Lana del Rey es noticia porque, en redes sociales, ha mandado a la mierda a una fan que ha escrito públicamente que «SABE que ha votado por Trump». La respuesta de Lana ha sido escueta: «go. fuck. yourself». La fan ha respondido que tiene a la autora del legendario ‘Born to Die’ tatuada en su brazo, y la artista le ha pedido que lea lo que ha escrito. Los tuits han sido borrados, pero permanecen en forma de pantallazos, como podéis ver bajo estas líneas.
El origen del conflicto apunta a ser la visión del feminismo de Lana, más bien conservadora, y sobre la que se han escrito ríos de tinta tras aquella carta en la que afirmaba: «no soy una no-feminista, sino que tiene que haber un espacio en el feminismo para mujeres que son y actúan como yo». La cantante también ha sido acusada de glamurizar el abuso en sus discos. Lana afirmaba: «ahora que Doja Cat, Ariana (Grande), Camila (Cabello), Cardi B, Kehlani, Beyoncé y Nicki Minaj han tenido números 1 con canciones sobre ser sexy, no llevar ropa, follar, engañar, puedo cantar sobre sentirme bella por estar enamorada incluso aunque la relación no sea perfecta, o bailar por dinero –o lo que sea– sin ser crucificada o que se entienda como que estoy glamurizando el abuso».
Por otro lado, Lana Del Rey pospone definitivamente el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio, ‘Chemtrails Over the Country Club’. El largo iba a salir en septiembre, pero en palabras de la artista, finalmente pasa al año que viene debido a un retraso de «entre 16 y 17 semanas» en la producción de los vinilos. «Chemtrails» saldría ahora a partir del próximo de mes de marzo. Eso sí, la cantante indica que «está terminado» y que es «folky, hermoso y muy diferente a ‘Norman Fuckin’ Rockwell!‘.
¿Cómo ha decidido compensar Lana el retraso de su nuevo disco, del que ya se conocía el primer single ‘Let Me Love You Like a Woman’? En su línea, la autora de ‘Video Games’ ha anunciado la llegada de OTRO disco, en este caso, de versiones de «estándares y clásicos» de la canción tradicional americana. Este disco, el primero compuesto íntegramente de versiones en la carrera de Lana a pesar de que la artista ha llegado a cantar e incluso grabar multitud de ellos, contaría con la participación de la cantautora Nikki Lane y saldría «en Navidad». Lana no ha indicado si la fecha de publicación del álbum es el 25 de diciembre, antes o después.
De momento, Lizzy Grant ha querido compartir una nueva versión en Instagram que, en principio, no formaría parte de este nuevo álbum de covers, ya que está destinada a aparecer en un nuevo documental sobre el Liverpool FC. Se trata de un cover de ‘You’ll Never Walk Alone’, el tema del musical ‘Carousel’ popularizado en 1963 por Gerry & The Pacemakers que, desde hace años, sirve de himno del mencionado club de fútbol.
Lana Del Rey responds to tweet accusing her of voting for Donald Trump:
🚨 Due to “Chemtrails Over the Country Club” being postponed to March 2021, Lana Del Rey will be releasing a digital album full of covers on Christmas, December 25th, 2020. pic.twitter.com/EuI6nwIHAb
Bruce Springsteen ha sido muy holgadamente número 1 en Reino Unido, aunque dicho puesto se le ha escapado en su propio país, Estados Unidos, donde ha tenido que conformarse con el top 2 tras la subida esta semana de Luke Combs. Y en España, lista que repasamos hoy, ha pasado un poco lo mismo. Vanesa Martín, una superventas en nuestro país que ya ha sido número 1 anteriormente, en concreto con ‘Crónica de un baile’ (2014), ‘Munay’ (2016), ‘Todas las mujeres que habitan en mí’ (2018) y un disco en directo, es número 1 ahora con ‘Siete veces sí’ dejando ‘Letter to You’ de Bruce Springsteen en el top 2.
La otra noticia que deja el top 10 en España es la subida de ‘Fine Line’ de Harry Styles tras el estreno del vídeo de ‘Golden’, hasta el puesto 6. También vuelve al top 10 Dua Lipa con ‘Future Nostalgia’, en este caso sin certificado de disco de oro, a diferencia de Harry.
Otras entradas interesantes en España son las de Gorillaz con ‘Song Machine, Season 1’ en el puesto 24 (top 2 en UK y top 12 en USA), y justo por debajo el recopilatorio de Nacho Vegas ‘Oro, salitre y carbón’ en el número 25, algo bajo para los estándares del asturiano, pero en este caso hay que recalcar que se trata de un disco de rarezas, directos e inéditos de la última década.
La lista de entradas de la semana se completa con Darell en el puesto 50 con ‘LVV The Real Rondon’, el MTV Unplugged de Pearl Jam en el puesto 68, Nothing But Thieves en el número 80 con ‘Moral Panic’ y Melody Gardot con ‘Sunset in the Blue’ en el puesto 92.
Mientras preparaba la crítica de ‘Letter to You’, leí en Facebook un texto de David Saavedra en que reflexionaba sobre las ditirámbicas reacciones iniciales que este disco había suscitado entre la prensa generalista, cómo las ganas de volver a tener un disco que poner a la altura de los clásicos del Boss nos había condicionado a la hora de valorar el álbum. Difícil escapar a esa dinámica. En ‘Letter to You’ pesa el aura que se le ha otorgado de retorno del Springsteen más genuino, a la E Street Band, a sus esencias; hay toneladas de épica apoyando esto: disco grabado en directo, al natural y en cinco días con toda la banda, canciones recuperadas de su primera época, la coartada sentimental (la muerte del antiguo miembro de la E Street Band George Theiss fue una de las inspiraciones del álbum). ¿Cómo no comprar el relato?
Precisamente, fueron todos estos reclamos los que me empujaron a escuchar este disco nada más salir. Pero la excitación no era exclusiva de los medios: el día de su lanzamiento fui a Discos Revolver y estaba sonando ‘Letter to You’. Un cliente preguntó al encargado qué tal estaba el disco. “Es el mejor en muchos años”, contestó arrobado el encargado. Así que esta era la disyuntiva que se me presentaba. ¿Es realmente ‘Letter to You’ tan bueno? ¿Lo parece simplemente por el deseo de que así sea? ¿O es decepcionante? Un poco lo primero, pero también lo segundo aunque, más que por exceso de anhelo por parte de los oyentes, es porque Springsteen es perro viejo y ha construido el disco de tal manera que parezca aún mejor de lo que es.
La decepción sobrevoló, por eso, en mi primera escucha. Mi sensación inicial fue la de que, efectivamente, tampoco-había-para-tanto, que abusaba del efecto E Street Band: canciones en apariencia poderosas, pero porque están construidas sobre su base clásica, es decir, las guitarras de Nils Lofgren y Stevie Van Zandt, la batería y el piano como armazón infalible. Pero a medida que se han ido sucediendo las escuchas, me he encontrado con unas canciones fornidas, propias del Springsteen más clásico. Aunque es el más crepuscular el que nos abre la puerta. ‘One Minute You’re Here’ es un compendio de las canciones más sentidas y concentradas de Springsteen. Bruce canta bajito, quedo: “One minute you’re here, next minute you’re gone”, y unos “Baby, baby, baby / I’m so alone” que sí, que serán un recurso muy manido, pero Bruce los canta como sólo él sabe hacerlo y funden hasta el corazón más gélido. Es una muy hermosa introducción, aunque engañosa. Este no es un disco introspectivo y la homónima ‘Letter to You’ ya pone las ídems sobre la mesa. Bruce recupera su timbre poderoso-pero-sentido y desata toda la maquinaria de la E Street Band en un canción quizás un poco tópica, pero efectiva. Como tópicas y efectivas son ‘Burnin’ Train’ o ‘Janey Needs a Shoter’ (una de las repescas). Que no se me malinterprete. Son temas agradables, se escuchan con placer. Pero si buscas ese “algo más”…
Pues bien, afortunadamente, también lo hay. Porque tras una primera parte que abusa del “springsterismo”, a partir de ‘Last Man Standing’ remonta. Sí, todo el aparataje E Street Band está ahí; pero también están las canciones, canciones que se defienden solas. La rotundidad de ‘Last Man Standing’ suena genuina, es excitante sentir cómo la maquinaria se acelera, cómo el saxo de Jake Clemons guarda escrupuloso y emocionado homenaje a su tío Clarence… Suena tremendamente familiar, pero tiene su entidad, su propio carisma; una jugada que logra repetir en ‘The Power of Praying’. Pero si hay un tema que destaca en todo el disco, el que me hizo darme cuenta, desde la primera vez que lo escuché, de que realmente esto no iba a ser un simple remedo de los viejos-buenos tiempos, es ‘House of a Thousand Guitars’. Para mí, el momento más destacado de Springsteen en los últimos… ¿15 años? Todo, todo lo bueno de Springsteen está aquí: melodía instantánea, de esas que se quedan para fijarse, el rock anhelante, la ejecución instrumental impecable y ardiente, la voz de Bruce emocionando, el idealismo (la música contra ese “payaso criminal que ha usurpado el trono”), sus pausas acompañadas con apenas el piano y el órgano… hasta que el engranaje regresa en todo su esplendor a un final en que coros, la-la-las, saxofón, instrumentos se precipitan en cascada y Springsteen la finaliza, solo.
