Conocíamos a Andrea Gasca como parte de la última formación de Los Lagos de Hinault, proyecto de Carlos Ynduráin que bien podríamos definir como los Magnetic Fields hispanos. Pero, tras dejar ese grupo, las inquietudes musicales de esta donostiarra no desaparecían: si meses atrás se unía a Santi de los asturianos Autoescuela en un proyecto descacharrante, Bar España, ahora plantea su propia carrera en solitario bajo el nombre de Andrea Buenavista –que bien podría servir para un personaje de Almodóvar, la verdad–.
Lo cierto es que su presentación con ese alter ego resulta arrebatadora: situada musicalmente entre Ella Baila Sola, Le Mans y La Estrella de David, ‘Alguien mejor’ es una balada de baja fidelidad al más puro estilo Ana D, con un punto de dream pop y otro folclórico.
Y es que su vulnerable letra evoca, como explica la nota de prensa de Snap! Clap! Club, a esos agrios lamentos que uno puede entonar en un karaoke, copa en mano y perdiendo la serenidad, un ‘Rata de dos patas’ para nuestra generación y ámbito. “Me haría ilusión que hubiera alguien que al emborracharse cantase ese «alguien mejor que tú» con sentimiento”, dice Andrea.
Lo cierto es que no cuesta imaginarse a un@ de tus amig@s, o incluso a uno mismo, cantando con cierta desesperación unos versos que hablan de ese enganche a una relación dañina –»otra vez prefiero lo que me das a estar sin nada». Sin duda el momento culminante llega cuando, desesperada, Andrea suplica que la inviten a casa. «No me importa que haya otras, me lo esperaba», dice a regañadientes antes de reconocer que en realidad aquel es un «hijo de puta».
«Algún tendré algo mejor que hacer, alguien mejor que tú», entona mientras se encamina de nuevo al dolor de otro episodio de esa relación tóxica. El vídeo que ha dirigido la propia Andrea muestra ese retozar en la pena y la desesperanza, sin hacer otra cosa que ponernos ante el espejo de esa miseria que. al fin y al cabo, todos habremos vivido o vivimos. Todos tenemos nuestr@ propio hij@ de puta.
Aunque Snap! Clap! Club promete que esta no será la única canción de Andrea Buenavista que tendremos en los próximos meses, sí parece más complicado que un álbum llegue a suceder: «si me acaba saliendo un disco sería la bomba, me sentiría la hostia, como Juan Cuesta de éxtasis, pero me lo tomo con calma porque me conozco. Soy vaga y exigente conmigo misma: una combinación ganadora». Mantendremos la esperanza de que ocurra, porque puede valer mucho la pena.
Todos los «Revelación o Timo»
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Dua Lipa había dado inicio a una nueva etapa semanas atrás, cuando estrenaba ‘Don’t Start Now‘. Es el primer single de su segundo álbum de estudio, continuación de su exitosísimo debut homónimo, pero aún no se conocían más detalles de ese nuevo trabajo. Hasta ahora: hace unas horas, la artista británica subía a sus redes sociales unas imágenes en las que, con el mensaje «album title», mostraba un tatuaje en su brazo izquierdo en el que se puede leer las palabras ‘Future Nostalgia’.
La confirmación de que ese es el nombre del disco ha llegado hace unos minutos, con una imagen promocional en la que ese título aparece junto a una imagen de Dua… y las primeras fechas de un tour europeo para presentar dicho trabajo. Mayor aun es la sorpresa para los fans españoles al comprobar que las primeras fechas de dicha gira son los días 26 y 28 de abril en el WiZink Center de Madrid y el Palau Sant Jordi de Barcelona, respectivamente. Las entradas se ponen a la venta este viernes en la web de la artista.
Asumimos que para entonces ya estará en el mercado ‘Future Nostalgia’, continuación de un ‘Dua Lipa‘ que, muy poco a poco, fue convirtiéndose en un éxito mundial gracias sobre todo al single ‘New Rules’ y, luego, ‘IDGAF’. Aunque este trabajo es en parte continuísta, puesto que por ejemplo ‘Don’t Start Now’ ha sido creada con el mismo equipo que su mayor hit, sí tienen reflejo en su sonido dos canciones con ecos 90s en las que colaboraba Lipa el pasado año: ‘One Kiss‘, con Calvin Harris, y ‘Electricity‘, de Silk City, tándem creativo formado por Mark Ronson y Diplo.
A pocas horas de que se hayan puesto a la venta las entradas para su anunciada gira de regreso, Pussycat Dolls han escenificado su comeback después de una década con una actuación en televisión bastante espectacular en lo escénico. Fue, como se sabía, en la gran final de la actual edición de ‘The X Factor’ UK, en la que la propia Nicole Scherzinger ha estado ejerciendo de jurado.
Con ella ejerciendo de lideresa total, el ahora quinteto realizó un medley de sus mayores éxitos ante la mirada de Simon Cowell y el otro miembro del jurado, el agente Louis Walsh: encaramadas a una plataforma elevada, PCD comenzaron al ritmo de ‘Buttons’, después de la cual se lanzaron al vacío… cayendo en los brazos de una troupe de bailarines macizorros. Ya en el escenario principal, bailaron (y cantaron) ‘When I Grow Up’, enlazándola con el inmortal ‘Don’t Cha’. Y, más sorprendentemente, estrenaron parte de un tema completamente nuevo titulado ‘React’, en mitad del cual las cinco performers recibieron un remojón de sendos cubos de agua que descargaron desde las alturas.
A tenor de lo dicho en el Twitter del grupo, es de esperar que este ‘React’ vea la luz próximamente, si bien no está claro si formará parte de un hipotético tercer álbum del girl-group norteamericano. Ni si, de existir, verá la luz antes de la gira británica que ofrecerán el próximo mes de abril. He aquí el vídeo completo de la actuación y algunas de las más divertidas reacciones de fans (incluida Rina Sawayama) y haters de Pussycat Dolls tras la misma.
PUSSYCAT DOLLS I AM FREAKING OUT CANT BREATHE HELP
— RINA SAWAYAMA 🏳️🌈🇯🇵 STREAM NEW SINGLE STFU! (@rinasawayama) November 30, 2019
Just watched the Pussycat Dolls performance and after seeing Nicole Scherzinger’s body I’m gonna just slowly put the donut down I decided to eat. The woman looks incredible
Mon Laferte no solo es una de las autoras e intérpretes musicales más prominentes de habla hispana en la actualidad, sino que en los últimos meses se ha convertido también en una comprometida activista por las libertades y los derechos civiles en su país, Chile. Su imagen mostrando escrito sobre sus pechos desnudos el mensaje “En Chile torturan, violan y matan” en la alfombra roja de los Latin Grammy 2019 dio la vuelta al mundo. Pero era solo la parte más llamativa de su apoyo (y el de otros músicos compatriotas suyos) a las manifestaciones del pueblo chileno contra su presidente, Sebastián Piñera.
Ahora parece que ese activismo le puede salir caro si prosperan las pretensiones del cuerpo policial de Carabineros de Chile: dicho cuerpo ha anunciado que ha pedido a la fiscalía que tome «acciones civiles y penales» contra la cantante. El motivo son las declaraciones de Laferte durante una entrevista al canal Univisión en las que aseguraba que algunos de los incendios en estaciones de metro de Santiago de Chile habían sido provocados por agentes de ese cuerpo. Los Carabineros pretenden que la artista, que reside habitualmente en México desde hace años, sea llamada a declarar por la Fiscalía chilena con un abogado para aportar pruebas de tales afirmaciones.
Por el momento tanto ella –que está culminando la gira de ‘Norma‘ en México– como sus representantes han eludido hacer declaraciones al respecto. Tras esta noticia, numerosas personas han comenzado a difundir en Twitter vídeos bajo el hashtag #EstoyConMon en los que, según ellos, se aprecia claramente cómo son los policías los que, de acuerdo con las declaraciones de Mon, incendian las estaciones del suburbano dejando encerrados en dependencias del metro a algunos manifestantes. En uno de esos vídeos, se aprecia cómo abren fuego, supuestamente contra las personas que tratan de entrar a la estación para sofocar el fuego y liberar a los manifestantes confinados.
La figura de Laferte se está convirtiendo así en un símbolo de la lucha contra la represión policial y las políticas sociales del gobierno de Piñera en Chile, mientras se viraliza el reggaeton reivindicativo que lanzó hace un par de semanas con la colaboración de Guaynaa, ‘Plata Ta Tá’, y su lema «Con todo, sino ¿pa’ qué?»
aquí podemos ver que la gente está totalmente tranquila, aparecen los pacos y paaaaf se quema un metro en Maipú. ¿Coincidencia? No lo creo. Yo #EstoyConMon ❤️ pic.twitter.com/szk4zbiVlf
Mon Laferte: Metro Maipú 24 de octubre 2019. Minutos antes se ve salir a un grupo de Carabineros, (hay videos) quienes dejaron encerrados a unos jóvenes en oficinas de la estación. Rescatistas eran disparados mientras intentaban salvar a los que estaban encerrados en el subte pic.twitter.com/y5EnyxXY48
El camino recorrido por Cristina Morales con ‘Lectura fácil’ ha sido sorprendente. De ser rechazada por Seix Barral tras su negativa a eliminar varios pasajes de la novela, pasó a ganar el prestigioso Premio Herralde -y por tanto a ser publicada por Anagrama-, y luego el Premio Nacional de Narrativa, un galardón que no se suele otorgar a escritores con poca trayectoria (esta es su cuarta novela) ni a obras tan radicales. De hecho, es la primera vez que coinciden el Herralde y el Nacional. Como consecuencia, ‘Lectura fácil’ ha pasado de ser una novela de culto a convertirse en un bestseller de biblioteca (hay listas de espera en Madrid y Barcelona), y en arma arrojadiza de la derechona, quienes no se han cansado de sacar de contexto frases del libro para intentar ensuciar un premio que les ha escocido especialmente (sobre todo por hablar de oídas, ya que creían que por sus declaraciones a Europa Press ensalzando los incendios en Cataluña la autora era una “indepe antisistema”).
