chinarro. (Ríe) Desde luego no hubiera parecido un beef de ninguna manera, se habría hablado, con una cerveza o no sé qué… Porque nunca, nunca jamás, he visto una pelea entre bandas en un backstage, al contrario: siempre se compate todo, todo el mundo se bebe la bebida de todos… Por lo menos entre los grupos españoles. Siempre, siempre hay buen rollo.
Lo que pasa en las redes es… yo tampoco tenía que haber escrito eso que escribí. Alguno me dijo «¿qué necesidad hay?» Y es verdad, no tenía que haber dicho nada, ni siquiera aunque hubiera sido real que los fachas chungos escucharan ‘Cayetano’. Pero realmente pensaba que son tan tontos como para usar como himno una canción que, entiendo yo, está escrita burlándose de ellos. A la gente le gusta que hablen de ellos incluso mal, así que no me extrañaría que la usaran como bandera. De hecho, ya se llaman ellos entre sí, lo cual es un éxito del grupo. En fin, yo no tenía que haber puesto eso, ellos no tenían que haber respondido así, pero… No tiene ninguna importancia. Es como cuando pasó lo de Operación Triunfo, que el de Los Javis me echó encima a toda la chiquillada de OT. Ese día te quedas un poco así, pero no tiene mayor importancia. Sí que es verdad, y no por los tuits, que la gente está más infantilizada. Entre otras cosas porque nos hemos creído lo del estado del bienestar y la vida es dura, más dura de lo que parece. Lo estamos viendo ahora. La gente se ha creído que esto es un videojuego. Y ya lo decían Ilegales, de los que soy muy fan: «Tiempos duros, tiempos salvajes / Toma tu arma, nadie regala nada». Hombre, armas no hay que coger, pero hay que estar al quite, hay que estar atento.
«Antes van a ser los toros y las misas que los conciertos»
En cuanto a la letra de ‘Aplauso’, no sé qué decir. Es curioso, porque parece que es la que más ha gustado de los tres adelantos y define una situación más personal y, por tanto, más difícil de traducir a las vivencias de los demás, que es mi experiencia como titiritero, ¿no? Hombre, está de actualidad porque es una profesión que, como estáis diciendo los periodistas, hasta el Ministro de Cultura va a dejar para lo último. Antes van a ser los toros y las misas que los conciertos. Y yo vengo a defender, no ya todos los conciertos, que también, sino sobre todo los míos. En los que entiendo que nunca me ha ido demasiado bien porque nunca me he preocupado de dar explicaciones a los demás… aunque llevamos casi una hora hablando y no he hecho otra cosa. (Risas) Pero en general no me gusta dar explicaciones, y por eso hago las canciones que hago, escribo las letras que escribo y me dedico a lo que me dedico. El éxito que he tenido, que nunca ha sido mucho, o vaya a tener, mucho es, porque realmente lo que estoy dando no se lo estoy dando a la gente. Yo lo hago porque me sale a mí. No tengo yo mucha confianza en el jurado popular, entre otras cosas porque vivimos encerrados en nosotros mismos y, como llevo diciendo ya años en entrevistas, el acto de la comunicación es un milagro. No sabemos cuándo se da realmente y cuándo no, ni lo sabe nadie.
Ahora que hablabas del mundo de la cultura, es algo que citas en la nota de prensa del disco, porque dices que «El bando bueno» es el tuyo y que es el de la cultura. Que ahora mismo se está demostrando que está maltratado, no se está protegiendo.
Es un mundo que está muy mezclado con el del entretenimiento, que no tiene nada de malo, pero… Hay grupos que voluntariamente han cruzado una línea, como cuentan productores como Guille Mostaza o Paco Loco, que los grupos van pensando ya que el estribillo pegue el subidón. Un subidón, como si fuesen monitores de zumba o animadores de cruceros… (Risas) Porque se ha formado una industria con los festivales en los que la gente va a dar saltos con el mini de cerveza y ya. La tarea del grupo es conseguir que la gente dé saltos. También hay compañeros, no recuerdo si era Xoel López o Standstill quien lo decía, hace ya tiempo, que decían que tenían miedo cuando el repertorio llegara a la canción lenta… (Ríe) Me pareció una confesión muy curiosa, porque yo he vivido eso también. Aunque no he tocado en tantos festivales, he tocado en muchos y pasa eso. Dices «dios mío, ¿me tirarán la cerveza?» (Risas) La gente va al festival como quien va a zumba, a ver si ligan, a enseñar la ropa, a meterse en la piscina… (Risas) Depende de la ciudad y el contexto, pero siempre la música es una cosa que está ahí para que hagan la fiesta. El negocio se ha llevado tanto hasta ese punto, que los telediarios empezaron a hablar en las primeras semanas de pandemia de cómo sería la temporada de verano ¡de las orquestas de pueblo! Y fíjate si mueven dinero el Primavera, el FIB, el Arenal… Eso da una idea de qué significa la cultura en realidad en este país. Y yo en ‘Aplauso’ lo que digo es que el pública que tenga, para mí bueno es. He conseguido bastante y estoy orgulloso de eso. Con que me entienda alguien… A veces pienso que no me entiende ni mi pareja. Vamos, a veces: todos los días un rato, lo pienso. (Risas)
«La gente va al festival como quién va a zumba, a ver si ligan, a enseñar la ropa, a meterse en la piscina»
Ahora que hablabas del directo… La misma nota de prensa dice algo así como que lo ideal sería grabar un disco después de haber hecho la gira del disco, que es justo lo mismo que me decían el otro día Vetusta Morla sobre su disco nuevo. ¿Aspiras a que hacer eso ocurra alguna vez, te lo planetas seriamente?
Eso lo llevo diciendo desde el primer disco: los discos hay que grabarlos cuando acaba la gira, no antes de empezar. Y lo decimos, todos, no solo yo. Yo creo que es la única cosa en la que nos pondríamos de acuerdo todos los grupos de España. (Risas) Debería hacerse así, lo que pasa es que la gente se quiere conocer las canciones de memoria en los conciertos, más que nada por saber cuándo tienen que empezar a dar los saltos, ¿sabes? (Risas)
Y cuándo tirar el mini de cerveza…
Claro, claro. Y, enlazando con el tema de las banderas… Yo siempre me divierto en los partidos de la selección española cuando suena el himno. Porque, como sabes, el himno es dos veces la primera parte y dos veces la segunda. (Me lo canta) Eso siempre ha sido así. Bueno, pues no hay ni una puta vez que la gente no cante la segunda parte (canta «Lo-lo-lololo») antes de que acabe la primera. (Risas) ¡Ni una vez! ¡Y no hay letra! Por eso cuando pienso «¿qué estructura le doy a la canción?» Antes el estribillo se ponían sobre los 50 segundos: intro, una o dos estrofas, y estribillo. Ahora no hay intro, la estrofa es siempre una, y ya el estribillo. Si el estribillo no ha llegado en el segundo 30, ¡la canción no la va a escuchar ni su puta madre! (Risas) Eso indica las prisas de la gente, la prisa de llegar al «lo-lo-lololo» del himno, ¿sabes? Hay prisa, hay prisa por llegar al subidón. Queremos el subidón ya, claro, queremos la cocaína, no el LSD. (Risas) No hay más que analizar el agua de los ríos… Pero no sé si he respondido a tu pregunta. ¿Cuál era?
«Si el estribillo no ha llegado en el segundo 30, ¡la canción no la va a escuchar ni su puta madre!»
