Tinashe publica este viernes nuevo disco, ‘Songs for You’, y como en la época de sus primeras «mixtapes», lo hará de manera independiente, sin el apoyo de una discográfica multinacional. Después del fracaso comercial de ‘Joyride‘, el segundo trabajo de Tinashe, quizá era lo mejor que podía pasar.
Habrá que esperar al viernes para averiguar cómo se ha trasladado esta decisión de regresar a la independencia en lo artístico, pero los dos adelantos de ‘Songs for You’ presentados hasta el momento han sido muy prometedores. Está el seductor R&B de ‘Touch & Go’ con 6LACK por un lado, y por el otro está ‘Die a Little Bit’ con Ms. Banks, que publicado de hecho antes, supone una inmersión deliciosa de Tinashe en el underground neoyorquino. La pegajosa base es del dúo de productores de Nueva York Trackside, y sobre su «groove» se sustenta principalmente esta dura canción que alterna versos cantados con otros hablados sobre «morir un poquito» en la pista de baile, copa y cigarro en mano, para olvidar los problemas del día a día. Por cierto, Ms. Banks no es la «señorita» Azealia Banks sino la rapera británica avalada por Nicki Minaj de la que ya os hablamos, pero ‘Die a Little Bit’ podría haber sido una canción de Azealia, en concreto de la primera. Su inestable base rítmica es difícil de clasificar, pero puede decirse que recuerda al trabajo de Ikonika en ‘Neptune’, aunque desde un prisma más funk (esos bajos gordísimos), minimalista y terrenal. En cualquier caso, está claro que estamos en el underground.
Y en esos ambientes humeantes nos sitúa el videoclip de ‘Die a Little Bit’, un poco a la manera del de ‘Got ‘Til It’s Gone’ de Janet Jackson. La escena de Tinashe dando una calada tiene toda la pinta de convertirse en una de las más icónicas de su carrera, y en general el vídeo parece una traducción visual de lo que nos cuenta la canción no solo en la letra, sino también en lo musical. El «pack» de canción y vídeo es todo un acierto, en definitiva, y un recuerdo de lo muchísimo que le queda a Tinashe por decir, con o sin el apoyo de una multi.
‘Pienso en tu mirá’ de Rosalía vuelve a ser la canción más votada de JENESAISPOP coincidiendo con su breve presentación en los premios MTV Europe y después el Grammy Latino a Álbum del Año para ‘El mal querer’. Es claramente la canción favorita de la artista de nuestros lectores (‘Malamente’ fue eliminada hace varias semanas). Entre las novedades de la semana destacan Michael Kiwanuka y Róisín Murphy, mientras FKA twigs, Angel Olsen y Haim se encuentran entre los artistas que alcanzan nuevos máximos. Esta semana toca despedirse de varios temas con 10 o más semanas en la mitad baja de la tabla: ‘Lover’ de Taylor Swift, ‘Slide Away’ de Miley Cyrus, ‘Violence’ de Grimes y ‘all the good girls go to hell’ de Billie Eilish, si bien en estos dos últimos casos ya hay nuevos sencillos de las artistas. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
En verano de 1988 se publicaron dos discos de hip hop con títulos curiosamente similares pero que apuntaban a dos futuros casi antagónicos: El ‘Straight Outta Compton’ de NWA tuvo un enorme impacto: no inventaba el gangsta rap pero fue quizá su primera obra maestra. Paralelamente, el ‘Straight Out The Jungle’ de los Jungle Brothers sí que suponía una interesante innovación, iniciando el sendero hacia una nueva filosofía en el género: rap con conciencia pero también con sentido del humor, que abría el abanico sonoro del hip hop al jazz, al pop y a otras áreas menos exploradas, y que llamaba a la unidad racial y social y el amor frente al individualismo nihilista del gansta rap. El movimiento se dio en llamar Native Tongues y englobaba inicialmente a los Jungle Brothers, De La Soul y A Tribe Called Quest.
Flash-forward 31 años después y en verano de 2019, hace apenas dos meses, el sello inglés Ace Records publicaba ‘The Daisy Age’, una recopilación realmente deliciosa en la que su habitual colaborador Bob Stanley reunía parte de lo mejor de la escena en cuestión, con temas de las bandas mencionadas anteriormente y de algunas de las que generaron con su influencia: Naughty By Nature, The Freestyle Fellowship, Digital Underground, Money Love… La imagen que ha quedado para la historia de aquella breve ventana de luz que entró en el hip hop americano entre 1989 y 1993 es la de De la Soul y su estética quasi-hippy, con ropa y samples propios de esa nueva clase media afroamericana surgida finales de los 80. Pero hubo mucho más, como prueba este excelente disco doble, muchas bandas interesantes que hasta en España sonaron con regularidad en Radio 3 en aquellos primeros 90 (impagable el recuerdo de Tomás Fernando Flores tratando de pronunciar The Disposable Heroes of Hiphoprisy).
Entre todo ello destaca este tema con una luz especial: extraído del disco de debut de Digable Planets, ‘Reachin´ (A New Refutation of Time and Space)’ (1993), ‘Where I’m From’ es un himno y un homenaje a su barrio adoptivo de Brooklyn. Sobre un sample hipnótico y de groove perfecto de KC & The Sunshine Band (‘Ain’t Nothin’ Wrong’) los miembros del trío se van turnando versos explicando cómo son las cosas de donde vienen ellos: un lugar donde el pelo es afro natural, se lee a Marx (y llevan botas Clarks), se fuma hierba en invierno, se viste con estampados afrocéntricos y se busca la unidad a través de los beats.
Los versos siguen con referencias a Clarence 13X y actitudes de desafío al rechazo de la policía, pero a la vez explicitando que no creen en la violencia (“Rap is not by bandits”) y explicando de que su droga y sus armas son el hip hop y el funk. El siguiente disco de Digable Planets sería también el último (‘Blowout Comb’, 1994). Era un álbum más austero en sus arreglos y temáticamente menos festivo y más comprometido. A pesar de las excelentes críticas, el grupo se separó en 1995, quemado por las presiones comerciales del sello y sus diferencias creativas. El desenlace iba en consonancia con la propia extinción natural del movimiento a partir de mediados de la década, frente a un gangsta rap imparable.
La inevitable reunión de Digable Planets en años recientes produjo un digno álbum en directo en 2017, pero desgraciadamente nada de nuevo material. A buen seguro la suya podría haber sido otra más de las brillantes resurrecciones del movimiento en los últimos años (De La Soul, A Tribe Called Quest…), aunque nunca hay que perder la esperanza.
‘Where I’m From’ sonó en la entrega nº 343 Popcasting, el podcast de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.
Llega a buen puerto el conflicto entre Taylor Swift y su antiguo sello Big Machine, al menos hasta nuevo aviso. La autora de ‘Lover‘ aseguraba recientemente en un comunicado que Steve Borchetta y Scooter Braun le estaban impidiendo cantar sus canciones viejas en televisión debido a que los dos ejecutivos controlan sus derechos, pero Big Machine negaba esta acusación con un extraño comunicado en el que no terminaba de abordar el problema de fondo.
Decía: «De ninguna manera dijimos que Taylor no pudiera actuar en los AMAs o hemos impedido su especial de Netflix», sin mencionar que lo que se está impidiendo aparentemente es el uso de las canciones viejas de Swift en estos espacios, no que ninguno de ellos tenga lugar. Por otro lado, Big Machine abría la caja de pandora acusando a Swift de deber al sello «millones de dólares», pero la publicista de Swift defendía que es el sello el que debe esa suma de dinero a la cantante.
Como informa TMZ, Big Machine y Dirk Clark Productions, que produce la gala de los American Music Awards, han llegado a un acuerdo legal que permitirá que la actuación de Swift pueda ser distribuida y reproducida a través de varias plataformas después de su retransmisión. La nota añade: «cabe aclarar que los artistas no necesitan la aprobación de los sellos para actuar en directo en televisión, sino solo para las grabaciones de estos artistas y para determinar su distribución». El comunicado puede parecer un poco peregrino, pero el quid de la cuestión no estaba en si la actuación de Swift podía suceder o sobre todo retransmitirse en directo, sino en qué pasaba después con la grabación de esa actuación, si las canciones interpretadas contarían como «regrabaciones». Finalmente parece que Swift podrá cantar tranquila en los AMA temas como ‘Shake it Off’ o ‘Love Story’.
Belle and Sebastian son la tercera confirmación de VIDA Festival, que se celebra del 2 al 4 de julio en Vilanova i la Geltrú. La segunda banda confirmada en el cartel había sido Parcels, y antes se había dado a conocer en él la presencia de Destroyer. Este año, el grupo escocés ha publicado ‘Days of the Bagnold Summer‘, el disco que reúne sus canciones compuestas para la adaptación cinematográfica de la novela gráfica del mismo nombre. Antes había publicado en varias partes su último largo, ‘How to Solve Our Human Problems‘.