Es tal el poder de ‘House of a Thousand Guitars’ que remolca todo lo que resta de disco. ¿No parecen ‘Rainmaker’, o ‘If I Was the Priest’ (otra de las repescas) más contundentes y refulgentes? ¿No dan ganas de abrazarse con el despliegue de romanticismo de ‘I’ll See You in My Dreams’, con la que cierra? ‘Letter to You’ está repleto de lugares comunes, no sorprende pero… quizás también eso es lo que necesitaba: algo clásico, reconfortante; comprobar que el Springsteen de 71 años sigue siendo un tipo que mantiene el coraje y la fuerza.
Y una última pregunta; ¿qué calificación le otorgamos? Si convenimos que el canon Springsteen lo establecen especialmente ‘Born to Run’ y ‘The River’; si ambos son discos de 10, entonces, este ‘Letter to You’ sería un 6,8. Pero sólo por lo que me ha hecho disfrutar ahora, por el don de la oportunidad con el que ha aparecido este otoño del 2020, subo emocionalmente la nota a 8.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘One Minute You’re Here’, ‘Last Man Standing’, ‘The Power of Praying’, ‘House of Thousand Guitars’, ‘Rainmaker’ Te gustará si te gusta: Obviamente, el Springsteen clásico Escúchalo: Youtube.
‘La nota’ de Manuel Turizo, Rauw Alejandro y Myke Towers es el nuevo número 1 de la lista de singles española, pues sube dos posiciones para desbancar a C. Tangana y su ‘Demasiadas mujeres’, que baja al 2. ‘La nota’ llevaba días inamovible del top 1 de Spotify España, pero la semana que viene cederá su posición a ‘Dákiti‘ de Bad Bunny y Jhay Cortez. El mismo Rauw Alejandro aparece junto a Anuel AA en la entrada más importante de la semana, ‘Reloj’.
Ariana Grande firma la siguiente entrada en la lista de singles con ‘positions‘, que queda lejos de los números 1 alcanzados por la canción en Estados Unidos y Reino Unido para entrar en el número 23. El dato iguala por poco el obtenido por ‘thank u, next’ en nuestro país hace justo un año, un número 24, pero no el de ‘7 rings’, que llegó a ser número 5. ‘no tears left to cry’ alcanzó el número 9.
Más adelante, Karol G entra en el número 34 con ‘BICHOTA’ mientras ‘Ay, Dios Mío!’ resiste en el número 30 de la lista de singles oficial y en el 41 de Spotify España, confirmándose como hit a la larga aunque muy por debajo de ‘Tusa’. En el número 36 entran Alizzz y Amaia con su bailable single conjunto ‘El encuentro‘, en el 47 entra Paris Boy con ‘Problemas’ y en el 54 entran Farruko, Sech, Myke Towers, Jay Wheeler y Tempo con el remix de ‘La Tóxica’.
Finalmente, Jeeiph debuta en el 68 con ‘Bonita’, Sebastián Yatra y Guaynaa aparecen en el 70 con ‘Chica ideal’ y Young Martino, Lunay, Myke Towers, Jhay Cortez y Arcangel lo hacen en el 97 con el «remix» de una canción llamada ‘Only Fans’ que vuelve a durar 7 minutazos, a la moda actual.
El «Disco de la Semana» en nuestro site es ‘acts of rebellion‘ de Ela Minus, el debut de esta prometedora compositora y productora de electrónica colombiana que empezó sus pinitos en la música en el grupo de hardcore Ratón Pérez para después sumergirse en los ambientes del tecno y el deep house, entre otros estilos. Hablamos con Gabriela Jimeno sobre qué considera ella «actos de rebelión» a día de hoy.
¿Qué significado tiene para ti el título de tu disco?
Después de hacer el disco me di cuenta de que es extremadamente activo, de que funciona como invitación a actuar tanto en lo personal como en lo general. Cuando lo terminé de hacer me di cuenta de que bastantes cosas que definen mi trabajo, como no haber usado «compus» nunca para producir música, son actos de rebelión inconscientes míos frente a muchas cosas de las que no quiero formar parte. Con el disco quiero extenderle la mano a la gente y mostrarle que hay diferentes maneras de hacer las cosas. Rebelarse y cuestionar todo es el primer paso para caminar un camino distinto. No tenemos que dejarnos guiar por nadie más que nosotros mismos.
Tú construyes tu propio hardware para producir. Entiendo que consideras esto un acto de rebelión…
100% pero no es buscado. El acto de rebelión no es la razón por la que toco máquinas creadas por mí misma. Instintivamente, mi personalidad me pide ir en contra de lo que hace la mayoría de la gente y creo que eso es lo que estoy haciendo.
Hace poco Róisín Murphy nos explicaba que su disco es bailable, pero que no está hecho para la discoteca, sino para ser escuchado como álbum. ¿Ves tu música grabada de la misma manera? Entiendo que tus directos son distintos, has dicho que son más punk.
Una de mis mayores intenciones como artista es que no exista diferencia entre la música tocada en vivo y la grabación. Evidentemente hay un millón de diferencias y cuando toco en vivo improviso, pero en las canciones mi intención siempre ha sido acercarme lo máximo posible al directo, sobre todo porque siento que la emoción y la presencia del directo es incomparable. Una de mis mayores obsesiones al producir es buscar esa misma sensación en el estudio para que la gente que me vea en concierto se sienta viva y presente. A pesar de esto, y en cuanto a lo que comentas de Róisín Murphy, yo tenía claro que quería hacer un álbum que poder tocar en vivo en un club, pero que a su vez contara una historia, que la secuencia tuviera sentido y que diera ganas de escucharlo de principio a fin.
«La mayoría de cosas que están pasando en este momento (en USA) no se originan solo de George Floyd, sino de décadas de racismo»
Tus letras tienen un punto filosófico, como de haber alcanzado una verdad. En ‘el cielo no es de nadie’ hablas de las piruetas que hace la gente para demostrar amor a los demás. «Es más fácil dar el cielo entero que el tiempo».
La canción es una oda al amor constante. El amor más real y profundo no se manifiesta en piruetas que pasan una vez cada mucho tiempo sino en los pequeños actos de todos los días. Yo pienso en el amor de una madre: lo que hace el amor de una madre tan absolutamente incomparable es la constancia, el hecho de que todos los días por la vida entera vas a recibir amor incondicional. Eso requiere muchísimo más esfuerzo que levantarse un día y hacer una pelota gigante. La canción es una invitación a querer a los otros de una manera más sencilla pero que demuestra mucho más, es más hermosa y llega a cosas que valen más.
Obviamente ‘megapunk’ es una canción muy política. ¿La inspira algún suceso en concreto o más bien un sentimiento general de revolución?
La inspira un sentimiento general. Esta canción la hice en 2018, como todo el disco. Para todo el mundo está claro que la mayoría de cosas que están pasando en este momento no se originan solo de George Floyd, sino de décadas de racismo. Todo lo que estamos viviendo es un pico de cosas que se han estado cocinando por décadas. El espíritu de la canción es el mismo que si la hubiera escrito por George Floyd o por Black Lives Matter, pero plasma una sensación general que ni siquiera yo sabía que tenía dentro. Simplemente salió así y me mantuve honesta con el resultado.
«Sentarse 10 minutos a mirar la hoja de un árbol es la definición de un acto de rebelión en este momento»
El título de ‘let them have the internet’ proviene de una frase del teórico Douglas Rushkoff. ¿Cuál es tu relación con internet? Parece que todo el mundo ahora está viendo ‘El dilema de las redes’ y el consenso parece ser que el documental no ha descubierto a nadie nada nuevo…
Yo no he visto ‘El dilema de las redes’ (ríe). Mi relación con internet ha sido una relación de amor y odio. Me fascina la tecnología y la he estudiado mucho, y precisamente llegué a este teórico porque leo mucho al respecto. Desde hace mucho tiempo, probablemente desde que empezó Facebook, empecé a sentir una desconfianza muy profunda hacia las redes sociales. Inmediatamente sentí que internet no es lo que creíamos que iba a ser. Al principio de internet todo el mundo pensaba que iba a ser una utopía donde todas las personas iban a ser iguales, y a mí eso nunca me ha parecido verdad desde que vi que Facebook se beneficia del uso que hace la gente de la plataforma, como empresa.
Y ahí empieza el odio. Hoy en día, internet es la manifestación literal del capitalismo. Por eso, durante una temporada no quise tener nada que ver con él, pero leyendo más al respecto llegué a la conclusión de que ya no tenemos una opción real de no formar parte de internet. Sin embargo, es increíble porque cuanto más absorbido queda el capitalismo por internet, cuanto más se revuelve internet alrededor del dinero, menos de todo esto existe ya en la vida real. Y eso me parece precioso. Nunca antes en mi generación hemos tenido oportunidad de dejar el capitalismo fuera de un espacio. Eso quiere decir la canción: dejémosle el internet a ellos, nosotros tenemos literalmente todo el resto.