Y es que ‘Lectura fácil’ es mucho más que un “adoquín” lanzado a un antidisturbios. Es un texto lleno de inventiva estilística que la autora arroja a la sociedad con ánimo destructivo –del sistema de pensamiento neoliberal y heteropatriarcal-, pero también con voluntad de generar en los lectores un proceso emancipador. Un libro que celebra “el placer de localizar el dedo índice de la mano, estirarlo, y dirigirlo contra tu sometedor”. ¿Y a quién señala Cristina Morales a través de sus personajes, especialmente de Nati, de quien se adivina su alter ego? A todo dios. Empezando por todo lo que –persona, institución, movimiento, ideología, pensamiento- huela a “facho-macho” (Nati dixit), sin excluir al feminismo (la crítica al “No es no” es fabulosa). Y terminando con nombres y apellidos: Ada Colau, Carolin Emcke, Pablo Pineda, Juan Soto Ivars, Mecano, Mercadona, Femen, los CUPeros…
Pero esto es una novela, no un manual anarcofeminista. ‘Lectura fácil’ es un relato sobre cuatro “sunormales”, cuatro primas discapacitadas intelectuales que viven en un piso tutelado en el barrio de la Barceloneta. La autora les da voz por medio de una muy sugestiva multiplicidad de formatos: unas memorias escritas en Whatsapp según el método de lectura fácil (diseñado para personas con dificultades de comprensión), las actas de las asambleas de un ateneo libertario, las declaraciones judiciales de un proceso para esterilizar a una de las protagonistas, y la narración en primera persona de Nati, el personaje con más grado de discapacidad y que, paradójicamente, se expresa como una catedrática de filosofía política. Suyas son las intervenciones más lúcidas y divertidas de la novela. Entre medias, justo en el centro geográfico del libro, irrumpe ‘Yo también quiero ser un macho’, un fanzine ácrata y feminista donde la autora reparte salivazos a izquierda y derecha con muchísima gracia y mala baba.
Y es que esos dos aspectos, rabia y humor, junto a la mencionada arquitectura narrativa, son los que más destacan de esta novela. ‘Lectura fácil’ es un libro de discurso furioso y visceral, una reivindicación a gritos de la diferencia, una llamada a la politización y la emancipación escrito con un deslumbrante talento literario. Pero también es una novela divertidísima. Una hilarante sátira de la sociedad contemporánea, de la retórica institucional, que, como definió el jurado del Herralde, corta como una “motosierra estilística”. 8’5. Disponible en Amazon.
No tengo claro si es más impresionante la precocidad de Little Simz –después de debutar a los 16 años con varias mixtapes, a los 25 años ha publicado su tercer álbum oficial ‘Grey Area’, con el que ha sido nominada al Mercury Prize– o que haya llamado la atención de gigantes como Jay-Z, Kendrick Lamar, Lauryn Hill o Gorillaz desde la más absoluta autogestión y siendo hija de una humilde familia de inmigrantes nigerianos en un suburbio de Londres. Y, para colmo, es una pujante actriz –acabamos de verla en la serie de Netflix ‘Top Boy’, y estuvo a punto de participar en ele elenco de ‘Black Panther’–.
Tras el iniciático ‘A Curious Tale of Trials + Persons’ (2015) y un más ambicioso ‘Stillness In Wonderland’ (2017, que contaba con las colaboraciones de Syd, BADBADNOTGOOD o SiR), Simbiatu “Simbi” Ajikawo publicaba ‘Grey Area’ a inicios de la pasada primavera en su propio sello –aunque distribuido internacionalmente gracias a AWAL–. Un disco de rap más bien clásico y orgánico –no hay samples en él– en el que el sonido “real” de los instrumentos que han participado a instancias de su amigo desde la infancia y productor Inflo –Michael Kiwanuka, Jungle, Belle and Sebastian y, más recientemente, Jack Peñate– cobra tanto protagonismo como los versos de Little Simz.
Unos versos que giran en torno a la idea de la veintena como una “zona gris”, un periodo de consolidación personal pero también de confusión, en lo que no hay nada blanco o negro –“Lo que no me gustaba empezó a atraerme y lo que creía que me gustaba ya no me interesaba tanto” decía gráficamente Simbi en una entrevista con Rockdelux–. Esa interesante idea se ve reflejada en ‘Selfish’ –que abunda sobre la individualidad de la sociedad actual– y sobre todo en ‘Flowers’, el corte final del álbum: una balada con la colaboración estelar de Michael Kiwanuka en la que desgrana a miembros del triste club de los 27 –Amy Winehouse, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain– como referentes propios.
Pero, en todo caso, que quede claro: para Simz “la vida apesta y nunca pensé en el suicidio”. Así comienza ‘Venom’, uno de los momentos más poderosos desde el punto de vista lírico, con una agilidad de recitado que evidencia qué llamó la atención de Kendrick Lamar, sobre un espeluznante trasfondo de cuerdas oscuras y tensas propias del grime más acerado. Un “veneno” que no es otro que el machismo: “Que les jodan a los que no creen / No quieren admitir que soy la mejor / por el mero hecho de que tengo ovarios / “Es un mundo de mujeres” (“It’s a Woman’s World”), es un decir / Coño, qué agrio eres / Nunca tengo el crédito que merezco / porque no te gusta que el coño tenga poder”. O cómo hacer que el clásico ego-trip –también presente en ‘Offence’, más arquetípico– se convierta en un alegato feminista. Una lucha que se mezcla aquí con otras, como la de glorificación de las armas de fuego (‘Wounds’), o la criminalización de los británicos hijos de migrantes, mezclada con un homenaje a la cultura popular de los albores del siglo XXI en ‘101 FM’, con ese final de radio pirata.
Sin duda la versatilidad y personalidad de Little Smiz destaca en ‘Grey Area’, pero sobre todo brilla gracias a un fondo musical que supura verdad, en contra de la artificiosidad convencionalidad de otras artistas rap, más preocupadas por el éxito numérico. ‘Offence’ ya impresiona de entrada con su base, contundente y a la vez sutil, que bien podrían haber firmado los Beastie Boys de ‘Ill Communication’, en una línea que continua maravillosamente ‘Boss’. Su crudeza contrasta con la elegancia disco-soul de la preciosa ‘Selfish’, con un maravilloso gancho Cleo Sol. Y, a su vez, el contrapunto semiácustico de ‘Wounds’, de la mano del cantautor de ascendencia jamaicana Chronixx. Otra muestra de la riqueza de colores y contrastes que encontramos en esta paradójica “zona gris” son los efluvios nipones en los teclados de la juguetona ‘101 FM’, con acabado casi de demo, el soul expansivo de ‘Pressure’ –con los inclasificables Little Dragon– o la jazzy ‘Sherbet Sunset’, en una recta final menos poderosa. ‘Grey Area’ es, desde luego una gozada, quizá no tan exultante en lo lírico como en lo musical, que evidencia tanto el gran talento de Little Simz como que su gran obra maestra está por llegar.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Selfish’, ‘Venom’, ‘Offence’, ‘101 FM’, ‘Boss’, ‘Flowers’ Te gustará si te gusta: Ms Lauryn Hill o Beastie Boys más que el rap actual. Escúchalo: Spotify
‘2 On‘ será para siempre el hitazo de Tinashe… ¿o no? ‘Songs for You’, el nuevo disco de la cantante, contiene varios temas que pueden rivalizarle sin pestañear, al menos en papel. ‘Link Up’ ha conquistado a Ariana Grande, ‘Cash Race’ también tiene todos los ingredientes para petarlo… pero el tema que se ha mandado a las playlists de Spotify, seguramente por su inmediatez y potencial «crossover», es ‘Save Room for Us’.
Donde el single ‘Die a Little Bit‘, con Ms. Banks, mira al underground neoyorquino y ‘Touch & Go‘, con 6LACK, hipnotiza con sus ambientaciones de R&B contemporáneo, ‘Save Room for Us’ es una mirada al pasado, en concreto a los 80 de aquel género llamado «post-disco» que no era sino la evolución natural de la clásica música disco hacia la modernización traída por los sintetizadores. ‘Save Room for Us’ aborda este estilo desde un prisma elegante y sofisticado, nada explosivo como lo podía ser un single de Chic, y de hecho su producción -el beat es obra del productor holandés MAKJ- suena incluso minimalista… tanto como ese estribillo que, dentro de su aparente sencillez, resulta envolvente y adictivo.