«La banda de indiepop de 7 miembros originaria de Glasgow (Escocia) es mundialmente conocida por hacer sonar con solidez melodías preciosas y delicadas», dice la nota de prensa sobre Belle and Sebastian. «Temas ya míticos como The Boy with the Arab Strap y Another Sunny Day son claros ejemplos».
Y continúa: «Liderada por el guitarrista y vocalista Stuart Murdoch, la formación nos deleita con un sonido majestuoso a la vez que intimista, que combina a partes iguales el folk-rock y el pop de los años sesenta. Activos desde 1996 – año en el que publicaron sus dos primeros álbumes- con algún que otro paréntesis entremedias, en 2018 publicaron su último trabajo, How To Solve Our Human Problems (Parts 1-3), un ejemplo más de su singular y deliciosa visión de la música pop, de la cual podremos ser testigos en el VIDA 2020».
Los sevillanos All La Glory se han pasado al castellano en su tercer álbum lanzado este otoño, ‘Disco fantasma’, que suena exactamente como si encendiéramos una radio que sólo sabe sintonizar una emisora de los 80 por la que aparecen Tears for Fears, los Smiths, la primera Luz Casal (la rockera), Rubi y los Casinos, Bruce Springsteen… Es cierto que la mezcla es rara, pero parece que esa extrañeza es incluso una baza para la banda que decidía presentar su nueva era con una canción tan atípica como ‘La noche silenciosa‘. Un single de métrica esquiva, que incluso evita la rima, y cuyo estribillo no sabemos si tarda cuatro estrofas y casi tres minutos en llegar, o simplemente estamos ante una canción cuyo encanto se divide en dos. Puro amor/odio para esta historia de vampiros que lo mismo te recuerda a una melodía de Mari Trini que utiliza ciertos recursos estéticos del post-punk.
Más evidente es el pepinazo de electropop que All La Glory hallan en ‘Atacama’, que podrían haber firmado perfectamente los Ting Tings de ‘That’s Not My Name’. Y es que en su recurrir a las sonoridades de la década de las hombreras, ‘Disco fantasma’ también puede recordar a los grupos que se han mirado obsesivamente en aquellos tiempos, como Goldfrapp, The Killers o en España Zahara. Y los sevillanos lo referencian hasta en lo lírico, como sucede en ‘Tiempo récord’, una canción que casi con la grandiosidad de un hit del Boss, nos habla de «1982, música nueva, luces de neón» y de reencontrarnos con el mismo single en «otoño del 16».
Da igual que se pongan románticos (‘Hoy igual que ayer’) que rockeros (los dos minutos y medio de ‘Señales’) o siniestros («Cuando bailas, me encanta, asesíname», concluye ‘Magia negra’), el grupo parece tener muy claro a qué estética había de ceñirse para darle un acabado coherente a este conjunto. Apenas el coro en Auto-tune y el tratamiento de las voces de ‘Mañana nunca llega’ nos indica que estamos ante un álbum actual. Ayudada por los sintetizadores del finlandés Tero Heikkinen de Kindata; la banda de Juano Azagra sabe llevarnos a una época en la que nos hipnotizaban los vídeos terroríficos de The Cure, veíamos ‘Jóvenes ocultos’ y ‘La bola de cristal’. Mención aparte para Pilar G. Angulo, que entona dos de los mejores temas, en atractivo contraste con la voz andrógina de Juano (aunque no lo parezca, en general en la banda canta un chico), y logra hacer de ‘Baile en la oscuridad’ un cierre estupendo. All La Glory actúan esta semana en la Monkey Week, que se celebra en Sevilla.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘Atacama’, ‘Mañana nunca llega’, ‘Tiempo récord’, ‘La noche silenciosa’ Te gustará si te gustan: El Columpio Asesino, Trepàt, Dorian Escúchalo:Spotify
Amaia lanza su primer single desde la edición, el pasado mes de septiembre, de su debut ‘Pero no pasa nada‘. Se trata de ‘Luz y sombra’, una canción original compuesta junto a La Estrella de David y producida por este que forma parte de la banda sonora de ‘El legado en los huesos’, la nueva película de Fernando González Molina.
‘Luz y sombra’ es una balada orquestal, en la que Amaia y el autor de ‘Consagración‘ han colaborado con la Orquesta Sinfónica de Navarra. La inocencia de su letra «no me dejes sola porque me perdería» es por un lado muy propia de la autora de ‘Quiero que vengas’, pero por el otro ‘Luz y sombra’ es probablemente la canción más dramática que ha firmado la ganadora de Operación Triunfo 2017.
Grabada entre Madrid y Pamplona, Amaia asegura qe ‘Luz y sombra’ «es una canción dulce, que mezcla oscuridad y esperanza», y añade: «La película es muy emocionante, con momentos de tristeza, tensión y creo que este contraste es muy acertado. Grabar con la Orquesta Sinfónica de Navarra ha sido una experiencia increíble y estoy orgullosa del resultado”. Por su parte, González Molina subraya parecidos entre Amaia y la protagonista su película: «Tener a Amaia formando parte de la TRILOGIA DEL BAZTÁN es un lujo, además de algo que casi parece marcado por el destino. Por su nombre, igual que el de la protagonista. Por su origen, navarro como nuestros personajes. Es emocionante ver cómo ha convertido en melodía las emociones de Amaia Salazar, sus luces y sus sombras. La combinación con la Orquesta Sinfónica de Navarra convierte su canción en el cierre perfecto para el viaje épico de nuestra historia».
Haim han estrenado su tercera canción de 2019, tras la veraniega ‘Summer Girl‘ y la electropop ‘Now I’m In It‘. Se llama ‘Hallelujah’ y es una balada «folki» con guitarra acústica y cuerdas similar al trabajo de Simon & Garfunkel, es decir, no se parece nada a ninguna de las dos canciones previas. ¿Se acerca el sucesor de ‘Something to Tell You‘?
Las hermanas han explicado el significado que ‘Hallelujah’ tiene para cada una de ellas, reflejado en sus respectivos versos. Para Danielle, ‘Hallelujah’ va sobre el amor fraternal y sobre la «telepatía de hermanos», sobre el «hecho de saber que tu hermana sabe lo que vas a hacer antes de que tú lo sepas». Por su parte, Este, que es diabética, explica que la canción trata sobre la experiencia de sufrir una enfermedad crónica y sobre la importancia de tener gente cerca en la que apoyarse. Y por último, Alana revela que su verso trata sobre la pérdida de su mejor amiga, la actriz Sammi Kane Kraft, que en 2012 sufrió un accidente de tráfico fatal, con tan solo 20 años.
A grandes rasgos, Haim detallan que ‘Hallelujah’ es una canción «sobre la familia, el amor, la pérdida y sobre estar agradecida por todo ello». Paul Thomas Anderson ha vuelto a ponerse tras la cámara para filmar su videoclip, que inspirado en el verso de Danielle, muestra a las hermanas levitando en el interior de un teatro vacío, o a Danielle en solitario caminando por Los Ángeles de noche.
Christina Aguilera lograba el mayor éxito de su carrera en la era del streaming gracias a una colaboración. En 2013, la cantante descubría ‘Say Something’, una canción original de la banda de Nueva York A Great Big World, gracias a su aparición en un programa de televisión, y enamorada de la canción, proponía al dúo compuesto por Ian Axel y Chad King grabar una versión nueva con su voz.
Gracias a Aguilera, ‘Say Something’ pasaba de ser un éxito moderado en Estados Unidos en su versión original (alcanzaba el top 16 en el país) a un éxito global. En 2015, la canción ganaba el Grammy a Mejor actuación vocal a dúo y a día de hoy sus escuchas en las plataformas de streaming solo pueden tildarse de monstruosas: 477 millones en Youtube y 550 millones en Spotify no son números al alcance de todos los artistas, mucho menos de un grupo debutante y de una artista cuya cima comercial ocurrió en la era del CD.
La autora de ‘Liberation‘ y los artífices de ‘When the Morning Comes’ tienen muy difícil superar estas cifras, pero parece que no van a dejar pasar la oportunidad de intentarlo y han anunciado un nuevo single conjunto que verá la luz este viernes 22 de noviembre. Lleva por título ‘Fall on Me’ y puede escucharse desde 2018 en voz de Andrea Bocelli y de su hijo Mateo, por lo que no es exactamente original, si bien sí es una composición de A Great Big World. El grupo y Aguilera la estrenarán en directo en la próxima edición de los American Music Awards, que se celebra este domingo 24.
RTVE ha confirmado que Zahara será una de las profesoras de la próxima edición de Operación Triunfo, que se estrena en 2020. Junto a la autora de ‘Astronauta‘ ha sido confirmado también el actor Iván Labanda. La primera impartirá clases de cultura musical, tomando el relevo de Miqui Puig (2018) y Guille Milkyway (2017). Por su parte, Labanda hará clases de interpretación.
Zahara fue una de las artistas invitadas a dar una charla en la última edición del programa y en la anterior tuvo especial protagonismo su canción ‘Con las ganas’, que interpretada por Amaia y Aitana, dio lugar a una de las actuaciones más celebradas de la edición. También en OT2017, Amaia, Aitana y Agoney cantaron la versión de Zahara de ‘Lucha de gigantes’ de Antonio Vega, que es a dueto con Love of Lesbian.
