Loquillo es uno de esos artistas que se las está ingeniendo como puede para continuar con su gira, amparado en las condiciones de la nueva normalidad. En su web se aprecia que está desarrollando dos tours: “La vida por delante”, con parada próximamente en Avilés, Benidorm, Navalmoral de la Mata y Leganés, y la de «El Último Clásico» (su disco de 2019), con fechas desde principios de otoño hasta junio de 2021, previsiblemente.
La pasada semana se celebraba en Torrelavega un concierto del primer tipo, con Gabriel Sopeña, que era reseñado por El Diario Montañés pero que se está viralizando hoy debido a una circunstancia que ya se explicaba en dicha crónica, pero que ahora podemos ver en vídeo. En un momento dado, Loquillo interrumpe el tema ‘La mala reputación’ para dirigirse a una de las personas responsables de seguridad, que está paseándose por delante del escenario para gritarle: «¡Que sea la última puta vez que pasas delante de mi puto escenario! ¡Eh! ¿Me has oído? ¡Vete a vacilar a tu pueblo, tío! ¡Aquí mando yo!».
La crónica enlazada indica que el público no se sintió «identificado» con el repertorio, que sacrificó los hits de Loquillo en favor de adaptaciones de Luis Alberto de Cuenca, Montalbán, Mauricio Aznar o Paco Ibáñez. Como decimos, inspirarse en varios poetas era el cometido de ‘La vida por delante’, su disco de 1994 y de la citada gira que lo revisita. La cronista relata el incidente que ahora todos vemos con nuestros ojos, apuntando que «cabe matizar que, quien manda es la autoridad sanitaria y cada vigilante que se esmera en controlar que nadie se salte la norma, está protegiendo al público y por extensión, al propio sector musical» y concluye: «No, no fue la mejor noche de Loquillo sobre un escenario, pero nadie dijo que el rock and roll deba ser perfecto para funcionar».
Menudo subnormal. Al igual que toda la gente que le rió la gracia. Loquillo el otro día en Torrelavega. pic.twitter.com/SqZnrdGqnu
En las primeras horas de este viernes 21 de agosto, Loquillo acudía a su página de Facebook para disculparse a través de un comunicado por lo sucedido. En el texto, el veterano cantante dice que «fue un error mío excederme en el tono de modo tan expresivo» y pide perdón no solo al trabajador de seguridad increpado –»en ningún momento estuvo en mi intención insultar u ofender a nadie», añade– sino también al público y la organización del evento que, asegura, «discurrió de manera ejemplar». Achaca su calentón a «los nervios a flor de piel» derivados de lo complicado de «trabajar en estos tiempos tan duros», en alusión a la precaria situación que la música en directo vive con la pandemia. Tacha el suceso de «anécdota aislada» y pide «unión» para superar estos momentos tan difíciles.
Dua Lipa ha compartido al fin el tracklist de ‘Club Future Nostalgia’, su disco de remixes, que sale la semana que viene. Había mucho hype por las pistas que se hubieran podido soltar a través de la imagen promocional que compartió una de sus colaboradoras, Madonna, y hay un par de nombres que nadie vio venir: Neneh Cherry y Stevie Nicks. Por el contrario, no hay mención alguna de Kylie Minogue, Goldfrapp o Moloko, a lo que apuntaban caballos y perros en el comentado collage: el caballo es el de Horse Meat Disco.
Tampoco encontramos a Normani, aunque hay a quien se le apareció en esta imagen, en concreto abajo a la izquierda. Joe Goddard se ha encargado de remezclar el corte inicial y titular, para luego dar paso a diferentes remixes que aparecen en un orden alternativo al álbum original, con un par de versiones seguidas de la misma pista y también con alguna canción inédita.
Sorprende la pronta aparición en la secuencia de ‘Good In Bed’, una de las versiones no con Lily Allen -que tanto pegaba- sino con Neneh Cherry; mientras a Jamiroquai lo encontramos en lo que parece a simple vista un mash-up de ‘Break My Heart’ con ‘Cosmic Girl’. ¿INXS vs Jay Kay? Ardemos en deseos de averiguar cuál es el resultado.
Otra de las noticias la protagoniza Gwen Stefani, que además de en ‘Physical’ con Mark Ronson (y cualquiera podría ser el resultado, de clásico a discotequero), aparece en uno de los dos ‘Hallucinates’. Pero la gran sorpresa aquí es Stevie Nicks de Fleetwood Mac, remezclada por Jacques Lu Cont (su apodo aparece mal escrito pero adivinamos que continúa siendo Stuart Price) en ‘That Kind of Woman’. Se supone que todo el disco está mezclado a modo de sesión, y los fans de The Blessed Madonna (“mode ironic on”) estáis de enhorabuena porque la productora y DJ se ha involucrado en todo el proyecto.
La reacción de su adaptación de ‘Levitating’ con Madonna y Missy Elliott ha sido encontrada y el tema lucha muy a duras penas por llegar al top 40 en Reino Unido mañana viernes: de llegar lo hará por los pelos según las midweeks, donde llegó a ser número 33, pero ha ido bajando un poquito cada día. Mientras, el single oficial enviado a radios, ‘Hallucinate’, continúa su lenta escalada tras haber logrado trepar al top 40.
Katy Perry estrena esta tarde otra de las canciones de su nuevo disco ‘Smile’, a la venta la semana que viene, el 28 de agosto. Conocemos ya muchas de las grabaciones que componen este álbum, como la exitosa ‘Never Really Over’, la interesante ‘Harleys in Hawaii‘, y canciones que han funcionado más o menos como “sleeper” como ’Daisies’ o ‘Smile’. Las sosas ‘Small Talk’ y ‘Never Worn White’ son finalmente bonus tracks.
A las puertas de un nuevo «New Music Friday», Katy Perry, implicadísima en esta promoción pese a estar embarazada de 9 meses, estrena nuevo tema. Se trata del corte que cierra la secuencia de la edición normal, con un título muy descriptivo, ‘What Makes a Woman’. Sobre unos acordes que recuerdan a los inicios country de su carrera, la cantante reflexiona sobre feminismo, preguntándose qué es aquello que «construye», que «hace» a una mujer. «¿Es el modo dulce en el que hablo? ¿Mi piel suave? ¿hasta qué punto puedo ser una zorra?», se pregunta en la primera estrofa. En la segunda, sigue esa línea: «¿es el modo en que me corto el pelo y no me pongo maquillaje?». Por el contrario, el estribillo, indica que ni «en toda una vida» se podría «describir» aquello que define a una mujer.
Por si no quedaba claro, Katy Perry ha declarado a Billboard, hablando sobre esta canción, que «las mujeres somos muchísimas cosas, no solo una. Tan camaleónicas, versátiles, adaptables y transformativas. Podemos soportar el peso del mundo en la espalda y hacerlo en tacones. Y hacer que parezca que es sin esfuerzo». Al estar embarazada mientras hacía este disco, dice que ‘What Makes a Woman’ dice que también está dedicada a su hija.
Mientras la producción del álbum tiene algún pequeño toque electrónico, como sacado de la era ‘Witness’, se ha compartido una versión en vivo en Youtube más desnuda. En los créditos del tema figura, por cierto, Sarah Hudson, que ya ha trabajado con Katy en ‘Dark Horse’, ‘Swish Swish’ o ‘Hey Hey Hey’, y más recientemente con Dua Lipa en ‘Levitating‘.
Recientemente Katy Perry estrenó el vídeo de ‘Smile’ y en los comentarios, el usuario juka nos dejaba un interesantísimo análisis del mismo: «Es un pedazo de vídeo con una animación de peli Pixar y con miles de metáforas detrás: de cómo Katy recuperó la sonrisa, ella como payasa, abandonada por sus fans (dejándola tirada con el coche), azotada por la depresión (la araña, las cajas), siendo ella su peor enemiga (tirándose cuchillos) y cómo consiguió salir de todo eso gracias a Orlando (el príncipe), su bebé (la pequeña payasa) y dejando de tomarse en serio (en vez de perseguir comerse la tarta, como metáfora de éxito, ignorándola y tirándosela encima).
Tener la mala suerte de planear la publicación de un disco en plena pandemia no solo ha forzado a muchos artistas/grupos a retrasar su publicación, sino también a lanzar más adelantos de lo habitual, hasta el punto de haber mostrado prácticamente la mitad del disco antes de su salida. Es lo que les ha sucedido a DMA’s con ‘The Glow’, que presentaron su primer avance ‘Silver’ tan pronto como el pasado año y no les ha quedado otra que publicar hasta cuatro canciones más, desvelando buena parte de las sorpresas que el trío australiano reservaba en su tercer trabajo, producido por Stuart Price (Pet Shop Boys, Madonna, The Killers, New Order).
Aunque lo de sorpresas es relativo: más allá de la ya reconocible voz de Tom O’Dell, no encontramos en ‘The Glow’ nada particularmente genuino u original que distinga sus canciones de las de muchos otros referentes del pop rock británico de las tres últimas décadas. De hecho es más bien lo contrario, una especie de trivia para deducir a quién suena qué. Porque no cabe duda que, si algo aporta Price a DMA’s, es que las comparaciones con Oasis queden a un lado –o casi: las melodías vocales de ‘Criminals‘ son pura herencia de Noel Gallagher, pero el bombástico giro hiphopero post-estribillo, a lo blink-182, aporta sazón– para trascender a otra era del britpop: la que protagonizaron Snow Patrol, Razorlight, The Kooks, The View y otras bandas entre lo decente y lo secundario, que es a lo que sonaban singles como el citado ‘Silver‘ o la meliflua ‘Learning Alive’, y a las que se suman con más o menos tino ‘Strangers’ (un tanto The Maccabees, lo cual está bien) y ‘Round & Around’.