Hace poco vi un meme que decía que «antes usábamos internet para escapar del mundo, y ahora usamos el mundo para escapar de internet». Tú crees que se está creando esa inversión.
¡Está hermoso ese meme! El mundo real es mucho mejor escape que internet.
Estamos sobreestimulados de información constantemente y eso hace que el tiempo nos pase muy deprisa. Cuando éramos niños no estábamos tan pendientes de los mensajes, las llamadas… podíamos estar 10 minutos observando la hoja de un árbol y nos parecía el mayor entretenimiento del mundo.
Para mí, sentarse 10 minutos a mirar la hoja de un árbol es la definición de un acto de rebelión en este momento. Sentarse en un parque sin mirar tu celular, solo para mirar a la gente pasar, también lo es.
«Si todos nos tomáramos todo más a la ligera e hiciéramos lo que nos diera la gana todo el tiempo, las cosas irían mejor»
¿La frase de ‘tony’ «no seas tan moderno, bailemos como mis abuelos» tiene que ver con todo esto?
Está súper conectado, por eso puse estas dos canciones juntas en la secuencia. Yo soy callada en la vida diaria y me siento muy torpe con el idioma, sobre todo cuando intento expresar mis sentimientos. Es hermoso pasar tiempo con una persona sin tener que hablar… Para mí es la forma más bonita de conocer alguien, hasta el punto de que me parece la esencia misma de la palabra «relación». En los últimos años, cuando una persona conoce a alguien, no solo de manera romántica, en los primeros meses solo se comunica a través de mensajes… Siento que me hubiera gustado vivir en la época de mis abuelos, en la que, si te gustaba a alguien, ibas a recogerlo y pasabais el día juntos. Todo era más físico…
¿’tony’ es alguien? No me malinterpretes, no te lo pregunto por nada personal, es que es un nombre de persona.
¡No me molesta que me hagas esta pregunta! «tony» es el nombre de un sintetizador. Tengo varios sintes y, para organizarme y saber más rápido cuál es cuál, les pego cintas con nombres de persona, porque los sintes en realidad tienen nombres largúisimos…
‘do whatever you want, all the time.’ parece que va a dejar un mensaje súper importante en el disco… pero no tiene letra. ¿Qué has buscado expresar con ella?
Todo lo que quería decir en esta canción está dicho en el título. Es una invitación a ser más valientes y libres. Estamos en el mundo muy poco tiempo… Soy consciente de que, en la vida, hay muchos factores que nos hacen hacer cosas que no queremos, como trabajar porque necesitamos comer, pero la canción es una invitación a conocernos mejor a nosotros mismos y a saber realmente lo que queremos hacer en la vida. Muchos problemas que tenemos hoy en día vienen de que la gente se frustra, se cohibe mucho, no se conoce y actúa de manera irracional y con rabia. Si todos nos tomáramos todo más a la ligera e hiciéramos lo que nos diera la gana todo el tiempo, las cosas irían mejor, porque esto nos haría más libres y por lo tanto mas felices y mejores personas para los que nos rodean y para nosotros mismos. No hay tiempo que perder.
Antes estabas en una banda de emo rock, Ratón Pérez. ¿Qué enseñanzas de tu pasado hardcore / emo aplicas a tu proyecto actual?
Gran parte de mi manera de hacer música está influenciada por mi pasado punk. Crecí en esa escena de los 12 a los 18 años y desde muy temprano aprendí que si quieres hacer algo, lo tienes que hacer sin esperar a que te firme una disquera o alguien te «bookee» un show. Si quieres hacer algo, te levantas y lo haces. Y eso es lo que he hecho siempre. Nunca he esperado nada a cambio. Y mi espíritu contestatario, de cuestionarlo todo pero siempre desde el amor y con la mente súper abierta, también viene de esa época.
Amatria ha publicado esta semana su nuevo disco, el cual ha titulado simplemente ‘Un disco‘ de la misma manera que el título de todas sus pistas por separado empieza con un artículo indeterminado. ‘Un disco’ ha llegado para mostrar la versatilidad de Joni Antequera como compositor y productor, y la canción que cierra ‘Un disco’ vuelve a tener poco que ver con los singles publicados previamente en cuanto al estilo explorado.
‘Una voz’ es la balada que pone punto y final a ‘Un disco’ pero también es una de sus composiciones más memorables. La producción electrónica de ‘Una voz’ presenta cierta suciedad y distorsión, la melodía de sintetizador introductoria, que atraviesa toda la composición y parece provenir de la banda sonora de un videojuego, de hecho suena desafinada a propósito, y Amatria canta las estrofas de ‘Una voz’ acompañado de una sombra ultra-grave de su voz que suena hasta fantasmagórica, por no decir endemoniada. Sin embargo, la melodía de ‘Una voz’ es preciosa, edificante… y la canción termina emocionando por todo lo alto, con una coda que repite la frase «esto es solo para mí» hasta que es interrumpida por el sonido de un cristal que, estampado contra una superficie, se rompe en pedazos. Con esta imagen sonora tan metafórica termina la canción.
La composición de ‘Una voz’ es por tanto perfecta para acompañar el autoexorcismo que nos viene a contar su letra, en la que Amatria recuerda su antiguo yo. «¿Qué me puede destruir? ¿Quién mejor que yo?» es una de las preguntas que se plantea Antequera en ‘Una voz’, para seguir: «tan difícil para mí, pedir perdón». En el estribillo, Amatria sentencia que siente el «dolor del impulso natural a perderse siempre» y más adelante evoca a «alguien que grita de terror en la distancia, alguien que una vez fui yo». Un encuentro de Amatria con el pasado al que apetece volver una y otra vez.
Pablo Alborán ha anunciado que su nuevo disco ‘Vértigo’ pasa a publicarse el 11 diciembre en lugar de este viernes 6 de noviembre como estaba planeado. El nuevo trabajo de Alborán saldrá ahora mucho más cerca de las fechas navideñas, que suelen ser cruciales para la industria de la música y para superventas como el cantante malagueño.
La postergación del lanzamiento de ‘Vértigo’ puede deberse al tibio recibimiento obtenido por los singles del álbum publicados hasta el momento. El primero, ‘Si hubieras querido‘, suma a día de hoy cerca de 5 millones de escuchas en Spotify, pero ha durado una semana en la lista de singles española después de haber entrado en el número 51, y lo mismo ha sucedido con ‘Hablemos de amor’, que entraba la semana pasada por debajo en el número 89 para después desaparecer. A todas luces, estas cifras quedan muy por debajo de lo logrado por el artista con ‘Solamente tú’, ‘Por fin’, ‘Saturno’, ‘Quién’, ‘Recuérdame’, ‘Te he echado de menos’, ‘Se puede amar’, ‘Vuelve a verte’, ‘Vívela’… Parece que Alborán no vive el mejor momento comercial de su carrera después de haber vuelto de un parón de 2 años y de haber salido del armario, lo cual podría tener algo que ver con la pobre recepción de sus últimos singles… o no.
Hay que encomiar a Alborán por no haber querido hacer lo mismo de siempre en estas nuevas canciones a pesar de que sus letras sigan empalagando como de costumbre. El tempo lento y electrónico, arabizado, de ‘Si hubieras querido’ puede considerarse arriesgado para los tiempos que corren, y ‘Hablemos de amor’ es otra balada atmosférica que levita entre guitarras acústicas y cuerdas para crecerse con un bonito final al acordeón de sonido italiano, clásico. El tercer single de ‘Vértigo’, ‘Corazón descalzo’, publicado este martes por sorpresa, vuelve a ser una balada atmosférica que presenta guitarras acústicas para más adelante introducir una base electrónica próxima al trip-hop o al new-age. Desde luego no era así como esperábamos describir la música de Alborán tras su vuelta. ¿Conseguirá ‘Vértigo’ al menos resistir en listas?
La redacción, dividida, ante el nuevo número 1 en Spotify España de Bad Bunny, esta vez con Jhay Cortez. Os ofrecemos, en este caso, una opinión a favor y otra en contra, así como la posibilidad de votar por vosotros mismos si consideráis este tema un aciertazo o un flop.
«‘Dákiti’, que recibe su nombre de un pub de San Juan, Puerto Rico, es otro acierto en la carrera de Bad Bunny, cuando no le podíamos pedir máseste año. Esta vez se apunta 2 tantos: el de unos sintetizadores intrigantes que solo de vez en cuando dejan asomarse la típica base reggaetón, pues además predomina más bien un beat más acelerado; y también el melódico, explotado en sus mejores baladas, como ‘Solo de mí‘. Jhay Cortez es quien abre y parece que va a merendarse el tema, pero vuelve a ser Benito quien se queda los mejores ganchos y cambios melódicos, como acontece en la outro final, definitivamente oscura con el añadido de un teclado casi siniestro». Sebas E. Alonso.