La autora de ‘Hoy la bestia cena en casa’ ha sido más que una protagonista indirecta en las últimas dos ediciones de Operación Triunfo, y desde luego mucho más que una espectadora enganchada a comentar en Twitter gala tras gala. Por ejemplo, la ubetense era invitada en junio de 2018 a cantar ‘Con las ganas’ junto a Amaia y Aitana en el macroconcierto de Operación Triunfo celebrado entonces en el Santiago Bernabéu de Madrid; y durante la edición siguiente era confirmada dentro del comité de selección de canciones de Operación Triunfo para Eurovisión.
El youtuber y divulgador musical Jaime Altozano ha publicado una serie de stories en los que analiza la música de Flos Mariae, el grupo de pop católico que en 2014 saltara a la fama gracias a su hit ‘Amén’, que contenía el mejor inicio de canción de la historia. Y la curiosidad es que, dentro de que Altozano reconoce que las hermanas catalanas no son grandes músicos, apunta que su música sí logra ser interesante por varios motivos.
En los vídeos, Altozano analiza varias canciones de Flos Mariae y afirma que sus letras están «muy desafinadas» y que la música en general «se nota» que no está hecha por músicos profesionales; pero advierte en ella un interesante componente experimental. Dice que «a fuerza de ser extraña», a menudo ocurren en sus canciones «una serie de politonalidades y unas cosas muy curiosas que puedes llegar a disfrutar sin ironía», por ejemplo un «pulso» en ‘Vete a confesar» que dura «20 segundos más» de lo habitual. Añade que «a base de hacer cosas no tonales, probablemente sin querer, les quedan cosas más experimentales que al 99,99% del pop de hoy en día», y concluye que, por esta razón, Flos Mariae es «la vanguardia del pop experimental en España».
Altozano echa mano de algunas comparaciones para describir el sonido de Flos Mariae: dice que su logo suena a una mezcla de «death metal sinfónico» y «princesas Disney» e incluso menciona a Fangoria para explicar que suena a un cruce entre el grupo de Alaska y Nacho y otro que no llega a mencionar. Nosotros ya hemos dicho que los últimos singles de Flos Mariae suenan bastante «darkwave» e industriales. En cualquier caso, Altozano destaca sin ironías el trabajo de la compositora del grupo, Montserrat Bellido Durán, arguyendo que «tiene intuiciones musicales muy buenas» y que «de vez en cuando da con cosas que molan» y que «nadie está haciendo» que «serían rescatables para otras cosas». Después de su celebrado vídeo sobre ‘El mal querer’ de Rosalía, que provocó la ilusionada respuesta de esta, ¿será el turno de las hermanas Bellido Durán? Ojo, Altozano se plantea hacer un vídeo más largo sobre ellas…
Harry Styles ha sido el anfitrión e invitado musical en el último episodio de Saturday Night Live. El cantante británico ha presentado en directo dos de los temas incluidos en ‘Fine Line’, el álbum que publica en diciembre y que presentará en España en mayo: el primer single ‘Lights Up’ y el recién publicado ‘Watermelon Sugar’.
Como es costumbre en este programa de comedia estadounidense, el anfitrión se encarga de abrir el episodio con un monólogo y Styles se ha superado bastante con el suyo. El británico se ha reído de sí mismo, en concreto de su evolución de integrante de una boyband a artista serio, sentándose ante un piano y repitiendo sin parar que lo primero para él es la música, y después su «familia y amigos». También ha habido un chiste/dardo al propio programa: «Todo el mundo cree que el reparto de SNL toma cocaína, no lo hace, por eso el programa ya no es bueno… excepto el de hoy».
Pero el chiste de Styles en SNL que está dando que hablar ha involucrado a sus antiguos compañeros de banda… menos a uno. El músico ha preguntado: «¿No sería súper loco que estuvieran aquí esta noche?» antes de responder, con sorna: «pero no lo están». Y cuando ha tocado mencionarlos uno a uno, ha dicho: «quiero a esos chicos, son mis hermanos: Liam, Niall, Louis…» Intentando recordar el nombre del miembro de One Direction que falta, Styles concluye: «ah, y Ringo».
Durante el programa, Styles ha protagonizado también una serie de gags, entre ellos uno el que ha interpretado al empleado de una marca de pan de molde. El empleado se reúne con sus jefes porque estos han descubierto que ha dejado una serie de comentarios inapropiados en Instagram usando la cuenta de la empresa, entre ellos unos en los que pide a Nick Jonas que le «haga añicos» y que le «destruya».
Cupido no es el único grupo español que justo con la llegada del cambio de década ha despuntado gracias a su transversalidad. También están Blanco Palamera, el dúo gallego formado por Manuel Blanco y Xoán Domínguez (en directo complementado por Sebastián Hernández), que a principios de este año publicaba un debut llamado ‘Promesas’ que resultaba más que una agradable sorpresa. El elegantísimo fondo R&B de su canción estrella, ‘Sola con mi voz’, casaba con su sensualidad romántica («siempre cerca de tu cama / Siempre lejos de mi mente»), resultando próxima a otras propuestas como el citado proyecto, tan orgánico, de Pimp Flaco o One Path, sobre todo cuando este estaba en Infinitum. Sin embargo, al carácter playero y tropicalillo de ‘Aquí’, se van sumando arreglos más jazz, como es muy evidente en la bonita ‘Llega’, en ‘Despacio’ o en la balada ‘Este mar’. Canciones todas estas que no habrían desentonado en ‘Soidemersol’ de La Buena Vida, contra todo pronóstico.
La voz en el álbum no puede competir con la de los grandes del jazz, pero tampoco parece buscarlo. Las sonoridades de ‘Promesas’ son a menudo clásicas, y para muestra la cadencia disco dada a ‘Aire’, un tema que parece musicado por Nile Rodgers, pero también están plenamente conectadas con la música de hoy. Lo que concuerda con el uso del lenguaje, con esas referencias a «toda esta mierda que superé hace tiempo» (‘Llega’) y al sexo: «y nuestros cuerpos encajan como dos piezas de un puzzle / mucho más grande que cualquier otra cosa» de ‘Aire’ podría ser una letra de Rhye, pese a su simpática referencia a Enrique Iglesias. Nunca una «experiencia religiosa» había sonado tan sofisticada.
Tampoco hacen ascos Blanco Palamera a la pista de baile y en la segunda mitad del álbum, algo después de ese tímido experimento llamado ‘Primavera’, aparece una canción llamada ‘Salvaje’ que perfectamente podrían haber producido Junior Boys o incluso la Róisín Murphy más minimalista. Y es que las referencias del dúo son muchas y muy ricas, y los detalles están muy mimados. La final ‘Despega’ es otro de los grandes «growers» del álbum y no hay más que ver el modo en que ha incorporado el sonido ambiente a su desarrollo o cómo la voz vuelve en «fade in» cuando empezabas a dar la grabación por acabada. Por increíble que pueda parecer, ha salido un grupo que puede gustar a los seguidores de Toro y Moi, Francisco Nixon, Extraperlo o Rels B, por igual. Blanco Palamera actúan esta semana en la Monkey Week, que se celebra en Sevilla.
Calificación: 7,7/10 Lo mejor: ‘Sola con mi voz’, ‘Llega’, ‘Aire’, ‘Salvaje’, ‘Despega’ Te gustará si te gusta: Cupido, One Path, Rhye, Sen Senra Escúchalo:Spotify
The Killers han anunciado nuevo disco. ‘Imploding the Mirage’ verá la luz en primavera, pero esto es todo lo que se ha dado a conocer al respecto: no hay fecha concreta por ahora y tampoco se ha desvelado la portada oficial. De hecho, la misma web de The Killers indica que la cubierta actual no es la definitiva. El pasado mes de octubre, The Killers revelaron los títulos de algunas de las posibles canciones que incluirá el disco, ninguno de los cuales pertenecían a la canción política que estrenaban a principios de este año.
Con el anuncio del nuevo disco de The Killers también se han dado a conocer las fechas de la gira de estadios por Reino Unido e Irlanda que el grupo emprenderá para presentarlo en directo. Arranca el 28 de mayo en Falkirk y seguirá el 30 de mayo en Manchester, el 1 de junio en Norwich, el 3 de junio en Southampton, el 6 de junio en Londres, el 9 de junio en Bristol y el 11 de junio en Coventry, hasta que concluir el 13 de junio en Middlesbrough. Los teloneros de esta gira serán Blossoms, la revelación Sam Fender y Manic Street Preachers. En caso que haya gira de festivales, en Primavera Sound ya no van a estar, pero julio sigue libre para que puedan ser confirmados en Mad Cool, Bilbao BBK Live o Low Festival, por mencionar tres festivales que se celebran durante ese mes.