Y quizá como manda su producción disco, la decadencia también forma parte de ‘Save Room for Us’, desde ese título que alude a «reservar» una habitación de hotel o de motel… para que Tinashe y su amante puedan vivir su amor a escondidas. En esta historia, él ha «pasado página» de Tinashe e iniciado una relación con otra persona, pero la desesperación obliga a la artista a suplicar por una noche más… lo cual a la vez le hace sentirse sola y como «desapareciendo lentamente». Son muy clásicos esos «ella no te querrá como yo» y «todavía duele cuando te veo con ella» del estribillo, pero igual que la canción, también son infalibles.
Escucha todas las Canciones del Día en la playlist «Lo Mejor del Mes»:
Seis meses después de la anterior edición, creemos necesario recuperar la cabecera «Temas nacionales que deberían estar petando» para una sexta edición. Y esto es porque este 2019, pese a la impresión generalizada de que puede estar siendo algo más flojo en lanzamientos musicales, no lo es en absoluto en cuanto al panorama alternativo español. Se han publicado y publican numerosos discos sobresalientes que hemos distinguido como «Disco Recomendado», como los de Fuerza nueva, Los Punsetes, La Bien Querida, León Benavente, Estrella Fugaz o Vicente Navarro. [Foto: Single, por Lourdes Cabrera.]
Pero es que además también disfrutamos con trabajos de notable alto como los de Ferran Palau, Presumido, CARLA, Mueveloreina, Blanco Palamera, Lidia Damunt… Algunos de estos trabajos, junto con otros que aún no hemos podido reseñar y otros que están en ciernes –muchas han pasado por nuestro repaso quincenal Sesión de Control– quedan representados en esta nueva playlist que básicamente reúnen canciones que podrían estar funcionando comercialmente bien o mejor de lo que lo están haciendo: de hecho, que varias o muchas de ellas acumulen ya varios miles de escuchas –alguna que otra incluso decenas de miles– dan cuenta de la buena salud del underground nacional.
La playlist se abre con ‘No te atreves’, el regreso de los valencianos Polock que, tres años después de ‘Magnetic Overload‘, estará marcado por la adopción del castellano como lengua de expresión y una mayor apertura a sonidos bailables. El anticipo del disco que publicarán en los primeros compases de 2020 no podía ser más apetecible. Le sucede Cabiria, proyecto de tecnopop retro de la joven barcelonesa Eva Valero, que hace algunas semanas estrenaba la preciosa ‘Fantasma’. Una suerte de nueva Linda Mirada a ritmo de italopop capaz de que palabras y expresiones como «máquina de afeitar», «azul prusiano» y «lentejas» suenen exquisitas en su voz. Otro artista que también ha anunciado nuevo trabajo en los albores de la nueva temporada es Algora, que nos lo presentaba con la preciosa ‘Drogas nuevas’, todo un grower de tecnopop repleto de emoción destinado a expiar con «besos y barbas nuevas» los fantasmas de una relación extinta.
Y no le andarán muy lejos Single, el querido dúo formado por Ibon Errazkin y Teresa Iturrioz. Los ex-Le Mans adelantaban el sucesor de ‘Rea’ con una ‘El roce‘ elegante y preciosa, en el sentido en que lo es, por ejemplo, la carrera en solitario de Ben Watt. Sus 17.000 escuchas en Spotify pueden estar bien… pero quedan demasiado lejos de los varios cientos de miles de sus canciones más conocidas. Hay que hacer menguar esa diferencia. Además de todos ellos, las primeras semanas de la nueva década verán cómo los veteranos pero no tan conocidos Salvador Tóxico publican su primer disco dentro de la escudería Jabalina. Tras haberla señalado como una de las canciones del pasado verano, insistimos en que ‘Csoh+h2’ es uno de esos hits llamados a reventar cualquier fiesta indie.
Entre los trabajos reseñados por nuestra web que tienen presencia en la playlist tiene un hueco Linda Mirada, a la que antes mencionábamos. Pero, desgraciadamente, no porque vislumbremos una vuelta tras su ya lejanísimo segundo álbum. Lo hace como partenaire vocal de Sebastián Litmanovich en ‘Solo olas‘, el fantástico disco de pop tan transversal como añejo publicado bajo su alias Cineplexx. En este caso, con un número disco llamado ‘Espectacular’ que es ídem. También tiene cabida otro disco repleto de colaboraciones estelares como es ‘La deriva sentimental‘ de Parade. En concreto, con una de sus muchas maravillas, la balada que comparte con el singular Alberto Montero, la emocionante ‘Contigo en un incendio’.
Otro proyecto que recordamos aquí es Gaua, un joven trío femenino que ha fraguado en ‘Ritual‘ una colección de indie rock tan contundente como adictivo. ‘Bonanza’ es una de sus mejores muestras. Y también nos acordamos de ‘Sombrero roto‘. Vale que Kiko Veneno no puede ser exactamente etiquetado como un artista alternativo… pero ni mucho menos cabe en la calificación de mainstream y, al fin y al cabo, no hay nada más indie que la autoedición. De ese fantástico disco nos quedamos con la maravillosa ‘Obvio’, una balada clásica en el sentido en que lo es su héroe Nat King Cole y que, injustamente, es de sus canciones menos reproducidas.
Otros álbumes publicados últimamente representados en la playlist son el debut de Sandré, cuarteto barcelonés de free-punk que esputa rabia en la volcánica ‘No’. «No sé si me gusta el rap, no sé si me gusta el jazz, no sé si me gusta el punk, no sé si me gustas tú» como mantra. También han lanzado su primer disco, tras un miniálbum de presentación del pasado año, los murcianos GLAS. El cuarteto formado por, entre otros, un ex-miembro de Varry Brava y otro de Lovelife factura un poderoso pop con pátina electrónica y bailable, desarrollada en un ‘Todo ha cambiado tanto’ en el que brilla ‘Misterio’. Y también ha visto la luz hace unas semanas la asombrosa mutación de El Hijo. Abel Hernández deja atrás su pasado folk-rock expansivo al frente de Migala y sus primeros discos solo como una entidad que condensa influencias de PC Music, Oneohtrix Point Never y el pop que suena en los centros comerciales. Ya fue Canción del Día, pero insistimos en la grandeza de ‘Nuevo brutalismo’. Y, también, ponemos acento en lo estupendo que nos ha parecido el nuevo disco de los sevillanos All La Glory incluyendo la potente ‘Atacama’.
La playlist se completa con la genial ‘Tus canciones’, un gran ejercicio de indie pop con mala baba a cargo de los pamploneses Río Arga, contenido en el disco con el mismo nombre que han lanzado hace un par de meses, que sintoniza en espíritu con ‘Autoescuela’ de Autoescuela: el dúo astur encanta y descoloca con este delirio a medio camino de Randy Newman y Marcelo Criminal que referencia a varios miembros de Los Planetas, futbolistas y otros delirios privados. Y, sin salir del indie más tradicional, otro dúo, Marcos y Molduras, nos ha encandilado con el puñado de singles con los que se han estrenado, especialmente esta ‘La de Parks’ que apela a la comedia de culto ‘Parks and Recreations’.
Con intenciones y métodos bien distintos, Amatria nos ha cautivado con una ‘El amor’ que refresca a base de tradición latina el pop del autor de ‘Chinches’. Una canción que no desentonaría lo más mínimo en el repertorio de C. Tangana, por cierto. En sus antípodas estilísticas, pero igualmente atractiva, se sitúa ‘Destrucción’, una de las últimas canciones del trío VVV [Trippin’You]. Gabber-pop nihilista y más negro que el petróleo, pero con un gancho descomunal. E, igualmente alejado en sonido, el dúo Salfumán se ha sacado de la manga tras la fantástica ‘De abogados’ otra maravilla al estilo Neon Indian o Toro y Moi como ‘Blanco’. Por último, destacamos el último single –de momento ajeno a un posible sucesor de ‘Centauros’– de Tulsa. Una ‘Tres venenos’ fascinante en la que Miren Iza se abre, ya no tan a su pesar, a nuevas sensibilidades estéticas.
Escucha «20 temas nacionales que deberían estar petando (6)»
Como muchísimas otras publicaciones musicales del mundo en los últimos días –léase Pitchfork o Rockdelux, entre otras– NME tampoco ha dejado acabar la década sin publicar su lista con los (en su caso) 100 mejores discos de los 10s. Para la decana publicación británica Arctic Monkeys publicaron en el año 2013 el que para ellos es el álbum más significativos de estos diez últimos años, ‘AM‘.
El podio lo completa de manera bastante llamativa ‘Melodrama’ de Lorde por encima de ‘Yeezus’ de Kanye West. Y es que el New Musical Express tiene a bien valorar mucho más que otras publicaciones el pop rock comercial en este listado. Y es que si en el top 10, encontramos ‘I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It’, segundo disco de The 1975 (puesto 6) y ‘Born To Die’ de Lana Del Rey (puesto 10), encontramos muchas otras muestras a lo largo del centenar de discos destacados. Los esperables ‘Let England Shake’ de PJ Harvey (4), ‘good kid, m.A.A.d city’ de Kendrick Lamar (5, bastante por delante del aclamado ‘To Pimp A Butterfly’, 21, y no dejando espacio a ‘DAMN.’), ‘channel:Orange’ de Frank Ocean (7, y ojo, porque no hay sitio para ‘Blond’, álbum de la década para la citada publicación de Condé Nast), ‘Visions’ de Grimes (8) y ‘The Suburbs’ de Arcade Fire (10).