«Las bazas de ‘Dákiti’ son la base y la melodía saqueadas del dance noventero y su estribillo ideado para cantar a gritos colectivamente en la discoteca (si es que vuelve a haber discotecas, claro). Pero aquí la máquina de hits súper-pop de Bunny se ha encallado. ‘Dákiti’ no tiene esa repetición demencial de ‘PA’ ROMPERLA’, ni la bonita cadencia melancólica de ‘Un día (One Day)’, ni alcanza las cotas de enganche emocional de ‘La difícil’. Demasiado reiterativa en su temática (“no es mi señora, pero le doy 5000 para ir al Sephora”. En serio, ¿a estas alturas?), encima resulta anodina. Le faltan los factores que distinguen los éxitos de Bad Bunny; no sólo la inmediatez, sino el instinto melódico y el emotivo, esos que me hacían comprar sus canciones a pesar de todos mis peros». Mireia Pería.
Esta noche se han celebrado las elecciones presidenciales en Estados Unidos, con Joe Biden (227) y Donald Trump (213) bastante cerca del empate a tiempo de redacción de esta noticia. El nombre del ganador se conocerá en las próximas horas o días al contrario de lo que ha declarado el propio Trump, que se ha autoproclamado ganador antes de tiempo y ha calificado las elecciones de «fraude» a pesar de que todavía no se han contado todos los votos.
Quien no ha dado pie a ninguna confusión ha sido Kanye West. El rapero había podido presentar su candidatura en más de una decena de estados contra todo pronóstico, si bien no llegó a tiempo de presentarse en los 50. Y su candidatura ha ido tan mal como se esperaba: el autor de ‘Black Skinhead‘ apenas ha conseguido 57.000 votos en un país de casi 330 millones de habitantes, por lo que su carrera presidencial puede considerarse un fracaso absoluto. De hecho, él mismo ha admitido la derrota en Twitter, donde ha vuelto a amenazar con presentarse a las elecciones de 2024.
Entre los estados que han repartido varios miles de votos a Kanye se encuentran Arkansas, Idaho, Iowa, Kentucky, Luisiana, Minnesota, Misisipi y Oklahoma, además de Vermont, Colorado y Tennessee, donde mejor le ha ido al haber conseguido sumar más de 10.000 votos. Al menos uno de esos votos ha sido del propio Kanye, que ha apostado por sí mismo en Cody, Wyoming, en la que ha sido la primera vez que ejerce el derecho al voto en sus 43 años de vida.
The first vote of my life We are here to serve We pray for every servant leader in the world 🕊 pic.twitter.com/UWSrKslCt1
Los premios Grammys siguen cambiando de nomenclatura algunas de sus categorías con intención de ser más inclusivos, y después de dejar de lado el término «urban» por considerarlo racista con bastante razón, anuncian que la categoría de «mejores músicas del mundo» pasa a llamarse «mejor música global».
El comunicado de los Grammy explica: «Con intención de seguir adoptando una mentalidad realmente global, actualizamos nuestro lenguaje para que refleje una categorización más apropiada que busca comprometerse con todos los tipos de música que se crea alrededor del mundo. En verano nos reunimos para hablar con artistas, etnomusicólogos y lingüistas de todo el mundo y ellos han determinado que había una oportunidad de actualizar la categoría de «mejores músicas del mundo» para nombrarla con un término más relevante, moderno e inclusivo». El texto sigue: «El cambio simboliza un abandono de las connotaciones de colonialismo y de música tradicional y «no americana» que encarnaba el término original a la vez que se adapta a las tendencias de escucha actuales y a la evolución cultural que pueda darse en las diversas comunidades que la categoría representa».
La categoría de «mejores músicas del mundo» sonaba rara ya los años 90, cuando David Byrne de Talking Heads publicó un interesante artículo en The New York Times denunciando el término por acoplar en una sola categoría un sinfín de músicas procedentes de todo el mundo de lo más diversas, y que solo por no proceder del mundo anglosajón eran consideradas exóticas o primitivas. En pocas palabras, ua categoría racista de libro. En los últimos años, otros artistas han seguido rechazando este término, como el músico de jazz indio Sarathy Korwar, que en 2019 declaraba a The Guardian que dicho término le parece «holgazán» porque «ayuda a reforzar el relato de que la música hecha por otra gente está menos evolucionada y es menos importante que la propia, y por lo tanto no merece un estudio igual de profundo».
Desde su nacimiento a principios de los años 90 (cabe apuntar que los Grammys nacieron en los años 50), la categoría de «mejor música del mundo» ha sido la única manera de que artistas africanos, indios o brasileños como Angélique Kidjo, Ravi Shankar, Caetano Veloso, Ladysmith Black Mambazo o Gilberto Gil reciban el reconocimiento internacional que otorga la que es considerada la institución musical más importante del mundo. Ganar un Grammy es casi sinónimo de haber alcanzado la cumbre de tu carrera. Sin embargo, la limitación que implicaba dicha nomenclatura, la cual ejercía un borrado brutal de la inabarcable diversidad musical que existe en el mundo metiendo todo en el mismo saco, solo ponía sobre la mesa el anglocentrismo de unos premios que ante todo son americanos y, por tanto, se centran en el repertorio musical producido en suelo americano o, al menos, en inglés. Por un lado, la existencia de dicha categoría era mejor que nada; por el otro, cada año que pasaba era imposible no seguirla cuestionando con más ímpetu.
La pregunta en el aire siempre parece haber sido algo tipo: ¿por qué Caetano Veloso no puede haber hecho el mejor disco del año igual que Bob Dylan? ¿Por qué ‘Celia’ de Angelique Kidjo no recibe la misma publicidad que ‘25‘ de Adele? Y ahora surge una nueva: ¿qué diferencia hay entre usar el término «mundo» y el término «globo» a efectos prácticos? Al final el problema de fondo sigue ahí: a medida que las fronteras en los hábitos de escucha de la población van desapareciendo porque las plataformas de streaming permiten acceso a millones de canciones procedentes de todo el globo en todo momento, el rol de instituciones como los Grammy, que siguen premiando en sus categorías clave discos paupérrimos solo por haber sido creados en Estados Unidos (un saludo a Taylor Swift), queda cada vez más en entredicho. ¿Qué sentido tiene centrar unos premios en la música estadounidense cuando el mundo está cada vez más globalizado, como puede comprobarse cada día en las listas de canciones virales de Spotify, llenas de canciones surcoreanas, turcas o japonesas que acumulan millones de escuchas? ¿No necesitará la música, en realidad, unos premios globales igual de relevantes que los de los conocidos gramófonos dorados?
Depresión Sonora es el último fichaje de Sonido Muchacho, el sello de Carolina Durante o Sen Senra. El proyecto de post-punk melódico ochentero de Marcos Crespo ha publicado este año su primer EP, un trabajo de cinco canciones que suma ya sus varios millones de escuchas en Spotify si se suman las cifras de todas sus pistas por separado, y que el mencionado sello edita ahora en físico.
Una buena manera de describir el sonido de Depresión Sonora, además de leer dicho nombre artístico, es pensar en una posible unión entre el post-punk sombrío de Joy Division y el pop lo-fi de Ariel Pink. Recuerda a la «doomer music» de Molchat Doma pero canta en castellano. Los códigos del post-punk siguen presentes en guitarras y baterías y en unas letras desencantadas con el mundo que hablan de «hombres deshechos por dentro», de mugre, de ansiedad y de paranoias, pero que tampoco tienen alergia al sentido del humor. Sin embargo, Marcos consigue ir más allá de etiquetas para convertir sus canciones en himnos pop. Sus composiciones, melódicas y a la vez personales en todo su conjunto de elementos instrumentales (las cajas de ritmo, esos sintetizadores góticos tan The Cure), están hechas para ser escuchadas hasta la obsesión, como las de recientemente La Plata o los infravaloradísimos Pan Total.
La canción más popular de Depresión Sonora (antes Markusiano) hasta la fecha, ‘Ya no hay verano’, ha superado las 700.000 reproducciones sin publicidad alguna (cabe mencionar que las cinco ciudades que más le escuchan en Spotify son de América Latina). Esto se debe a que es una de esas canciones surgidas de la pandemia que una generación va a abrazar por su componente identificable, pero también a que es una estupenda composición pop llena de ganchos que habla sobre el miedo a la difícil edad adulta.
Hay más miga en este primer EP de Marcos. El acelerado dance-punk de ‘Hasta que llegue la muerte’ utiliza el baile como remedio para la ansiedad e introduce temas como el nihilismo o la disociación, mientras ‘Hay que abandonar este lugar’ escapa desamparado con el ritmo de un tren en marcha a través de un paisaje oscuro y desolado, y pone los pelos de punta a la vez que Marcos presume su voz de «crooner» abocado al patetismo. ‘Mira mis ojos’ y ‘Dime que me odias’ son también buenos cortes que exploran la misma fórmula que los mencionados y que completan un EP de lo más prometedor. El artista trabaja actualmente en nueva música y no podemos tener más ganas de descubrirla.