Decía que si te habías planteado grabar un disco después de grabarlo. Pero vamos, si ya es difícil grabarlo antes de tocarlo, tocarlo antes de grabarlo ya sería heróico…
Por eso, si tú no has grabado el disco, la gente está escuchándolo y, ¿qué hacen? ¿Analizarlo? ¿Disfrutarlo? Los que somos melómanos… Recuerdo por ejemplo el famosísimo concierto de Tindersticks en el BAM, en el año 95, creo… Y tocaron una canción que iba a ir en el siguiente disco. Era buenísima, claro, y yo lo flipaba. Pero Tindersticks ya… ¿Dónde tocan? Hacen conciertos de teatro, gente sentada, gente que estudia más las canciones… Otro tipo de público, que es el que quiero yo para mí. Aunque también quiero el de los festivales, por supuesto, y me gustaría hacer canciones que fuera así, de zumba, de bailar. Ya digo, que pongo las normas para saltármelas yo el primero. Pero me gusta hacer canciones de todos los tipos, y entiendo que la gente quiera conocerse el guión de antemano. ¿Pero lo de Vetusta Morla cómo ha sido?
Básicamente, han grabado el mismo disco dos veces: primero en un estudio con un tipo de producción y, después de la gira, han vuelto a grabarlo de nuevo en estudio pero con los arreglos que hicieron para un formato de concierto en particular.
Ah, había leído algo pero no sabía bien. A ver si lo escucho. Pero vamos, no me gustan ni Radiohead. (Risas) Es interesante eso, habrá que seguir qué tal les va la jugada. Porque normalmente, y esto es algo que me explicó J (de Los Planetas) una vez, con su sentido común aplastante de siempre, para la gente, la primera versión que escucha de algo es lo que para ellos es la canción. Lo demás son todo adaptaciones, versiones… Cosas raras. La primera, aunque sea una maqueta, es lo que les vale. Pasó con La Bien Querida: dio a conocer su maqueta del MySpace, se escuchó muchísimo. Y luego el disco, con la producción de David (Rodríguez), buenísima, vendió mucho, pero había gente que decía «la maqueta». Porque era lo primero que habían escuchado. J siempre tiene razón.
«Cuando le digo a la banda «vamos a tocar esta canción antigua» me miran con cara de «¿en serio?»»
En varias letras del disco hablas bastante del pasado. Teniendo en cuenta que tuviste que seleccionar los temas para el recopilatorio, ¿te has reconciliado con todos tus viejos discos?
(Ríe) Sí, sí, hace tiempo que ya no tengo esa paranoia. Lo que pasa que cuando le digo a la banda «vamos a tocar esta canción antigua» me miran con cara de «¿en serio?» No quieren, no quieren trabajar. Es una cuestión de pereza de la banda. Bueno, de las bandas, no sólo una. Con los sevillanos era igual. Me mandan a freír monas. (Ríe) Cuando tres tíos se ponen en plan sindicato, no… Soy una patronal muy débil. (Risas) También pasa que entras en Spotify y ves las escuchas, ¿sabes? Y esas canciones no… El otro día lo puse en Twitter, creo: la que más escuchas tiene es ‘Quiromántico’ y está en el puesto 48.
Joder…
Luego las tocas en concierto y ves las caras de la gente, de «¿esto qué es?» Ya nadie lo sabe. Habrá algún chaval joven que haya escuchado ‘El por qué de mis peinados’ y le gustaría escucharla, pero… En el año 2009 o así con una banda que hice en Málaga, Los Boquerones en Vinagre, hicimos tres o cuatro conciertos haciendo canciones antiguas. Fue algo que nos pidió el Primavera Club. En vez de tocar un elepé entero cogí tres de aquí, cuatro de allá… Todas de antes de ‘El fuego amigo’. Y bueno, salieron cuatro o cinco conciertos y me encantó volverlas a tocar, volverlas a vivir. Creo que fueron buenos conciertos. Y ya está, no se dieron más conciertos. Pero yo estoy en esto por… La parte de los conciertos ya me da igual, lo que me digan. Y si yo le digo a la banda «oye, que nos han contratado diez conciertos tocando ‘La primera ópera envasada al vacío'». Y dicen «diez conciertos, a tanto, tantos kilómetros vamos a hacer…» ¡Se lo aprenden! (Risas) Pero si de repente llego yo con el capricho de «ahora quiero tocar ‘La piña conseguida'»… Bueno, mira, de hecho esa intentamos montarla. Pero ya empiezan a tocarla a su manera, no sé qué… Los músicos, como todos los humanos, tienden a querer echar su meaílla. Esto es así, esto es mío. Entonces te lo empiezan a cambiar, tal. «No, tío, esto es así». Tú imagínate que tu vas a hacer ‘Música para cuerdas, percusión y celesta’ y te dicen «vale, pero la celesta va a ser un ukelele». ¡No se puede! ¡A nadie se le ocurre! Pero yo no soy Bartok, no tengo la autoridad. Empiezan a cambiar y digo «mira, déjalo». Pero es que al final cuesta hasta tocar, no ya esas canciones tan antigua, sino hasta ‘Una llamada a la acción’. Cambio de banda y cada uno quiere hacerlo a su manera. Y yo no sé cómo lo verá la gente, pero a mí me da mucha rabia cuando escucho una canción a la que le han cambiado los arreglos. Me pasó con Radio Futura, que les vi en Puerto Real en el año 89 o así, en la gira esta del disco en directo…
«Cuando vi a The Cure, ¡no llevaban teclado! Robert, ¿en serio? ¿No tienes para pagar a un teclista?»
‘La escuela de calor’, ¿no?
Ese. Yo fui a un concierto de esa gira y ya se estaban metiendo en el rollo más caribeño, más cubano, y cambiaban los arreglos de las canciones de ‘La ley del desierto / La ley del mal’ o ‘De un país en llamas’. A mí eso me toca los cojones. O cuando vi a The Cure, creo que en el FIB de 2004, que creo que llevaban a no-se-qué guitarrista que iba con Bowie y… ¡no llevaban teclado! ¡No llevaban teclado! Robert, ¿en serio? ¿No tienes para pagar a un teclista? (Risas) Los arreglos los hacía todos el guitarra, su poquito de bending, su poquito de palanquita de vibrato… ¡Venga, tío! ¡Eso es un teclado! No me gustan que hagan esos cambios en las canciones los otros, imagínate las mías. Entonces, ¿qué prefieres tocar? Pues las canciones que ya has hecho con los músicos de Granada. ¿Qué he hecho con ellos? Pues ‘El progreso‘, ‘Asunción’ y el nuevo. Luego hay que tocar ‘Una llamada a la acción’, ‘Babieca’, ‘Los Ángeles’, ‘Del montón’… ¡y a tomar por culo! (Risas)
Te quería preguntar por ‘Asunción’. En la nota de prensa, de nuevo, comentas que no te gusta mucho hablar del nuevo disco (y llevamos, como decías, una hora ya hablando). Pero igual te apetece hablar ahora de ese disco, con más perspectiva.