‘Imploding the Mirage’ (extraño título) será el sucesor de ‘Wonderful Wonderful‘, publicado en 2017. Así lo valorábamos entonces: «Es un poco marciano asegurar que este es el mejor disco de los Killers sin que contenga ninguna de sus 5 o 10 mejores canciones, pero la verdad es que por primera vez se les nota perfectamente cómodos y equilibrados entre su faceta más rockera y su faceta más sintética (…) este disco es el primero de la banda que viene a decirnos con claridad y confianza que los Killers no son viejos rockeros ni unos obsesionados por New Order que quieran colarse en la pista de baile ocasionalmente, sino las dos cosas a la vez».
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Kanye West sigue sorprendiendo a sus seguidores anunciando nuevos proyectos de la nada. Después de publicar, tras infinitos retrasos, su esperado disco góspel ‘Jesus is King‘ y la que será su continuación navideña, ‘Jesus is Born’, el rapero revela dos proyectos nuevos, el primero de los cuales puede ser el más ambicioso hasta la fecha, una ópera.
‘Nebuchadnezzar’ es el nombre de esta ópera compuesta por Kanye y dirigida por la artista italiana Vanessa Beecroft, que recibe su nombre del gobernante más poderoso y que más tiempo reinó en la antigua Babilonia. En la Biblia, Nabucodonosor II (este es su nombre en español) aparece prominentemente en el Libro de Daniel. No se ha especificado si la ópera narrará íntegramente la historia del gobernante o si Kanye se ha tomado algún tipo de licencia artística para proyectarle en comparación con su propia persona, pero sí que contará con músicos de sus misas exclusivas y con Peter Colins & Infinities Song. Se estrena en el Hollywood Bowl de Los Ángeles este domingo 24 de noviembre.
Por otro lado, West ha anunciado que se encuentra preparando la segunda parte de ‘Jesus is King’ junto a Dr. Dre. Ambos han posado para una foto juntos. La primera parte está siendo un gran éxito en las plataformas de streaming pese a que podría decirse que no es su trabajo más inspirado. El hit del álbum está siendo ‘Follow God’, del que acabamos de emitir nuestro veredicto.
Esta semana se publica el disco póstumo de Leonard Cohen, ‘Thanks for the Dance’, que su hijo Adam ha podido completar con la ayuda de músicos como Beck, Feist, Damien Rice, Daniel Lanois o Bryce Dessner de The National, entre otros. El primer adelanto era un tema de 1 minuto llamado ‘The Goal’ que nos hacía pensar que el álbum se compondría de retazos, pues simplemente era uno de esos poemas tímidamente musicados que alguna vez habían aparecido en su discografía. Sin embargo, el segundo single es una canción en el sentido más clásico de la palabra.
‘Happens to the Heart’, que aparecía en el libro ‘The Flame’ editado el año pasado con algún cambio en el texto, es ahora una inquietante canción que abrirá también el álbum ‘Thanks for the Dance’, en la que caben citas a Jesucristo y a Marx. Cohen recita casi una decena de estrofas que culminan con lo que podríamos considerar el pequeño estribillo de la composición: el intento del artista por comprender los entresijos “de lo que pasa con el corazón”. Por el camino, se cruzan ángeles, demonios, el arte y por supuesto el amor: “solo mirarla era un problema / un problema desde el principio / Claro que jugamos a ser una pareja deslumbrante / pero nunca me gustó esa parte / no es bonito ni sutil / lo que pasa con el corazón”. La sencilla instrumentación -un par de notas de piano, algún arreglo de guitarra, cuerdas en su justísima medida- están totalmente al servicio de la narración de Leonard.
El tema se acompaña de un vídeo de lujo que ha sido dirigido por Daniel Askill y estrenado por una página web tan arty como es NOWNESS. En él vemos a un personaje andrógino que, simplemente por una cuestión de vestuario, ES Leonard Cohen incluso aunque este ya no esté entre nosotros. Atentos al guiño a su conocido retiro espiritual como monje. Este site, que ofrecerá más vídeos de estas nuevas canciones, informa de que el vídeo habla oficialmente de “dejar ir nuestro ego y las trampas que ofrece el mundo de la fama”.
Rosalía cejijunta bailando entre palés, un paseo “sin esperanza” por un barrio degradado, un homenaje petardo a ‘Dinastía’, las oscuras visiones Thom Yorke y el affaire tropical de la motera Katy Perry. Hacemos un repaso a cinco de los videoclips más destacados de las últimas semanas
A palé (Rosalía)
No es la primera vez que Rosalía y su equipo creativo recurren a Frida Kahlo (la portada de ‘Que no salga la luna’) y a Goya (‘La maja vestida’ del videoclip ‘Di mi nombre’) como fuente de inspiración iconográfica. En el vídeo ‘A palé’, dirigido por Jora Frantzis (autora de los últimos clips de Cardi B), lo vuelven a hacer. Con voluntad provocadora, uniendo tradición y modernidad con el desparpajo de un bazar chino, la cantante aparece con el entrecejo poblado típico de la artista mexicana, llevando un vestido que -como se ha comentado en Twitter- recuerda al del retrato de la Duquesa de Alba de Goya, mostrando unos piños de oro de inspiración rapera, y con unos auriculares inalámbricos de última generación. Y también, como en ‘Malamente’ o ‘Pienso en tu mirá’, recurren a un entorno poligonero para ilustrar la canción. En este caso, una zona industrial llena de contenedores y palés (de ahí el título), iluminada con focazos como en las películas con ovnis de los ochenta. La aparición de Rosalía corriendo por la cinta transportadora de una cadena de embalaje, o subida en ella vestida con un uniforme de trabajo, parece perseguir dos objetivos: subrayar el origen proletario de la cantante e ironizar sobre su figura como producto “envasado” listo para consumir.
No Hope Generation (Mura Masa)
Novi Beograd (Nuevo Belgrado) fue un proyecto urbanístico iniciado en la capital de Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo era erigirse en símbolo de la “ciudad funcional” socialista. Sin embargo, tras varias crisis económicas, desencuentros políticos, y algún que otro bombardeo de la OTAN, terminó convertida en lo que es hoy: una gris ciudad dormitorio conocida como los blokovi (bloques). El director Yoni Lappin ha elegido estas moles de hormigón como representación visual de ese sentimiento de desesperanza del que habla la canción de Mura Masa. Con un estilo visual y unos detalles poéticos (ese baile en la azotea) que recuerdan al cine de Andrea Arnold (‘Fish Tank’, ‘American Honey’), ‘No Hope Generation’ narra lo que parece una fantasía antisocial adolescente. Un grito desesperado surgido desde el interior de una realidad intergeneracional hecha de apatía (adolescente), alienación (infantil) y resignación (anciana). La chica protagonista deambula sin rumbo por los espacios degradados del barrio acompañada por la voz de su conciencia, a la que intenta acallar bebiendo alcohol. No hay casi adultos de mediana edad en este vídeo. Solo uno, y acaba con un tiro en el pecho. Ya sabemos a quién apuntan director y cantante como causantes de esa “generación sin esperanza”.
Un boomerang (Fangoria)
A mediados de los ochenta, en la parrilla de programación de TVE se produjo un hecho insólito: podías ver en un mismo día ‘Dinastía’, ‘Falcon Crest’ y ‘Los Colby’. Una por la mañana, en el programa de Jesús Hermida; otra después de comer, a la hora de los culebrones (luego ya recogías la cocina); y la última, por la noche, en prime time. Esta dieta telenovelera atiborró de lujo, malignidades y sintonías pegadizas la memoria audiovisual de los telespectadores de la época. Uno de ellos puede que fuera Juan Gatti, el director de ‘Un boomerang’. El último videoclip de Fangoria es un homenaje en clave paródica de ‘Dinastía’. Tras la cabecera, calcada a la original, aparecen Nacho Canut como el patriarca Blake Carrington (John Forsythe); Topacio como su mujer, Krystle (Linda Evans); Valeria Vegas como su hija, Fallon (Pamela Sue Martin); y Alaska encarnando a la pérfida Alexis (Joan Collins), aunque aquí poseída por el espíritu de Sara Montiel. Unas gotas de estética disco setentera y un guiño final al ‘Science Fiction/Double Feature’ de ‘The Rocky Horror Picture Show’ completan esta ración de petardeo, un poco pasado de moda pero divertido.
Last I Heard (…He Was Circling The Drain) (Thom Yorke)
¿Qué tipo de imágenes podrían ensombrecer los sueños del protagonista de la orwelliana ‘Anima’? ¿Qué visiones tendría cuando cierra los ojos? ‘Last I Heard (…He Was Circling The Drain)’ se puede ver como el complemento onírico del anterior videoclip de Thom Yorke. A través de una combinación de animación stop-motion y 3D, el estudio Art Camp (creador de muchos de los clips de Gabriel Garzón-Montano) ilustra una pesadilla urbana articulada por medio de dos ejes temáticos: la soledad, la sensación de vivir como un astronauta en un planeta lejano; y el miedo a la alienación, a descubrir que, en el fondo, cuando estás frente a tu reflejo, eres igual que todos. Para reflejar estos sentimientos, Art Camp recrea un mundo grisáceo y caótico por donde sobrevuelan, como los coches del vídeo, algunas referencias iconográficas: las figuras sin rostro de las pinturas metafísicas de Giorgio de Chirico, la arquitectura urbana futurista de ‘Metrópolis’ (1927), los claroscuros del expresionismo alemán, y las visiones sobre la soledad del astronauta que van desde ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968) a ‘Moon’ (2009) o ‘Ad Astra’ (2019).