Como decíamos, el pop mainstream está muy representado en este listado con ‘1989’ de Taylor Swift (31), ‘Anti’ de Rihanna (83), de nuevo Lorde con ‘Pure Heroine’ (45) y, atención, Lady Gaga: su ‘Born This Way‘ se cuela en el puesto 78. En general en la lista predominan nombres británicos –además de artistas grime como Giggs, Stormzy o Slowthai, se cuelan Blur’ con ‘The Magic Whip’, Radiohead con ‘A Moon Shaped Pool’ o Muse con ‘Drones’, además de Slaves, Royal Blood o The Big Moon–, y quizá por eso no han encontrado ubicación en ella para ‘El mal querer’ de Rosalía, que sí incluyó en su lista Pitchfork y fue álbum de la década nacional para Rockdelux.
En cuanto a 2019, se podría deducir de esta clasificación que el álbum del año para la revista británica será ‘When We All Fall Asleep, Where Do We Go?’ de Billie Eilish, puesto que es el disco mejor clasificado (puesto 18, nada menos) de los publicados en los últimos 12 meses. Otros trabajos recientes que caben en su listado son el mentado debut de Slowthai, ‘Nothing Great About Britain’ (69), ‘Norman Fucking Rockwell!‘ de Lana Del Rey (89), ‘amo’ de Bring Me The Horizon (99) y ¡‘We Are Not Your Kind’ de Slipknot, en un meritorio puesto 49!
El pasado año, Nimmo renacían desde la autogestión tras una amarga experiencia multinacional. Si a comienzos de 2017 parecía que el dúo formado por Sarah Nimmo y Reva Gauntlett bien podría unirse a proyectos como Years & Years o Shura en su enfoque pop de la música de baile, la traumática salida de Sony las devolvió a la cruda realidad de tener que regresar a trabajos precarios para sobrevivir. Pero eso no terminó con su espíritu creativo, ni mucho menos.
Tras lanzar el pasado año singles tan estupendos como ‘Too Late‘ o ‘It’s Easier’ –remezclada después por Shura– y el EP ‘Sings from the Credits’, este verano ha llegado por fin un álbum debut que, aunque se ha demorado años, vale la pena. Además de incluir esas primeras canciones (incluidas el mini-hit ‘Dancing Make Us Brave’, de cuando parecían ir a petarlo comercialmente), ‘The Power‘ es un trabajo que desarrolla y matiza –con temas más reposados como ‘The Actor’ u oscuros como ‘Reason’– ese discurso de house-soul emocional con ganchos tan poderosos como la voz de Sarah, cuya gravedad sigue remitiendo a la también renacida La Roux. Su austero presupuesto no les permite hacer virguerías ni videoclips, pero sin duda hay varios temas de este trabajo que los merecerían como ‘Running‘ o el que hoy destacamos como Canción del Día, ‘Place to Rent’.
Avanzada como single a principios de verano, esta canción con hechuras de house al más puro estilo de los últimos EBTG o Hot Chip encaja a la perfección en la calificación de canción-para-bailar-con-lágrimas-en-los-ojos. Y es que aunque es bonito que el amor se enarbole como motivación para luchar en la vida a pesar de todo («pataleo en el agua para comenzar / pero este amor es la única posesión que necesito»), el peso de la precariedad laboral y la gentrificación es demasiado: «Trabajo para tener una vida sin planes / y nunca tener más que lo que es gratis / Estos ladrillos no están hechos de otra cosa que arena / y se escapa de mis manos según avanzo», dice Sarah en la segunda estrofa antes de abordar ese estribillo que no puede ser más demoledor: «vendí mi alma por un sitio alquilado / vendí mi alma por un sitio para apoyar mi cabeza sobre ti». Descorazonador.
Precisamente hoy, 30 de noviembre, Nimmo presentarán ‘Place to Rent’ y muchas de las canciones de ‘The Power’ en la sala 1 de Razzmatazz, en Barcelona, con Amable como DJ invitado. Puedes encontrar toda la información sobre el evento aquí.
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En los últimos tiempos, el Mercury parece haber optado por su propio Brexit. Si en sus inicios apostaron por cosas tan exportables al resto de Europa como Primal Scream, M People, Portishead o Suede, en los últimos años hemos visto cómo ganaban el premio Young Fathers, Benjamin Clementine, Skepta y Sampha, todos ellos con una aceptación muy limitada fuera de las islas. Con la salvedad el año pasado de Wolf Alice, el jurado está apostando firmemente por el rap británico, el neo-soul y el grime. Y se escapa totalmente a mi entendimiento, porque debería resultarnos más cercano que el rap americano por razones geográficas, culturales e incluso idiomáticas (se entiende mejor), pero por alguna razón los artistas de grime no tienen tanta aceptación en nuestro país como un A$AP Rocky.
Dave, el último ganador del Mercury Prize, no es exactamente un artista de grime, pero tiene algunos puntos en común con artistas como Stormzy en el modo de rapear y en el discurso. Sin embargo, el artista, de 21 años, también es pianista, como se encarga de demostrar aquí; y su primer álbum ‘Psychodrama’ coquetea con lo conceptual. El terapeuta de Dave aparece tratando a Dave en el primer tema ‘Psycho’ y lo volverá a hacer a lo largo de varios temas de la secuencia, ejerciendo casi de hilo conductor. ¿Cuáles son los problemas que el artista ha de tratarse? En primera instancia el abandono de su padre, después el encarcelamiento de sus dos hermanos (uno de ellos permanece en prisión por estar implicado en el asesinato de una menor en Victoria Station, Londres), y por último y en relación, su dificultad para relacionarse a causa de todo esto, o para lidiar con la fama. «No tengo ningún recuerdo de papá / todavía era un niño cuando me convertí en el hombre de la casa», dice en ‘Screwface Capital’.
En ocasiones, las producciones de Dave rezuman tanta «calle» como esta última canción o especialmente ‘Streatham’, cuyo nombre apela a su barrio en Londres, versando sobre sus dificultades para tener novia o adaptarse a la escuela. La grandeza del artista es que entre canciones más estándar en su género y menos sorprendentes como la propia ‘Streatham’, ‘Disaster’ con J Hus, o ‘Location’, todo un hit pero demasiado infectado por los sonidos y ambiciones comerciales de su colega Drake; y alguna curiosidad R&B inane como ‘Purple Heart’ o ‘Voices’, emergen varias sorpresas. ‘Black’ puede no ser una de sus canciones más populares pero sin duda es la canción más importante que Dave ha firmado de momento. Es su expresión sin tabúes ni autocensuras de lo que para él representa tener la piel «negra», y generó toda una ola de protestas al ser incorporada a las playlists de Radio One (BBC) por su carácter explícito (y no por las palabrotas). Su letra se mueve entre lo poético («el negro es bonito, el negro es excelente, el negro es dolor, el negro es alegría, el negro es evidente») y la realidad social («si muere un chico, cuanto más negro sea el asesino, más dulce será la noticia / si es blanco, dale una oportunidad, estará enfermo y confundido / si es negro, estará armado, apunta y dispara»).
Esta letra tan cruda ‘Black’ no es el típico escupitajo que nos habría cantado Stormzy, sino una escalofriante balada a piano cuya instrumentación subraya su clasicismo, como sucede con otros momentos muy emotivos del álbum, como ‘Environment’, en la que reflexiona sobre la industria musical; o ‘Psycho’. Ese ya mencionado tema con la apertura del terapeuta presenta un desarrollo fascinante en el hay que reparar: tiene una parte bailable, hipnótica… pero termina también a piano, representando así las dos caras de un desorden psicológico, de la euforia a las lágrimas.
‘Psychodrama’, eso sí, no es enteramente un disco autobiográfico sobre lo triste que ha sido su vida. El álbum acaba de manera significativa con un mensaje telefónico de su hermano, grabado desde la cárcel, en el que relata lo que sintió la primera vez que escuchó un tema suyo, lo alto que lo pinchó en prisión para que todo el mundo lo oyera, y lo orgulloso que está de él. Pero la pista capital en el álbum, de más de 11 minutos, ‘Lesley’, Dave se la dedica a una chica que conoce de vista en el tren y con la que comienza a hablar. Embarazada, sola y en última instancia maltratada por su pareja, esta protagonista nos mantiene con el corazón en un puño durante lo equivalente a 3 o 4 canciones de la era Spotify, convirtiéndose en un tema de empoderamiento para la mujer. Más cerca de las bandas sonoras, la orquestación a lo Craig Armstrong, y las inquietudes de Massive Attack o Tricky que del rap actual, su buena producción recalca las buenas cualidades de Dave como narrador.
Clasificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Black’, ‘Lesley’, ‘Psycho’, ‘Environment’ Te gustará si te gusta: Skepta, Stormzy, The Streets, Tricky Escúchalo:Spotify
De nuevo el australiano Hanselmann, haciendo del travestismo una seña de identidad perfectamente compatible con su heterosexualidad, nos cuenta las andanzas de Megg y Mogg, la bruja de color verde y el gato sin pelos en la lengua de ‘Hechizo total’. En ‘El mal camino’ ambos son los protagonistas, quedando prácticamente fuera Búho, pero sin llevarse consigo la caída al vacío. O lo que es lo mismo: siguen las penurias para conseguir alcohol y drogas, las pericias para mantener el subsidio por desempleo a perpetuidad, los maratones de televisión viendo series como esclavos y las sesiones de sexo indiscriminado.
