Vivienne Westwood, icono de la moda durante la era punk de los años 70, ha fallecido a los 81 años, ha confirmado su equipo. La diseñadora se ha ido hoy 29 de diciembre «en paz y rodeada de su familia» en Clapham, en el sur de Londres.
«Vivienne siguió haciendo las cosas que amaba hasta el último momento, diseñando, trabajando en su arte y escribiendo su libro, y cambiando el mundo para mejor», explica el comunicado. «Tuvo una vida increíble. Su innovación e impacto durante los últimos 60 años ha sido inmenso y continuará en el futuro». El texto resalta que Vivienne era taoísta.
Westwood fue una de las artífices de la moda punk durante los 70 en Reino Unido. Junto a Malcolm McLaren creó el estilo de los Sex Pistols y básicamente el de toda una generación de jóvenes británicos que se rebelaban contra la monarquía y el capitalismo. Con McLaren abrió la tienda ‘SEX’, lugar de encuentro entre punks de la época, y después fundó su propia marca, influyendo en la moda «New Romantic» de los 80.
La influencia de Westwood en la moda ha sido enorme. Citada recientemente por Rosalía en ‘SAOKO’, una de las mejores canciones de 2022, Vivienne diseñó el famoso gorro de Pharrell Williams, vistió a Dita von Teese, a Madonna en el vídeo de ‘Fever’, a Adele en el vídeo de ‘Oh My God’, a Billie Eilish en ‘Vogue’, e incluso al reparto de la película de ‘Sexo en Nueva York’ de 2008.
Especialmente conocido ha sido el activismo de Westwood, que apoyaba el desarme nuclear, el partido verde británico y la lucha contra el cambio climático, criticó en numerosas ocasiones el consumismo y apoyó públicamente las causas de Julian Assange y Chelsea Manning.
BRAVA ha anunciado que cambiará su nombre artístico después que una banda igualmente llamada BRAVA le haya enviado un aviso legal que le impide usarlo. BRAVA, que lleva en activo desde 2018 y ha llegado a pinchar en Coachella, no había registrado su nombre anteriormente.
En Instagram, BRAVA había compartido una fotografía del documento recibido que le obliga a dejar de usar el nombre de BRAVA o parecidos, en el que se puede leer que la artista debe «cesar inmediatamente el uso como marca del nombre BRAVA, BRAVA! o cualquier otra denominación o nombre confundible con la marca anterior BRAVA de nuestros representados».
En la misma red social, BRAVA anunciaba así la noticia: «Me he tenido que cambiar el nombre porque una banda me ha obligado a hacerlo, ya que desafortunadamente no lo registré y ellxs sí. A partir de ahora cuando ponga BRAVA no seré yo». Y aconseja: «Artistas, registrad vuestro nombre, haceos el favor, que por mucho que os llaméis así desde hace mucho o llevéis visiblemente trabajando más tiempo que quien lo registra, no tenéis todo ganado».
Tras su comunicado, BRAVA recibió el apoyo de muchos compañeros de gremio, entre ellos C. Tangana, quien escribió: «¿Quiénes son? Debería hacerse algo al respecto, ¿no? ¿Qué es esto de denunciarnos entre nosotros?» Alba Reche, PUTOCHINOMARICÓN, Rakky Ripper, shego, One Path, DEVA, Jimena Amarillo, mori, Teo Planell, Roy Borland, Judeline, LVL1 o dani también han mostrado su apoyo a BRAVA en redes.
Brava, la banda, proveniente de Aluche, y con dos singles publicados y una confirmación en el line-up de Primavera Sound, ha denunciado los ataques recibidos en redes y dado su versión de los hechos: «Nosotros no le hemos robado el nombre a nadie», cuenta. «Esta banda se fundó en 2017. No habíamos sacado nada antes básicamente porque no habíamos tenido un duro para grabar. Somos cuatro chavales a los que les gustó un nombre y lo registraron en cuanto tuvieron algo de pasta para hacerlo. En ese momento no sabíamos que BRAVA, la DJ, existía. De hecho, al enterarnos intentamos ponernos en contacto con ella para buscar una solución. Su entorno fue el primero que propuso acciones legales y por eso decidimos, con muchas dudas, contactar con un abogado».