Harleys in Hawaii (Katy Perry)
Desde los tiempos de ‘Salvaje’ (1953), donde Marlon Brando interpretaba al líder de una banda de moteros, las Harley-Davidson han alimentado los sueños de libertad y rebeldía de muchas generaciones de estadounidenses. El problema para la legendaria marca es que estas generaciones no se han renovado. Hoy el usuario tipo de Harley es un señor mayor, barbudo y barrigón. Como consecuencia de ello, la compañía está inmersa en una grave crisis de ventas. ¿Ha venido Katy Perry a rescatarla? Como informa el New York Times, contra lo que pudiera parecer, la marca no ha tenido nada que ver con ‘Harleys in Hawaii’. La cantante se ha inspirado para escribirla en unas vacaciones que pasó con Orlando Bloom en Hawái donde alquilaron una Harley. El videoclip, dirigido con no demasiada imaginación por Manson (CANADA), parece recrear ese romance tropical. Siguiendo (literalmente) el título de la canción, en el vídeo hay secuencias dedicadas, por un lado, a la cultura motera -planos de las Harley en la carretera a lo ‘Easy rider’ (1969), peleas en bares de moteros como las películas de serie B de American International Pictures, quienes crearon todo un subgénero- y, por otro, dedicadas a explotar los tópicos de Hawái: adornos florales, ukeleles, arrumacos bañados por el sol polinesio…
Sin haber alcanzado la popularidad de sus colegas Four Tet y Caribou, Floating Points se ha convertido en uno de los productores de electrónica más prestigiosos del momento. A la delicatessen que era ‘King Bromeliad’ había que sumar después otras como ‘Nuits Sonores’ y ‘Elaenia‘, su debut oficial, lo consolidaba en el panorama con un álbum muy personal en el que exploraba su formación clásica y su gusto por el free-jazz con una gran visión dirigida al espacio exterior. Fue uno de los mejores discos de su año.
El regreso de Floating Points se ha producido este pasado mes de octubre después de cuatro años, pero ‘Crush’ ha sido completado en tan solo cinco semanas según ha explicado el propio Shepherd, debido a que ahora cuenta con un estudio mejor equipado. De hecho, parte la maquinaria nueva a la que ha echado mano recientemente ha sido fundamental en cuanto a ciertos sonidos explorados en el largo. Cabe mencionar en este caso el sintetizador Rhodes Chroma, tan difícil de programar que el autor de ‘For Marmish’ hubo de pedir a su ingeniero que construyera una aplicación de iPad para controlarlo desde ahí; y el sintetizador modular BUCHLA, que el músico y neurocientífico se agenció tras engancharse a un álbum de krautrock y que usó por primera vez en directo durante su gira con The xx, durante la que actuó ante públicos de «20.000 personas». Las sesiones dieron lugar a la música más «agresiva y obtusa» que Shepherd había creado hasta el momento, en parte porque este sintetizador también es bastante difícil de usar en vivo, lo cual para él supuso todo un reto; y a través de esa perspectiva ha creado Floating Points este nuevo largo que no en vano lleva el título de ‘Crush’. Aunque esa agresividad siempre venga contrastada con momentos de serenidad y belleza, y nunca sea tan «obstusa» como parece.
Sin ahondar realmente en el jazz esta vez, ‘Crush’ no abandona la música clásica y algunas de sus pistas más estimulantes se producen dentro de esa fusión entre clásica y electrónica. El diálogo entre orquesta y ambientaciones de ‘Falaise’ logra con poco abrir un cielo inmenso ante el oyente, mientras ‘Requiem for CS70 and Strings’ parece llorar el fin del mundo sonando como un artefacto sonoro a punto de desintegrarse. De hecho, el cambio climático ha sido una preocupación de Shepherd durante la composición de ‘Crush’ y una de sus pistas más agresivas -aunque también menos interesantes- se titula ‘Environments’. Sin embargo, ‘Crush’ no es una obra conceptual, sino más bien una exploración estética tanto de la nueva maquinaria de Shepherd como de esas inquietudes que han plagado su cabeza durante su creación, lo cual incluye el Brexit o la inmigración (la cinematográfica ‘Sea-Watch’ está inspirada en Carola Rackete, la capitana de barco alemana que este año ha desafiado a Italia entrando en aguas territoriales con 42 personas inmigrantes a bordo).
El gran single de ‘Crush’ es ‘LesAlpx’, que sí termina de dar rienda suelta a esa agresividad hallada por Floating Points en el álbum en una composición épica, de intrigante progresión y llena de claroscuros, en la que la dureza casi sísmica de sus ritmos y el elemento celestial de sus ambientaciones se cruzan en un entramado de sonido clínico pero también muy melódico. La exquisita ‘Last Bloom‘ también despunta en ‘Crush’ sonando a un cruce entre Aphex Twin y los primeros múm, realzando su elemento preciosista; y las sorpresas las dan ‘Anasickmodular’ y ‘Bias’ con sus ritmos UK Garage; la primera mediante una producción envolvente que Shepherd decide entorpecer hacia el final; y la segunda mediante una producción suprema en cuanto a gusto y desarrollo, que no extraña sea la más popular del disco en Spotify. ¿A qué espera Floating Points para producir a alguna estrella del pop?
El hecho que ‘Crush’ funcione mejor como obra que admirar más que escuchar en bucle significa que este no va a ser el próximo álbum de electrónica que haga «crossover» en escenarios y medios especializados, cual Jon Hopkins. Esto no quiere decir que ‘Crush’ esté exento de momentos emotivos como ‘Sea-Watch’ ni de singles potentes como ‘LesAlpx’, pero el experimento de ‘Apoptose Pt. 1’ y ‘Apoptose Pt. 2’, que presentan el sonido de un sintetizador BUCHLA yendo a su aire y la melodía de un Rhode Chroma sonandno por debajo, creando una composición literalmente amorfa y sin dirección; no es demasiado interesante, como tampoco una segunda parte del disco quizá demasiado enfocada en su lado ambiental. El propio Shephard ha reconocido que ‘Crush’ no es un disco perfecto, pero también cabe lamentar que, con esta asimilación de la agresividad perpetrada por Shepherd en el álbum, un poco de la originalidad hallada en ‘Elaenia’ se haya perdido por el camino.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘LesAlpx’, ‘Last Bloom’, ‘Anasikmodular’, ‘Bias’, ‘Falaise’ Te gustará si te gusta: Four Tet, Caribou, Jon Hopkins Escúchalo:Spotify
Contra todo pronóstico, hace tiempo que el chándal se ha instalado entre músicos sobre todo gracias a la música urbana, por mucho que Rusos Blancos se empeñaran en hacer del grito «Nosotras no llevamos chándal» una de las cumbres de su carrera (‘Supermodelo’ llegó a aparecer en ‘Física o química’ aka FOQ). Y ahora una superbanda llamada Chaqueta de Chándal, formada por gente que estuvo en Surfing Sirles, Santa Rita y lo:muêso, ha debutado con un disco llamado ‘Gimnasia menor’. El grupo, que ha pasado un par de veces por nuestra playlist de música nacional y latinoamericana Sesión de Control, está despuntando sobre todo con ‘El amigo del mal’ y un tema llamado ‘A moderno resabiado no le mires el dentado’.
No es el mundo de qué es «moderno» y qué no, qué es «underground» y qué no, el más actual que me puede venir a la mente. No estamos en 1994 ni en 2003. Sin embargo, estos debates siempre apasionarán a algunos, y la verdad es que a Chaqueta de chándal le ha salido un gran pepino de base kraut que sí, «pasa del Primavera Sound», se desinteresa por «lo vulgar, quinielas, Sálvame y Bisbal» y rima «acro-yoga» con «estar en boga», pero podría hablar de vampiros, caballos o física cuántica, que funcionaría exactamente igual.
El grupo formado por Guillem Caballero, Alfonso “Pocho” Méndez y Natalia Brovedanni se sirve de las sonoridades de la psicodelia sesentera tanto en voces y armonías como en efectos, mientras el vídeo subraya el carácter satírico de nuestro protagonista, jugando con la autenticidad y la hipocresía de la industria musical. Tras pasar por Sidecar en Barcelona, Chaqueta de Chándal actúan el viernes 29 de noviembre en la Sala Wurlitzer de Madrid.