Sí, soy consciente de que todo esto suena mal, pero en realidad ‘The Glow’ no es tan decepcionante como parece. Y si es así, es sobre todo porque el trío confirma que saben hacer buenas canciones por encima de la media. Por reminiscentes que resulten de otros, casi cada tema está lo bastante bien construido y termina por dejar como mínimo un gancho, cuando no más, como para que hacer de la escucha de este disco un trance bastante ameno si las pretensiones no son demasiado elevadas. Incluso se marcan algún tema más que notable como ‘The Glow‘, la propia ‘Silver’, la bonita ‘Appointment’ (reminiscente de los desaparecidos e infravalorados The Crookes) o el enorme single ‘Life Is a Game of Changing‘, una de esas canciones más grandes que la vida. Es, eso sí, prácticamente el único momento en el que la referencia de ‘Screamadelica’ que cita su nota de prensa cobra cierto sentido, al margen de la inicial ‘Never Before’, entre los U2 de los 00 y los Stone Roses más estériles. Son esos, además, de los pocos números del álbum en los que la mano de Price es evidente. El otro es el corte que cierra el disco, una (esta vez sí) inesperada ‘Cobracaine’ en la que se empapan de cierta grandiosidad electrónica y que, si da una medida de lo que nos aguarda por parte de DMA’s en un futuro próximo, indica que valdrá la pena mantener la antena puesta sobre ellos.
Calificación: 6,9/10 Lo mejor: ‘Life Is a Game of Changing’, ‘The Glow’, ‘Silver’, ‘Cobracaine’, ‘Appointment’ Te gustará si: cambiaste el britpop de Oasis por el de Razorlight, The Kooks, Snow Patrol… Escucha:Criminals
En un momento de esta entrevista, Raquel Adalid reconoce que hay quien le ha dicho que, por el sonido de su nuevo disco ‘Carmín y Rubor’, parece mucho más mayor que los 24 años que la contemplan. No solo porque en él cante boleros, tangos y hasta se acerque al cuplé (o algo parecido), sino por la seguridad y garra con las que los canta, como si llevara décadas haciéndolo. Pero en realidad este es apenas el tercer disco de una cantautora (así se reconoce ella) valenciana que comenzó como una tímida chica-con-guitarra al estilo Russian Red y que no ha dejado de crecer desde su debut ‘Hidden Rhythms’ (2014), con el ya notable ‘Panorama‘ (2017) y ahora con este nuevo disco en el que ofrece una nueva dimensión de sí misma. Una que nos ha hechizado tanto que es nuestro Disco de la Semana.
Hace un par de semanas, a pocos días de la salida del álbum, hablábamos con ella telefónicamente. Y, si bien dice no ser la persona más abierta del mundo, lo que demuestra por teléfono es lo contrario: divertida y efervescente, casi pueden «escucharse» los gestos y la expresividad excesiva que, dice, le echaban en cara en la escuela. Así nos explica de dónde sale ese sonido retrospectivo de la tradición latina, de cómo eso le está ayudando a incurrirse en la escena musical mexicana y del (incierto) futuro próximo, que de momento incluye tres fechas en directo muy ansiadas por ella: 22 de octubre en la sala Galileo Galilei de Madrid; 6 de noviembre, en Valencia, sala Jerusalem y 27 de noviembre en Barcelona, sala Sidecar.
¿Cómo estás pasando este verano, después de los meses de confinamiento, hasta la salida del disco?
Ha sido muy, muy jevi. La verdad es que yo, ingenua de mí, me fui a las Fallas a Valencia, porque yo soy de allí y… ¡ya no volví! Me dejé todo aquí en Madrid y me quedé encerrada. Pero bueno, bendito viaje a Fallas ficticias, porque allí vivo en un pueblo y es todo muchísimo más cómodo. Mucha guitarrica, mucha cosa virtual de esta de Instagram, que la verdad me gusta lo justo, y con mucho mono de concierto, para qué nos vamos a engañar. Así estamos…
El disco se anunció primero para abril, luego para mayo y al final ha salido en julio. ¿No tenías claro cuál sería el mejor momento para lanzarlo, dadas las circunstancias?
Lo que planteábamos 100% era que saliera en junio, si no me equivoco, porque yo soy muy despistada. Pero llegó el coronavirus y tuvimos que sacar más singles que no estaban planteados para que eso no cayese, no muriese, dar como un aperitivo previo. Pero llegó un momento en que dijimos “¡Hay que sacarlo! Esto está aquí y no puede guardarse en un cajón”. Es cierto que los meses que vienen son muy inciertos. Tengo esperanza que los conciertos anunciados sigan en pie, que no haya más confinamientos y podamos rodar con este disco.
Pero, curiosamente, es un disco como muy de verano, ¿no? También las letras…
¡Es verdad! Yo siempre me acuerdo que cuando publiqué ‘Panorama’, si había una canción con la que me identificaba y me sentía cómoda era ‘Café Bar 2000’, que es muy de verano y tiene también ese tono latino por ahí, y pensé que el tercer disco tenía que ir por ahí. Siempre me habían salido canciones como muy tristes y muy invernales, y en este hay mucho más de verano, de querer bailar… Una oda a la vida.
«En ‘Carmín y rubor’ hay canciones que había hecho para mi intimidad y no me atrevía a sacar. (…) Son muy del corazoncico»
¿Cuándo se gesta ‘Carmín y rubor’? Porque ‘Quémame’ se lanzó como single hace más de un año, aunque en otra versión.
Sí. La verdad es que yo ya llevaba mucho tiempo escribiendo canciones en español. De hecho, ‘A ganas ganaré’, que la hemos incluido en el disco, la hice cuando tenía como 19 años. Nunca la había podido sacar y me ha hecho ilusión rescatarla, no sé si por cómo ha crecido o por su significado interno. Y esa ha sido un poco la dinámica: al plantearme hacer un disco en español, he cogido todas las canciones que había hecho en esa lengua desde que tenía 17 años y se las enseñado al productor, Edu Figueroa. Hay otras que se han compuesto así conscientemente para este disco, pero también otras que había hecho para mi intimidad, en español, y no me atrevía a sacar. Y eso es un poco lo que me gusta de este disco, que consigo rescatar la esencia del primero. Ese “no sé si esta canción la va a escuchar alguien, la he hecho para mí”. Y qué gustito da eso, porque son muy del corazoncico.
Y esa querencia por la música popular que hay en el disco, ¿estaba ya en la esencia de las canciones o las has ido adaptando a ese lenguaje?
Pues te diría que inconscientemente estaba, aunque luego se ha acentuado más de forma consciente y voluntaria al hacer la producción del disco. Pero lo gracioso, y que me da un poco de pena, es que yo no tengo influencias de la raíz pura. Escucho mucho Latinoamérica pero actual: Daniel, Me Estás Matando, obviamente (Nde: colaboran en el disco, en la versión final de ‘Quémame’), Natalia Lafourcade, Mon Laferte, Kevin Johansen… En estos años escucho mucho de todo ese boom por la tradición. Al final todo esto es música de cantautor, y música de cantautor es lo que yo hago, ha mamado de eso y se ha vestido de eso. No ha habido que dar un giro ni disfrazarlas mucho. De hecho, si escuchas las canciones como estaban con la guitarrica, ves que habían nacido así.
Bueno, al final supongo que es una raíz que llevamos todos ahí metida desde pequeños.
¡Sí, totalmente! Es verdad…
«Siempre he sido un poco ermitaña a la hora de escuchar cosas nuevas»
¿Es también una reacción a los sonidos contemporáneos que predominan en el mercado ahora mismo?
La verdad es que siempre he sido un poco ermitaña a la hora de escuchar cosas nuevas. La gente me dice que está muy mal, que, como un médico, puedes dedicarte a una cosa pero tienes que estar al tanto de todo. Las respeto, pero no me interesan porque no me despiertan ningún tipo de emoción este tipo de músicas. Siempre he sido de música muy pura, de instrumentos muy orgánicos y de cosas tradicionales. Así que en cierto modo sí es una respuesta, que no hacen falta tantas moderneces: se puede disfrutar mucho de un buen baile agarrado, de un buen bolero. Quería rescatar un poco todas esas cosas.
En mi opinión, el gran giro de ‘Carmín y rubor’, más incluso que en los palos que tocas en él, está en tu manera de interpretar. Para mí ha sido un descubrimiento, pero ¿para ti también? ¿Eras consciente de ese perfil tan apasionado, tan desatado?
Yo creo que eso es algo que te lo dan los pocos años que llevas, la seguridad que vas adquiriendo. Supongo que depende de la persona, y yo no soy la persona más abierta del mundo, pero diría que empiezas cantando muy pequeñito, manteniéndote a salvo. Pero conforme empiezas a cantar, vas descubriendo tu voz, vas descubriendo cómo gesticular… Te vas sintiendo libre, coges el micrófono y te quitas los disfraces. Que sea el tercer disco permite eso. También, al ser en castellano, al ser tu lengua, vives las cosa más y plasmas mejor lo que quieres contar, cantas con más alma sin apenas darte cuenta, sin duda.
«Cuando llegué al estudio el productor, Edu, me dijo “tenemos que hacer un reggaeton”. Le dije “¡No me conoces! ¡Imposible!”»
Bueno, de hecho las letras lo piden un poco, están llenas de pasiones, de sugerencia, de insinuación…
Totalmente. Por eso decía que cuando cantas en español, y por el tipo de letra, cantas y te estás desgarrando. A veces te quedas hasta con ganas de más, pero no quieres pecar de exagerada… (Risas) Pero en ese momento estás tan a gusto, estás contando tu historia, tus cosas, y te sale vomitarlo todo con tu voz, con los gestos… Con todo. Además yo soy muy expresiva. En la escuela me decían “Raquel, elige una de las tres: o la forma de hablar, o abrir los ojos, o los gestos. ¡Pero no todo a la vez!” (Risas) Y eso creo que se ve también un poco a la hora de cantar.
En ‘Sombrita’ hay un verso que dice “quítate los clichés”. Pero, al cantar boleros, tangos… parece inevitable caer en algunos de ellos, ya sea en las melodías, las letras. No sé si es una manera de retorcer esa idea o te sale de forma natural.
Totalmente natural, por lo que te comentaba: aunque hay canciones muy recientes, como ‘Sombrita’, otras muchas venían de tiempo atrás. Y sin querer encapsularte en un lugar, aunque es cierto que el disco tiene una dirección concreta. Un cliché sería meterme en lo que está pasando ahora (en la música), y esto es alejarme de eso, hacer lo que me pide el cuerpo, que es lo único que te puede emocionar a ti mismo para luego emocionar a otros. Recuerdo que cuando llegué al estudio el productor, Edu, me dijo “tenemos que hacer un reggaeton”. Le dije “¡No me conoces! ¡Imposible!” Así que no es que quisiera quitarme clichés, pero sí del camino por el que te quiere llevar la música que ahora se escucha más y hacer mis propios caminos.