Fiel al formato de tebeo a color como en ‘Bahía de San Búho’, ‘Hail Satan!’ o ‘Melancolía’, Hanselmann vislumbra diminutos brotes de madurez en esta nueva entrega, que quizá conquiste ya definitivamente a la reina Letizia. Sin duda ‘El mal camino’ es la mejor parte de la saga, pues profundiza en la depresión a la que sus protagonistas están amarrados, sin dejar de despilfarrar un humor irreverente. Bastante más bestia que la flácida entrevista con Broncano, donde quedó la impresión de que ahí nadie sabía nada de los fiestones de Megg, la jugosa bruja protagonista, de la que en ocasiones Hanselmann se disfraza. 8,5. Disponible en Amazon.
Carne de cañón (Aroha Travé)
La catalana Aroha Travé, durante las entrevistas de promoción, ha tenido el detalle de no desvelar el barrio en el que transcurre ‘Carne de cañón’. No es complicado imaginarlo, ni tampoco es tan diferente a Tasmania (Australia), el lugar donde acontece la obra que acabamos de recomendar de Hanselmann. Pero atención, porque más allá de ubicaciones y matices, no son lo mismo la Vicky Pollard de ‘Little Britain’ y la Belén Esteban de ‘Sálvame’, que la madre de El Kilian y La Yanira, los hermanos protagonistas de ‘Carne de cañón’.
Todo comienza cuando los tres hermanos -nos faltaba citar al Jose, pegado a todas horas a un casiotone-, se quedan solos en casa y, emulando batallas televisivas, saltando de un sofá, sufren un accidente, y El Kilian se desangra tras un golpe contra una mesa. Un detonante que marca el paso a situaciones desternillantes, vocabulario antológico y un homenaje con sus ilustraciones a la esencia de la revista ‘El Víbora’. Un debut en la novela gráfica, de viñetas recargadas y plagadas de detalles, que nos mantendrá en vilo hasta su segundo trabajo. 7,5. Disponible en Amazon.
Coyote Doggirl (Lisa Hanawalt)
Los fans de la serie de Netflix ‘Bojack Horseman’ están de enhorabuena. En ‘Coyote Doggirl’ encontrarán a su coautora con la primera novela gráfica publicada en nuestro país. Ni que decir tiene, y ya salta a primera vista, que se cumplen los mismos estándares que en la serie de la pequeña pantalla: personajes animales con apariencia humana, colores vitalistas y mucho humor.
Pero detrás de esa imagen, desde un género como el western tan cargado de estereotipos, se esconde un personaje que saca a relucir estándares tan sostenidos en el tiempo como el machista en los hábitos de un cowboy, o el racista hacia los indígenas. Y ahí es donde encontramos la verdadera esencia, y desde luego la gracia de Hanawalt, por ofrecer una mirada femenina y distinta del lejano oeste, desbaratando clichés tan arraigados en nuestro cerebro como nuestra cabellera. No solo por darles la vuelta, sino también por estimularnos para afrontar problemas, la soledad, el autodescubrimiento o la aceptación de la propia identidad. Todo esto bajo la endiablada, para mayor efervescencia, figura animal de un coyote feroz en el drama, descarada en las formas e independiente hasta la matriz. 8. Disponible en Amazon.
Puede no ser un héroe nacional como los hermanos Gallagher, capaces de convertir en superventas en las islas británicas hasta la última coma de su discografía, pero Brett Anderson se está revelando como algo mejor. Un escritor más que solvente que gracias a su libro anterior ‘Mañanas negras como el carbón‘ y ahora a ‘Tardes de persianas bajadas’ (de nuevo, vaya nombre…) está logrando alejar la etiqueta «Suede» del Brit Pop para acercarla a la categoría del pop británico de culto en la línea de Tracey Thorn, Dean Wareham y Bob Stanley. Si en su debut hablaba de manera descarnada de su infancia, de sus padres y de su desarrollo como persona, el nuevo es al fin el momento en el que Brett se centra en lo que más nos interesa: el éxito de Suede.
La forma es muy similar a la de «Mañanas»: Anderson se va por las ramas con descripciones pomposas y algo gratuitas en un intento por detallar su relato a niveles que ni Truman Capote, pero luego enseguida se suelta dejando para el lector melómano inteligentes y autocríticas reflexiones sobre la vida de músico. Anderson se burla del cliché de que los músicos solo hacen arte para sí mismos, se avergüenza de los excesos de drogas y alcohol en la vida de un cantante de éxito como lo fue él, y deja mil y una anécdotas sobre lo que Suede representaron en un momento muy particular para la música pop.
Por un lado, su relato es una delicia para cualquiera que tenga algún tipo de aprecio por los primeros discos de Suede: Brett detalla la génesis de las canciones, habla de cómo dejaban muchas de sus mejores composiciones como caras B (aunque se olvida de mencionar que este recopilatorio de las mismas existe), juzga cómo podría haber sido mejor el primer disco, qué canciones le merecían la pena del cuarto y cuáles no, cuáles habrían merecido más éxito y cuáles no, y por qué el quinto álbum fue un desastre casi absoluto. No es muy habitual oír hablar a los artistas con esta honestidad brutal. Pero es que, por otro, ‘Tardes de persianas bajadas’ incluye toda una reflexión sobre la industria musical y sobre la imagen que la misma construye a partir de cada artista o banda, enriquecedora para cualquier influencer a día de hoy. Brett Anderson no está nada satisfecho con la imagen de «persona distinta y fría, vanidosa» que se ha dado de él y a la que él de alguna manera ha contribuido. Pero más que una protesta, su discurso se transforma en un toma y daca respecto a las expectativas del público. ¿Acaso hubiera sido lo mimo Suede sin esa misma imagen, teniendo en cuenta que el grupo estaba directamente enfocado para los que querían artistas «diferentes»?
Ese «persona versus personaje», como así se llama un capítulo, es uno de los grandes atractivos de un libro en el que apenas se echa de menos algo más de humor (es mucho más divertido leer a Tracey Thorn) y de desmelene. No hace falta que todo el mundo tenga la lengua tan suelta como Dean Wareham, pero el ninguneo a Blur, Oasis, Manic Street Preachers, Pulp, etcétera, tiene la pinta de esconder algún tipo de trauma. Ni muerta Dolores hay media palabra para Cranberries sobre aquella gira americana conjunta en la que Suede salieron de cabeza de cartel y volvieron más bien como teloneros de los irlandeses (sí se habla de cómo aquello terminó con la marcha de Bernard Butler y de lo ridículo del nombre que tuvieron que ponerse en América, The London Suede). Por el contrario, hay algún cameo tan inesperado como el de Boy George haciendo palmas en una canción de la banda, en un libro que, como el anterior, vuelve a dejar con ganas de más. Justo cuando creías que Anderson hablaría de The Tears, de su reencuentro con Butler, del «comeback» de ‘Bloodsports‘, de su trabajo en solitario o de su defensa del complicado ‘The Blue Hour’… va el libro y se acaba. Suponemos que esto en verdad siempre fue una trilogía… 8. Disponible en Amazon.
Tras hacer historia en la Batalla de Gallos, improvisando rap en la Puerta del Sol de Madrid durante más de un día entero, en concreto 24 horas y 34 minutos, Arkano logró su pequeño hueco en la historia musical de nuestro país. Es mediático, divertido y valiente, y por supuesto tiene ya su repertorio de éxitos, que incluye colaboraciones lo mismo con Carlos Jean que con Café Quijano.
Y sin embargo, acaba de superarse. En la noche de este jueves se convertía en «trending topic» por aparecer visiblemente borracho en un Stories con una persona desnuda tumbada a sus espaldas. Una persona que era una mujer en tanga dormida a la que mordía el culo en plena conciencia social sobre el #MeToo. La red ardía acusándole de hipócrita, pues conocidas son sus palabras sobre feminismo y contra la homofobia (podéis leer su entrevista con Shangay aquí), pero todo era una estrategia de márketing para lanzar su nuevo single… que además tiene todo el sentido.
‘No me sale’ es una canción que ironiza sobre todo lo que tiene que hacer un cantante o un rapero de éxito, tipo «C. Tangana», que de hecho es mencionado en la letra. Una suma de clichés sobre una base de hip hop clásica, a la que él añade constantemente «pero no me sale» como muletilla autoafirmativa. En un vídeo que muestra mujeres haciendo twerking en plan parodia, él sale tomándose un vaso de leche con galletas porque es lo que le «sale». Entre quienes acuden para ver culos de verdad y los que acuden por la parodia, el tema ha sido número 1 directo en Youtube España con 300.000 visualizaciones a lo largo del día de hoy, y pinta a que va a ser su himno definitivo.