Yo creo que sobre todo la pifié cantando. Es la gran diferencia que yo veo entre los dos discos, que este está mejor cantado. ‘Asunción‘ me pilló más inseguro, no estaba yo en mi mejor época y… Lo canté dos veces, afiné algunas cosillas… Que eso ya se hace en todos los discos, afinarlo con el ratón, como se hace con las canciones de El Intermedio, ¿sabes? Se hace trampilla. No mucho, hay algún toque, pero… No hay que hacerlo así, hay que hacer más tomas. Además no me quedé en Granada para las mezclas y me tenía que haber quedado… En fin, se tenía que haber hecho más como sí se ha hecho ‘El bando bueno’. Se hizo de aquella manera, y el resultado es un poco más pobre. También porque costó tres o cuatro mil euros menos, al final es una cuestión de dinero. Y ya ves qué tontería, que al final esos tres o cuatro mil euros se gastaron en hacer un videoclip que al final han visto, no sé, ocho mil personas o las que sean. Ya no hago videoclips, al final es mucho mejor invertirlo en el disco. Que me gustaría, pero al final lo hace otra persona y eso no tiene que ver con mi trabajo, con mi arte. Pero ya digo, con Mushroom Pillow no hay problema de eso. De hecho quería haber grabado este disco en América, y no lo he grabado en América porque soy un cobarde y un perezoso. Pero si yo le hubiera insistido a Marcos (Collantes, director de Mushroom Pillow) me pone el dinero en la mesa. Vamos, que lo estuvimos hablando y no me dijo que no. Tampoco que sí, pero… (Risas) Al final lo más fácil para mí era ir a Granada, con estos músicos que ya conozco más o menos… He tomado una opción continuista, que ha salido un poco mejor porque ha habido más inversión y ya está. ‘Asunción’, me sabe mal, porque debía haber gastado más dinero. Pero es lo que tiene el tema de las licencias, que como no te pagan la grabación. Hay que invertir en la grabación.
En el caso de Reino Unido, el segundo single de ‘Chromatica’, nuestro «Disco de la Semana», ha logrado lo equivalente a 70.132 unidades en la primera semana, procediendo 60.000 de ellas del streaming. En ambos casos se trata del sexto número 1 para cada una. En el caso de Lady Gaga sus números 1 previos en Reino Unido han sido ‘Just Dance’, ‘Poker Face’, ‘Bad Romance’, ‘Telephone’ con Beyoncé y ‘Shallow’ con Bradley Cooper. En el caso de Ariana Grande, sus números 1 han sido ‘Problem’ con Iggy Azalea, ‘Bang Bang’ con Jessie J y Nicki Minaj, ‘Thank U, Next’, ‘7 Rings’ y ‘ Break Up with Your Girlfriend, I’m Bored’. Como veis, son todo colaboraciones con chicas o temas en solitario, nunca featurings con chicos, aunque los ha tenido, de Troye Sivan a Calvin Harris.
En Estados Unidos, este es el quinto número 1 para Lady Gaga tras ‘Just Dance’, ‘Poker Face’, ‘Born This Way’ y ‘Shallow’. En este país, ‘Bad Romance’ no pudo ser número 1 contenida en el puesto 2 durante 7 semanas no consecutivas, primero por ‘Empire State of Mind’ de Jay-Z y Alicia Keys y luego por ‘Tik Tok’ de Kesha. Con este éxito, Gaga resulta la tercera solista -tras Mariah Carey y Beyoncé- que consigue un top 1 en Estados Unidos en las tres últimas décadas.
Es a su vez el cuarto sencillo top 1 para Ari en Estados Unidos, pero la buena noticia es que son todos bastante recientes, por lo que parece claramente en racha. Los anteriores han sido ‘Thank U, Next’, ‘7 Rings’ y ‘Stuck With U’ con Justin Bieber. A raíz de este último y de la supuesta compra de varias copias por parte de su equipo para lograr la cima del Billboard Hot 100, Grande recordaba que le había costado 5 años de carrera conseguir su primer número 1 en su propio país.
En el resto del mundo, ‘Rain on Me’ no ha sido número 1 más que en Irlanda, que normalmente presenta una lista muy parecida a Reino Unido, quedando en el puesto 5 en Italia, en el puesto 9 en Alemania o en el puesto 12 en Francia. De momento, en estos países no se han igualado por tanto los logros de ‘Poker Face’, ‘Bad Romance’ o ‘Shallow’ (‘Perfect Illussion’ llegó a ser número 1 en Francia). Respecto a Ariana Grande, procedente del R&B americano, carece de números 1 en la Europa continental: en Italia ‘Rain on Me’ iguala su mejor marca, el top 5 que lograba ‘7 Rings’. En Alemania, su mejor marca es el top 2 de ‘No Tears Left to Cry’.
Respecto a nuestro país, con una lista inundada de canciones en castellano, trap y reggaetón, y sin que contabilice Youtube, ‘Rain on Me’ no tiene opciones al menos de momento de sumar otro número 1 más para Lady Gaga o de ser el primero para Ariana Grande, donde ‘7 Rings’ al menos llegó al top 5. A su bola, España presenta 5 singles número 1 para Lady Gaga, algunos de los cuales fueron “instant grats” de ‘ARTPOP’ cuando no contaba el streaming: ‘Bad Romance’, ‘Born this Way’, ‘Applause’, ‘Dope’ y ‘Venus’ fueron las agraciadas.
‘Rain on Me’ es entrada directa al número 1 de JENESAISPOP, al igual que ha sucedido en Reino Unido y parece que sucederá en Estados Unidos. El tema es seguido en nuestra lista por dos temas de Dua Lipa. El resto de entradas quedan en la mitad baja de la tabla, aunque son bien variadas. Se trata de lo nuevo de Disclosure, Sia, Cigarettes After Sex, Owen Pallett, Rakky Ripper, Sparks y Bad Bunny con Don Omar. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
Estados Unidos vive un momento histórico convulso tras la polémica gestión de Trump del coronavirus, con más de 100.000 muertos en este país; y ahora las protestas tras la muerte de George Floyd mientras estaba siendo detenido por la policía por un incidente que comenzó a causa de un billete falso de 20 dólares. Son decenas los artistas que se han unido a las protestas, siendo uno de los más destacados Jay-Z, que este sábado ha telefoneado al gobernador de Minnesota Tim Walz. Lo ha hecho como ha dicho este mismo «en calidad de padre, no de artista internacional», para que se haga justicia. Jay-Z ha celebrado en redes sociales la conversación, indicando que estamos solo «ante los primeros pasos de la lucha». El artista ha dicho que intenta «convencer a cada político, fiscal y funcionario del país de tener el coraje de hacer lo correcto».
Lizzo ha sido muy dura en un comunicado recogido por el NME indicando que está «muy cansada» de sentirse «en peligro» y de que no se diga la verdad del todo: «No es la gente negra, siempre es la gente blanca la que usa el término «guerra racial». No queremos esa mierda. Queremos lo que siempre hemos querido en este puto país, los mismos derechos que otra gente. No es tan difícil». Miguel ha realizado una performance online en la que acaba en el suelo y con los brazos en la espalda, imitando el modo en que George Floyd fue detenido, pisado por la rodilla del agente, pese a que indicó de manera reiterada que «no podía respirar». Su mensaje es: «el oficial Chauvin ha sido arrestado. Ahora queremos que TODOS los oficiales involucrados sean arrestados. Y vayan a prisión».