«Grabamos sin miedo, escuchando referencias no ya antiguas, sino te diría que hasta cutres»
Dado que has trabajado con estilos, aunque suene mal, arcaicos…
Sí, sí, me parece precioso.
Dejémoslo en antiguo… Decía que, a la hora de producir, ¿fue difícil no pasaros de frenada, que resultara demasiado demodé, recargado?
Sí, la verdas es que sí. De hecho, cuando estábamos haciendo ‘Tango techno’, que es de mis favoritas, empezamos a tener un poco de miedo. Aquello empezó a ir muy atrás en el tiempo y claro, al final dudas de si estás arriesgando o está totalmente fuera de lugar. Pero tampoco creas que nos pusimos límites, porque si algo dejamos al grabar es que, al final, yo soy consciente de que no hago música para llenar estadios, ni mucho menos, a veces ni para llenar salas. (Risas) Una de mis referencias favoritas del mundo es Jero Romero, y es un artista que iba a salas pequeñas y los que estábamos allí éramos todos muy adictos a lo que hacía. No es tener expectativas bajas, sino que es lo que busco yo, hacer un disco que me dé gustito, del que me sienta orgullosa. Y por eso no nos pusimos límites ni filtros, grabamos sin miedo, escuchando referencias no ya antiguas, sino te diría que hasta cutres. (Risas)
Pero ¿tú crees que se entenderá del todo esto, sin contexto?
Yo creo que sí, porque es muy puro. Las personas que han escuchado el disco y con las que he hablado, que salvo tú son todas de mi entorno, me dicen que me representa, porque soy como una abuelilla. (Risas) (José) Gallardo, el director de Tomavistas Festival, me decía “lo escucho y no puedo creer que tengas 23 años”. (Ríe) En todo caso, pienso que cuando lo escuche gente que esté habituada a cosas más modernas, yo creo que si les toca la fibra por algún motivo, el que sea, pienso que puede llegar, se puede entender. Además hoy día, creo que es una suerte que este tipo de música esté teniendo mucho auge de repente. Obvio que hay canciones, como ‘Tango techno’, que no están hechas para cualquier oído y costarán más.
Fíjate que a mí ‘Tango techno’ me dio un bofetón, para bien, de primeras, pero entiendo lo que dices.
Sí, es de mis favoritas, como te decía, pero de las que hemos avanzado es la que peor ha funcionado. Tengo poco ojo para esas cosas. (Ríe)
«Las personas de mi entorno que han escuchado el disco dicen que me representa, porque soy como una abuelilla»
En cuanto a sonido, es patente que ganan muchísimo protagonismo los pianos. ¿Lo pedían las propias canciones?
En parte sí. A mí de pequeña, en el primer disco, no me gustaba el sonido del piano, ¡me sonaba a mayor, envejecido! (Risas) ¡No quería eso para mis discos! Y luego, cuando empecé a crecer, me pasaba lo contrario, me di cuenta de que las canciones favoritas del primer disco era en las que sonaba más el piano, esa fuerza, esa elegancia. Así que me lo pedía el cuerpo, y al trabajar con Víctor (Elías), que es teclista experto, tenía la oportunidad de hacerlo. Me lo pedía el cuerpo y, aunque las canciones las escribí con guitarra, el piano estaba muy en la base.
Y el público que te viene siguiendo desde el primer disco, ¿qué te transmite sobre estas canciones, que son tan diferentes?
Pues creo que, no sé si por el idioma, se sienten más cercanas, como que se entiende mejor el todo. Y, como te decía, con el segundo si que hay una conexión más evidente, todo ese tema latino, que aquí está más desarrollado. Está siendo muy positivo, y me da mucha alegría. Además está llegando a mí mucha gente de México, que me parece muy divertido, porque son muy apasionados, me escriben…
Entiendo que tendrá que ver con la colaboración de Daniel, Me Estás Matando, que aunque aquí no son tan conocidos, allí son bastante grandes, ¿no?
Totalmente, y ya sabemos cómo son los mexicanos con la música, que se desviven, es muy ilusionante leerles. Y además es una pena, porque este verano íbamos a tocar aquí juntos, que venían a Madrid y Barcelona. Me da muchísima pena porque además ellos son una pasada.
¿Cómo surgió la colaboración? ¿Fue fácil?
Fue superfácil. Yo pensaba que cuando alguien decía eso, en plan “le escribí por Instagram y tal”, era puro cliché. Y fue Edu el que me animó a hacerlo, y así fue, fíjate lo que son las redes. Escribí también a Adan Jodorowsky, que a mí me gusta muchísimo, y también contestó, superbello. Pero luego Adan se fue alejando, alejando, y Daniel, Me Estás Matando, desde el primer momento fueron bonicos como ellos solos, una pasada. Enseguida queríamos estar tocando en México, en España… (Ríe) Ya teníamos todo organizado pero todo se fue cayendo poco a poco, claro.
Y en cuanto arreglos, entiendo que se te complica un poco el directo, ¿no? ¿Sabes ya cómo vas a enfocarlo?
Mmmmm… ¡Ya te digo! (Risas) Pues justo ayer tuve una reunión eterna sobre esto, viendo a ver cómo podemos hacer, porque siempre he llevado un formato de cuatro, con bajo, batería y dos guitarras, nunca con piano. Pero con la importancia que tiene, no nos queda otra que sumar un o una pianista. Para mí el directo lo es todo, y me gusta que la mayor parte de cosas salgan en vivo, que lo lanzado (como pregrabado) sea lo mínimo, que todo esté pasando en el momento.
El disco de 49 canciones dividido en 7 discos de 7 canciones cada uno de A.G. Cook, llamado ‘7G’ y del que os hablamos hace unas semanas, ya está en la calle. Sus 7 visiones de la música suponen un álbum centrado en la batería, otro en «tomas vocales» extremas, otro en piano, otro en guitarra, etcétera. La secuencia es inenarrable e incluye revisiones de canciones tan inesperadas como ‘Chandelier’ de Sia, esta como si la cantara un Marilyn Manson autotuneado; o ‘Bettlebum’ de Blur, del lo-fi a las maquinitas. The Smashing Pumpkins, The Strokes y Taylor Swift están entre los artistas homenajeados.
Pero el fundador del prestigioso sello PC Music, favorito de gente como Charli XCX o últimamente Jónsi, tiene otro proyecto entre manos. Su nuevo álbum se llama ‘Apple’, sale tan pronto como dentro de un mes, el 18 de septiembre, y vendrá compuesto por otras 10 canciones, encabezadas por la que se estrena hoy ‘Oh Yeah’. Él dice que quería escribir en esta ocasión «canciones puras y clásicas» y que esta es la más directa. De ahí que el vídeo sea tan sencillo, simplemente él con una guitarra.
Cita entre las influencias nada menos que a Shania Twain, últimamente de actualidad por su improbable colaboración con Orville Peck, en concreto lo directa que ella es al cantar: «De verdad me ha inspirado Shania Twain y cómo sus tomas vocales tan limpias y hábiles te dicen enseguida de qué va la canción. La canción en sí va sobre la confianza en uno mismo y el escapismo, y sobre lo agridulce que esas cosas pueden llegar a ser».
No habríamos adivinado en cualquier caso que era el nombre de Shania Twain el que saldría a colación en la nota de prensa de una canción que sí suena «teenager» pero en otro sentido. Con una melodía propia de boyband, ‘Oh Yeah’ podría haber sido entonada tanto por alguien como One Direction como por Blink-182 o incluso los primeros Weezer. Pegada a unas guitarras eléctricas un tanto chicle, en su segunda mitad, y sobre todo a su final, sí se parece mucho más a lo que entendemos por PC Music.
¿Será indicativo del sonido del resto del disco? Esto indica Cook sobre ‘Apple’ en general: «‘Apple’ es mi propia versión de Personal Computer Music. Siempre me ha interesado la borrosa línea entre la producción de estudio profesional y la de lo que grabas en tu cuarto (utiliza la palabra «bedroom», en referencia al «bedroom pop»). También en qué punto se crea una personalidad o toma forma. Para mí, hay una gran sensación de libertad en combinar algo hábil y algo naíf, una realidad donde cualquier cosa podría pasar. Al llamar al álbum ‘Apple’, quería poner la atención en uno de los objetos más simples de la vida mundana, lo que incluye referencias a casi cualquier cosa imaginable, desde ordenadores a los Beatles, Nueva York o Blancanieves, y un mundo completo de historia y mitología. Un poco de publicidad gratis tampoco hará daño». Esta será la escueta secuencia de ‘Apple’:
Billie Eilish ha actuado esta noche en una convención demócrata en vistas a las próximas elecciones de Estados Unidos, que llegan en un momento crítico para el país entre la gestión del coronavirus y el movimiento Black Lives Matter.
El apoyo de la cantante es certero, y por si no ha sido suficiente con acudir a este evento, ha compartido el siguiente mensaje: «No necesitáis que os diga que las cosas están siendo un desastre. Donald Trump está destruyendo nuestro país y todo lo que nos preocupa. Necesitamos líderes que solucionen problemas como el cambio climático y la covid, no que los nieguen. Líderes que luchen contra el racismo sistemático y la desigualdad. Y eso empieza por votar a alguien que entienda cuánto está en juego. Alguien que construya un equipo que comparta nuestros valores. Empieza por votar contra Donald Trump y por Joe Biden. El silencio no es una opción y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Tenemos todos que votar como si nuestras vidas y el mundo dependieran de ello porque así es. La única manera de estar seguros sobre el futuro es que lo construyamos nosotros mismos. Por favor, registraos, por favor votad».
La referencia a la palabra «futuro» no es casual, pues así se llama el último single de la cantante y ha sido el tema escogido para ser presentado en este evento. ‘my future’ es una canción de amor hacia uno mismo, y ese «you’re so handsome» es uno de los momentos más hermosos de esta actuación, pero también queda sobre la mesa la ambigüedad del estribillo optimista que deja la letra: «estoy enamorada de mi futuro». Una canción sobre la esperanza, por tanto, que cada vez tiene una lectura más política como reconocía ella misma desde su lanzamiento: «Escribimos esto al comienzo de la cuarentena. Es una canción que es realmente muy personal y especial para mí. Cuando la escribimos, era exactamente donde estaba mi cabeza (en el futuro): esperanzada, emocionada, reflexionando y pensando en mi crecimiento personal, pero recientemente también ha adquirido un nuevo significado en el contexto de lo que está sucediendo en el mundo».