Sam Smith se ha sumado a la lista de artistas que se han visto obligados a modificar el título de un disco y parte de su contenido a causa de fuerza mayor. En este caso, la pandemia ha impedido que ‘To Die For’ salga tal y como Sam lo había planeado, y en su lugar ha llegado al mercado ‘Love Goes’, el que Sam considera el primer álbum de ruptura de verdad de su carrera.
Si ‘In the Lonely Hour‘ y ‘The Thrill of It All‘ hablaban, en palabras de Sam, de amores no correspondidos, ‘Love Goes’ plasma las angustias que le han atormentado desde que rompiera con su novio durante la gira de presentación de su disco anterior. Sam buscó aliviar este dolor de la manera que hace todo el mundo, ahogando las penas en lo que fuera que tomara cuando salía de fiesta y visitando la pista de baile. Por eso sorprende que ‘Love Goes’ no sea un álbum bailable en absoluto a pesar de que la campaña cancelada apuntara a ello con singles como ‘Dancing with a Stranger‘ con Normani o ‘How Do You Sleep?‘. Ambos aparecen en un segundo CD de ‘Love Goes’ que incluye todos los singles publicados por Sam durante el último par de años, pero lo que ofrece el disco principal vuelve a ser un compendio de baladas y medios tiempos que se dejan escuchar sin más, y a pesar de que algunos cortes como ‘Another One’ presentan ahora un acabado electrónico. Irónicamente, el tema más bailable del disco, un ‘Dance (‘Til You Love Somebody Else)’ dedicado a la decadencia de la noche («nunca me he sentido tan bajo, me siento fuera de control»), es también uno de los peores.
‘Love Goes’ pone las cartas sobre la mesa con ‘Young’, un corte medio a cappella, en el que apenas escuchamos la voz de Sam acompañada de una sombra electrónica, y en el que la persona autora de ‘Stay with Me’ canta sobre la presión que sintió al principio de su carrera: «lo único que quiero hacer es liarla, colocarme y besar a cien tíos y no sentirme que estoy atado a ellos», canta; «si queréis juzgar, adelante, cargad la pistola, pero yo no he hecho nada malo: soy joven».
Es una pena que la actitud desinhibida de Sam no termine de trasladarse a las canciones de ‘Love Goes’ ni de desarrollarse en profundidad a lo largo del álbum: ‘Diamonds’ es un buen single de sonido electro-pop y disco, pero no tiene mucho que ver ni siquiera con la versión de ‘I Feel Love’ de Donna Summer que Sam publicó el año pasado. Tira más hacia lo conservador y lo mismo sucede con la tierna ‘Another One’, una vaporosa balada electropop inspirada en la música de Robyn («he conocido a tu novio, es hermoso, por favor, trátalo como si fuera una persona perfecta y divina») pero que termina sonando bastante blanda. ¿Y puede el dancehall de ‘My Oasis’ con el nigeriano Burna Boy sonar más diluido y desprovisto de alma?
Sam ha dicho que el último par de años han sido los «más experimentales de su vida» también «musicalmente», y aunque puede decirse que ‘Love Goes’ es un trabajo experimental en tanto coquetea con nuevos sonidos para su repertorio, es poco arriesgado. Las canciones más amargas de ‘Love Goes’ son las baladas más clásicas, entre las cuales no asoma ninguna de la categoría de ‘Stay with Me’, y las más interesantes recurren a la aceptación y a la nostalgia. ‘Love Goes’ con Labrinth al menos se sale de la norma recordando a James Blake, ‘So Serious’ es bastante mona y ‘Kids Again’, la mejor canción del disco con diferencia, sirve de cierre con su mensaje de nostalgia por tiempos mejores, bebiendo tanto del brit-pop de los 90 como del country-pop de Kacey Musgraves para crear un baladón que pone los pelos de punta. Con razón es el nuevo single. ¿Más de esto, por favor?
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘Young’, ‘Diamonds’, ‘Kids Again’ Te gustará si te gusta: Ellie Goulding, Tom Walker, Camila Cabello Youtube:vídeo de ‘Diamonds’
Hoy se celebran elecciones presidenciales en Estados Unidos y ayer los dos candidatos principales realizaron sus últimos mítines. Lady Gaga participó en el de Joe Biden, cantando ‘Shallow’ y pidiendo a la gente que por favor no vote a Trump: “A todo el mundo, no importa cómo os identifiquéis, ahora es vuestra oportunidad de votar contra Donald Trump, un hombre que cree que su fama le da el derecho de agarrar de cualquier parte de sus cuerpos a vuestras hijas, hermanas, madres o esposas. Votad por Joe. Es una buena persona”.
Como recoge The Guardian, Trump no fue ajeno a todo esto y en su mitin se metió con Jon Bon Jovi y Jay-Z, entre otros, indicando sobre Lady Gaga: “no es demasiado buena. Podría contaros historias sobre Lady Gaga. Sé un montón de cosas”. Como podéis ver en el minuto 5 del vídeo bajo estas líneas, mientras el mundo está a punto de desmoronarse en lo sanitario y en lo económico, el presidente de los Estados Unidos cierra su campaña en lo que suena como una amenaza para la autora de ‘Just Dance’.
Cambiando de cadena, Tracy Chapman hizo una aparición en la televisión anoche, pese a estar semi retirada, para animar a la gente a votar, como se aprecia al final de su actuación. En el programa de Seth Meyers interpretó en acústico ‘Talkin’ Bout a Revolution’ de su excelente disco de debut de 1988, el mismo que contenía ‘Fast Car’ y la infravalorada ‘Baby Can I Hold You’. «Go vote» son ahora las últimas palabras de la composición en lugar de «oh, no».
Estos días las protestas de la población contra las nuevas medidas del Gobierno para frenar la expansión de la covid han vuelto a las calles españolas, y las acontecidas en Barcelona han dejado un inesperado vídeo viral con el que uno no sabe si reír o llorar, o hacer las dos cosas a la vez.
En el vídeo, grabado el viernes 31 de octubre, un apacible pianista interpreta al teclado electrónico ‘Eternal Flame’, el éxito de 1988 de The Bangles (irónico cuanto menos) mientras a sus espaldas se desata el caos originado por las protestas: los contenedores arden, los manifestantes corren despavoridos de la policía, las furgonetas de los Mossos llegan veloces para intentar poner orden y el sonido amenazante de sirenas y explosiones invade el ambiente, pero el pianista mantiene la calma, estoico, imperturbable, como si detrás de él no estuviera sucediendo el fin del mundo (por cierto, en nuestros foros existe un hilo dedicado a soltar bilis llamado ‘Eternal Flamers‘).
La estampa ha recibido las comparaciones esperadas con la mítica escena de ‘Titanic’ donde el grupo de músicos sigue tocando mientras el barco se hunde, y Alejandro Sanz la ha compartido en Instagram escribiendo que «este hombre nos representa a muchxs». El individuo en cuestión es un pianista que responde al nombre de Peter William Geddes y al que suele verse por las calles de Barcelona tocando ese mismo instrumento. En The Guardian, Geddes ha declarado que que él, cuando toca, nunca se pone nervioso.
Curfew in Barcelona last night. The juxtaposition of the man on the piano playing “Eternal Flame” by The Bangles and the scene unfolding behind them is quite something. pic.twitter.com/9buhxS0xe9
Entre las canciones que nos han pillado desprevenidos últimamente y que has podido conocer en nuestra playlist de novedades semanales “Ready for the Weekend”, la grabación que han publicado de manera conjunta Hot Chip y Jarvis Cocker, ahora que este está jugueteando con los ritmos house, como no hizo en Pulp. Ilustración: Rami Afifi.
‘Straight to the Morning’, como cuenta el propio grupo en nota de prensa, es “un himno disco sobre salir, en un momento en el que realmente no se puede, y cuenta con nuestro amigo Jarvis Cocker pidiéndonos que lo demos todo hasta el amanecer. Parece una figura improbable en todo esto, y eso nos gusta”. Por su parte, Jarvis ha especificado que esta fue la última sesión en que participó antes del confinamiento, y que para él es “pertinente” cantar sobre bailar cuando no es posible (“poignant” también significa “turbador” y “emotivo”).
Hot Chip compusieron esta canción pensando en Dua Lipa pero al final se decantaron por Jarvis cuando coincidieron pinchando en un evento de París. Aunque grupo y sello defienden el carácter “disco” de la producción, los beats apuntan tanto a los 90 como los de un ‘Overpowered’, mientras los teclados terminan de realzar la composición, eufóricos. La letra es una metáfora sobre la fiesta que tanto nos han dado Hot Chip, apelando al “pitido en nuestra oreja” y el “diablo en la lengua” que nos hace desear más y más: “hay placer en este temor / a que nunca volvamos a ver el sol”. Además de a Jarvis llamando a quedarnos “hasta el amanecer”, escuchamos en esta pista también a Joe Goddard -no solo al cantante de Hot Chip, Alexis Taylor-, un poco en modo ‘Thriller’.