Todos hemos sido Arkano en algún momento de nuestra borrachera. Así que ya dejen de estar de correctitos y aplaudan a este puto amo.pic.twitter.com/xIRHN5QagD
Había un pique en Reino Unido entre Robbie Williams y Coldplay por comprobar quién se hacía con el número 1 de álbumes esta semana, pues ambos están acostumbrados a lograrlo sin esfuerzo salvo alguna excepción. Especialmente Robbie se había mostrado muy interesado por conseguirlo, pues es una superestrella multiplatino sólo en este país, mientras Coldplay habían optado por una posición más moderada, sentenciando: «quédatelo, Robbie».
La victoria ha sido para ‘Everyday Life’, el notable disco de Coldplay, con 80.974 copias. Como apunta la OCC es una primera semana «vaga» de todas formas para los de Chris Martin, pues llegaron a vender con ‘X&Y’, desde luego en otros tiempos para la industria, 464.471 copias en tan sólo 7 días y tan sólo dentro de las islas. También con «Viva la Vida» despacharon más de 300.000 unidades en una semana, perdiendo después fuelle. ‘A Head Full of Dreams’ debutó en el puesto 2 con 235.975 copias mientras ‘Ghost Stories’ lo había hecho en el nº1 con 168.048. Por tanto, ‘Everyday Life’ vive la peor primera semana para un álbum de Coldplay desde su debut ‘Parachutes’, que vendía 70.935 cuando no eran tan famosos.
Robbie, tan acostumbrado al número 1 que tiene hasta 12 discos que han alcanzado esta posición en total, ha de conformarse por ahora con el puesto 2, con 67.182 unidades, lo cual incluye 9.661 (¡casi 10.000!) en cassette. Williams se suma así a otras cassettes exitosas recientemente, como ha sido el caso de The 1975 o Kylie Minogue. Robbie, no obstante, podría ser número 1 próximamente, pues lo que ha lanzado es un álbum navideño llamado ‘The Christmas Present’ que podría revivir durante las semanas próximas o incluso en años venideros como ha sucedido a Mariah Carey o, en menor medida, de nuevo Kylie Minogue.
Leonard Cohen ha entrado en el puesto 7 con ‘Thanks for the Dance‘ mientras Beck ha tenido que conformarse con el puesto 33 con ‘Hyperspace‘.
Fiel a su costumbre de no terminar un año sin álbum nuevo en el mercado, uno de los grandes nombres del pop latino actual, Ozuna, publica hoy ‘Nibiru‘. Como veis, tras ‘Odisea’ (2017) y ‘Aura’ (2018), ahora titula con el nombre que los babilonios daban al planeta Júpiter un trabajo en el que esta vez cuenta con numerosas estrellas del rap… y no solo hispanohablantes: porque junto a los esperables Nicky Jam, Anuel AA o Dalex, también se dejan caer por su álbum nombres como Snoop Dogg, Diddy y Swae Lee, además de DJ Snake, con el que triunfó el año pasado gracias a ‘Taki Taki‘.
Y, para continuar con la parafernalia de ficción científica, el single principal del álbum, ‘Fantasía’, presenta ahora un vídeo que es toda una superproducción: dirigido por Colin Tilley (Kendrick Lamar, Justin Bieber, Britney Spears, Iggy Azalea), sitúa al puertorriqueño en un futuro distópico, una ciudad que se desmorona asediada por la desertización –por momentos parece inspirado en ‘Dune’–. Ozuna sobrevive con su «esposa» –así la denomina el argumento del clip–, que comienza a mutar hasta desaparecer, momento en el que el cantante emprende un viaje en su busca, llegando al espacio exterior. La letra, claro, habla de otro tipo de «fantasías».
Ozuna ha anunciado también hoy que en 2020 realizará un tour para presentar este disco que, aún sin fechas determinadas, tendrá numerosas paradas: Barcelona, Benidorm, Cádiz, Canarias (sic), A Coruña, Ibiza, Madrid, Santander y Tenerife están entre las ciudades previstas. ¿Cuántas de estas serán en festivales veraniegos, ahora que artistas próximos a él como Bad Bunny se han vuelto en habituales de ese tipo de escenarios?
Mad Cool lleva varias semanas desgranando de forma prácticamente diaria las confirmaciones de su edición 2020, que tendrá lugar en el recinto de Ifema-Valdebebas entre los días 8 y 11 de julio. Así, a principios de semana se anunciaban a The Killers y Kings Of Leon como nuevos cabezas de cartel junto a las ya anunciadas Taylor Swift y Billie Eilish. Una lista a la que se unían, horas después, los seminales Faith No More, dentro de la gira que marca su reunión cinco años después del álbum ‘Invictus’.
Pero es que hoy, viernes 29 de noviembre, se lanza una andanada enorme de nombres, entre los que destacan sobre todo Angel Olsen, Charli XCX –cuya gira de ‘Charli’ pasaba días atrás por nuestro país– y Floating Points, pero que también incluye a Rex Orange County, Monterrosa, Phoebe Bridgers, Viva Belgrado, Nina Kraviz, Tom Misch, Seasick Steve o The Regrettes, junto a nombres más desconocidos pero interesantes como beabadoobee, Arlo Parks, Cherry Glazerr… hasta sumar 31 bandas y artistas en total.
Y, casi tan importante como esto, se anuncia también la esperadísima distribución por días de su cartel. Así, descubrimos que Taylor Swift actuará el miércoles compartiendo protagonismo con Twenty One Pilots; Billie Eilish y The Killers serán los atractivos principales del jueves; Kings Of Leon y Faith No More encabezan los conciertos del sábado… y quedan por anunciar los dos cabezas de cartel del viernes. Los abonos y entradas de día de Mad Cool 2020 se ponen a la venta este domingo, 1 de diciembre.
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“¿Yo? Pues… eh… soy… normal. Una persona normal”. La reacción de la protagonista de ‘La hija de un ladrón’ cuando le preguntan cómo se definiría, que es un poco la reacción que teníamos nosotros de pequeños cuando nos preguntaban por nuestras aficiones en un examen de inglés, esconde muchísimo más que lo que podríamos suponer ante una palabra tan genérica. Pero no es algo que vayamos a tener claro al poco de empezar la película, y puede que ni siquiera cuando ésta termina. Porque ‘La hija de un ladrón’ pide al espectador un compromiso y una reflexión bastante mayor de lo que esperamos de un debut, en este caso el de la catalana Belén Funes, surgida de la ESCAC. Pero lo recompensa con creces. Prepara un helado de chocolate para después, eso sí.
‘La hija de un ladrón’ nace del cortometraje ‘Sara a la fuga’ que Funes realizó hace unos años. Ahora, nos encontramos de nuevo con Sara, pero en un contexto distinto. La joven tiene 22 años y prácticamente los mismos trabajos temporales encadenados, además de un bebé. El pequeño es fruto de la relación ya extinta con Dani, un chico que, aunque cumple con su labor como padre, ya no ama a Sara, algo que a ella le cuesta aceptar. A Sara le cuesta aceptar muchas cosas, como a nosotros, pero de eso hablaremos luego. En medio de todo esto, reaparece en su vida su ausente padre, que acaba de salir de prisión y quiere implicarse con ella y con su hermano pequeño. O no. A ratos. Como siempre. Y si la pregunta que os estáis haciendo es si el padre ha estado en prisión por robar: no. O sí, no nos importa. Aquí, el “ladrón” simboliza las mentiras y, en todo caso, lo que el padre ha robado de Sara, como explica la propia Funes: “le quita la vida, le deja sin adolescencia y sin juventud, y ella ha tenido que crecer a marchas forzadas. Muchas veces de padres irresponsables salen hijos extremadamente responsables”.
Muchas críticas describen ‘La hija de un ladrón’ como “una historia de superación”, pero NO es una historia de superación; en todo caso, es la historia de alguien que se ve superada. Sara se ve superada por las circunstancias, y se ve superada porque toda su vida en sí sean las circunstancias. El “nadie va a quitarme esta pena” que canta Albany en una de las escenas iniciales es premonitorio del resto de lo que veremos, y el toque dardenniano de la película (Funes los cita entre sus referentes, junto a Andrea Arnold o Carlos Saura) ayuda a sentirnos allí y a sentir el desasosiego de Sara. Domina el naturalismo, y no hay secuencias dramáticas sino drama en todas las secuencias. Esto no es un juego de palabras: la mirada de Funes intenta ser lo más neutra posible, casi rayando el documental, para mostrarnos a esa “persona normal” que Sara dice ser (y esa “familia normal” que anhela tener). Porque hay muchas Saras: “en este mundo hiperconectado, hay muchísima gente que está sola”, decía la directora en la rueda de prensa del Festival de San Sebastián, donde pude ver la película. Y Sara lo está.
Como decimos, no es que la película caiga en subrayados innecesarios, es que es al contrario: a veces hasta resulta desesperante la “poca” información y la “poca” dirección del camino. Pero, una vez más, es así como se siente Sara: no hay información, no hay nadie que le enseñe el camino, no hay nadie que le indique los pasos a seguir (y, cuando se lo indican, resulta que no se cumplen), no hay nadie que vaya a quitarle esa pena. Sara está sola. Y, como es lógico, eso es algo que le cuesta aceptar… y más aún expresar. Por eso es tan difícil el desafío que se le presenta a Greta Fernández en este papel, el ejercicio de contención tan grande que supone. Y por eso es tan increíble ver el resultado, ver cómo consigue bordar uno de los papeles más difíciles del año. Tras ganar Greta la Concha de Plata en San Sebastián a Mejor Actriz, han decidido presentarla a Mejor Actriz Principal para los Goya, en lugar de a Revelación, con lo que la competencia es dura (señalo especialmente a Belén Cuesta). Pero a mí mismo me costaría decidirme entre las dos, porque lo de Greta aquí es sensacional.