Stuart A. Staples parece una persona tranquila como ha sido siempre la música de Tindersticks. De visita promocional en Madrid para hablar del nuevo álbum de la banda, ‘No Treasure But Hope‘, el artista muestra su entusiasmo con la última etapa del grupo, pero siempre desde la absoluta calma. Justo este jueves ha cumplido 54 años (aunque la entrevista tuvo lugar hace unas cuantas semanas, por lo que no tenemos ocasión de felicitarle), y no tiene por tanto ningún reparo en hablar de la época en que no era consciente de lo que estaba haciendo, en la que topó con la profesión de cantante casi por accidente o de la que considera infravalorada en Tindersticks. ‘No Treasure But Hope’ será presentado en 2020 en nuestro país en las siguientes fechas: el 23 de febrero en Vigo, el 25 de febrero en Barcelona, y el 14 de marzo en San Sebastián. Foto: Richard Dumas.
Has dicho que ‘Pinky in the Daylight’ es tu primera canción de amor sin peros, ¿hay lugar hoy en día para las canciones de amor puras, sin ironía?
Ni idea (carcajadas). No estoy acostumbrado a escribir canciones así, pero no tienes poder de elección sobre lo que escribes. Las canciones pasan, y hay una responsabilidad con el momento en que las haces y las entiendes. ‘Pinky in the Daylight’ no era tan diferente a ‘No Treasure But Hope’, pero esta última viene de un momento de desesperación. No estoy acostumbrado a que me vengan las canciones en momentos de alegría, pero hay que ser honesto con ese momento. Tienes que abrir tu corazón ante una canción así, no sé si es más difícil ahora que somos muchos más cínicos, que estamos más informados… pero es interesante.
¿Te consideras un romántico?
Es una de esas palabras… Quizá. ‘Pinky in the Daylight’ es definitivamente un momento romántico. Odiaría pensar en mí mismo como un devoto del romanticismo, pero tampoco sé si no me catalogaría como romántico. Te pregunto también, aparte de pensando en el origen del romanticismo o su vigencia, porque la banda me parece que ha sonado siempre romántica en los detalles, o incluso en los momentos que escoges para escucharla. No sé si te molesta.
Está bien. Si escuchas cualquier música y conecta contigo, si hace sentir algo a una parte de ti, está haciendo lo que tiene que hacer, sea lo que sea.
Me he leído un libro sobre Tinder, en el que la periodista, que ha escrito para The Guardian, cita un artículo de hace décadas en el que decía que en el futuro lo romántico estaría muy mal visto. ¿Lo entiendes así?
Todos necesitamos sentir una conexión con alguien, independientemente de cómo sea. No uso Tinder, es un mundo ajeno para mí (carcajadas), pero la gente necesita a la gente y tienes que apañártelas para conectar. Cuando era joven, había maneras de tener sexo rápido sin ningún significado y también otra cosa. No hay gran diferencia. La finalidad es la misma.
¿No ha cambiado el modo como vemos el amor?
Me gusta pensar que es una necesidad esencial para nosotros, que hay que aceptar.
Hablemos de la belleza, en «Pinky» hablas de haber encontrado una «nueva belleza». La canción inicial se llama ‘For the Beauty’. ¿Dónde has encontrado esa «nueva belleza»?
Al escribir estas canciones, algo que he sentido profundamente es la relación que hay entre el mundo de la belleza y el dolor. El disco habla de cómo necesitas mantener la esencia de la belleza, teniendo que ser capaz de lidiar con el dolor. El disco existe en ese espacio, en intentar mantener esa esencia. En este momento hay mucho dolor en el mundo, y personalmente, intentar mantener la esencia de la belleza es un objetivo.
«Al escribir estas canciones, algo que he sentido profundamente es la relación que hay entre el mundo de la belleza y el dolor»
¿Por eso vemos un mapa en la portada, como guía o lugar?
Las canciones fueron escritas en Ítaca, una pequeña isla de Grecia, donde he pasado bastante tiempo en los últimos años.
¿Vives allí, no?
Parte del tiempo. Escribir el disco allí, rodeado del Mediterráneo, ha alimentado el disco. Fue un sitio idílico de libertad para mí, pero que ahora no puedo evitar ver que se ha visto mancillado. No pude evitar que esa relación empapara el disco. Va sobre la relación de una pequeña y bonita isla del mundo y la isla de la que vengo.
¿Qué opinas de la escena musical en Reino Unido ahora que no vives allí? Siempre habrá gente como Richard Hawley, ¿pero qué te parece la música de hoy?
Creo que algo está empezando a pasar. Hay gente joven con cosas que decir, de maneras distintas. Ahora hay un espacio para cosas, mientras el mainstream está desviándose hacia otro espacio. Hay gente joven que siente que el mainstream no tiene nada que ver con ellos. Algo está empezando a pasar, gente como Black Midi o The Murder Capital, gente que hace sus propias cosas y a su manera.
«Hay gente joven que siente que el mainstream no tiene nada que ver con ellos»
Porque el mainstream está lleno de solistas, casi no hay grupos…
Por eso lo digo. Los artistas solistas están al final de todo un proceso. Eso no tiene nada que ver con gente joven que quiere hacer cosas con su propio lenguaje y eso es lo que yo espero. Las cosas están siguiendo su curso después de todo lo que han movido la televisión y los «talent shows». Es el momento de que la gente joven haga lo que quiera a su manera.
Has dicho que sabes que ya no sois una banda joven ni de moda, pero que conectáis más con la gente que nunca. ¿Qué quieres decir? ¿Sientes que conectas con la gente joven?
No quería decir eso. Yo escuchaba a Magazine y a Joy Division de joven, pero no por eso dejaba de escuchar a Tom Waits. Lo que quería decir es que cuando eres joven, pasan las cosas y no las entiendes, ni tampoco tus relaciones. Vives una explosión de creatividad, de energía, y entras así en la música, aunque seas outsiders como nosotros. Haces un disco y la gira, un disco y la gira, y así te pasas 10 años. Hicimos 5 discos en 10 años. Se transforma en un proceso. Siempre intentas por supuesto expresarte y mostrar tus ideas.
Pero estos últimos estos 10 años han ido más de explorar la música, de pensarla, unificarla, es cuando la comprendes y aprecias. No hablo de ser menos experimental, o desear menos lo que haces, sino de ir en distintas direcciones, mirar diferentes cosas… Está siendo mucho más enriquecedor que los primeros 10 años, que era más sobre la industria. No es que piense que formara parte de la industria, pero sí se tomaban decisiones, y yo era parte de un proceso. Y ahora manejamos las cosas que nos conducen, es más enriquecedor. Hace 10 años, cuando volvimos, decidimos no mirar nunca atrás. Ahora estamos en una situación en la que la música que hacemos, sobre todo los dos últimos discos, se está alimentando a sí misma. Es mucho más gratificante que los primeros 10 años.
«Los últimos 10 años han sido mucho más gratificantes que los primeros»
¿Crees que este es un buen álbum para que alguien escuche a la banda por primera vez?
Es acogedor. El último, ‘The Waiting Room’, con todo lo que me gusta, era más bien como una pregunta: te pide entrar para poder apreciarlo. Era más duro entrar. Y este es más acogedor. No es que lo haya buscado así, pero por el modo en que se ha hecho, ha salido. Hemos sido más humanos, hemos tenido una conexión entre los cinco, hemos jugado con la música… Es cálido. No entiendo muy bien por qué es así, porque se ha hecho muy rápido, pero confío en las canciones y en las personas. Y se ha convertido en algo muy acogedor.
Has dicho que no quieres mirar el pasado, pero no puedo evitar preguntarte por los 90, cuando se debatía si vuestra verdadera obra maestra era el primer disco o ‘Curtains’, ¿qué piensas ahora?
Cuando hicimos los dos primeros discos, los hicimos de manera totalmente inconsciente. Sin nadie que opinara, sin ninguna influencia exterior. Era nuestra música pura por sí sola. Fue muy especial. No te das cuenta de que nunca te va a volver a pasar. Los seis nos juntamos en un momento de la vida y algo pasó, durante años pudimos mantenerlo y luego empezamos a ser conscientes, y empezó a ser un trabajo. Tu vía de escape se transforma en tu trabajo, y empiezas a ser consciente del poder que tienes y de las maneras de hacer música. Algo se fue de nuestra música desde ‘Curtains’ hacia adelante. Estábamos intentando encajar, éramos las mismas personas con los mismos anhelos, pero no teníamos esa libertad inconsciente de hacer música. Por eso los primeros discos son tan especiales a pesar de las imperfecciones.
«Me gustan todos nuestros discos por diferentes razones, pero tanto en los dos primeros como en los dos últimos veo que ha pasado algo especial, aunque sean cosas muy diferentes»
Dicho esto, para los dos últimos, hemos podido hablar, tener conversaciones, y ese pequeño fuego que se apagó empezó a renacer. Con Dan McKinna, que toca el bajo y el piano, y Earl Harvin, que toca la batería con nosotros desde hace 10 años, hemos ido reconstruyendo y reconstruyendo. Con ‘The Something Rain’ (2012) y ‘The Waiting Room’ (2016), algo ha pasado cara a la libertad y a nuestro subconsciente. Me gustan los dos últimos. Me gustan todos los discos por diferentes razones, pero tanto en los dos primeros como en los dos últimos veo que ha pasado algo especial, aunque sean cosas muy diferentes.
¿Alguno que veas especialmente infravalorado?