El grupo explica: «Nos gustaría que quedase claro que nosotros no hemos denunciado ni demandado a nadie ni mucho menos «obligado» a nadie a quitarse el nombre. Después de muchos meses, y ya con abogados de por medio, llegamos a un acuerdo en el que ella pasaría a llamarse LA BRAVA. Este acuerdo fue redactado por sus abogados, retocado por el nuestro y firmado la semana pasada por ambas partes de mutuo acuerdo. Por eso no esperábamos esto. Este proceso nos ha hecho sufrir mucho. Nuestra intención nunca ha sido despreciar el trabajo de (BRAVA) ni menospreciar su trayectoria y por eso los cambios que nosotros le propusimos siempre fueron mínimos».
Estoy seguro de que algún lector joven no sabrá que hubo un tiempo en el que las recomendaciones de algunos medios podían cambiar, para bien o para mal, la carrera de un grupo. En España el ejemplo que se nos viene a la cabeza es la antigua RockdeLux, cuyo beneplácito, el aparecer en sus listas, era un empujón inmenso. Pero no sólo desde los medios establecidos.
Hubo fanzines tan importantes para los músicos que los grupos de los que hablaban terminaron haciéndoles una canción, como pasó con Chickfactor, de los que Belle & Sebastian escribieron un precioso tema. Y luego llegaron los blogs, la evolución del fanzine. Jenesaispop era un blog. Pitchfork era un blog. Hubo un momento en que todo el mundo quería salir en JNSP aunque era un blog. Hubo un momento en que salir en Pitchfork podía hacerte famoso de la noche a la mañana aunque era un blog. Y Club Fonograma era un blog.
El 27 de diciembre, la cuenta de Twitter de Club Fonograma volvía a publicar algo más de 3 años después de su anterior posteo. Esta vez no era nada relacionado con la música, sino informando de la muerte de Carlos Reyes, fundador y auténtico alma del sitio. Según se explicaba, Carlos, nacido en 1987, había muerto en 2021.
Que fue una sorpresa para prácticamente todos, incluida gente cercana (amigos o el staff de CF) lo demuestra el hecho de que se convirtió en noticia en ese mismo instante y no cuando ocurrió. Gigantes de la comunicación como el Billboard estadounidense se hicieron eco. Pero eso era irrelevante, porque en ese mismo instante todos volvimos a recordar lo importante que CF fue (y, en cierta forma sigue siendo) en nuestras vidas.
With deep sadness, the Club Fonograma family announces the passing of our site's founder, Carlos Reyes. His spirit of discovery and kindness was the soul of Club Fonograma, which in turn changed the lives of so many people around the world. pic.twitter.com/HnCFNGf0wc
Carlos Reyes fundó CF en 2008 desde Phoenix, como hijo de emigrantes mexicanos en los Estados Unidos. De niño llegó con su familia a Paradise Valley, aunque había nacido en Santiago Papasquiaro en el estado de Durango. Sin saber inglés, los primeros tiempos en Arizona fueron, en sus propias palabras, traumáticos. Su madre encontró un Mac de segunda mano en una de esas ventas de garaje y él comenzó a escribir, de adolescente, textos en Word, pequeñas reseñas o recomendaciones que nadie leía porque aún no tenía conexión a Internet. Cuando al fin un modem llegó a su casa y descubrió que había un mundo entero en el que no solo leer sino también escribir sobre sus pasiones, decidió abrir un blog de su gran amor: el cine. En ese primer blog, Cine Azteca, ya se veía su gusto por las listas, por casi una obsesiva necesidad de dar un orden a sus gustos.
Al principio convivió con relativa facilidad con CF nacido algo después. Este nuevo blog, estaría escrito (casi en su totalidad) en inglés porque, según él, eso le ayudaría a mejorar el idioma. La idea era cubrir la música que salía de Iberoamérica y, aunque CF siempre se ha asociado con el indie, el blog no tenía ningún tipo de prejuicio para mezclar el pop, la norteña, la electrónica experimental o el reggaetón antes de que estuviera bien visto en medios “serios”. De hecho la primera entrada de CF es sobre Residente o Visitante de Calle 13 para proclamarlo el mejor disco de 2007 y llamar a sus autores «genios».