Por su parte Halsey ha recibido un pelotazo de goma disparado por la policía en una manifestación en Los Ángeles, indicando que lo único que hicieron fue «mantener las manos en alto» y «no moverse»: “Yo y muchos de los que iban conmigo han sido disparados, gaseados y hostigados. La primera línea estaba en calma y no provocamos a nadie. Pero muchos no están a salvo y muchos están detenidos. Donad dinero a las organizaciones para que paguen fianzas. Yo ya estoy en ello”.
fired rubber bullets at us. we did not breach the line. hands were up. unmoving. and they gassed and fired. pic.twitter.com/K8YauF0APn
Rosalía ha aparecido por primera vez en el top 10 del top global diario de Spotify gracias al impacto el pasado viernes de ‘TKN’, su canción colaborativa junto a Travis Scott. Exactamente fue top 8 el viernes, bajando el sábado al top 14 de esa lista mundial. El tema no solo ha sido destacado en varias playlists de «New Music Friday», sino que ha aparecido incluso en «Today’s Top Hits», la playlist más poderosa del globo terráqueo, al contar con más de 26 millones de suscritos. ‘Yo ti, tú x mí’ con Ozuna había sido top 20 en el global de Spotify y ‘Con altura’ top 30, por lo que esta es su mejor marca, aunque eso no tiene por qué implicar que, a la larga, el tema tenga la misma longevidad.
‘TKN’ es número 1 en Spotify España (también a esta hora del lunes en Youtube) y, además de conquistar el mercado latino, países como Argentina o México, ha logrado buenas cifras en algunos países anglosajones. Ha llegado a ser top 17 en Spotify Estados Unidos, top 22 en Spotify Canadá, top 32 en Spotify Holanda o top 54 en Spotify Alemania. Más tibia ha sido la acogida inicial en Spotify Reino Unido, donde llegaba al top 68, o Australia, fuera del top 100.
Rosalía ha explicado en una entrevista genérica, suministrada a toda la prensa, algunas de las claves de la composición de ‘TKN’, hablando de cómo trabajó en ella a partir de un beat de DJ Nelson, y después «se vino una tarde Travis Scott» («me encantó cómo trabaja, se graba a sí mismo, produce, es un músico increíble»). Indica de que «la producción ha sido larga, pero ha merecido la pena», y explica de qué va la obtusa letra: «Parte de una imagen muy concreta. Tenía la imagen de que un artista no está solo, rara vez está solo. Está con su familia o con un clan. Quería ahondar en la familia, en la protección, en todo ese universo que envuelve a un artista».
Finalmente, avanza respecto a su siguiente proyecto, que está «disfrutando de hacer canciones en el estudio por el puro goce», «dedicando tiempo a hacer canciones, sin presión», lo que deja en el aire la fecha de lanzamiento de su tercer álbum.
«Cuántos años tiene realmente Bunbury» es una pregunta que viene varias veces a la cabeza escuchando su nuevo disco ‘Posible’. Su apariencia es de alguien joven, pero frases como «no me voy a quedar por aquí demasiado tiempo», «nadie cree ya en mí» o «me haré mayor de lo que esperaba» nos llevan a los discos contemplativos que Bowie entregó a partir de los 66 años y Leonard Cohen a partir de los 71. Enrique tiene tan sólo 52, más o menos los mismos que Alejandro Sanz, y algunos menos que Alaska o Ana Torroja. Sorprende por tanto escuchar que está «preparándose psicológicamente para hacer algunas cosas por última vez», a 15 años de tener edad de jubilarse, en caso de que los artistas decidan hacerlo: en Madrid se ha visto a Burt Bacharach dar un buen recital con 81 años.
A falta de que alguien más audiovisual tipo Maika Makovski pueda repreguntar a Bunbury a qué se refiere (nuestra entrevista la respondió vía mail), ‘Posible’ suena en muchos sentidos como una despedida de los escenarios que podríamos imaginar ahora mismo en boca de Sabina, tras los sustos que este ha dado en directo a sus seguidores. El electrobolero ‘Deseos de usar y tirar’ suena muy atormentado sin que su letra termine de explicar por qué, pues de hecho hasta contiene un momento sexy; y cuesta comprender por qué el álbum encuentra a Bunbury algo derrotado, en la frase final «tumbado en un parque con la sensación de que no se está perdiendo ya nada», cuando sus cifras incluso en la era streaming continúan siendo de lo más saludable. Cuando hay muchísimas personas a las que le preocupan mucho más sus pasos que ese Instagram que critica con rabia en ‘Como un millón de dólares’.
Hay varias reacciones ante lo que nos plantea ‘Posible’: a menudo dan ganas de dar ánimo al artista, de recordarle la gente que se ha quedado por el camino, de decirle que los 50 son los nuevos 40 y que en la vejez no nos aguarda un mundo de luto eterno y rosarios en la mano como el que recordamos de nuestros abuelos. Pero también se puede entender que Bunbury se dispone a retirarse, a vivir la vida artística de otra manera, o a envejecer con la dignidad que tiende a esperar una parte del público, pues además la producción del álbum, de nuevo a cargo del propio artista en compañía de Ramón Gacias, es sobria y oscura. Busca un tipo de electrónica asimilada por la vía de Depeche Mode, atemporal. En cualquiera de los casos, lo seguro es que como «disco personal», ‘Posible’ es todo un éxito, pues independientemente de lo que extraigas de ellas, nos muestra las inquietudes de Enrique Bunbury, sin filtros, tal cual son.
‘Deseos de usar y tirar’, un electrobolero al modo de los muchos que han hecho Fangoria (‘A fuerza de vivir’, ‘Nada más que añadir’, su versión de Los Panchos…), es una de las mejores composiciones que jamás haya hecho Bunbury. Una canción que «danza sin necesidad de melodía» y flota como aquel vídeo de Christine and the Queens, dejando frases ambiguas sobre su sentido final, como el soplo «tú no eres tu pasado», a cargo nada menos que de Nick Cave, o «Yo que tantos hombres quise ser, ¿qué podré hacer después de tenerte junto a mí?». Su vídeo, con la actriz que interpretaba a Audrey, no es la única conexión con ‘Twin Peaks‘, pues en ‘Los términos de mi rendición’ hay una caída de piano que no puede ser más Angelo Badalamenti. Pero en general, ‘Posible’ se deja llevar por esa apelada electrónica oscura y madura de los de Dave Gahan y Martin L. Gore, muy perceptible cuando ‘Arte de vanguardia’ se aproxima ligeramente a ‘Policy of Truth’.
Esta canción arranca con una de las frases más vagas, «todo es irreal y escurridizo / la gente es como es y no se hable más», pero después logra remontar con su carácter confesional: “quizás no haya vivido como debiera, quizás haya bebido de más”, con un “tengo solo ya la urgencia de librarme y vivir tan al margen de todo como pueda” que parece transformarse, por mucho que el libreto diga lo contrario, en «tengo la urgencia de librarme y beber tan al margen de todo como pueda». No logran levantarse, en cambio, esa canción sobre un «Mariachi sin cabeza, pero con harto corazón», ni una ‘Como un millón de dólares’, que deja muchas ganas de reescuchar ‘Porque te vas’ de Jeanette. Aunque líricamente, la segunda parte del álbum es una chuchería para sus fans del tamaño de los textos de ‘Rebel Heart’ para los fans de Madonna, es la primera la que concentra los mejores logros musicales. ‘Las palabras’ es el momento más pop del disco, con unos “auh” que ni ‘Lobo hombre en París’; ‘Hombre de acción’ es un entretenido guiño a LCD Soundsystem y, curiosamente, el sentido del álbum sería muy diferente si la última canción de la secuencia fuera la medio luminosa ‘Mis posibilidades’, en la que Bunbury dice: “aunque me vaya, siempre vuelvo y mi consejo es dejar la luz encendida”. Ese ha de ser el caso de un artista aún inquieto, ahora enganchado a Fiona Apple y al nuevo de Triángulo de Amor Bizarro, con muchas cosas que decir.