Es también de alabar la complicada labor de Eduard Fernández (padre en la ficción de Sara y en la vida real de Greta), del siempre eficaz Àlex Monner y del pequeño Tomás Martín, además de, por supuesto, el trabajo colaborativo en el guión de Funes junto a Marçel Cebrián. ‘La hija del ladrón’ es una película en la que los diálogos suelen estar rodeados de una voluntaria frialdad, pero cuando tienen una carga emocional, ésta es increíble (ese “tienes que irte, porque cuando estás cerca siento que voy a morirme, y yo no puedo morirme ahora” y cierta frase que no revelaremos son auténticas bombas). Y en general dicen mucho más de lo que parecen, como el “uno no puede ser quien no es”, tan similar al “no lo puedo olvidar, lo llevo en la cara”, referidas al tema paternofilial pero también al aspecto socioeconómico. En ese sentido, me recuerda a la metáfora con el “olor” de ‘Parásitos’. Porque Funes no olvida de quién está hablando en su ópera prima: de Sara, pero a la vez de todas las Saras. ‘La hija de un ladrón’ está ambientada en la Barcelona actual y aparentemente no contiene nada de política… Aparentemente.
Porque nos hemos acostumbrado a que “Cataluña” + “política” signifiquen “banderas” (y no solo en Cataluña), pero la propia directora comentaba que “en los barrios más periféricos, donde hay más dificultades, las banderas desaparecen bastante. La gente está en otra. Y eso es también una forma de hablar de política”. Hay política cuando se muestra toda la precariedad que rodea a la protagonista, cuando se muestra que no es el sistema lo que da oportunidades a Sara, sino los destellos de empatía y solidaridad que se dan en otras personas. Estas personas no son necesariamente poderosas, pero sí tienen una relación de poder respecto a ella, aunque sea mínima, y “aprovechan” esa relación no para algo negativo, sino todo lo contrario: desde el propio jefe a figuras en las que nos fijamos menos como la encargada de cocina, la compañera de piso, el matrimonio del bar, la administrativa al inicio de la película… hasta el mismo Dani. También hay política en la relación paternofilial, en las responsabilidades que -injustamente- carga Sara, y en su soledad, esa que se muestra en un final que sí se aleja del documental. Hay mucha política en la soledad. Y en cómo se intenta tirar para adelante. Reconectando con el mencionado tema de Albany: si no estamos muertos, es gracias a su coño. 8,5.
Stormzy, que acaba de anunciar una macrogira mundial de la que ha excluido España, es noticia tras contar la anécdota detrás de la creación de ‘Take Me Back to London’. Su dúo con Ed Sheeran para el disco colaborativo de este era número 1 en Reino Unido este verano y es uno de los grandes éxitos de un álbum que no ha logrado repetir el alcance de «Divide» pero que ni muchísimo menos ha funcionado nada mal, ya por encima de los 2,4 millones de copias vendidas a nivel mundial.
Lo sorprendente es que Jay-Z tenía que aparecer en esta canción, y de hecho estuvo en las sesiones de composición, pero Stormzy, a pesar de ser un gran seguidor del autor de ‘The Blueprint’ se opuso. «Antes de la sesión, me encantaba ‘Take Me Back to London’ porque pensé que íbamos a ser solo Ed y yo, cuando Ed dijo: «Jay va a participar». Me flipó. Jay-Z es mi héroe y mi inspiración número 1. Fuimos al estudio para escribir esta canción, y de repente para la música y dice: «habladme de Londres, necesito una inspiración»». Se habló de «la cultura negra, de la comunidad, la música, el viaje» de cada uno… pero cuando le preguntaron a Stormzy, comenzó lo que define como un discurso de «diarrea verbal», que terminó sacando a Jay-Z de la canción.
«Dije: «me encanta esta canción, pero que tú estés en ella lo cambia todo. ‘Take Me Back To London’ con Ed y yo es una cosa, pero con Jay-Z es otra. Esto es Jay-Z y Stormzy, con lo que él representa para la cultura, y lo que yo represento para la cultura». ¿Esto era la canción? Yo creo que no». El rapero americano admitió estar muy sorprendido de su reacción y Stormzy es consciente de que puede que no tenga otra oportunidad de trabajar con él. Para colmo, existe un remix del tema que cuenta con Jaykae, de Birmingham, y Aitch, que es de Manchester, pero no con Jay-Z.
Stormzy es natural de Londres, mientras Ed Sheeran es de Halifax, una ciudad de 90.000 habitantes a 270 kilómetros. ‘Take Me Back to London’ habla de la sensación de volver a casa tras salir de gira, pasando por otros temas como la escena «grime» o los «ghostwriters». Se trata de la segunda colaboración de ambos artistas tras el remix de ‘Shape of You’.
Virtualmente, para la industria discográfica hemos entrado en diciembre, el mes en el que menos álbumes «normales» –es decir, que no sean de villancicos o reediciones monetarias– se publican en todo el año junto con el periodo que va de la segunda mitad de julio a la primera de agosto. Pero eso no significa que nuestra playlist de novedades Ready for the Weekend venga de vacío, ni mucho menos.
En nuestro país, por ejemplo, se lanza hoy el esperado nuevo disco de Sen Senra, ‘Sensaciones‘, con el que está destinado a trascender el ámbito underground que llevaba ocupando unos años. También se publican el esperado regreso de Jack Peñate, el álbum (miniálbum, más bien) debut de Sabela de OT 2018, otro disco de Ozuna con colaboraciones internacionales de campanillas, los segundos largos de Camellos, Silent James, Reykjavik606 y el polifacético Choclock, además de EPs de la interesantísima artista británica Arlo Parks, el dúo Leon Impala (los actores Diana Palazón y Chema León, onda Slowdive) y un split de Tigres Leones y Petróleo, proyecto comandado por el cómico Ignatius Farray. Además, recuperamos los discos publicados el pasado viernes por Texxcoco y Star Trip. Y Melendi.
Además, tras los singles presentados en los últimos días por The Weeknd –primero ‘Heartless’, y hoy ya oficialmente ‘Blinding Lights’–, hoy nos topamos con canciones de Grimes, Soleá Morente (ft. Cariño), Miss Caffeina & Varry Brava (como parte de su proyecto conjunto Dancetería), la ex-Fifth Harmony Ally Brooke, la colombiana Lao Ra ft C. Tangana, La Habitación Roja, Bea Pelea, Floridablanca, Nicolas Godin (de Air, ft Cola Boyy), Cornershop, Polock ft Izal, Bombay Bicycle Club, Algora, Example, Louis Tomlinson, Bravo Fisher! ft La Bien Querida, Skream, Baiuca ft Nita (Fuel Fandango), Madee, Brisa Fenoy, Chico Blanco, Saint Saviour ft Badly Drawn Boy, Miranda!, Kaydy Cain, Verkeren, Ximena Sariñana, La La Love You ft Axolotes Mexicanos, Pedrina, Norah Jones y un largo etcétera.
También queremos acentuar los debuts de proyectos nacionales como Masoniería (miembro de Papa Topo que se lanza en solitario con el apoyo de Hidrogenesse en la producción), el nuevo fichaje de Elefant Records con aires pop punk Fred Fredburguer, Capricornio Uno (grupo de Jordi Sapena, de La Habitación Roja, y Ángela Pascual, hija de Joaquín Pascual de Surfin’ Bichos), la imperdible Andrea Buenavista y (mon), nuevo proyecto de Ramón Vives de Clementines.
Otras novedades que comenzamos a disfrutar desde hoy son el álbum navideño en directo de Kacey Musgraves y amigos –entre los que se incluyen Lana Del Rey, Troye Sivan, Camila Cabello o Zooey Deschanel– y una extensísima reedición de ‘1999’ de Prince, con 23 inéditos. También un disco con remixes e inéditos de Kase.O, el álbum con el que Aviador Dro conmemoran 40 años de carrera (con invitados como Xoel López, Olaya Axolotes, Guille Mostaza…), un remix de ‘Out of Control’ de The Chemical Brothers a cargo de The Avalanches, una versión de ‘Are U Gonna Tell Her?’ de Tove Lo perfecta para perriar, dos regrabaciones en un fantásticamente coloquial castellano de temas del último trabajo de !!!. Además, completamos con un tema exclusivo de The Divine Comedy para la BSO de la serie de Prime Video ‘Modern Love’, otro que Regina Spektor hace para la BSO de la película ‘Bombshell’, otro cantado por Janelle Monáe en la nueva versión de ‘La dama y el vagabundo’ y la adaptación de Leiva para el disco homenaje a Sabina.
Hot Chip volvían anoche a La Riviera, escenario en el que muchos les conocimos como teloneros de LCD Soundsystem, pero esta vez como cabeza de cartel, presentando el notable ‘A Bath Full of Ecstasy’ que han editado este año. Como si en un festival estuviéramos, quedaron en el tintero canciones tan bonitas de este álbum como ‘Why Does My Heart’ o la fundamental ‘No God’, porque lo que tocaba anoche era dar una macrofiesta de canciones bailables que convirtieran la sala en una especie de pista de 5 de la mañana. Foto: Ronald Dick.