Respecto a la actuación, Billie Eilish comienza interpretando la canción en solitario, para después incorporarse la banda, incluido su hermano y productor FINNEAS, siguiendo la estructura del tema original, que tanto nos recordaba a Amy Winehouse. La actuación subida a Youtube es tan perfecta, que hasta hay quien duda que fuera un directo realmente. De manera curiosa, un perro pasa por allí en un momento dado, y al parecer se trata de este perro que adoptó durante la cuarentena.
‘my future’ sucede a ‘everything i wanted‘ y el tema de James Bond en la lista de singles sueltos ideados por Billie Eilish, tras el exitazo de su debut, que fue el disco más vendido de 2019. A falta de averiguar si su colaboración con Rosalía se concreta, este tema no ha conquistado las listas de éxitos como otros de su carrera (baja del 6 al 39 en su segunda semana en Estados Unidos, y del 7 al 36 en Reino Unido), aunque tampoco es que pareciera pretenderlo demasiado, dada su arriesgada estructura para las playlists y la radio de hoy.
La chaqueta de Phoenix en el vídeo para su nuevo temazo ‘Identical’ no es lo único que arde en el pop de hoy: el nuevo vídeo de London Grammar también está protagonizado por una hoguera. El trío británico está de regreso al fin tras la excelente acogida de sus dos álbumes hasta la fecha, ‘If You Wait‘ (multiplatino en Reino Unido en 2013) y ‘Truth Is a Beautiful Thing‘ (disco de oro en este y otros territorios en 2017) y su nuevo sencillo no decepciona.
Se trata de ‘Baby It’s You’ y en este caso se han dejado producir por George FitzGerald, un músico británico de electrónica sobre todo conocido por su segundo álbum, ‘All That Must Be‘, que en 2018 incluyó pequeños éxitos como ‘Roll Back’ y ‘Burns’. No es la primera vez que vemos a London Grammar acercarse a una pista de baile. Puede que sean más populares por temas cercanos a Florence (‘Wasting My Young Years’) y a The xx (‘Strong’), pero también es cierto que fueron protagonistas de uno de los mejores cortes del debut de Disclosure, el medio tiempo ‘Help Me Lose My Mind’, y después se desmelenaron del todo junto a Flume en ‘Let You Know‘, con una excelente acogida.
Así que tiene todo el sentido que hayan querido exprimir esa línea en ‘Baby It’s You’, una canción que adivinas entregada a la pista de baile desde sus primeros beats, sin que se traicione la esencia minimalista, siempre reflexiva, del grupo. En las estrofas, de hecho, manda la voz de Hannah Reid, tan sólo acompañada de un suave piano, pero ya se sabe que es tan sólo para que después vuelva a mandar el ritmo -hay un guiño incluso algo trance-, buscando el clímax de la composición, que acaba antes de tiempo como dejando ganas de más.
En cuanto al texto, supone una devoción total de un ser querido, al que Reid se dedica en su plenitud, hasta el punto de que no es capaz de ver nada más: «Hay un océano aquí, pero sólo te veo a ti / y todo lo demás no importa», es una de las frases más significativas de la breve y cristalina letra. Atronan las «luces» «como rayos en nuestras venas», y acechan «multitudes» cada vez más «grandes», pero «no importa», «sólo te veo a ti».
Este es el primer single de London Grammar en 3 años, colaboraciones aparte, pero de momento no hay más datos sobre el que ha de ser su álbum de regreso, el tercero. Todo lo que han comentado en Instagram es que esto es «solo el principio de algo que esperan sea realmente especial». Es decir, de un tema suelto claramente tampoco se trata.
Cuando se confirmó que el compañero de dueto en lo nuevo de Rosalía era Travis Scott, pensamos que estaríamos ante el primer pequeño hit de la artista en Estados Unidos, al margen de las listas latinas. ‘TKN‘ se coló en el codiciado Billboard Hot 100 en su semana de salida (puesto 66), pero desde entonces nunca más se supo.
Por el contrario, y sin que lo viéramos venir, ha sido el primer hit real de Rosalía en Europa al margen de España, donde ha sido número 1 y platino, pero tampoco ha sido su canción más grande. ‘TKN’ es disco de oro en Portugal, es disco de oro en Italia y ha sido número 41 en Reino Unido (¡casi top 40!), resistiendo aún en el top 100 casi tres meses después. Y así en varios países. Ojo: si miramos los tops de Spotify internacionales a día de hoy, hay muchos en los que ‘TKN’ está más alto que en España. La lista es larga: Portugal, Rumanía, Luxemburgo, Malta, Bulgaria, Chipre, Bélgica, Suiza, Holanda y Grecia (además de India y Argentina) escuchan más ‘TKN’ que nosotros ahora mismo. ¿Qué ha pasado?
1.-El hype
Rosalía venía tiempo avanzando que planeaba una gran colaboración para los clubs, que había decidido retrasar debido al confinamiento. Una vez pasada la etapa más estricta de este, le dio salida y lo hizo recibiendo toda la atención mediática, dada la fama internacional de Travis Scott, además de autor de ‘Astroworld‘, ex de Kylie Jenner. Rosalía no era tan conocida fuera del ámbito latino, pero después de haber recorrido de gira parte de Europa, de haber colaborado con J Balvin (‘Mi gente’ fue un hit global) y Ozuna (‘Taki Taki’ también), y de haber sido habitual de las páginas de The Guardian y NME, no era una completa desconocida para el público erudito o en la calle: ya estaba entre las 500 artistas más escuchadas del mundo en Spotify.
2.-Today’s Top Hits
Precisamente la plataforma sueca le daba toda su confianza a ‘TKN’, seleccionándola para su playlist «Today’s Top Hits’, la más importante del mundo con casi 27 millones de seguidores. Solo unos pocos afortunados artistas acceden a ella, sus criterios estéticos y target están bastante claros (gente joven, «trap», «latino»), y sus editores consideraron que el tema tenía la pegada suficiente para aparecer ahí. Allí duró los dos primeros meses casi clavados, siendo retirada después, a finales de julio. Pero para entonces ya daba igual, pues ‘TKN’ había conquistado el top 10 del global de Spotify, apareciendo en un sinfín de playlists de lo más escuchado por países (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania), cada una con más millones de seguidores a su vez. La tabla de éxitos actual de Italia está entre las listas que más reproducciones aportan ahora mismo a Rosalía. La de España, no.
3.-Cómo no… TikTok
Todo lo dicho podía explicar el buen funcionamiento del tema las primeras semanas, pero no su permanencia a día de hoy. Lo cierto es que en TikTok no ha dejado de viralizarse, y es ahora uno de los temas más populares, pues los vídeos de 15 segundos en los que los usuarios lo bailan se cuentan por miles. Los vídeos de #TKN suman 229 millones de visitas a día de hoy, y los del #TKNchallenge, 95 millones. Entre otros muchos hashtags similares que sitúan la canción como una de las más exitosas ahora mismo a nivel global.
4.-Las playlists latinas y deportivas
Pese a que por aquí entendemos ‘TKN’ como una canción oscura, hay quien en el Hemisferio Norte la percibe como una canción de verano. O bien soleada, o bien idónea para el verano chungo que nos ha dejado 2020. Dos playlists tan veraniegas como “Viva Latino” y “Baila Reggaeton”, cada una con 10 millones de seguidores y seguramente de las más recurrentes estos días, han sido fundamentales en su desarrollo, pese a no ser el tema 100% en castellano y tampoco tan reggaetonero. También merece mención especial el apoyo de ciertas playlists sobre hacer ejercicio, como «Beast Mode», esta última con gente como Aluna o Sofi Tukker.
Dora Postigo es, a sus 16 años, la persona más joven que jamás haya pasado por la portada de Vogue España, al ocupar una de las cubiertas más importantes del año, la de este mes de septiembre, dedicada a jóvenes valores. Es además, según la nota de prensa de la revista, tan sólo la segunda vez que una cantante española ocupa dicha portada (ya podéis imaginar quién fue la primera). Con dos singles que superan el millón de reproducciones en Spotify, ‘Saving Star’ y ‘Call Me Back’, ambos producidos por su mano derecha, el productor Pional, la que en principio fuera conocida como la prometedora hija de Bimba Bosé, es ya una una realidad de manera independiente, que además desde hoy sabemos que veremos en la gran pantalla.
Dado el buen funcionamiento de ‘Ojos de serpiente’, el vídeo de DORA que dirigió Paco León, Vogue España informa en exclusiva de que Postigo será la protagonista de su próxima película. Dice este mismo en la citada publicación: «Para mí tuvo algo de experimento. La posibilidad de descubrir con la cámara una juventud exultante. Porque Dora parece una persona muy hecha pero cuando la ves llegar con el uniforme del cole te das cuenta de que es una niña, y esa frescura está ahí. Ella tiene algo muy valioso, su autenticidad. En este mundo en el que todos quieren ser cosas y aparentar algo, ella no necesita ser nada porque ya lo es todo. Es poco habitual encontrarse con alguien tan joven y tan conectado con lo que es al mismo tiempo”.
Sobre esta película sobre la que aún poco se conoce, indica Dora: «Siento vértigo, pero eso no es malo. Es como cuando te subes a una atracción. Es una adrenalina que mola. Yo vivo para este tipo de experiencias. Lo que quiero es vivirlas. El resultado, lo que ocurra después, eso ya no me preocupa. Pero confío en Paco y me dejo llevar por él, sabe transmitir muy bien las cosas».
El reportaje, que habla de la relación de Dora con su padre, la pareja de este -nada menos que Bárbara Lennie-, su tío Gorka Postigo, o la influencia de su madre Bimba Bosé («no me doy ni cuenta pero hay mil detalles que me llevan una y otra vez a ella y eso me gusta mucho»), revela también que su nuevo single se llamará ‘Oxena’, narrando una ruptura real. El vídeo será en este caso de Gorka Postigo y Nono Vázquez.
Queda por descubrir por dónde irán los derroteros en esta nueva canción, pues de momento hemos escuchado a la cantante tan cómoda en sonidos cercanos al electro como los de ‘Stay’; en un corte clásico de tradición latina, el de la desgarrada ‘Ojos de serpiente’; y casi todo lo que queda en medio: el Spanglish de ‘Saving Star’, el medio tiempo con guitarrita a modo de dúo con el mismísimo Pional en ‘Call Me Back’, la semiacústica ‘Hoy’ o el ritmazo de ‘Home’, que recordaba a los Neptunes de principios de siglo.