Calificación: 6,8/10 Lo mejor: ‘Deseos de usar y tirar’, ‘Cualquiera en su sano juicio’, ‘Las palabras’, ‘Los términos de mi rendición’ Te gustará si te gusta: Depeche Mode, Fangoria, el Bowie de ‘Lazarus’ Youtube:vídeo del single principal
Las plataformas de streaming tratan de ofrecer cada vez una mayor calidad aprovechando que cada vez más personas disponen de datos ilimitados en sus dispositivos móviles. Continúa subiendo -de manera moderada, eso sí- la venta de vinilos mientras el mercado del CD no para de menguar. En un mundo en el que los equipos de alta fidelidad, a la antigua usanza, han desaparecido de muchos salones, la lucha por la calidad máxima de sonido por suerte no ha dejado de ser un objetivo para los productores e ingenieros, aunque muchas veces lo hayamos dudado. Sobre todo cuando se ha convertido en lo habitual escuchar música a través de teléfonos móviles o portátiles. De todas estas cuestiones hemos hablado con Christopher Nolte, vicepresidente de Relaciones Estratégicas de TIDAL en Estados Unidos, que nos habla sobre la opción de calidad «master» que ofrece su plataforma (la máxima de 4 opciones por encima de «normal», «alta» y «hi-fi»), cómo hemos dejado atrás la «loudness war» y nuevos formatos inmersivos.
La música pop ya no se produce de la misma forma en que se producía en los años 60. Muchos grandes estudios han cerrado y los álbumes ya no son tan caros como antes. ¿Qué opinas de la manera en que se hace música hoy en día?
En mi opinión, que grabar y publicar música se haya democratizado es fantástico. Esto significa que no solo los artistas con grandes presupuestos pueden lanzar música. TIDAL, desde siempre, ha apoyado a los artistas emergentes. Al mismo tiempo, esto no significa que toda la música que sale hoy en día no suene bien. En muchos sentidos hemos dejado la «loudness war» atrás y grabar temas que suenan bien se está volviendo más asequible. TIDAL es además líder en tecnología de normalización de volumen, por lo que está ayudando a la industria a distanciarse más si cabe del exceso de volumen.
¿Por qué crees que hemos dejado atrás la «loudness war»? ¿Cuál fue el punto de inflexión?
En este artículo se explica. TIDAL fue elogiado por la AES (Sociedad de Ingenieros de Sonido) por nuestra implementación de la normalización del volumen, porque nunca subimos el volumen. Solo lo bajamos. ¿La forma en que la música se produce y se mezcla ha cambiado debido a las hábitos del público?
No puedo hablar por todos los artistas pero sabemos que a muchos de ellos les gusta usar TIDAL cuando están montando sus estudios. También estamos viendo que los artistas están empezando a enfocarse en trabajar con audio inmersivo (360 Reality Audio y Dolby Atmos), el cual es un escenario muy diferente en cuanto a la mezcla de música y es muy innovador.
Es muy emocionante e interesante el movimiento del «bedroom pop» pero, por otro lado, parece que tampoco los grandes artistas de hoy se preocupan demasiado por la calidad de sonido…
Creo que esto depende de los artistas y de los géneros, hasta cierto punto. A la mayoría de socios de TIDAL les preocupa la fidelidad y el sonido y han lanzado desde varios géneros discos que suenan estupendamente. También trabajamos con artistas emergentes que son absolutamente meticulosos con su trabajo en este sentido. Has dicho que a algunos de los propietarios de TIDAL les preocupa mucho el sonido. ¿Podrías mencionar un par? Pienso por ejemplo en el sonido de ‘Random Access Memories’ de Daft Punk, pero ese disco es de 2013.
A ninguno de los propietarios no les interesa el sonido, pero algunos de los que se han pronunciado públicamente al respecto han sido Jack White, a través de Third Man Records, y Alicia Keys está hablando mucho sobre nuevos formatos, como el 360 Reality Audio y el Dolby Atmos.
¿Vale la pena gastar mucho dinero en una buena mezcla y en buenos ingenieros cuando la mayoría de gente va a escuchar música desde su teléfono móvil?
TIDAL cree que sí. Para nosotros ya ha pasado la época en que las limitaciones de banda ancha y de capacidad de almacenamiento en los teléfonos móviles obligaban a la gente a consumir archivos de audio comprimido. Los auriculares y altavoces de calidad son cada vez más asequibles. Un buen par de auriculares como los de la marca Linsoul, que realmente demuestran esa diferencia en el sonido, puede comprarse por 60 euros. Los nuevos formatos que he mencionado (Dolby Atmos, 360 Reality Audio) pueden crear una experiencia de calidad muy diferente sin que sea necesario disponer de un gran equipo, a la vez que permiten a los artistas explorar nuevas vías de su creatividad. Creemos que a medida que los artistas vayan descubriendo las posibilidades de estas tecnologías, empezaremos a ver producciones muy excitantes y complejas.
¿Opinas que la música de hoy se centra más en el ritmo y la melodía que en la calidad de sonido?
No.
TIDAL supuestamente ofrece al publico la mejor calidad posible en la opción «MASTER», pero supongo que, para apreciar una diferencia real al usar equipos y altavoces de alta fidelidad, debe haber algunos requisitos técnicos…
Disponer de un buen equipo siempre ayuda, por supuesto, pero como he dicho antes, no es necesario para escuchar una diferencia real. Dependiendo de lo entrenado que tengas el oído estas diferencias pueden ser obvias con la mayoría de equipos decentes, sobre todo si evitas el bluetooth.
¿Cuáles son los requisitos técnicos en cuanto a auriculares? Muchos de los que usa el público (los que te vienen con el móvil) tienen malas críticas.
Lo primero que recomendaríamos de cara a conseguir una buena calidad de sonido con auriculares es usar una conexión de cable estándar. Otro consejo es usar sobre todo auriculares sin cancelación de sonido ni otras características tecnológicas. Esto te permite conseguir más calidad de sonido por el dinero que estás invirtiendo.
¿Crees que en el futuro a la gente le preocupará más la calidad que el dinero? ¿Por qué?
Creemos que en el futuro la gente no tendrá que decidir entre lo que es más conveniente y lo que tiene mayor calidad en cuanto a música. Nuestro objetivo es eliminar esta decisión y hacer que la gente tome solo decisiones basadas en la calidad.
Mucha gente piensa que el vinilo suena mejor por sí mismo, pero a veces lo que suena a través de ellos son grabaciones hechas digitalmente, de modo que da igual que estos estén masterizados para vinilo. ¿Eres consciente de este problema?
TIDAL existe por supuesto dentro del ámbito de la música digital, y dado que la mayoría de artistas hoy en día graban con medios digitales, creemos que el concepto de música que suena «tal y como el artista la había concebido» puede ser satisfecha digitalmente. La única diferencia en un vinilo cuyo contenido musical procede de una grabación digital es que para producirlo no se ha necesitado una «DAC», no se ha necesitado realizar una «conversión analógico-digital», porque este paso ya se ha dado durante la creación del vinilo “master”.
¿Crees que TIDAL puede ofrecer al público una mejor experiencia de sonido que la del vinilo en ciertos casos?