El grupo británico se presenta en formato septeto, y el sonido en la inicial ‘Huarache Lights’ no fue el óptimo, sólo porque la banda pasa de esas bases pregrabadas de las que podría abusar para calcar el sonido de estudio, para decantarse por otra cosa. Un «live» de los de verdad con dos sets de batería, varios teclados y personajes como Owen Clarke que, ¿en pijama?, lo mismo te tocan los sintetizadores que la guitarra… o se dedican sin más a hacer coreografías ideadas para divertir al público. Cosa que consigue con creces robándole el foco a Joe Goddard o al mismísimo Alexis Taylor. Algunas canciones tardan en reconocerse porque Hot Chip son de esa escuela de artistas (Madonna, Fangoria, Hidrogenesse) que prefieren reinventar viejos clásicos para el directo antes que quemarlos. Sin embargo, las nuevas versiones de ‘One Life Stand’, ‘Night & Day’ o ‘And I Was a Boy From School’ son más o menos igual de disfrutables: ninguna se pierde por el camino.
Son muchas las canciones que se echan de menos ya en un setlist que ha de integrar lo mejor de hasta 7 discos: faltan ‘Shake a Fist’, la explosiva ‘Hold On’ o ‘Motion Sickness’, una de las mejores canciones de apertura de los últimos tiempos, pero no se puede decir que nada sobre. Son especialmente celebradas ‘Over and Over’, un tema de directo que no es el preferido del grupo pero al que simplemente no pueden ni deben renunciar; ‘Ready for the Floor’ antes de los bises y al final del todo ‘I Feel Better’, perfectamente conscientes de que es su mejor canción. Entre las sorpresas, la recuperación de la balada ‘Look at Where We Are’, la contundente versión de ‘Sabotage’ de Beastie Boys, que más que en un grupo de hip hop de repente les convierte en un grupo de rock que lo podría petar, o la invitación al escenario a Georgia, que estaba promocionando su nuevo disco en Madrid realizando entrevistas durante el día, para cantar ‘Hungry Child’. Fue su manera de amenizar un set de 95 minutos, un complemento para un set que ya era lo suficientemente firme de por sí. 8.
Hot Chip actúan esta noche en Barcelona. Las entradas están agotadas.
The Weeknd ha estrenado esta semana un tema llamado ‘Heartless’, pero faltaba por conocer otra de las canciones que había avanzado a través de un anuncio de una marca de coches en la televisión. Se trata de ‘Blinding Lights’ que, como se presumía, se sumerge en la década de los 80 incluso más que su colaboración con Daft Punk ‘Starboy’.
Aunque Abel Tesfaye parezca ahora Lenny Kravitz en la portada del sencillo, son la primera Madonna, los años de Soft Cell y The Pointer Sisters, John Hughes y «one hit wonders» tipo E. G. Daily y Sinitta quienes vienen a la mente escuchando esta canción. Tanto que ya hay quien dice que «esto suena a ‘Stranger Things'». Max Martin está detrás de la producción de este tema que encierra todo el potencial para pegar si los programadores de playlists y radios no se han ido ya de vacaciones hasta 2020.
A la espera de ver qué sucede con la canción, se desconoce si ‘Blinding Lights’ será incluida en un próximo álbum de The Weeknd o quedará en publirreportaje. El artista no mueve ficha desde el EP de 6 canciones ‘My Dear Melancholy‘. Su último disco largo, ‘Starboy‘, data ya de 2016.
Sen Senra nos conquistó en la primavera de 2018 con el maravilloso estribillo de ‘Nos dará alas‘, una balada de ecos post-punk que, sonando como a cámara lenta, dejaba una lección vital de las que se graban a fuego: «por muy larga que se haga la espera, no pierdas el tiempo con cualquiera, cuando no hay luz se pueden ver estrellas, y a quien te quiera de verdad, quiérelo más”. No era la primera canción del nuevo Christian Senra que cantaba en español y ya no hacía garage, pero sin duda era la más memorable.
Ha tenido que pasar más de un año desde el lanzamiento de aquella canción para que llegue a la calle ‘Sensaciones’, pero el debut de Sen Senra en Sonido Muchacho (su tercer largo en total), el primero desde que en 2017 editara ‘The Art of Self-Pressure‘, ya es una realidad. En este caso, el «Carminha» que lo produce no es Carlangas sino Anxo y el sonido del disco, cantado íntegramente en español, está bastante alejado de aquella etiqueta de «Mac DeMarco gallego» que, hace unos años, tenía a Christian «hasta las pelotas» con razón.
Los primeros singles en español de Sen Senra traían a la mente -salvando las distancias- al Frank Ocean de ‘blonde’, pero el mayor componente común entre este y ‘Sensaciones’ es que han conseguido desarrollar un sonido más o menos personal sin tener en cuenta las modas. En el caso de Sen Senra, su visión es mucho menos experimental y aglutina melodías y ritmos propios del neo-soul con las guitarras eléctricas del pasado para crear canciones que, dentro de una fórmula clásica, como es el caso de los estupendos singles ‘No me sueltes más’ y ‘COMO el FUEGO’, se mueven entre la seducción y la melancolía, en un tira y afloja que también se refleja en las letras, que expresan deseo (‘RRIINNGG’) tanto como inseguridad (la preciosa ‘Ya no te hago falta’), a veces incluso con una pequeña dosis de paternalismo (“no hace falta que me tengas miedo, no quiero más de lo que merezco”) o filosofía superficial (el interludio ‘Nadie puede quitártelo’).
Las letras pueden ser un punto fuerte para Sen Senra (‘Ya no te hago falta’) y también su talón de Aquiles, sobre todo cuando estas no parecen tener demasiado sentido. Sin llegar a los límites del absurdo de unos Vetusta Morla o unos Izal, a menudo no terminas de entender qué quiere decir Christian cuando canta cosas como “rezo por tu aliento y que no sientas miedo cuando gire lento” o “corta el miedo a la mitad, maquillamos toda la maldad y a tu fiesta le prendemos fuego”. Te puedes hacer una idea, pero da la, ejem, «sensación» de que ciertas ideas plasmadas en el disco podrían haberse expresado un poco mejor.
Sin embargo, musicalmente Sen Senra sí parece tener las cosas muy claras incluso cuando se atreve con el dancehall en ‘Lo que merezco’, que recuerda a El Guincho de ‘Pop negro’; o a hacer una canción tan enturbiada como ‘La cura’. Son clave en el largo baladas a la guitarra eléctrica, muy blues, como la mencionada ‘Ya no te hago falta’, una preciosidad mejorada gracias a la pista inmediatamente anterior, ‘86400’, que parece su interludio; o la taciturna ‘Un puñado de sensaciones’; pero son las memorables incursiones en el neo-soul de ‘No me sueltes más’, ‘COMO el FUEGO’ y sobre todo ‘RRIINNGG’, que empieza muy Western, se vuelve funk y termina desarrollando una tensión muy adictiva que se libera de manera genial al final, donde ‘Sensaciones’ parece encontrar su razón de ser. Dentro de las exploraciones de este sonido, ‘Me pillas mal’ puede sorprender por sus ecos «jam session» donde ‘Tal vez no sea suerte’ parecer redundante, pero teniendo en cuenta que las baladas más desnudas del disco ofrecen algunos de sus momentos más emotivos, está claro que Sen Senra no ha querido encasillarse. Y ‘Sensaciones’ es muestra de que es un artista libre e inquieto, con mucho más que decir de lo que auguraban sus primeros trabajos.
Sonorama se une a Bilbao BBK Live y Primavera Sound y confirma los primeros nombres de su edición de 2020, un total de tres para los que además detalla razones específicas de su inclusión en el cartel. El principal es Def Con Dos, que este año ha sido noticia después que el Ayuntamiento de Madrid cancelara un concierto que el grupo iba a ofrecer en la ciudad por «enaltecimiento del terrorismo». Sonorama explica que la confirmación de Def Con Dos en su programación se debe a que, «en nuestro festival, creemos en la libertad de expresión y no vamos a renunciar a ella». El grupo de rap-punk prepara un disco que verá la luz en 2020 y del que recientemente liberaba la polémica ‘Stop puritanismo’.
En segundo lugar, Sonorama ha confirmado a Manel «porque en Sonorama, abogamos por un mundo con música sin fronteras»… ¿un dardo al independentismo? De hecho los catalanes, que acaban de ser denunciados por un gag en crítica a la policía en el que han sido parodiados, pero en el que no han participado activamente, han sido por cuarta vez número 1 de ventas en España con su último disco, ‘Per la bona gent‘.
La tercera confirmación desvelada por Sonorama es el grupo de Valladolid Celtas Cortos. Y la razón compartida por la organización es que «también hay música y esperanza en la España vaciada». Tras estos tres avances, Sonorama ha confirmado otras decenas de nombres, entre los que destacan La Casa Azul, Leiva, Loquillo, Amaral, León Benavente, The Lightning Seeds, Vega, Viva Suecia, Coque Malla, Javiera Mena, Delaporte, Airbag, Derby Motoreta’s Burrito Kachumba, El Drogas, Monarchy y Sidonie, entre otros. El festival se celebra en Aranda del Duero del 12 al 16 de agosto.