‘Straight to the Morning’ formará parte de un disco de 10” que Hot Chip van a sacar el 15 de enero a través de Domino, con la original, un remix y un juego de cartas. Como prueba de que esta no es una canción más en la discografía de Hot Chip, se ha estrenado un vídeo colorido y bastante divertido, en el que Jarvis Cocker llega a aparecer en una pantalla.
Parece casi un sueño echar la vista atrás un año y recordar una “vieja normalidad” en la que en el mes de noviembre Belle and Sebastian actuaron en España como si tal cosa. A mis preciosos recuerdos de su concierto en Pamplona se suma la suerte de que pude conversar con el grupo al final de la actuación, en una charla muy entretenida sobre música y la vida en general.
Durante el rato que pasé con Stevie Jackson le comenté de pasada que días antes había estado pinchando en el Nébula Bar y que en un momento de la pinchada bastante psych y garagero colé ‘Legal Man’, que fue bailado y celebrado casi como un hit perdido de los últimos 60. Stevie sonrió orgulloso, me dijo que era genial oír eso y se embarcó en un detalladísimo relato sobre cómo se había gestado la canción. En el animado fragor del camerino sudé tinta tratando de memorizar cada detalle que me contaba y no perder el hilo por el ruido o por su característico acento de Glasgow… al acabar le di las gracias y le dije que igual le escribía para que me repitiera con calma algunos de esos detalles. Aceptó muy amablemente, y tras once meses ciertamente complicados para todos, por fin hace pocos días Stevie se sentó via Zoom con JNSP para contarnos esta fascinante historia de su hit.
¿Cómo surgió la idea?
Desde siempre nos había gustado mucha de la música grabada en Memphis, en los American Sound Studios de Chips Moman, con esa banda residente que tocó en clásicos como ‘Dusty In Memphis’ de Dusty Springfield o en los discos de Elvis de los 70 (canciones como ‘Suspicious Minds’) y también los discos de los Box Tops de Alex Chilton… y uno de los sonidos de la banda que más nos gustaba era el del sitar que sonaba en ‘Cry Like a Baby’ de los Box Tops, o en ‘You’ll Think of Me’ de Elvis Presley.
Un sonido muy característico de la época.
Sí, sonaba en muchas otras canciones esos años como el ‘Band of Gold’ de Freda Payne o ‘I Was Made to Love Her’ de Stevie Wonder. Y yo siempre pensé que era un sitar auténtico, hasta que caí en la cuenta, años después -quizá lo leí en alguna parte- que no era un sitar. Era una guitarra que hacían sonar como un sitar, y pensé: “guau!”. Un tiempo después estaba en una tienda de instrumentos de Glasgow que se llama CC Music donde trabajaba y reparaba guitarras un tipo llamado Jimmy Egypt. Me puse a hablar con él de este tema y me dijo: “sí, lo sabía. ¿Quieres que te construya una?”. Y yo le dije: “¡Sí!”. Realmente no es muy complicado, le ponen una placa de metal al puente de la guitarra para que la cuerda al vibrar lo roce, y haga ese sonido característico. Jimmy me dijo: “coge una guitarra barata, cualquiera”, y elegí una Danelectro de 160 libras. Se la dejé y volví dos o tres semanas después.
Ya tenías tu sitar…
Sí. Y básicamente lo primero que toqué, para probar el sonido, fue esa línea descendente con la que empieza la canción ‘Legal Man’… y lo siguiente, ¡el riff de la misma! Simplemente salió. Me gustó, y en el siguiente ensayo (por aquel entonces seguíamos ensayando en el cuarto de Stuart… es extraño, con tres discos publicados todavía seguíamos ensayando así) se lo enseñé y Sarah dijo: “hagamos una canción con eso”. El día anterior habíamos tenido una reunión con nuestro abogado, y Sarah dijo: “podríamos hacer una canción sobre Robert White” (ese era su nombre). Y entonces yo dije que la podríamos llamar ‘Legal Man’ y les gustó la idea. Fue como una serie de serendipias encadenadas, porque un par de días antes Isobel había estado viendo a Al Green en concierto, así que al oír mi riff empezó a cantar “L-O-V-E love, it’s coming back, it’s coming back” (por la canción ‘L-O-V-E’ de Green), y me pareció genial. Y a continuación a Stuart se le ocurrió la parte final de la melodía, la de “refer to our discussions…”, y después Chris aportó lo del final (“get out of the office and into the sunshine”…). Finalmente Mick dijo: “hey, podemos hacer esto en la mitad”, y sugirió lo que sería el puente instrumental. Lo grabamos en una cinta para acordarnos y ya estaba. ¡Diría que no nos costó más de 10 minutos acabar de componerla!
Increíble. ¿y las letras?
Efectivamente faltaban las letras de la estrofa, así que me fui a casa, cogí uno de nuestros contratos discográficos y empecé a copiar frases legales tipo “refer to the discussion” o “notwithstanding provisions of this clause” y a ponerlas en el contexto de un asunto amoroso. Con eso la canción estaba acabada, y creo que fue la primera vez que hicimos una canción en la que todo el mundo aportó algo.
¿Cómo fue la grabación? El sonido retro está muy logrado, con una base que suena “gorda” y con punch.
En el estudio nos volvimos una vez más a enfrentar con la conocida situación de que nos encantaba la música de los 60 pero era difícil de emular ese sonido con toda esa tecnología moderna. Pero Chris -Dios le bendiga- dijo: “escuchad, tenemos que grabar esto usando sólo cuatro pistas”. Era nuestro estudio habitual, una consola con 24 o 48 pistas, pero le dijimos a Tony Doogan lo que queríamos, y él dijo “¡vale!”, sin poner ningún problema. Así que lo hicimos en plan old school, usando sólo cuatro de las pistas y haciendo ping-pong entre ellas. El fondo instrumental lo grabamos en directo -con Stuart Murdoch al bajo, por cierto, un bajo maravilloso- y luego hicimos las tomas vocales en otra toma posterior, pero en plan antiguo, con Stuart y yo juntos en un micro y las chicas en otro. Cuando lo mezclamos a Stuart no le gustó demasiado, pero a mí me gustaba (risas).
¿Y de ahí a convertirse en un éxito?
Una vez grabada la canción el sello la oyó y decidieron sacarla como sencillo… fue todo muy mágico, porque se inició con un simple pensamiento, “oh, un sitar que en realidad es una guitarra que suena como un sitar”, y a partir de ahí toda una secuencia de eventos hasta crear la canción… y lo siguiente que te ocurre es que te llaman de Top of the Pops para actuar, porque fue un Top 20 en la lista principal de éxito. Fue genial porque era el programa en el que todos los que crecimos en los 70 soñábamos con aparecer.
‘Legal Man’ suena en la entrega nº 369 de Popcasting, el podcast de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.
‘911’ de Lady Gaga vuelve a ser lo más votado de JNSP, mostrando que aunque no haya podido situarse en el top 100 de nuestro país, Reino Unido ni Estados Unidos, sí va a ser una de las favoritas de sus fans de por vida. Las entradas son numerosas esta semana, si bien encontramos a Amaia y a Ariana Grande mucho más lejos de la cima que en otras ocasiones. Entran también Harry Styles y Rina Sawayama, y nos despedimos esta vez de muchos temas que llegan a su 10ª semana en la parte baja de la tabla: ‘Easy’, ‘Video Game’, ’Something More’, ‘Dying Breed’ y ‘Baby It’s You’, algunos de los cuales tiene un lugar ya reservado en nuestra lista de lo mejor del año. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
‘positions’ de Ariana Grande, la canción, es el nuevo número 1 del Billboard Hot 100. Es, por tanto, su 5º número 1 en la lista más importante de Estados Unidos, tras lo logrado anteriormente con ‘thank u, next’, ‘7 rings’ y las colaboraciones con Justin Bieber y Lady Gaga. Por el camino, bate una serie de récords. Es la primera artista que ha debutado en el número 1 de esta lista 5 veces, y la única que ha conseguido 3 números 1 durante el mismo año.
Además, ‘positions’ también ha sido número 1 directo en Reino Unido, el 7º de su carrera. En este caso, la OCC ha querido destacar que la cifra con la que lo ha conseguido, 60.000 unidades, es mucho menor a la lograda por ‘7 rings’ durante su primera semana, 126.000.
En la línea, la euforia es contenida de cara a las listas de álbumes que se conocerán hacia finales de esta semana. Parece que ‘positions’ de Ariana Grande, el disco, será el próximo número 1 en Reino Unido ganando por la mínima a Sam Smith. Ella ha vendido 13.500 copias durante el fin de semana, y él, 12.900. El Boss vendió 37.000 en el mismo período tan sólo una semana antes, terminando la semana por encima de las 50.000, algo fuera del alcance de Sam y Ariana.
A su vez, Hits Daily Double calcula que ‘positions’ también será número 1 en Estados Unidos durante la primera semana, pero con un gran retroceso respecto a ‘thank u, next’. Si este fue número 1 con 360.000 unidades, el nuevo debutaría entre las 240.000 y las 260.000. Ariana Grande triunfa, pues, pero un peldaño por debajo de su edad de oro.