Absolutamente. Como he comentado antes, muchas de nuestras pistas «master» presentan la misma calidad (profundidad de bits y frecuencia de muestreo) empleada por el artista en el estudio. El formato que usamos nosotros es el MQA (Master Quality Authenticated), el cual incluye un paso de «autentificación», lo que significa que la versión que escuchas es verificada por una persona involucrada en la grabación. Este paso también verifica la integridad de la ruta de la señal digital, por lo que después puede ser reproducida digitalmente de manera más fidedigna mediante hardware habilitado con «MQA», lo que da lugar a que escuches la representación y reproducción más fidedignas de lo que el artista realmente ha escuchado en el estudio.
¿Quién es la persona implicada en la grabación de un disco que se encarga de ese paso de autentificación? ¿Es más quien produce o el ingeniero/a?
Por mi experiencia, que es muy anecdótica, no tengo estadísticas, suele ser un ingeniero de confianza o un productor con el que el artista trabaja de manera muy regular.
Lady Gaga ha publicado este viernes su nuevo disco, ‘Chromatica’, con enorme éxito comercial y de crítica. Por un lado, tiene el número 1 asegurado en Estados Unidos, con unas 275.000 copias previstas para los 7 primeros días, y en Reino Unido, con unas 50.000. En España tendrá que pelear con Anuel AA, en cuyo álbum hay una rima de Gaga con «traga» y Bradley Cooper con «escupe», a cargo de Bad Bunny, que ha levantado ampollas este fin de semana. Por otro, las críticas están siendo exactamente las mejores de toda la carrera de Germanotta, con el álbum posicionado en Metacritic con un 81/100, tras haber recibido 4 estrellas de The Guardian o el NME. Sólo Slant Magazine ha cuestionado el álbum y Pitchfork, tras asegurar que algunas letras «son tan malas que podrían ser buenas», ha dado al álbum un 7,3/10 cuando no había reseñado siquiera ni ‘Born This Way’ (2011), ni ‘ARTPOP’ (2013) ni ‘Cheek to Cheek’ (2014).
Una de las razones por las que el disco está funcionando tan bien es la manera en la que empieza. Si ‘Chromatica’ es un mundo imaginario en el que no existe la depresión, ni las baladas, ni se necesitan pastillas para controlar los brotes psicóticos, y sólo existe la pista de baile, ‘Alice’ es el mejor vehículo para llevarte a él. Estamos ante una producción de techno-house nada estrafalaria, de melodía edificante, con uno de los mejores acabados de todo el álbum. Si en ‘Chromatica’ solo se consienten ritmos entre 115 y 120 BPM, esta canción es de las que sube a 123, siendo por tanto una de las más uptempo y vibrantes. En su segunda mitad, el post-estribillo «take me home» funciona tan bien como el estribillo en sí.
En la letra, Lady Gaga repite que aunque «no es Alicia» va a buscar su propio «País de las Maravillas», hallándolo inmediatamente después cuando los dos éxitos del álbum suenen seguidos, ‘Stupid Love’ y ‘Rain On Me’ junto a Ariana Grande, y progresivamente en otras canciones que ya se están convirtiendo en favoritas del público de manera espontánea, como ‘911’, en la onda robótica de la Kylie Minogue de ‘Speakerphone’; o esa ida de olla llamada ‘Sine from Above’, que va del trance al drum&bass, como ya apuntábamos el viernes. ‘Chromatica’ será nuestro «disco de la semana», momento que aprovecharemos para revisitar la discografía de la artista.
Sr. Chinarro ha publicado este viernes ‘El bando bueno‘, el disco número diecisiete (que se dice pronto) de su dilatada carrera. Una nueva muestra de hasta qué punto va a lo suyo Antonio Luque, feliz de hacer lo que hace incluso aunque algunos consideren que ya ha podido pasar su mejor momento o que se repite en sus discos. Él, explica, está encantado de gustar, pero sobre todo hace sus discos para él. Por eso, y porque tiene muchos «tiros pegaos«, no se corta un pelo y dice las cosas tal y como las siente, sin filtros. Hasta el punto de contradecirse a sí mismo, y dándole a eso la importancia justa. Como sabemos de anteriores ocasiones, no hace falta demasiada excusa (en este caso, un disco nuevo) para poner su máquina de titulares en marcha: basta darle un hilo del que tirar, y él tira sin freno. De ahí que nuestra conversación telefónica se prolongara tanto que hayamos partido su transcripción en dos partes, en aras de hacerla legible. Como decía, no hay filtros, y todo, desde sus vaivenes en la grabación de este disco (que terminó solo, sin la presencia de su grupo) hasta su reciente polémica con Carolina Durante pasando por la actualidad política y social, es susceptible de una disertación, siempre con un fino sentido de la ironía y mandando constantes mensajes velados, que sabrá interpretar quien quiera y pueda. Una delicia de charla, vaya.
¿Cómo estás pasando esta situación, el confinamiento, la pandemia…?
Mi vida no ha cambiado mucho, pero sí que las primeras semanas había un poco de terror. Cuando comenzó a haber muertos me entró miedo, como supongo que a cualquiera que tenga aprecio por la salud de uno. Y de los demás: padres, suegros… Bueno, yo mismo tengo casi 50 y con esa edad ha muerto más de uno. Pero en fin, iba al Carrefour y eso. Es la vida que hago normalmente: salgo a pasear y a comprar y ya está. Como pasear no se podía, pues… Fue un mes un poco terrorífico, sobre todo al volver del hipermercado y ver las calles vacías.
Hablemos de ‘El bando bueno’. Últimamente varios artistas me han dicho que sus nuevos discos son reacciones al anterior, alejándose de aquellos. ¿Es el caso de este disco con respecto a ‘Asunción‘?
Bueno, mis discos están ordenados en el tiempo. En mi evolución como «escribidor de canciones», como decía Manuel Alejandro en el documental que echaron el otro día en La 2, influye mi vida en general, la línea del tiempo, así que cada disco es una transición entre el anterior y el siguiente. Pero bueno, yo ya llevaba un par de discos tocando bastante el tema del fin de la civilización, la ecología, la ambición, la economía, la política… siempre a mi manera. Y relacionándolos con temas de amor y de pareja, que parece que tienen que estar en el pop por narices. Ya llevaba tiempo haciendo esto, entre otras cosas porque son asunto que se ven venir. Incluso antes de estos discos, en ‘Presidente’ ya estaba ‘Vacaciones en el mar’. Hacer canciones sobre ecología… siempre quedan un poco rancias, porque parece que estás dando lecciones de lo que hay que hacer y la gente no quiere lecciones de nada. Y menos en España, que la gente ya lo sabe todo. Pero son temas que me preocupan y salen en mis letras.
Me refería más bien a lo sonoro. ‘Asunción’ era un disco más compacto, muy influido por el pop de guitarras de finales de los 80, cuya influencia has reconocido muchas veces, mientras que este es más diverso y más de altos y bajos. ¿Te ha sorprendido que sea así?