La verdad es que lo de Orville Peck ha sido una sorpresa incluso para los que apostábamos por él como un nombre de futuro. Porque, la verdad, no esperábamos que firmara tan rápido por una multinacional. Y mucho menos que, gracias a eso, una figura del country pop como Shania Twain se animara a hacer un dueto con él, como sucede en ‘Legends Never Die’, tema estrella de ‘Show Pony’, secuela de su álbum debut ‘Pony‘. Pero, como ya destacábamos en su reseña, entendemos que cuesta resistirse a la parafernalia del misterioso –él insiste en mantener su anonimato, así que no insistiremos en el tema– cowboy enmascarado que canta sobre los marginados por la tradición country –no solo colectivos LGTB+, sino también minorías raciales y personas fuera de cánones estéticos convencionales–. Es atractivo y tentador, y ese encanto no aminora en este disco de seis canciones, más aún cuando un mayor presupuesto le permite ser más virguero con su cuidada estética: solo por ver el vídeo que se ha marcado con la intérprete de ‘Man! I Feel Like a Woman!’ –y con una aparición estelar de John Waters como locutor–, ya ha valido la pena el viaje.
Es cierto que a ‘Show Pony’ se le pueden achacar los mismos «pecados» que al primer disco de Orville Peck: por momentos, puede resultar excesivamente convencional si nos ceñimos a su sonido. Tanto que no se percibe ni un atisbo de perversión en estas seis canciones, ni en lo melódico ni en sus arreglos, que pudieran apartarlas de las emisoras de música country norteamericanas, pinchadas junto a las de los ya políticamente correctos Lady A(ntebellum) o (ya ex-Dixie) The Chicks. Sí se atisba algún pequeño gesto para escapar de lo predecible en lo musical, particularmente en los dos números semiacústicos del disco, ‘No Glory In the West‘ –perfecta en su crudeza desnuda– y ‘Kids’ –algo más escasa de punch–, o el tan solemne como enrabietado número final ‘Fancy’. Pero la impresión es que Orville, en general, apuesta de momento por asentar su figura antes de, quizá, ser más atrevido en el apartado musical. Y, del mismo modo que repite en debilidades, ‘Show Pony’ coincide en las fortalezas de ‘Pony’: no cabe separar la estética y las letras de las canciones, puesto que todo eso componen la idea de este singular proyecto.
La gran gracia de canciones inapelables como ‘Summertime‘, ‘Legends Never Die’, ‘Drive Me, Crazy’ –cuya intro casi parece esperar por la entrada de Lana Del Rey cantando ‘Norman Fucking Rockwell’ y que incluye una simpática mención a ‘November Rain’ de Guns ‘N’ Roses– o ‘No Glory In The West’ no está en que caiga en tópicos, sino que se apropie de ellos para remover las cosas desde dentro. Y los emplee para lanzar mensajes por la inclusión, la ecología y la búsqueda de la auténtica libertad, esa que otorga el derecho a ser diferente sin miedo. Un derecho que sigue pendiente de conquista en todo el mundo. Por eso la tristeza de la persecución, de la permanente huida –la road-movie de ‘Drive Me, Crazy’ nos traslada, maravillosamente, al universo de chaperos en la América profunda de la inolvidable ‘Sarah’, de lx polémicx JT Leroy–, empapa también ‘Show Pony’ de manera necesaria, a la vez que proclama el orgullo de la diferencia yendo de la mano de una reina como Shania. Un gesto quizá menos exitoso pero igual de importante para la comunidad LGTB+ que el de Lil Nas X triunfando con ‘Old Town Road’.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘Legends Never Die’, ‘Summertime’, ‘No Glory In the West’, ‘Drive Me, Crazy’ Te gustará si te gusta: Lana Del Rey, Kacey Musgraves, Trixie Mattel. Escucha:Legends Never Die
Triste noticia para los fans del indie británico de finales de los 90 –y no, no hablamos ni mucho menos de Britpop–: el polifacético artista Roger Quigley, conocido por sus trabajos en solitario y sobre todo por los proyectos At Swim Two Birds –su alias en solitario tras publicar como Quigley– y The Montgolfier Brothers junto a otro héroe del indie británico, Mark Tranmer de Gnac; fallecía a los 51 años este martes 18 de agosto, en Manchester. Lo hacía de manera repentina, según reporta hoy el sello sevillano Green UFOs, que se encargó de distribuir sus discos en España.
En un precioso obituario (asumimos que firmado por su director Rafael López), dicen que recordarán «a Roger por su voz casi rota, por su eterno optimismo, por su elegante forma de disfrutar de la vida, por su enorme modestia, por su ácida crítica política y por su chaqueta de cuadros incluso en los días de calor». Destaca también el cariño que Quigley dispensaba a nuestro país, «que visitó en numerosas ocasiones para llevar a cabo diferentes giras y actuar en varios festivales y al que buen seguro le hubiese gustado volver una vez más». Y también, en su fragmento más bonito, destaca su visión del arte: «Para Roger, natural de Salford, un suburbio de Manchester, la música nunca fue un fin en sí mismo. Nunca buscó la fama, nunca le importó el dinero… Las canciones eran simplemente una forma de llegar a los demás y relacionarse con ellos, la excusa perfecta para compartir una pinta o una copa de jerez».
Como buen mancuniano nacido a finales de los 60, es evidente que Roger Quigley se empapó de primera mano de la carrera de The Smiths. Se reflejaba ya en las primeras canciones que publicó como Quigley a mediados de los 90. La melancolía de Marr, Morrissey y compañía empapaba su EP debut de 1995, ‘A Kind of Loving’, si bien su enfoque enmarcaba esa melancolía en una tímida electrónica lo-fi, muy en boga por la época. Aquello atrajo al sello francés Acetone Records, que tras algún single suelto más publicaba en 1998 su álbum debut ‘1969 Till God Knows When…’ Ahora sabemos que «Dios», la providencia o lo que sea tenía en mente este terrible 2020. Aquellas canciones ya hablaban de un estilo más personal, atmosféricas en sus ecos y sus repeticiones obsesivas, conectándole con el ambient pop de coetáneos como Piano Magic… o Gnac.
Aquel era el proyecto de Mark Tranmer, también oriundo de Manchester, que casi a la vez que Roger publicaba su debut ‘Friend Sleeping’. La conexión entre ambos fue inmediata, y pronto se concretó un dúo bajo el nombre de The Montgolfier Brothers, los pioneros de la navegación aérea en globo aerostático. Los paisajes casi cinematográficos de Tranmer (que ha citado, además de a The Durutti Column, a Michael Nyman o Ennio Morricone como sus mayores influencias musicales) se convertían en el vehículo perfecto para la voz doliente pero cálida de Quigley. Así quedaba probado en los tres discos tan maravillosos como poco conocidos como ‘Seventeen Stars’ (1999) –que, junto a joyas como ‘Even If My Mind Can’t Tell You‘, contenía una de las canciones más emotivas que uno haya escuchado jamás: ‘Between Two Points‘–, ‘The World Is Flat’ (2003) –ambos en Poptones, el sello de Alan McGee después de su salida del mítico Creation Records– y, tres lustros después de su primer disco, un ‘All My Bad Thoughts’ que cerraba un triángulo inmaculado de pop precioso, poético, exquisito y evocador.
Al margen de su carrera con Tranmer, Quigley siguió cultivando su propio cancionero, pero ya bajo el alias de At Swim Two Birds –no podía sino escoger para rebautizarse el título de la obra maestra del novelista irlandés Brian O’Nolan–. Así lanzaba en 2003 un ‘Quigley’s Point’ que, sin apartarse del todo del proyecto con Mark, se abría a espacios más luminosos, con bases rítmicas incluso bailables (‘Darling’), pero sin perder la elegancia. ‘Returning To the Scene of Crime’ (2007), alternaba brillo y oscuridad, y ‘Before You Left’, publicado en 2009, era el último disco en solitario de Roger (que sepamos). Siempre con la atemporalidad por bandera, alineándose con el romanticismo de crooners contemporáneos como Jay Jay Johansson y Morrissey, ganándose con sus canciones un sitio en el corazón de muchos (no los suficientes) para siempre.
Con los cuatro álbumes publicados hasta la fecha por METZ, el grupo de Toronto ha dejado muy claro lo irrenunciable del rock más agresivo y furibundo en su propuesta, aunque sin despreciar lo melódico. No lo será menos en su nuevo disco, ‘Atlas Vending’, que publicará Sub Pop el próximo 9 de octubre. Co-producido por ellos con el miembro de Uniform –compañeros de escena y no menos rocosas– Ben Greenberg, el disco pretende capturar «la particularidad de nuestra condición actual, cubriendo temas que pasan por la paternidad, la ansiedad social, el aislamiento, la paranoia inducida por los medios de comunicación y el impulso por dejar todo atrás, que juntos forman una unidad musical y narrativa». Foto: Norman Wong.
Ya habían dejado claro con el poderoso (y extenso, de más de 7 minutos) adelanto ‘A Boat to Drown In‘ –coronado por un fantástico videoclip, además– por dónde irán los derroteros de ‘Atlas Vending’, pero ahora son diáfanos en ‘Hail Taxi’, nuevo single más concreto y, por entendernos, pop: entre las marañas de guitarras desbocadas y baterías aporreadas con firmeza, brillan esos ganchos que espetan «I’m sending messages to you», confirmando que no tienen el más mínimo reparo en crear auténticos himnos.
Un himno cuya accesibilidad se pone en contraste con el mensaje torticero de sus versos, que pretenden hacer reflexionar sobre cómo la edad adulta nos lleva a olvidar los ideales de juventud, cuando todo era mucho más simple. Con esa idea, el director A.F. Cortes traslada a imágenes la idea de que «podemos esconder nuestros sentimientos, pero no huir de ellos» que se extrae también de la canción en un vídeo misterioso, opresivo y oscuro (literalmente, a veces es prácticamente negro), en el que una mujer trata de deshacerse de los recuerdos pero no es tan sencillo como parece.