En muy breve tiempo todo se aceleró, y ese pequeño empeño personal de la noche a la mañana era la referencia de la música alternativa iberoamericana. Ahora casi tenemos que apartar la música que nos sepulta cada viernes pero en 2008 lo complicado era encontrarla. Se nos olvida que Spotify no estuvo disponible hasta 2011 en Estados Unidos y hasta finales de 2013 en la mayoría de Latinoamérica. Y que, al principio, subir la música era engorroso y que a muchas bandas y sellos ni siquiera les interesaba hacerlo. Había que buscar en Myspace, recomendaciones de amigos, listas de correo y, sí, blogs.
Fueron los años dorados de la blogosfera musical en español, en la que pequeños sitios alojados en blogspots gratuitos podían llegar a tener una influencia en medios masivos porque la hiperespecialización y la necesidad de “descubrir” algo era lo que te posicionaba. A Carlos no parecía importarle que otros hicieran pasar por propios sus hallazgos. Porque siempre encontraba nuevas músicas para mostrar, con las que entusiasmarse. Porque la palabra entusiasmo fue clave. Lo transmitía en su escritura, rápida y apasionada, y lo transmitían el resto de colaboradores que entendieron perfectamente el espíritu de CF, al que llamaron, de forma reduccionista el “Pitchfork Latino”. Nombres como Andrew Casillas, Enrique Coyotzi, Pierre Lestruhaut, Stefanie Fernández, Marty Preciado o Checky que, de ser reseñado con sus proyectos Jóvenes y Sexys o Algodón Egipcio, también saltaba al otro lado para escribir. De un intento espontáneo para hablar de la música que Carlos compartía, pasaron a publicar en 2010 nada menos que 473 entradas. Ninguna de ella corta-y-pega enviada por un agente de prensa.
En CF nos dijeron antes que nadie que un día serían estrellas Rita Indiana, Javiera Mena, Empress Of o Lido Pimienta, nos convencieron de que más allá de la radiofórmula, Julieta Venegas o Natalia Lafourcade eran algunas de las artistas más interesantes de la música en español o hicieron escuchar a toda la Latinoamérica que pretendía estar a la última el ‘Chorando Apréndese’ de Emilio José, probablemente tratado con más cariño y admiración desde CF que en España. Porque aunque siempre se incide en la importancia para la escena alternativa Latinoamericana de CF, trató con amplitud la española.
De sus ocho discos del año en su vida regular, tres fueron españoles. Además de Emilio José, también B Flecha con ‘Beta’ y El Guincho con ‘Alegranza’. El debut de Triángulo de Amor Bizarro estuvo entre los 10 mejores de la década o ‘Nacional 42’ de Los Claveles fue la mejor canción de 2011. Y, claro, en España nos descubrían a Bam Bam, Balun, María y José (o sea, Tony Gallardo), Dënver, Arcangel, Los Blenders, En Ventura, Piyama Party, Ulises Hadjis, Capullo, Helado Negro, Hello Seahorse!, o preencarnaciones de la que luego sería conocida como Arca, entonces llamada Nuuro.
¿Y cómo llegábamos a saber de esa música de la que hablaban si muchas veces ni siquiera estaba en línea? Una parte de CF era leer. La otra escuchar. Por eso comenzaron una serie de recopilatorios llamados Fonogramáticos. Al principio, de cosas editadas. Luego fueron apareciendo inéditos y adelantos. El más recordado sería el ‘Volumen 10‘, en el que bandas de toda Iberoamérica favoritas del sitio regalaron un cover de otras favoritas. Allí estaban Dënver versionando a La Bien Querida, Ceci Bastida y Julieta Venegas a Rita Indiana, Emilio José a Capullo, Astro a Los Espíritus, Carla Morrison a Intocable o TAB el ‘Lento’ de Julieta Venegas (mezclado con la Velvet), que luego editarían en un precioso 10”.