Sí, verás… ‘Perspectiva caballera’ y ‘El progreso‘ fueron dos discos cuyas grabaciones pagué yo. Al pagar yo, tiendo a… Como veo las canciones desde un punto de vista abstracto, las oigo antes de que existan. Y pensaba, quizá equivocadamente, que no hay por qué invertir tanto en el envoltorio físico que, al final, es el producto. Y esto es lo curioso, que en este caso el sonido es el propio producto, no se puede separar envoltorio de contenido. Excepto para mí, que la canción existe antes de que exista. Entonces, puede que le dé menos importancia y, como lo voy a pagar yo, lo hago del modo más barato, que es como si fuera un concierto: dos guitarras, bajo, batería, «1, 2, 3, sí» y a grabar. (Ríe) No cambias de guitarras, ni de sonido de batería. Ahí quedan las canciones como yo las había pensado, para mí es correcto. Pero para el público puede resultar más lineal que lo que he hecho en este nuevo disco, que ya claramente iba a pagar Mushroom Pillow… Lo digo porque en aquel momento no estaba claro si saldría en El Segell en modo licencia, que lo hubiera pagado yo. Al final lo sacó Mushroom Pillow pero no lo sabía cuando estaba grabando, si lo hubiera sabido… (Risas) Hubiéramos hecho más cambios de guitarra, hubiéramos metido más sintes, coges una guitarra de palo… Porque cada una de esas decisiones cuesta bastante dinero en el estudio. Tienes que parar, probar… Total, que al final es una cuestión de presupuesto. Como si te haces una casa: si tienes poco, haces la casita de los dibujos de los niños, cuatro paredes y un techo; si tienes más, puedes hacer el Taj Mahal. Que no es una casa, ya lo sé, pero por poner un ejemplo.
«Para mí la canción existe antes de que exista. Y, como lo voy a pagar yo, lo hago del modo más barato»
También se dice por ahí que la tendencia ahora mismo es poner las canciones más difíciles al final. No es tu caso, que sitúas ‘Telaraña’, una canción algo extraña y atípica, casi al principio. Háblame
Sí, ha habido varias canciones que han costado más dinero que las otras. (Risas) Perdón que vuelva al tema crematístico, pero es eso, le he dado más vueltas que a otras. Si yo hubiese visto que estaban bien como las llevaba del GarageBand… Estoy tentado de subir a la nube cómo eran las canciones antes de grabarlas. Las maquetas son todas igual: la batería del señor del GarageBand, que toca perfecto, mi línea de bajo, mi guitarrita, mi voz y algún arreglo de teclado u otra guitarra y ya. Luego en el estudio vas a hacer eso y ves que unas funcionan mejor y otras hay que darles vueltas. Y una de estas fue ‘Telaraña’. Cuando el baterista grabó la pista de batería como la del GarageBand pero a su manera, y el bajo, que estaba tocado a mi estilo, que es un poco funky, no me terminaba de convencer. Jaime (Beltrán) le hizo un arreglo que me recordaba a los Red Hot Chili Peppers y pensé «esta canción tiene todas las papeletas para quedarse fuera del disco». Pero no, porque me molaba la melodía de la voz y la letra. ¿Y qué hice? Pues muteé todas las pistas, cogimos el sintetizador y una caja de ritmos y se me ocurrió hacer esas percusiones tipo ‘En alas de la mentira’ de Radio Futura y funcionó. En ese momento ya no estaba la banda, grabaron sus pistas y se fueron. Así que Jose (Antonio Sánchez, el ingeniero de sonido) y yo tuvimos que salvar varias canciones. Como ‘Una famiglia reale‘, con la línea de bajo funky, que no le salen al bajista… Tampoco lo quise grabar yo, así que Pablo Sánchez, el hermano de Jose, dijo «yo conozco un bajista que nos manda una pista de bajo totalmente Rolling Stones». Así sale un disco más variado también, como el acordeón de ‘Sábanas santas‘… El disco se hace más ameno así, tiene más riqueza.
En ‘Telaraña’ hay una voz femenina y no logro identificar quién es.
Es Sandra Rubio, la chica que estuvo en el grupo en la etapa de ‘El por qué de mis peinados’ y ‘Noséqué-nosécuántos’.
¡Joder, qué mítico!
Llevaba años y años diciéndole por Facebook «a ver si vuelves». Pero se fue a Estados Unidos, luego volvió, intentamos juntarnos pero no se pudo… Total, que en esta ocasión sí que pudo pasarse por Granada y cantó la canción. Volviendo a lo que me decías antes sobre el orden de las canciones… Yo hago discos, o me gusta pensar que hago discos. Yo también escucho las playlists de Spotify, «Descubrimiento semanal» y tal. Eso está bien. Pero si una canción me gusta verdaderamente, entro y escucho el disco entero. De toda la vida de Dios ha habido discos que tenían un single y las otras eran un poco malillas. Pero yo intento que todas sean buenas, que cuenten una historia, que haya sus altibajos. Si hay una que sabes que no es tan buena puedes intentar camuflarla por ahí, ponerla justo antes de la mejor, para que luego te dé más alegría… (Risas) Es verdad que cuando tienes tantas canciones disponibles, lo normal es poner las mejores al principio porque rara vez va a llegar la gente a la décima.
«Yo soy ya un emigrante térmico»
Hablabas de ecología antes, que como decías es un tema recurrente en tus discos. Aquí lo atacas con ‘Planeta B’.
Sí. Yo soy ya un emigrante térmico. (Risas) Antes me preguntaban de ABC de Sevilla si echo de menos Sevilla. Yo le he respondido que hasta el punto de llorar, pero sin embargo me fui, y me fui por el calor. Yo no sé desde cuándo hace tanto calor en Sevilla, igual desde el siglo XIV, pero es un hecho que está subiendo la temperatura, se están derritiendo los polos. Si en 2050 ha subido la temperatura 8 grados, como se dice, yo ya tendré 80 años, probablemente estaré muerto. Pero mi hijo tendrá 55 y a lo mejor no puede vivir en Málaga porque se ha inundado, y tendrá que ser un emigrante térmico también. (Risas) No sé dónde se irá… Yo le recomiendo Teruel, que está fresquito y el aire es más puro. (Risas)
En todo caso, la canción más que proyectarse en el futuro habla de lo estúpida que es la Humanidad en el presente, ¿no?
Eso es. Mira, te voy a dar un titular: yo quería llamar al disco ‘La gente es tonta’. (Risas) Y me dijo mi pareja «¿Cómo vas a hacer eso? Ya no te va a escuchar nadie». Viene de una canción que al final ni he grabado, y que dice «la gente es tonta, a veces yo el que más». Y aquí estoy, en Tiendas Aurgi pasando la ITV a un coche que ni siquiera es mío. (Risas) Hay que poner más transporte público, pero ahora resulta que hay un virus y ya nadie va a querer usar transporte público. Y hay aquí una cola… La gente no solo no va a querer prescindir del coche sino que va a ser el tesoro de la individualidad motriz. No hay solución.
«Con dinero todo se consigue y los que tienen dinero quieren que siga siendo así, y será así hasta que reviente»
Y la letra de esa canción que no he grabado iba por ahí, la manipulación de masas, cómo nos comen el tarro… Ahora pones la tele y hay anuncios de coches a saco, para compensar. Aunque lo del virus viene de que cada vez somos más agresivos con la Naturaleza: tú la invades, pero ella te invade a ti, es un proceso de ósmosis. Y por ósmosis ha entrado el virus en nosotros. Pasaba como cuando Unicaja nos timó a un montón con lo de las cláusulas-suelo: cuanto más se hablaba de eso, más se anunciaban en la tele. Y eso funciona, es puro marketing. ¿Por qué Chinarro no son famosos? Pues porque hay que invertir muchísimo en promociones, y Mushroom Pillow hace lo que puede. (Risas) Y ya nos cuesta mucho salir en Jenesaispop. (Risas) (Nde: quiero aclarar que, si le cuesta, se refiere a esfuerzo, no a dinero) ¿Cuánto costaría salir todo el rato en la tele, como algunos grupos o solistas? Todo vale dinero, con dinero todo se consigue y los que tienen dinero quieren que siga siendo así, y será así hasta que reviente.