Halloween 2020 no se ha celebrado como de costumbre: no ha habido pasarelas ni fiestas multitudinarias, pero los famosos no se han quedado sin crear contenido para la ocasión. Os dejamos con algunos de los mejores disfraces que han bendecido las redes sociales estos últimos días. ¡Feliz «Hawolin»!
Janelle Monáe
Los famosos se han puesto creativos en el Halloween post-pandemia y algunos de ellos se han disfrazado de más de un personaje. Janelle Monáe ha decidido personalizar a la mosca de Joe Biden y convertirla en una especie de superheroína llamada Flyreen, jugando además con la idea de que, en inglés, el término «fly» puede usarse para describir algo que mola. La autora de ‘Dirty Computer‘ también se ha disfrazado de Chucky.
Abel Tesfaye ha seguido con la temática cinematográfica de sus últimos disfraces, y después de vestirse de ‘Beetlejuice’ en 2018 y del Joker en 2019, este año se ha superado con su encarnación de Eddie Murphy en ‘El profesor chiflado’. Ni mirando estas imágenes durante 5 minutos seguidos somos capaces de encontrar al cantante detrás del disfraz.
La autora de ‘how i’m feeling now‘ se ha puesto esta máscara de ¿bruja? y nada más por «pereza» pero también ha participado en el programa especial dedicado a Halloween del cómico Benito Skinner, más conocido como Benny Drama, junto a otros artistas como Haim. Benito es conocido por sus imitaciones de los horóscopos y de artistas como Lana Del Rey o Britney Spears. Este Halloween, su «feed» de Instagram es un verdadero espectáculo.
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Cardi B
Otra artista que ha tirado la casa por la ventana este Halloween es Cardi B. La rapera se ha puesto en la piel de la superheroína Bruja Escarlata de ‘X-Men’ y también de Medusa. No ha escatimado en recursos para dedicarle a este segundo disfraz una sesión de fotos a la altura: casi parece de su segundo disco.
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Lil Nas X
Cualquiera que siga a Lil Nas X sabe que, antes de arrasar con ‘Old Town Road’, el rapero era conocido por su divertida cuenta de Twitter. También llevaba una cuenta de fans de Nicki Minaj aunque esto era solo un rumor hasta que él mismo lo confirmó. Para Halloween, el artista ha llevado su admiración por la rapera un paso más allá vistiéndose de su «look» en el vídeo de ‘Super Bass’.
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Rosalía
La autora de ‘El mal querer‘ ha ido bastante más atrás en el tiempo que Lil Nas X para disfrazarse de Milla Jovovich en la película de ciencia ficción de 1997 ‘El quinto elemento’. Su personaje era una extraterrestre llamada Leeloo.
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Ciara
También hay quien ha decidido disfrazarse de Cardi este Día de los Muertos, y ese alguien es Ciara, que ha invocado la portada de ‘Invasion of Privacy‘. La cantante ha decidido a su vez replicar la cubierta de ‘Girls in the Hood‘ de Megan Thee Stallion y el videoclip de ‘What’s It Gonna Be?’ de Janet Jackson y Busta Rhymes. En pocas palabras, lo ha petado.
La autora de ‘Liberation‘ es conocida por ser una verdadera aficionada a Halloween, algo que ya dejó entrever en el videoclip de ‘Fighter’. Este año ha optado por disfrazarse de alienígena sci-fi, llevándonos a los tiempos en que hacía electro-pop.
El hermano de Billie Eilish está muy orgulloso de su canción para ‘No Time to Die’, como él mismo nos ha contado, así que no es de extrañar que el tema de su disfraz para Halloween este año haya sido James Bond.
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Doja Cat
Más cachonda que nadie, Doja Cat ha recuperado la famosa bronca de Tyra Banks a una de las modelos de America’s Next Top Model y ha pronunciado la escena íntegra con la ayuda de TikTok y de un par de colegas. No es el único momento de Tyra que ha imitado.
beabadoobee ya no tendrá que preocuparse de no llegar a fin de mes nunca más gracias al pelotazo dado por ‘death bed (coffee for your head)’ de Powfu, tema que basa su gancho melódico en el estribillo de su tema ‘Coffee’ y que suma cerca de 800 millones de streamings en Spotify y se ha quedado cerca de alcanzar el número 1 en Reino Unido. ‘death bed (coffee for your head)’ es a todas luces la cumbre comercial de ese «hip-hop lo-fi» que triunfa en Youtube, pero la joven cantante y guitarrista británica tiene otros intereses en mente.
El primer disco de Beatrice Kristi Laus mantiene las guitarras acústicas de ‘Coffee’ en canciones como ‘Horen Sarrison’ (una variación del nombre real de su novio, Soren Harrison) o la lo-fi ‘How Was Your Day’, pero prioriza las eléctricas en el que es un trabajo obsesionado con el rock alternativo de los 90. Es imposible no pensar en nombres como Nirvana, Liz Phair, Hole, Veruca Salt o Cranberries cuando se escucha el disco, pero las melodías de babadubi apuntan también a la música de aquellas discípulas del indie-rock más comercial que fueron Michelle Branch, Jennifer Love Hewitt o la primera Avril Lavigne, lo cual tiene lógica pues la cantante es una gran aficionada a las comedias románticas.
Buena parte de ‘Fake it Flowers’ es un compendio de canciones que babidubi compuso a los 17 años y sus letras hablan de relaciones obsesivas, infidelidades adolescentes, autolesiones, esos buenos momentos de la infancia que ya no volverán… y también de la complicada relación de la cantante con el cariño. La preciosa balada ‘Emo Song’ nos lleva a su infancia para hablar de «ciertos hombres» que la han marcado para mal, mientras ‘Together’ relata su necesidad de recibir afecto pero también de pasar página de ciertas relaciones. Si ‘Fake it Flowers’ hubiera salido en los 90 sería adalid de esa música «auténtica» que el pop comercial no era.
Sin embargo, lo que le falta a bidubabi son canciones perdurables. En ‘Fake it Flowers’ es difícil distinguir unas pistas de otras ya desde el inicio del álbum dada la tendencia de la artista por repetirse melódicamente a sí misma, y tampoco ayuda que el sonido del largo dependa tanto de sus influencias. Algunas de las canciones más contundentes, como ‘Worth It’ o ‘Together’, escanean el sonido del indie-rock de los 90 sin ofrecer mucho más, y ‘Back to Mars’ es en forma el tipo de balada desangelada que tanto le gusta a hacer a su compañero de sello, Matt Healy de 1975, pero más vacía de contenido.
Curiosamente, donde más destaca badibudabi es en las baladas, lo cual no sorprenderá a nadie dado el éxito de ‘Coffee’. Algunas de ellas, como ‘Sorry’ o ‘Horen Sarrison’, están exquisitamente orquestadas, y ‘Sorry’ nos deja un «crescendo» muy bien construido alternando guitarras acústicas y eléctricas, mientras ‘Further Away’ hipnotiza como una balada de Mazzy Star y ‘Emo Song’ es directamente la mejor canción del disco. Con todo queda un debut prometedor, pero demasiado centrado en la estética que busca imitar, en detrimento de las canciones.
ANOHNI ha anunciado este fin de semana que deja Instagram y Facebook en un comunicado en el que indicaba a sus seguidores que le enviasen un e-mail para recibir de manera anticipada el audio de su nuevo single, ‘I Will Survive’, un cover del hit de Gloria Gaynor que ya está disponible en Youtube, y que la cantante ya interpretó en directo allá por 2001.
En un nuevo escrito, ANOHNI añade contexto al lanzamiento de este nuevo single. La autora de ‘Hope There’s Someone’ explica que Facebook le ofreció 200.000 dólares el pasado verano para usar su vieja versión en directo de ‘I Will Survive’ en un anuncio con el que la plataforma ha querido transmitir su apoyo a los pequeños comercios. La artista indica que decidió declinar la oferta «a pesar de que el dinero me habría venido muy bien» para «no participar de manera cómplice en el «alojo de «fake news» de Facebook que podría facilitar la re-elección de Donald Trump». El anuncio era estrenado hace dos meses con una cover de la misma canción realizada por Lykke Li. Sin mencionar a la cantante sueca, ANHONI señala que, un mes después de rechazar la oferta de Facebook, «vi que Facebook había contratado a otra cantante para emular mi versión de la canción», lo cual le produjo «una sensación de náuseas».
El motivo último del lanzamiento de ‘I Will Survive’ es el de animar a los artistas a abandonar para siempre el uso de ciertas plataformas. «Todos sabemos que Facebook, Google, Twitter, Amazon y otros están destruyendo nuestras vidas, nuestras mentes, nuestros trabajos, nuestras culturas y la habilidad de las sociedades de gobernarse a sí mismas. Como artistas nosotros hemos sido los primeros en morder el anzuelo que nos ha llevado a alimentar empresas como Apple o Facebook. Y ahora como artistas deberíamos ser los primeros en abandonarlas: debemos mostrar que es posible vivir sin Instagram, sin Facebook, sin Google y sin Amazon. Debemos esforzarnos en reconstruir nuestras vidas y nuestras comunidades, y nuestras conversaciones privadas, sin depender de infraestructuras manipuladoras proporcionadas por las empresas más ricas del mundo».