Tracklist de ‘Atlas Vending’:
1. Pulse
2. Blind Youth Industrial Park
3. The Mirror
4. No Ceiling
5. Hail Taxi
6. Draw Us In
7. Sugar Pill
8. Framed by the Comet’s Tail
9. Parasite
10. A Boat to Drown In
¿Cuántas veces se pudo escuchar aquello de que Garbage era una banda prefabricada? Lo repetían como loros, todos lo mismo como bobos. Se decía incluso entre algunos de sus seguidores y también en algunas de las buenas críticas que tuvieron, dejando poco curro para los «haters». Todo porque la banda no se compuso de cuatro colegas que se conocieron en el instituto, sino sumando tres productores de éxito, en especial Butch Vig, que había trabajado en obras capitales de Nirvana y Smashing Pumpkins, a una cantante que ellos habían escogido tontamente viendo la MTV.
Los años en que Shirley Manson cantaba en un grupo llamado Angelfish, en concreto una cosa que se llamaba ‘Suffocate Me’, existieron, y qué habría sido de nosotros si el guitarrista Steve Marker no hubiera encendido aquel día la televisión para poner el programa ‘120 Minutes‘ cuando salió esto:
Este verano se ha hablado mucho sobre el 25º aniversario de lo que se considera la eclosión del Brit Pop, la lucha por el número 1 en las listas británicas entre ‘Country House’ de Blur y ‘Roll With It’ de Oasis, que ganaron los primeros, pese a que los segundos arrasarían a la postre. Ha vuelto a circular aquella mítica portada del NME que en la gloria esté, mientras muchos aseguraban que Pulp, los Manic Street Preachers o Suede merecían más reconocimiento.
Garbage no pertenecieron al Brit Pop, pero por generación tuvieron su conexión: también su disco de debut, ‘Garbage’, ha cumplido 25 años justo esta misma semana. Como Fleetwood Mac, Garbage son un grupo americano y británico a la vez, dado el origen escocés de Shirley Manson, natural de Edimburgo. Su juego entre grunge por un lado y electrónico por otro impidió que se casaran con nadie y a la vez que nunca fueran un multiplatino tamaño Nirvana en Estados Unidos o tamaño Oasis en Reino Unido. Lo que sí lograron, a cambio, es hacerse su propio hueco entre seguidores de diferentes bandas, compartiendo público con gente tan insospechada como The Prodigy y R.E.M. (con quien compartieron a Samuel Bayer como director de videoclips), como Cranberries y Marilyn Manson (Shirley fue una de las estrellas más afectadas por la muerte de Dolores). Y la noticia que debería copar titulares es que hayan sobrevivido a casi la totalidad de los mencionados.
Garbage son contra todo pronóstico unos enormes supervivientes de su generación, y lo han logrado sin haber cambiado nunca, ni una sola vez, de formación, dejando la pregunta en el aire sobre si es mejor meter a cuatro colegas de instituto en una furgoneta de gira, o a cuatro adultos. Lo claro es que Garbage siguen siendo Shirley Manson, Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig, mientras las idas y venidas de algunas de sus bandas contemporáneas ha sido el gabinete de los hermanos Marx. Sin necesidad de irnos al caso extremo de Smashing Pumpkins, ¿alguien podría enumerar cuánta gente llegó a pasar por Oasis antes de su separación y tras la salida de «Bonehead»? ¿alguien se cree que Damon Albarn esté más a gusto trabajando en Blur que por su cuenta? ¿conoceremos proyecto alguno nuevo de Hole, sea cual sea la formación? ¿De verdad pueden Garbage terminar durando más tiempo juntos que los mismísimos R.E.M.?
La historia ha tenido sus baches, y Garbage han llegado a anunciar alguna «separación temporal», lo que se conoce en música como un «hiato», en concreto en 2007, reconociendo que «apenas se hablaban entre ellos». Shirley Manson llegó a plantear una carrera en solitario, pero aquello no cuajó. Esto nos contaba en Madrid en 2012, en una entrevista que por cierto estuvimos a punto de hacer dentro de un taxi, pero por suerte al final no: «Llegué casi a terminar un disco, pero al sello no le gustó. Lo rechazaron porque creían que no era lo suficientemente pop. Yo no soy una chica pop y nunca lo seré. No soy muy fluida en pop. Yo trabajaba simplemente para mí, para lo que creo, para mis valores. No me importa si no hago otro disco nunca más».
La noticia es que desde aquel ‘Not Your Kind of People’ que promocionaba aquel día, hablando con toda la paz y la calma del mundo, las cosas parecen haberse estabilizado y el grupo parece más unido y ubicado que nunca: trabaja a su ritmo y especialmente Shirley se ha alzado varias veces como una cabal líder de opinión a la que escuchar hablar sobre la deriva de la política o sobre feminismo. No es que la banda haya necesitado nunca la aprobación de la crítica más erudita, porque no se puede echar de menos lo que nunca se tuvo, pero su último álbum ‘Strange Little Birds’ (2016) recibió las mejores reseñas de toda su carrera este siglo y, no contentos con ello, ahora son capaces de anunciar que en 2021 estarán de vuelta.
En declaraciones a Rolling Stone, en la que ha hablado sobre el podcast The Jump, Shirley ha dicho que su disco está en fase de mezcla, que les quedan 3 canciones para terminar, y que desde entonces se van a concentrar en el diseño y en los detalles finales con vistas al año que viene. Será el momento de escuchar un 7º álbum de Garbage, que dicen influido en la forma -más que en el fondo- por Roxy Music y que, como mínimo, les mantendrá de actualidad casi 30 años después de su formación. Por algo en un momento dado, realizaron aquella gira americana con Blondie…
Parte de la redacción evalúa el single de regreso de Miley Cyrus.
«Stevie Nicks, Joan Jett y Debbie Harry son las influencias oficiales de Miley Cyrus en su gran single de regreso. No es tan evidente lo de Joan Jett, pero desde los primeros segundos se percibe muy claramente lo de Fleetwood Mac en este ‘Midnight Sky’ que cuando comienza parece que va a convertirse en el nuevo ‘Everywhere’ o en el nuevo ‘Little Lies’. Por si alguien quiere argüir que estas son canciones de Christine McVie en verdad, hay un guiño consciente a una canción de Stevie Nicks en solitario, ‘Edge of Seventeen‘, que ha llevado a Miley a incluso mostrarle la composición antes de editarla. En todo caso, este tema después evoluciona hacia el synth-pop ochentero, en un momento próximo incluso a la Europa de C.C. Catch, aunque sin explotar ni añadir demasiado. Si fuera una canción de Blondie, más que un bombazo tamaño ‘Atomic’, sería la relativamente reciente ‘Good Boys'». Sebas E. Alonso.
«Estoy completamente a favor de este frenesí synth-dance pop 80s/90s que asola a las grandes figuras del pop actual, de The Weeknd a Lady Gaga pasando por Dua Lipa y hasta por Sufjan Stevens. Miley Cyrus no es inmune y regresa con un ojo puesto en la Madonna más clásica (uno de sus estilismos recuerda una barbaridad al que lucía la Ciccone en ‘Open Your Heart’). Sedoso y con guiño al ‘In the Air Tonight’ de Phil Collins incluido, a ‘Midnight Sky’ se le notan mucho las ganas de convertirse en un pelotazo inmediato. Pero me ha costado un poco entrar en él. Se echa de menos la rotundidad de ‘Mother’s Daughter’, que sí te atrapaba de inmediato: quizás el marasmo de temas del estilo que hay ahora le puede jugar en contra, hacer que quede diluido. Pero también es verdad que las escuchas repetidas hacen que ‘Midnight Sky’ crezca. Que se quede en otro pequeño fracaso o se convierta en un hit de largo recorrido, el tiempo dirá». Mireia Pería.
«Todo apuntaba muy bien en este regreso de Miley. Uno había llegado a fantasear con la posibilidad de que, en un giro retrodance al estilo de ‘Future Nostalgia’, nos reencontráramos con la Cyrus de la excelente ‘Nothing Breaks Like a Heart‘ más que con la del tibio ‘SHE IS COMING‘. Y se echa en falta la mano de Mark Ronson por aquí, sí, pero el problema no es tanto ese como que hay mejores intenciones que resultados en ‘Midnight Sky’. Las influencias están en orden, el clip es sugerente y travieso como debe, la producción se aleja de estridencias… pero cuando llega el momento de asestar el golpe definitivo y convencer con un buen gancho, falla. El estribillo, sin ser un desastre, resulta ser algo descafeinado y se desinfla un tanto el conjunto». Raúl Guillén.
La lista española de singles continúa coronada por ‘Mamichula’, el tema colaborativo de dos artistas argentinos, Trueno y Nicki Nicole. La única novedad en todo el top 10 es la subida más fuerte: ’A güiro’ de Rafa Pabön pasa del puesto 40 al puesto 7. Es por supuesto una canción latina como la mayoría del top 100, aunque en este caso es bastante particular: su sonido es bastante más tradicional, incorporando vientos que han sido grabados en directo y un ritmo de merengue clásico.
Rafa Pabön es un rapero de Puerto Rico conocido por temas como ‘Jangueo’ con Alex Rose o el remix de ’Ta To Gucci’ en el que coincidió con Brytiago, Darell, Cosculluela y Chencho Corleone. ‘A güiro’, que no renuncia a su mención al reggaetón («mambo con reggaetón», presume la letra), se sirve de su mezcla de ritmos tradicionales y actualidad para ser uno de los virales del momento. Está llamado a reventarlo y ser una de las canciones de finales del verano: si es top 7 en España oficialmente, en Spotify ya sube al puesto 3.
Otra de las canciones que viven una subida destacada es ‘Trendy’ de RVFV y Lola Indigo, pues salta del puesto 38 al puesto 17, alcanzando un nuevo máximo en su tercera semana. Se engrosa la lista de hits de Mimi, pues ‘4 besos’ continúa aún en el top 33, certificada como single de platino. Menos aceptación ha tenido ‘Aprendiendo el sexo’ de Bad Gyal: en este caso la canción baja del puesto 29 al puesto 51 en su segunda semana.
El resto de entradas son ‘Mami’ de Ptazeta y Juacko en el número 47, ‘Lean’ de Super Yei y amigos en el número 61, ‘Ale-Aleluia’ de Atika Patum en el número 89 y ‘Se te nota’ de Chema Rivas en el puesto 90.
En la lista de grandes ausencias, hay que hablar de la NO-entrada de ‘WAP’ de Cardi B y Megan Thee Stallion. Es el hit internacional a nivel mundial, número 1 en Estados Unidos y en el global de Spotify, pero aquí no ha calado tanto de momento. Eso sí, ahora mismo sube al puesto número 129 en España: puede que llegue a la lista en el futuro si continúa esta línea estable, ascendente.