Volviendo a lo de ‘La gente es tonta’… ¡Tenía que haberle echado cojones! Pero bueno, es un mensaje que está en otras canciones, como tú mismo acabas de apreciar en ‘Planeta B’, sin ir más lejos. Y yo a veces el que más, como decía, no soy Einstein ni mucho menos. Pero estamos carajotes, son mucho más inteligentes… ¿Qué te digo? Las avestruces. ¿No viste el vídeo de Revilla con la avestruz?
No, no lo he visto.
Pues están entrevistando a Revilla y detrás aparece un avestruz como queriendo participar. Alguien puso en Twitter «¿por qué no le han acercado el micro al avestruz?» y yo pienso lo mismo, habría que haberle preguntado. En fin, la canción de Roberto Carlos que decía «yo quisiera ser civilizado como los animales». ¡Que además se llamaba ‘El progreso‘! Si yo tampoco estoy inventando nada. Si los cantantes románticos más melosos se atreven con la ecología de vez en cuando… Mira, voy a grabar una versión. Los Niños Mutantes grabaron una versión de ‘Como una ola’ o alguna así, yo voy a grabar una de ‘El progreso’. (Risas)
«Las entrevistas (promocionales) las debería hacer el sello. O el baterista»
La nota de prensa, que has escrito tú mismo, es bastante curiosa, porque en ella te estás proyectando ya al siguiente disco, más que hablar de este. Un poco como me decías antes: «este es el disco que va entre el anterior y el posterior». Es extremadamente pragmático, mirar hacia adelante cuando aún ni se ha publicado el disco.
Claro, porque ese es mi trabajo. Yo en realidad ya no debería estar… ¡Las entrevistas las debería hacer el sello! (Risas) ¡O el baterista! Mi trabajo es hacer canciones, lo demás ya… Hasta casi que te diría que… Bueno, los directos hay que hacerlos, está bien ver la reacción de la gente. Aunque es un asunto algo vanidoso también: «¡quiero comprobar en persona cómo reacciona la gente a mi mensaje!» (Ríe) A mí me encanta componer, me encanta grabar, estar en un estudio de grabación. Y los días más felices de mi vida son los días en que digo «tengo una canción nueva». Por supuesto también estar con mi hijo, con mi pareja o comer queso con vino. Pero eso para mí es lo más grande de mi vida. De hecho tengo ya seis letras, o bueno, notas para letras, la idea. Tengo apuntado cosas como, y espero que nadie me lo copie,»el burrito de la Plaza de España». (Risas) Y de ahí saco una letra. Pero las músicas sí, tengo ya seis canciones. Estoy a cuatro. (Ríe)
Al principio del encierro estaba bloqueado, con ese ambiente tan siniestro y tan opresivo, pero luego en prácticamente dos semanas cogí unas pocas de ideas a medio cuajar y cuajaron. Tengo ya un buen lote. Estoy planeando, a ver si puedo, ensayar y tocar aquí en Barcelona. Aunque mi grupo está en Granada, pero bueno, no sería la primera vez que tengo dos bandas. O tres. (Ríe) Estoy pensando qué hacer en el futuro y tengo que hacer más canciones, porque yo sin canciones nuevas, de pronto no tengo futuro. Y más ahora, porque no sabemos si ‘El bando bueno’ lo vamos a poder tocar en directo o no. Mi solución es hacer canciones, y no soy el único que está haciendo canciones a cholón, precisamente por esto. Hay que espabilarse. Me dicen «eres muy productivo», y no: de ‘El progreso’ a ‘Asunción’ han pasado dos años; de ‘Asunción’ a ‘El bando bueno’, dos años. Y tiene que ser en un año, en un año da tiempo. Es difícil, pero hay que currar más. ¿Que a alguien le parecen muchos (discos) Pues que no lo escuche, si a mí me da igual. Yo los quiero hacer. Lo único que quiero es que el sello lo pague. (Risas) Que vendan lo suficiente para que el sello me diga «hay que hacer más, ya puede usted ir a grabar». Es el espíritu que tenía en la época de Acuarela, mi ambición no da para más.
«Si me pusieran un botón que dijera «para ser canadiense, pulse aquí», lo pulsaba de un cabezazo»
Esto que dices me recuerda a lo que comentaba también Jeff Tweedy de Wilco en su autobiografía, que el proceso de composición y grabación de las canciones era lo que más le emocionaba de la música. Pero lo que hay más allá, es un poco suplicio, que una vez terminada la canción sentía cierto desapego. No sé si es tu caso.
Pues hombre, es un poco suplicio, sí. Yo lo paso bastante mal en el estudio, pero cuando terminas es muy placentero, no sé con qué compararlo. Es un esfuerzo muy grande y en la grabación de ‘El bando bueno’ ha habido tensión con la banda. En algunos momentos bastante, hasta el punto de que al final preferí estar solo. No es la primera vez que pasa eso en un disco de Chinarro. Y es duro, se pasa mal, pero hay que hacerlo. Una vez que lo tienes dentro, hay que sacarlo. No quiero compararlo, pero en Andalucía se dice «el parto (de) la burra». Y hay que parir.
Cuando publicabas el recopilatorio ‘Colección permanente’ le decías a mi compañera Mireia Pería que te daba un poco de rabia que tus temas más conocidos, o de más éxito, fueron los que tenían un punto español, folclórico. Y aún así, aquí está ‘Sábanas santas’, con su aire rumbero. No has podido evitar «recaer».
A mí me gusta contradecir a todo el mundo, ponerlo todo en cuestión, empezando por mí mismo. Como lo que decía antes de «la gente es tonta». Aquí podríamos cambiarlo por «la gente es muy flamenca, a veces yo el que mas». (Risas) Que no quiero decir que los flamencos sean tontos, al contrario. Sino que no podemos renunciar a según qué cosas. Y me gustaría, ¿eh? Me gustaría ser de Canadá, como el de Destroyer (Nde: Dan Bejar, que publicó un EP de versiones de Sr. Chinarro), con sangre española como él. Si me pusieran un botón que dijera «para ser canadiense, pulse aquí», lo pulsaba de un cabezazo. Pero soy español, he nacido en Sevilla, he ido a la feria, ahora que me han crecido los caracolillos por detrás otra vez parezco un gitano flamenco… (Risas) No se puede evitar. ¿A quién me parezco? ¿Al de Interpol? Pues no, me parezco más a Curro Jiménez, a Morente… (Risas) Es lo que hay. Además te das cuenta de que sale más fácil. Tú en cuanto dices «vamos a hacer la canción con un aire así…», en cuanto lo decides, ya empieza a sonar bien. Porque lo llevamos dentro, ¿sabes? Con decirte que las palmas las hemos grabado Jose y yo, que no hemos llamado a unos gitanos para hacer las palmas. ¡He sido yo! (Risas) Y rápidamente vimos que… La canción en la maqueta no era así, tenía más guitarra eléctrica, era un poco más Housemartins, pero claramente es mejor una rumba. Yo hablo mucho y me llevo muchas veces la contraria. No me tengo por el más sabio ni voy pontificando nada. Lo que sí tengo claro, clarísimo, es que hay que dejar la menor huella de carbono posible en nuestro paso por la Tierra. En cuanto a flamenco más, flamenco menos, si hay demasiado hype flamenquito, es una música muerta o una música viva, otra vez lo mezclamos con el rollo de Triana, estamos un poquito hasta los huevos… Puede ser, todo puede ser. (Risas)