En su texto, la artista apunta: «Soy consciente de que Youtube es propiedad de Google. No he cerrado todas mis cuentas porque quiere ser parte de esta conversación». Con su nueva versión de ‘I Will Survive’, ANOHNI pretende mandar un mensaje de esperanza y coraje ante el cambio climático.
Ela Minus ha publicado estos días su primer disco, un ‘acts of rebellion‘ que es nuestro «Disco de la Semana» y sobre el que hemos tenido oportunidad de hablar con la artista en un entrevista que publicaremos próximamente.
De momento, hoy lunes nos detenemos en uno de los mejores temas publicados por Gabriela Jimeno hasta la fecha (además de ‘they told us it was hard, but they wrong.‘ y ‘megapunk‘, que ya han sido «canción del día» en nuestras páginas). ‘el cielo no es de nadie’ es otro de los pepinazos que esconde el disco y su sonido evoca el tecno oscuro que puede escucharse en la noche berlinesa, en concreto en Berghain. La densidad de la producción evoca sus salas llenas de humo en las que es imposible ver nada, y su contundente base rítmica, así como los murmuros etéreos que Gabriela Jimeno va dejando en la canción, presentan una distorsión tímida que imita la del sonido de los altavoces cuando es transmitido a todo volumen en un club nocturno, dispuesto a volarte las pestañas.
En palabras a JENESAISPOP, Gabriela cuenta que ‘el cielo no es de nadie’ es una «oda al sentido del amor más real, duradero y profundo» porque el amor verdadero «no se manifiesta en piruetas que pasan una vez cada mucho tiempo, sino en los pequeños actos de todos los días». La artista explica que un tipo de amor parecido al que se refiere es el amor de una madre: «Lo que hace al amor de una madre tan absolutamente incomparable es la constancia, es el hecho de que (vas a recibir amor) todos los días por la vida entera. Eso requiere muchísimo más esfuerzo que levantarse un día y hacer una pelota gigante». La canción es «una invitación a querer a los otros de una manera mucho más sencilla pero que, en mi opinión, demuestra mucho más».
El prolífico cineasta francés François Ozon presentó el pasado septiembre en la sección oficial de San Sebastián su nuevo trabajo, precedido del sello Cannes 2020, festival que nunca se llegó a celebrar pero cuya programación fue anunciada hace unos meses como método para impulsar aquellas películas que hubieran formado parte del certamen.
El director en esta ocasión nos sitúa en los años 80 en un pequeño pueblo costero de Normandía, donde Alexis se enamora de David, un adolescente algo más mayor que él que le deslumbra por su carisma, decisión y encanto. Esa línea temporal se entremezcla con otra donde Alexis, una vez pasado aquel verano, se ve envuelto en una investigación policial. La narración oscila entre el coming-of-age y el sexy thriller noventero. Y aunque el contraste de ambas partes puede resultar arriesgado en un principio, Ozon conoce bien los códigos de cada género y logra un más que sólido equilibrio entre ellas. De hecho, ‘Verano del 85’ reúne prácticamente todas las características y los temas que han poblado la carrera del cineasta desde su comienzo (el despertar sexual, las relaciones de pareja, la muerte, etc.), pero aquí por fin ha conseguido esa obra redonda que llevaba tanto tiempo tanteando.
La película puede entenderse como la culminación de un estilo, un compendio de lo mejor de su cine, donde se combina con audacia la ligereza y la profundidad de todas las cuestiones que plantea. El primer amor está retratado con una sensibilidad enorme y transmite con mucha veracidad ese intenso estado de embriaguez con el que se vive, pero también se asume la fugacidad y la superficialidad que este a menudo conlleva. Todo el film está narrado desde el aprendizaje que supuso aquel verano para el protagonista. Es una mirada nostálgica y encantadora a aquellos días especiales, a esos momentos que marcan para siempre porque te hacen sentir cosas que nunca antes habías sentido y que probablemente nunca vuelvas a sentir de la misma manera. Es en la recreación de esos instantes y en los preciosos detalles de la puesta en escena de Ozon donde ‘Verano del 85’ crece y se convierte en una experiencia trascendente.
Sin embargo, esto no impide que haya humor y ese tono desenfadado habitual en su cine. La película se permite jugar con el espectador desde el principio, con una voz en off que habla directamente a la audiencia, haciéndole partícipe de lo que va a presenciar, como si el protagonista fuese a contar sus secretos y tú vas a ser el primero en enterarte. Uno de los momentos más bonitos –aparte de las merecidamente celebradas escenas con auriculares- es precisamente gracias a la voz en off, justo antes del primer encuentro sexual. La elección de qué mostrar y qué no mostrar es una de esas pequeñas decisiones que marcan la diferencia, donde Ozon se muestra más humano, empático y cariñoso con sus personajes que nunca.
‘Verano del 85’ muestra a un cineasta en pleno control y conocimiento de sus capacidades creativas, y alcanza un estado de gracia al que pocas veces se ha acercado. Es un film que, cuando termina, deja una intencionada sensación agridulce, igual que el primer amor: te encandila, te destroza pero siempre se recuerda con cierto cariño. 8
‘no tears left to cry‘, ‘God is a woman‘, ‘thank u, next‘ y ‘7 rings‘ son canciones que han situado a Ariana Grande en la «posición» de hacer lo que quiera, que igualmente lo convertirá en un éxito. Esa carta blanca es en este caso un regreso al R&B de los años 90 con el que creció, el que hacía su adorada Mariah Carey y el que escuchamos en sus primeros dos discos antes de que ‘Into You‘ nos lo diera todo. ‘positions’ se define más por aquello de lo que carece que por aquello que contiene: su secuencia discurre sin que aparezca un reggae como ‘Side to Side’ o ‘bloodline’, ni un ramalazo synth-pop como ‘breathin’, ni un tema con la tensión de ‘bad idea’.
Las aproximaciones a algo así son tan tímidas como las cuerdas disco de ‘love language’, que es lo primero que escuchamos en esta pista pero no terminan de tomar el control de la grabación; o como el house de ‘motive’ junto a Doja Cat, una de las pocas canciones del álbum que se podrán pinchar en las pistas de baile cuando vuelva a haber tal cosa. En un año en que Dua Lipa, Jessie Ware y hasta sus colegas Lady Gaga y The Weeknd han reivindicado los beats más coloridos de los años 80 y 90, la noticia es que Ariana Grande haya dado este paso atrás.
Especialmente conservadora es la aportación de Abel Tesfaye en la balada ‘off the table’. El artista que continúa arrasando en las listas de éxitos con el pepinazo ‘Blinding Lights’, incluso un año después de su edición, aparece aquí en su registro más somnoliento, lejos de la bruma o el éxtasis que él sabe aportar, dependiendo del momento. En la línea, ‘west side’ acaba antes de que te puedas dar cuenta de lo inocua que es, ‘pov’ se acerca a la categoría de villancico y ‘six thirty’ nos hace preguntarnos definitivamente por qué si este es el disco más sexual de Ariana Grande, todo suena tan pulcro y recatado. ¿En qué armario se quedó el disfraz de conejita de ‘Dangerous Woman’?
Porque vaya si los textos son sexuales. ’34+35′ es obviamente otra forma de decir «69» y en ella Grande no se corta al pedir: «¿no te puedes quedar toda la noche? / fóllame hasta el amanecer». ‘nasty’ viene a decir algo así como «solo quiero hacer tiempo para ti / juro que es sólo para ti / es como si este chocho hubiera sido diseñado para ti». Y ‘my hair’ se desarrolla en torno a una intimidad tal que por fin va a dejar a su chico que toque su bien más preciado, su pelo.
Es esta una de las melodías más cautivadoras en un álbum en el que sí se han cuidado los detalles. El arpa de Madison Calle y las cuerdas de Peter Lee Johnson en la inicial ‘shut up’ nos hacen soñar con un disco de pizzicatos y punteos, como arreglado por Owen Pallett. La decena de violinistas acreditados en Tidal en un par de pistas nos hacen ver lo mimado que se ha cuidado, sutilmente, el fondo del disco. Es una pena que ‘positions’ no se haya llevado más lejos en ese sentido. Como álbum estrenado casi por sorpresa en mitad de una pandemia es agradable; especialmente ‘safety net’, ‘just like magic’, ‘my hair’ y ‘nasty’ son buenas canciones. Lo preocupante es que esto sea lo que una cantante de esta categoría lleva preparando desde el año pasado.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘motive’, ‘positions’, ‘nasty’, ‘shut up’, ’34+35′ Te gustará si te gusta: Mariah Carey, Brandy & Monica, Toni Braxton Escúchalo: ‘motive‘.