‘Simple Pleasure’ fue un riesgo y muchos de nuestros seguidores lo encontraron difícil. Para mí fue importante porque queríamos romper con todo. Si no lo hubiéramos hecho, no estaríamos aquí. Sobrevivimos. Es un disco especial en nuestra discografía.
El disco nuevo parece estar pensado para formato vinilo. Se nota en el paso de ‘Carousel’ a ‘Take Care In Your Dreams’. Pero vosotros sois de los 90. Los 90 no fueron tanto del vinilo…
A principios de década, sí.
«Cada disco debería idearse como un vinilo, porque un disco es una forma de arte, limitada por su fisicidad»
Pero muy a principios…
Fue en ‘Simple Pleasure’, en el 99, cuando Island dijo que no merecía la pena hacer los vinilos porque no se vendían. El peor momento fue ahí. Los vinilos siempre han sido muy importantes. Cada disco debería idearse así porque un disco es una forma de arte en sí misma. Y está limitada por su fisicidad. No es coincidencia que en los discos clásicos encuentres una balada al final de cada cara porque ahí es cuando la energía empieza a bajar. Todos los discos clásicos se han ideado así. No digo que todos los discos tengan que hacerse así, pero para este álbum, era importante pensar según la energía de vinilo. En estos tiempos, un disco parece una manojo de canciones sueltas por ahí, pero para mí sigue vinculado a algo físico. Se puede hacer un disco doble y no digo que tenga que ser así, pero es importante la intención de lo que estás intentando hacer y ‘No Treasure But Hope’ está muy equilibrado así.
Has dejado la canción titular para el final, una canción pequeña e intimista. Se puede entender por qué musicalmente, ¿pero también tiene que ver con la letra?
Sí, por supuesto, no todo son las dinámicas. ‘For the Beauty’ siempre fue el inicio del disco desde la segunda vez que la tocamos, por las palabras. Y ‘No Treasure But Pleasure’ siempre fue la última. Cuando Dan y yo la grabamos era solo piano y voz, necesitaba algo de luz, por eso la última cosa que se grabó fue una celesta, porque si no, era inasumible: quería poner algo de esperanza. Como decía sobre ‘Pinky in the Daylight’, esta era la esperanza última, la positividad, una forma de conexión. Y ‘No Treasure’ y ‘For the Beauty’ son lo opuesto. Para mí son desoladas, y vienen de momentos de desolación respecto a este momento en el que todos estamos viviendo.
Por cierto, ¿cómo suena la palabra «Pinky» en inglés? ¿Hay humor en ella?
Es muy inusual, se usa poco. Mi mujer es pintora, le interesa muchísimo la luz. A lo largo de los años, no he podido evitar interesarme por la luz también, por cómo los colores cambian, o cómo la luz cambia. Esta idea de canción es sobre cómo algo puede ser «rosa» y «carmesí» a la vez.
¿No suena cursi?
No, no es la palabra. Porque si fuera «cursi» tendría que ser de uso común, tienes que estar acostumbrado a oírla. Tengo playlists con la palabra «cursi», y no tengo problemas con eso, sé lo que es (risas). Pero no es esto. Es algo que quería meter porque me hace sonreír y «pinky» es más bien una extraña palabra.
En algunos momentos del disco he pensado en las baladas de Nick Cave, y no puedo evitar pensar que él va a hacer conciertos en arenas y vosotros no porque os diferencian las canciones de rock, que le permiten mostrarse como una bestia sobre el escenario.
Nick se lo merece. Y tiene lo que ha buscado. Para mí en los 80 él y los Bad Seeds fueron una inspiración gigante, antes de formar siquiera Tindersticks. Luego perdí esa conexión, pero creo que ha alcanzado lo que se ha puesto como objetivo. Básicamente. Pero no es lo que yo quiero. Es diferente. Es a lo que te conduce, lo que buscas.
¿Y tú has conseguido lo que querías?
¡No! (risas)
¿Y qué era?
Para mí… no estoy diciendo esto en base a Nick, no tiene nada que ver. Para mí va más sobre estar comprometido y sobrevivir (risas) No es tan fácil que pasen 25 años, ser capaz de despertarme por las mañanas y concentrarme en lo que me interesa. Para mí es eso, aunque suene como un objetivo modesto, pero es como nací y como me educaron. Estar comprometido, sentir cosas, explorarlas y sentirme animado a hacer más cosas es lo que necesito como tipo de artista. Operamos de manera diferente.
«Nunca pensé en ser el cantante cuando empecé a hacer música, me dejé llevar»
Vosotros habéis sido una banda de culto, sobre todo gracias a Rockdelux, no sé si conoces el medio o es igual en otros países. ¿A qué crees que se debió en aquella era pre-internet? Nunca fuisteis la típica banda de MTV…
Sí, es más o menos igual en todas partes. En los 90’s hubo un momento en que eres esta cosa de la que todo el mundo quiere hablar y que todo el mundo oye. Pero nunca nos sentimos cómodos en los 90 de Londres, era un sitio extraño aunque la gente se ponga nostálgica por aquello. Nos sentíamos muy marginados respecto a por qué hacíamos música. Ahora, hacemos lo que necesitamos hacer, y tenemos gente que nos apoya. Sin esa gente apoyándome, no sería capaz de levantarme por las mañanas y pensar en lo que quiero hacer ese día. Puede sonar modesto pero es eso en resumidas cuentas. Alguien como Nick ha alcanzado lo que ha querido, y lo nuestro es muy diferente.
Finalmente, ¿cómo has vivido la evolución de tu voz en estos años?
Nunca pensé en ser el cantante cuando empecé a hacer música, me dejé llevar. Era más como «necesito hacer cosas» y una de las cosas que tenía para ello era mi voz. La primera vez que pude grabar en un estudio era mi voz y ya está. Después de los 3 primeros discos, no estaba tan contento, en los dos primeros no lo pensaba, decía «esto es el sentimiento». En ‘Simple Pleasure’ me lo empecé a tomar en serio, y me sentía un poco frustrado. Estaba el campo de la escritura, de la música, de la producción, de la mezcla… y en ‘Simple Pleasure’ pensaba que mi voz estaba muy por detrás del nivel de escritura. Ahora no lo pienso mucho, es como existe y ya. En ese sentido es algo más subconsciente. Si sientes algo, es que hay algo. Y si no sientes nada, no hay nada.
Acid Arab se han convertido en uno de los mayores secretos a voces de los últimos tiempos gracias a su fusión de electrónica con sonidos de la música tradicional árabe, mirando a países como Argelia, Marruecos o Yemen. El debut de los parisinos Guido Minisky y Hervé Carvalho, ‘Musique de France‘, fue una pequeña revelación en 2016 gracias a temas tan sugerentes y magnéticos como ‘Stil’ o ‘La Hafla’, y desde su publicación, los franceses no han dejado de tocar por todo el mundo, incluyendo este mismo año una aparición en el Sónar.
Sin que nadie deba entender que Acid Arab estén haciendo algo particularmente revolucionario cuando la labor de sellos como Awesome Tapes from Africa o Habibi Funk sirve para recordarnos que ya en los 70 y 80 había artistas en el Norte de África y en Oriente Próximo produciendo música muy interesante y original con sintetizadores (y los sigue habiendo en la actualidad, A-WA y Omar Souyleman son dos de los ejemplo más obvios); aunque sin restar mérito al hecho que no tantos artistas han aproximado la cultura de club occidental a estos territorios, los franceses han tenido la ocurrencia de llamar su nuevo disco ‘Jdid’, «nuevo» en árabe. La nota de prensa disponible en Bandcamp indica que algunas de las pistas de ‘Jdid’ ofrecen una «interpretación retrofuturista» de la música raï argelina, pero la pregunta es cuán interesante es esta interpretación y qué consiguen hacer con ella Acid Arab y los artistas invitados a su disco, entre los que encuentran los argelinos Radia Menel y Sofiane Saidi, el sirio Rizan Said, el tunecino Ammar 808 o el turco Cem Yıldız, intérprete del mencionado ‘Stil’, el mayor éxito del grupo. La respuesta es que ‘Jdid’ logra, en este sentido, ser una obra digna de escucha, si bien irregular.