La edición física de ‘folklore’ provoca la resurrección del nuevo álbum de Taylor Swift en la lista oficial de discos más vendidos y escuchados en España. Así, en su tercera semana, el disco sube del puesto 19 al puesto 3, aunque no logra igualar su marca en la semana de salida, el número 2, ni mucho menos mover a Anuel AA, que continúa en el número 1 una semana más con ‘Emmanuel’, disco de oro.
La de Taylor es la subida más relevante en número de copias, pero también hay que destacar la de Amaia, que vuelve a escalar con ‘Pero no pasa nada’, desde el puesto 68 al puesto 25, quizá porque el disco ha vuelto a estar de actualidad tras el estreno de un vídeo para ‘Nuevo verano’ y dos nuevos temas, ‘Cosas interesantes para decir’ y ‘La victoria’.
Por lo demás, no hay grandes novedades en una lista típica de principios de agosto: la entrada más fuerte es ‘Map of the Soul: 7 The Journey’ de BTS, que quedan fuera del top 10 por los pelos (número 11) con este álbum que incluye versiones en japonés de temas de sus últimos trabajos. Este disco de la banda de Corea del Sur está orientado al mercado japonés, y obviamente ha arrasado en este país, siendo número 1 y despachando 750.000 unidades en pocas semanas (allí salió el mes pasado), pero además ha sido considerablemente bien recibido por sus fans de Estados Unidos (puesto 14) y Reino Unido (puesto 35). Solo con su éxito en Japón, seguramente termine entre los discos más vendidos del año en todo el mundo. En nuestro país seguramente tendrá más longevidad ‘Map of the Soul 7’, de este mismo 2020, que continúa en el top 100, exactamente en el puesto 42 en su 25ª semana.
En el número 16 hallamos a ‘Whoosh!’, el 21º disco de Deep Purple, que ha sido top 4 en Reino Unido y número 161 en Estados Unidos. El disco ha sido presentado por sencillos como ‘Throw My Bones’, ‘Man Alive’ y ‘Nothing At All’. El anterior álbum de Deep Purple, ‘Infinite’, lograba ser número 10 en nuestro país en 2017, pero entonces no contaba el streaming, por lo que no se puede hablar de cambio alguno significativo.
La tercera y última entrada es la de Jowell & Randy con ‘Viva el perreo’, directa al puesto 52, animada por el alto streaming que ha tenido todo el disco, no solo los sencillos ‘Anaranjado’ con J Balvin (que encontramos en la parte baja del top 100 de singles) y ‘Perriando’. Por supuesto, si estás en el planeta Tierra, conocerás a Jowell & Randy por haber aparecido en una de las canciones más virales de este año, ‘Safaera’ de Bad Bunny.
Rumer es conocida sobre todo en Reino Unido por el multiplatino que por allí lograra su bonito debut, ‘Seasons of My Soul’. Sin embargo, la música americana siempre estuvo en su corazón, y por si la influencia de Burt Bacharach no era lo suficientemente evidente en aquel disco, ha terminado versionándolo en lanzamientos enteros y casándose con su director musical entre 1996 y 2010 Rob Shirakbari. Instalada en Arkansas durante unos años, se ha acercado ahora a la música country, como es visible en el título de su nuevo álbum.
Sarah Joyce -este es el verdadero nombre de Rumer- quería con ‘Nashville Tears’ rendir homenaje a algunos artistas y temas perdidos de música country, pese a no ser una experta en el tema. Cuenta en las entrevistas que su primer acercamiento a este género fue una cinta recopilatoria de Patsy Cline cuando tenía 10 años que llegó a ser una obsesión para ella. También cita a gente como Dolly Parton, Glen Campbell, Townes Van Zandt y Alison Krauss. Fue hace muy poco tiempo que topó con la música de Hugh Prestwood, un artista de El Paso (Texas) que ha escrito para gente como Trisha Yearwood y la citada Alison Krauss. El productor con el que ha trabajado en este disco, Fred Mollin, le mandó el tema ‘Oklahoma Stray’ y pronto Rumer decidió que el disco de versiones de country que preparaba se convertiría únicamente en un álbum de versiones de Hugh Prestwood, para dar a este el reconocimiento que merece.
‘Nashville Tears’ es un disco grabado el año pasado, programado para abril, retrasado a verano y que habría tenido más sentido ya en Navidad. El tono amable de estas melodías que nos hablan sobre en qué tipo de pino recostarnos (‘Bristlecone Pine’) y sobre «el destino de las luciérnagas» (así se llama el tema inicial) no cuenta con la garra suficiente como para devolver el interés por Rumer si le habías perdido la pista hace dos o tres discos o nunca te habías planteado viajar a «Oklahoma». Versiones como ‘Deep Summer in the Deep South’ muestran que las botas de cowboy no son lo que mejor le sienta a su tono, que tan comparado fue en su momento al de Karen Carpenter. Cuando la escuchamos decir «adiós» en el estribillo de ‘The Snow White Rows Of Arlington’ se está despidiendo de su familia para irse a la guerra en lo que se considera un himno patriótico. «Su patriotismo es muy americano, así que si no la hubiera incluido, no sería un fiel reflejo del sur», ha justificado al hablar de este corte, un poco desubicado ahora mismo.
Sin embargo, es cierto que a lo largo de estas 15 canciones que se extienden hasta la hora de duración, de vez en cuando aparece una maravilla que justifica por sí sola la existencia del proyecto, como es el caso de bonitas baladas como ‘Heart Full of Rain’ y ‘The Song Remembers When’, del reconfortante cambio melódico en el estribillo de ‘Learning How to Love’ o del guiño pop de ‘Hard Time for Lovers’. ‘Ghost In This House’, una de las canciones más populares de Hugh Prestwood, es una preciosidad en su retrato clásico del dolor, el de alguien totalmente impedido por las circunstancias: «no recojo el correo, ni respondo el teléfono (…) solo soy un fantasma en esta casa / una sombra entre cuatro paredes».
El propio Hugh Prestwood se ha involucrado en el proyecto, y además de recuperar canciones que ni siquiera él mismo recordaba o estaban grabadas, como ‘June It’s Gonna Happen’, ha tenido el aciertazo de pedir a Rumer que incluya una composición que no estaba en la selección original de la cantante. Es una pequeña joya llamada ‘That’s That’ que versa sobre asimilar que un hombre no va a volver, con una melodía que precisamente transmite perfectamente la idea de aceptación, animando a la misma. Es un feliz encuentro entre la vieja Rumer, pues puede agradar a los seguidores de su debut, y la nueva, enamorada de América (aunque preparada ya para volver a UK, asegura a su vez).
Calificación: 6,8/10 Lo mejor: ‘That’s That’, ‘Ghost In This House’, ‘Learning How to Love’, ‘Heart Full of Rain’, ‘The Song Remembers When’ Te gustará si te gusta: Alison Krauss, Dolly Parton y obviamente Hugh Prestwood y el cancionero americano Escucha:That’s That
La batalla por alzarse con el título de la canción del verano 2020 en los países hispanohablantes está en todo lo alto. Y, por orgullosos que estemos de ella, no está en el ajo ninguna de nuestras propuestas en la playlist Lo + Sabrosón 2020. La cosa no va precisamente por ahí.
Mientras se desinflaba ‘Se iluminaba’, un tema del italiano Fred De Palma junto a la malagueña Ana Mena que se publicaba, paradójicamente, la pasada Navidad, ‘Mamichula‘ del argentino Trueno y amigos ha dado la sorpresa al desbancar a una ‘Caramelo‘ que parecía inalcanzable. Sin embargo, el rapero bonaerense no cuenta con el arsenal multinacional de Ozuna, y este podría haber asestado hoy el golpe definitivo con un remix de su gran apuesta estival.
Hace unas horas se ha estrenado una nueva versión de este hit reggaetonero co-producido por Tainy –al que, además de en el también celebrado ‘Agua‘ con J Balvin, encontrábamos en el relativamente decepcionante single conjunto de Dua Lipa, Bad Bunny y Balvin, ‘Un día (One Day)‘–, y muy mal tendría que darse para que tenga un nuevo impulso que la devuelva al número 1. No tanto por la presencia de Myke Towers, que también, como por el protagonismo que en ella tiene Karol G, una de las grandes triunfadoras de este año con ‘Tusa‘, que hace unas semanas presentaba la también magnética ‘Ay, DiOs Mío!‘.
Y la cosa va tan en serio como para presentar un videoclip oficial ad-hoc para el remix, con el improvisado trío devaneándose entre un cielo de chucherías y un infierno de chocolate oscuro. El caso es que su/nuestra boca «no pierda el sabor a caramelo».
El nombre de Zella Day ha saltado a la palestra recientemente por verse ligado al de Lana Del Rey, a las que no solo hemos visto juntas en las redes sociales de ambas en distintas ocasiones sino también sobre los escenarios. ¿Pero quién es esta joven? ¿Es tan desconocida como parece? Lo cierto es que, aunque en Europa es menos conocida, en su país tuvo una repercusión notable su segundo álbum ‘KICKER’ –su debut, ‘Powered By Love’, había sido autoeditado por ella con ayuda de su familia en 2009, cuando apenas contaba con 14 años de edad–. Ese disco, impulsado por los singles ‘East of Eden‘ y ‘Hypnotic‘, tuvo gran acogida comercial para tratarse de un lanzamiento independiente, no solo siendo top 7 en la lista de Billboard para álbumes alternativos, sino incluso alcanzando un meritorio puesto 65 en el Billboard 200. No sorprendía, por tanto, que fuera elegida para la BSO de una de las películas de la saga ‘Divergente’.
Sin embargo, al margen de algún single suelto como ‘Man On The Moon / Hunnie Pie’ –que ya anticipaban cierto viraje de las convenciones del pop contemporáneo a algo más atemporal–, Day había dejado pocas noticias musicales en el último lustro. Hasta hace unos meses, cuando reaparecía con una extemporánea versión del clásico ‘You Sexy Thing‘, que se hacía viral gracias a un vídeo en el que se sacudía la docilidad con una actitud tan sensual como macarra. Era el anticipo de un nuevo tramo de carrera que se ha ido concretando con el paso de los meses de este raro 2020, y varios singles que tienen como objeto completar su nuevo proyecto: el EP ‘Where Does The Devil Hide’, cuya producción corre a cargo principalmente de nada menos que Dan Auerbach, conocido tanto por sus trabajos en solitario como por ser la mitad de The Black Keys.
El giro sonoro hacia presupuestos más clásicos, con la psicodelia, el rock y el folk como nutrientes, se hacía evidente en ‘People Are Strangers‘, el primero de los temas nuevos publicado este año. Y, si bien en ese tema no puede evitar la comparación con la música taciturna de su amiga Lizzy Grant, los más recientes ‘Purple Haze‘ y ‘Only A Dream‘ se desmarcan un tanto de esa idea, con arreglos más coloristas que se miran tanto en el sonido Canterbury como en la libertad estilística de la música lounge. De hecho, hasta con el disco se atreve Zella en este trabajo, como muestra la deslumbrante ‘My Game’, que hoy destacamos como Canción del Día.
Lanzada a finales de mayo, su sonido funky con arreglos exuberantes resulta irresistible para la pista de baile. Pero ojo, no nos confundamos: no estamos ante un revival disco como el que están aventando Dua Lipa o Kylie Minogue en sus últimos trabajos, sino que, con Auerbach por medio, más bien se mira en clásicos como Minnie Ripperton, ABBA y hasta las españolas Baccara (que aparecen en esta playlist de referencias publicada por la artista en Spotify). Incluso, si precisáramos referentes más cercanos, cabría pensar en los últimos Arctic Monkeys y hasta en Sophie Ellis Bextor, por esa voz tan rasgada y desencorsetada de la que ahora presume y que recuerda también a Belinda Carlisle.
Pero, más allá de referentes ajenos, ‘My Game’ presume sobre todo de ser un gran single en sí mismo. Una canción tan exquisita en lo formal como divertida y seductora en su acabado final. Lo cual incluye su cuidado y colorido videoclip inspirado en las películas de espías de los años 60 (de ‘La Pantera Rosa’ a ‘Goldfinger’, ha explicado), trufado de estética retro como todo el arte visual de esta etapa de Zella Day, que promete dejar huella en el pop, mucho más allá que por su círculo de amistades o sus colaboradores ilustres.
Habituados como estábamos a la omnipresencia de Father John Misty en nuestras vidas, publicando tres álbumes entre el notable y el sobresaliente como ‘I Love You, Honeybear‘ (2015), ‘Pure Comedy‘ (2017) y ‘God’s Favorite Costumer‘ (2018) consecutivamente, se ha hecho rara su casi total ausencia en los últimos dos años. Josh Tillman había mantenido un perfil bajo –también en redes sociales, donde tras varias polémicas optó por eliminar sus perfiles personales– desde que publicara ese último álbum de estudio y se mofara de Coldplay… hasta ahora.
En realidad, el que fuera durante un tiempo batería de Fleet Foxes reaparecía hace unas semanas, primero con un directo de su última gira grabado en Hamburgo y después con un EP titulado ‘Anthem +3‘, con versiones de Leonard Cohen, Link Wray, y Cat Stevens. Los beneficios de ambos, subidos primero a Bandcamp, irán destinados a asociaciones dedicadas a paliar los daños personales y económicos en el sector musical de Los Ángeles. De hecho, no es la única iniciativa de ese estilo que Tillman ha tomado: recientemente lanzaba una camiseta exclusiva en su web para contribuir al sustento financiero de su grupo y equipo de directo.
En ese EP encontrábamos en la producción a su amigo Jonathan Wilson y de Bobby Krlic, más conocido por su alias musical de The Haxan Cloak y su electrónica oscura, que al margen de sus propios trabajos le había llevado a colaborar con Björk o serpentwithfeet. Pero eso no significa exactamente que se perciba un cambio sonoro en Father John Misty, como ya supimos por su aportación a ‘God’s Favorite Costumer’. Más bien al contrario, como demuestran las dos canciones originales que acaba de estrenar este último y que cuentan también con la participación técnica de Dave Cerminara, un productor que encontramos en los créditos de discos más bien pop como los de Khalid, Imagine Dragons, Foster The People y hasta ‘Future Nostalgia’.
Hablamos de ‘To S.’ y ‘To R.’, la aportación de Tillman al club del single del sello Sub Pop que ya podemos disfrutar. Ambas –la primera, más atmosférica; la segunda, más concreta y animada– están enmarcadas, salvo por algún detalle muy sutil, en el piano rock de corte clásico al que nos ha acostumbrado el artista en este proyecto. Ni siquiera faltan los ampulosos arreglos orquestales que le caracterizan. Sin quedar claro si es solo una colaboración puntual con el sello de Seattle o planea pasar página con Bella Union, que había publicado los trabajos de Father John Misty hasta la fecha, todo apunta a que podría ser la antesala a un nuevo disco del proyecto. Así lo esperamos.
Puede que ‘WAP‘ no haya arrasado precisamente entre los lectores de JENESAISPOP, como muestra su tímida entrada en nuestro top semanal, pero ahí fuera las cosas son bastante distintas: no solo ha alcanzado el número 1 global en Spotify, la plataforma de streaming más escuchada del mundo, sino que acaba de coronarse como nuevo número 1 (sucediendo a la sorpresa de Harry Styles y su ‘Watermelon Sugar’) del Hot 100 de Billboard. Se convierte así en la cuarta canción con la que Cardi B alcanza ese puesto –tras ‘Bodak Yellow’, ‘I Like It’ y ‘Girls Like You’, junto a Maroon 5– y la segunda para Megan, que lo lograba este mismo año con su remix de ‘Savage’ junto a Beyoncé.
Pero no solo eso, sino que además lo ha logrado con unas cigfras históricas: según la entidad de medida de ventas Nielsen, con sus impresionantes 93 millones de streamings, ‘WAP’ es ya la canción con mayor cifra de escuchas en su primera semana de salida. Es solo uno de los varios récords, tanto históricos como de 2020, que bate la canción y recopila la propia Billboard. Entre ellos cabe destacar que es el primer número 1 de dos raperas en toda la historia en la más importante lista de singles de Estados Unidos, además del cuarto número 1 que logran este año dos o más mujeres. En toda la historia previa, solo había ocurrido en cinco ocasiones. No es casual que, por ejemplo, esté neutralizando el ascenso de un dueto masculino de tanto peso dentro del mismo género musical como es ‘Laugh Now, Cry Later’ de Drake y Lil Durk.
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Por supuesto, esto es motivo de celebración para los fans de Cardi B y Megan Thee Stallion. Y para ellas, claro: ambas lo han celebrado en sus redes sociales. Especialmente la primera que se ha marcado uno de esos vídeos tan suyos, bailoteando y fardando a medida que leía los distintos récords obtenidos por su single.
Después de que charláramos con ella largo y tendido, Melanie C daba los detalles de su nuevo álbum en solitario, titulado tan poco imaginativamente como ‘Melanie C’, que verá la luz el príximo 2 de octubre. Y lo hacía a la vez que presentaba otro de sus singles, el elegante y bailable ‘In and Out of Love’. A esa noticia, hoy se añade otra bien jugosa para los fans españoles de Spice Girls en general y de la Spice deportista en particular
Melanie C ha anunciado hoy los detalles de una gira por el Reino Unido y Europa para la primavera de 2021, que hará parada en España. Concretamente en la sala La Riviera de Madrid, el 29 de abril, y en la sala Apolo de Barcelona, el 1 de mayo del próximo año. También ha confirmado cuatro conciertos en directo por streaming que coincidirán con el lanzamiento de su tan esperado álbum homónimo el 2 de octubre (con un set de banda completa y muchas sorpresas por revelar). El precio de las entradas es de 28 euros más gastos, y la pre-venta comienza el 26 de agosto a las 10AM y la salida a venta general el 28 de agosto, todo a través de LiveNation y Ticketmaster (Madrid y Barcelona). Las entradas para las transmisiones en vivo también están disponibles a través de su sitio web oficial.
‘Melanie C’, del que ya había presentado temas como ‘Blame It On Me‘, es el octavo disco de estudio de Melanie Chissolm al margen del mítico girl group. De manera muy interesante, incluye colaboraciones en la composición y producción de mujeres del ámbito alternativo/independiente británico como Little Boots, Shura o Rae Morris.
Hace unas semanas nos preguntábamos qué había pasado con la promoción de ‘Chromatica‘ de Lady Gaga, un álbum estupendo de pop bailable que parecía haber quedado en el olvido de muchos tras la posposición de su gira mundial, trasladada a 2021– por una pandemia cuya eclosión ya provocó una demora en la publicación del disco. Eso, de manera evidente, parecía haber influido para que canciones tan pintonas como por ejemplo ‘Alice‘, ‘Replay‘ o ‘Free Woman’ no hubieran sido ya objeto de vídeos oficiales –’Sour Candy’ sí lo fue… más o menos–. Pero parece que esa solo aparente indolencia podría comenzar a revertir dentro de muy poco.
Hace unas horas anunciaba que realizará la primera presentación en directo de esta era: será en la edición 2020 de los premios MTV VMA, que se fallarán en una gala que se celebrará en Nueva York el próximo día 30 de agosto. Es la primera ocasión en siete años que Germanotta actúa en los VMAs, siendo además la artista que opta a mayor número de estatuillas gracias en buena medida al clip de ‘Rain On Me‘, su single con Ariana Grande. A falta de conocer cuál será el siguiente single de ‘Chromatica’ (tiene muchas papeletas ‘Sine from Above’, del que Gaga ha anticipado vídeo oficial), se ha confirmado que Ariana Grande y Lady Gaga presentarán ‘Rain on Me’ en la ceremonia, como informa Billboard. Será la primera presentación en directo de la canción, por razones evidentes.
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En todo caso, cabe reseñar la manera en la que Gaga anunciaba la actuación: un vídeo en su Instagram en el que su imagen de tranquilidad, tomándose un chiquito de vinate en la puerta de su casa –en bata y zapatillas de estar por casa, literalmente– contrasta una máscara que la hace parecer algún tipo de Pokémon. Todo bien hasta que a la evolución de Articuno a ArtPop se le hincha la vena contra el «paparazzo» que la graba. Al menos no ha perdido sentido del humor. Otros artistas que han confirmado actuación en los MTV VMAs 2020 son los también nominados The Weeknd, BTS, Doja Cat, CNCO, Roddy Ricch, Maluma y J Balvin.