Llama la atención desde el principio que Acid Arab (ahora un trío con la inclusión en sus filas del tecladista argelino Kenzi Bourras) han limado sus producciones para hacerlas sonar mucho más finas y elegantes que las presentes en ‘Musique de France’. Eso se traduce en que, a menudo, nombres como el de Matthew Dear vienen a la cabeza al escuchar temas como ‘Staifia’ o ‘Ejma’, y no necesariamente para bien: aunque el concepto de Acid Arab es más o menos original, sus producciones electrónicas no lo son tanto, y por tanto ‘Club DZ’ (sin «featurings») es completamente anodina y las nigerinas Les Filles de Illighadad (que llegaron a tocar en España) suenan algo desaprovechadas en la oscura ‘Soulan’. Sin embargo, Acid Arab sí logran crear interesantes laberintos sonoros en ‘Rajel’ con Ammar 808, sorprender con el crujiente ritmo roto de ‘Nassibi’ con Amel Whaby o incluso traer convincentemente a la ácida ‘Électrique Yarghol’ el sonido de este instrumento tradicional árabe (el arghul, una especie de antepasado del clarinete originario de Egipto). Sin embargo, las cumbres de ‘Jdid’ son las que evocan de verdad esos paseos por los «almacenes suburbanos y sótanos humeantes de Orán y Estambul» de los que habla la citada nota; ‘Ras El Ain’ con Rizan Said y la synth-pop ‘Malek Ya Zahri’ con Cheikha Hadjla, sonando al final, son atmosféricas y subyugantes. Donde el resto de ‘Jdid’ suena algo voyeurístico, estos temas sí suenan más integrados en la cultura en la que buscan sumergirse.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘Malek Ya Zahri’, ‘Ras El Ain’, ‘Nassibi’, ‘Électrique Yarghol’ Te gustará si te gusta: A-WA, Omar Souleyman, Rachid Taha, en general la unión de música electrónica y tradición Escúchalo:Spotify
Josef Salvat ha vuelto tras cuatro años con un nuevo single que habla sobre la «ansiedad» que produce la adicción a las redes sociales. Se titula precisamente ‘modern anxiety’ y presenta un sonido bastante tropical-pop a la moda (de hace unos años) que no deja de estar hecho con buen gusto, a lo que hay que añadir que su melodía es todo un «grower».
El sonido playero de ‘Modern Anxiety’ hace que la canción pueda ser pinchada en sesiones y fiestas con total comodidad, pero el mensaje de la canción tiene un punto deprimente como da a entender su mismo título. En la primera estrofa, Salvat canta que en la noche anterior era «guapo y joven», pero que al día siguiente «no sabe quién es» y que carga con un «enorme peso» sobre su espalda. Por un lado, Salvat utiliza estos animados ritmos y ambientes tropicales para envolverte en una burbuja de felicidad y relajación, pero por el otro expresa cosas tipo «hoy me cuesta respirar» o «esta vida moderna se está llevando lo mejor de mí», creando un contraste francamente adictivo.
Todo este drama no se ha trasladado visualmente a un videoclip oscuro y lleno de «ansiedad», sino a uno bastante divertido y con mucho sentido del humor. Sucede dentro del propio teléfono móvil de Salvat, por lo que recuerda a otros clips similares como el de ‘Llámame más tarde‘ de C. Tangana y Rosalía (que tras publicarse en 2016, permanece desaparecido por algún motivo), y dentro de ese bombardeo loco de Whatsapps, stories de Instagrams y TikToks que llegan casi a la vez, caben homenajes musicales a Alanis, Madonna y Björk. Ojo también a la tierna escena final, y no dejéis de escuchar la segunda canción que ha dado a conocer Salvat junto a ‘modern anxiety’, ‘alone’.
Parte de la redacción valora el exitazo del momento, ‘Ritmo’ de Black Eyed Peas con J Balvin.
«Black Eyed Peas vuelven a mostrar en ‘Ritmo’ que cuando buscas «sinvergüenza» en el diccionario deberían salir sus caras. Entiéndase «sinvergüenza» en su primera acepción, como sinónimo de «bribón». Entiéndase «briba» como «holgazanería picaresca». Tras años de debatirse entre no hacer nada y fusilar sin ningún disimulo a Daft Punk contra la voluntad de estos, su gran idea ha sido 1) samplear una canción de éxito de los 90 tras el pelotazo de ‘Con calma’ y 2) contar con el Rey Midas del pop actual, J Balvin, para un verso en castellano. ¿Se puede ser más vago? Citando a Albert Rivera, «sí se puede»: hay quien ha detectado un sample de ‘You Know You Like It’ de AlunaGeorge y DJ Snake, no acreditado. ¿Pero es que no había algo más discreto? ¿Qué será lo siguiente? ¿Un sample de ‘What Is Love’ con la base de ‘212’? Mejor no dar ideas. Citando la letra «haters pa’ la tumba, nosotros pa’ la rumba», y aprovechando la mención a Rosalía, voy a ponerme ‘Milionària‘. Sebas E. Alonso.
«Que Black Eyed Peas son unos auténticos caraduras de la música pop lo saben hasta las ratas que pueblan los almacenes de cualquier discográfica, grande o pequeña. Y arrimándose al sol que más ha calentado en cada momento han construido una carrera. Quizá no respetable, ni admirable, pero que les ha hecho millonarios… y que les mantiene en ese estatus una vez más con ‘Ritmo’. Porque, dicho esto, aunque este tema con J Balvin parezca (y sea) una obviedad y un saqueo, es una obviedad y un saqueo que se le ha ocurrido a ellos (bueno, a will.i.am, productor único de la pieza) antes que a nadie, y es inevitable mover el cucu a su son. Y Balvin, como él mismo dice, pone fuego en casi todo lo que toca. Eso sí, los versos del mismo will.i.am y Apl.de.ap nos los podían haber ahorrado». Raúl Guillén.
«Tiene guasa que Black Eyed Peas busquen su porción del pastel latino/caribeño cuando el español hablado por will.I.am. en el Cruïlla no pudo ser más cutre. Entonces me preguntaba si habíamos echado de menos a los BEP porque parecía que tenían mucho temazo reivindicable y ‘Dirty Bit’ en directo de repente había sonado hasta bien, pero al escuchar esta canción y su sample chapucero vampirizado de mala manera, me dan ganas de volver a echarlos muuuuuucho de menos. Unos cuantos años o unas cuantas décadas. Will, ¿es que ya no te interesa hacer las maravillas que hacías antes?». Jordi Bardají
Taylor Swift, que ha sido confirmada en la próxima edición de Mad Cool y además hoy viernes estrena una de las canciones pertenecientes a la banda sonora de ‘Cats’, la película en la que aparece, sigue en un barro legal con Scooter Braun y Scott Borchetta, el conocido mánager de estrellas y el propietario de la discográfica Big Machine, respectivamente. Este año, ambos se han convertido en socios tras la compra del primero del sello que editó los primeros discos de Swift, agenciándose los derechos de las canciones. Swift planea regrabar su discografía para recuperarlos.
Pero la cosa se ha complicado, y Swift ha publicado un comunicado en Twitter para explicar la situación y pedir ayuda a sus fans. La cantante asegura que planeaba cantar un popurrí de sus grandes éxitos en la próxima edición de los American Music Awards, pero que Braun y Borchetta se lo están impidiendo al alegar que esta decisión implicaría que está re-grabando esos éxitos antes de lo permitido. Además, la cantante se ha visto forzada a desvelar que Netflix lleva tiempo preparando un documental sobre ella porque ambos ejecutivos están bloqueando en él el uso de esas canciones. La artista añade que Braun y Borchetta solo permitirán el uso de sus canciones en el documental de Netflix si ella no sigue adelante con su plan de regrabarlas e insinúa haber recibido amenazas por su parte a través de su equipo: «les han dicho que pare de hablar de ellos».
Swift añade: «El mensaje aquí está claro, quieren que me comporte como una niña buena y que me calle, pero esto NO ESTÁ BIEN, ninguno de estos hombres ha compuesto una sola de esas canciones ni ha contribuido a crear la relación que tengo con mis fans». La autora de ‘Bad Blood’ acusa a ambos de estar «ejerciendo un control tiránico sobre alguien que solo quiere cantar las canciones que ha escrito» y pide a sus fans que contacten en masa a Scooter Braun y a Scott Borchetta para «hacerles entrar en razón». También les pide que escriban a los artistas que estén al amparo del mánager, pues está segura que también «se preocupan por otros artistas y por su trabajo». Entre esos artistas se encuentran Ariana Grande, Justin Bieber o Demi Lovato, aunque Swift no da nombres.
Según The Verge, la petición de Swift ha provocado que se estén compartiendo públicamente los teléfonos móviles e incluso las direcciones físicas de ambos ejecutivos, pero el medio no ha podido confirmar que sean las verdaderas. El comportamiento de los fans tiene un término, «doxing», que se usa para «referirse a la práctica de investigar, recopilar y difundir [en las redes sociales] información sobre una persona que fue específicamente seleccionada con un objetivo concreto o como una vendetta».
Desde Big Machine niegan las acusaciones de Swift indicando que «lo que ha contado no existe. Desde que Taylor decidió dejar Big Machine el pasado otoño, hemos continuado atendiendo sus peticiones de licenciar su catálogo a terceras personas mientras promociona su nuevo disco, en el que no hemos participado. Estamos muy sorprendidos de leer las afirmaciones de ayer basadas en información falsa. De ninguna manera dijimos que Taylor no pudiera actuar en los AMAs o hemos impedido su especial de Netflix. De hecho, no tenemos el derecho de impedir que actúe en directo donde quiera». Desde Big Machine, aseguran que Taylor debe «millones de dólares y múltiples activos a la compañía, que tiene 120 empleados que han ayudado a lanzar su carrera». El equipo de Taylor ha respondido que es Big Machine quien le debe 7,9 millones de dólares en concepto de royalties no pagados durante varios años.