CF, Carlos Reyes, significó tanto para tantos que sólo hay que mirar la abrumadora cantidad de músicos importantísimos que respondieron el tuit sobre su muerte. O leer los que citan ese tuit, porque muchos necesitaron añadir unas palabras sobre el impacto de Carlos en nuestras vidas. O poner en el buscador de tuiter las palabras “Club Fonograma”. Fue un visionario que supo vertebrar lo que otros medios antes y después probaron pero nunca resultó de manera tan perfecta. Panamerika, Zona de Obras, Remezcla, Rock en las Américas, Me hace Ruido, Alt.Latino de NPR o El Sonido de KEXP intentaron o siguen intentando explicar que hay una diversidad de sonidos en Iberoamérica que nos perdemos si sólo nos fijamos en lo anglosajón y en lo local. Y que ese enjambre de músicas están entrelazadas de alguna manera. Y, aunque todos esos medios lo hacen muy bien, nadie como ese adolescente que con un viejo ordenador que le compró su madre tuvo una intuición de que podría crear el lugar común al que llegaran todos.
Samuraï se ha dado a conocer en los últimos tiempos gracias a singles tan certeros como ‘Sin freno’, ‘Tirando balas’ o ‘Entre tejados’. Entre el pop-rock de ‘Teenage Dream’, las guitarras funky y su pequeña dosis de autotune, el pop de Aroa Lorente ha llegado listo para triunfar en la radio y en las listas, como lo ha hecho su amiga Belén Aguilera, con la que comparte el single ‘De charco en charco’.
La música de Samuraï ha coqueteado también con el drum ‘n bass, como muestra ‘Cómo me voy a olvidar’, otro de sus éxitos, y vuelve a este sonido en su nuevo single. ‘Adrenalina’ es inmediatamente uno de sus temas más redondos, y es la Canción Del Día de hoy.
«Quiero ser hoy y no mañana», canta Lorente en una de las frases de ‘Adrenalina’, como queriéndonos decir que su intención es representar el pop de nuestro tiempo. No suena a otra cosa esta producción de Blanco Palamera que se basa en los breaks típicos del drum n’ bass para construir una canción de pop pletórica, capaz de subir la «adrenalina» como su título promete.
En realidad, en ‘Adrenalina’ Lorente nos está hablando de una relación fallida, en concreto de unos cuernos, ha contado en la revista VEIN. La canción presenta su dosis de venganza: Samuraï imagina que se ata a la cama de su ex amante mientras él observa lo que ha perdido, y toma «un trago de su propia medicina». Mejor venganza aún es la canción en sí misma.
«Este tema parte de una melodía que ya tenía grabada en una de las veces que lo había dejado con esta persona», ha explicado en la citada revista. «Yo buscaba una canción que me curase, tanto en el trabajo que hay al hacerla como en ese sentimiento. Es una canción liberadora». El título «no habla de despejarte al salir de fiesta o en modo desmadre, si no de encontrar otros estímulos que te curen». La madrileña no tiene «reparos» en contar que ‘Adrenalina’ nace de una infidelidad: «A todos nos pasan mierdas, todos nos hemos enamorado de alguien de una noche, nos han puesto los “cuernos”, nos hemos estresado cuando ni siquiera tenemos razones por lo que estarlo… Nos pasa a todos porque somos humanos».
Mientras prepara su debut largo, que será más «orgánico» porque Lorente se ha aficionado al sonido de los directos, la artista tiene precisamente varias fechas programadas, que son:
13 de Enero: HANGAR (Córdoba)
14 de Enero: PLANTA BAJA (Granada)
20 de Enero: COCHERA CABARET (Málaga)
21 de Enero: SALA X (Sevilla)
Beyoncé lidera por primera vez una lista de lo mejor del año de JENESAISPOP tras haber sido número 2 de los Mejores Discos de 2016 con ‘Lemonade’, por detrás de ‘Blackstar’ de David Bowie. ‘Break My Soul’, que ha sido número 1 en Estados Unidos y número 2 en Reino Unido, ha devuelto a Knowless ese éxito internacional claro y definitivo que llevaba echando de menos por unas razones o por otras desde hace unos años.
En el 2º puesto apostamos por ‘SAOKO’ de Rosalía. Es verdad que no consiguió ser una canción tan exitosa y emblemática entre el público generalista como ‘Malamente’; es verdad que ‘Despechá’ puede terminar siendo la grabación más popular de toda la historia de Rosalía de continuar manteniendo estas cifras. Y sin embargo, es claro que ‘SAOKO’ es el tema más ambicioso de esta era de la cantante, y el que mejor la explica. «Yo soy muy mía, yo me transformo». Curiosamente el número 1 y el número 2 tienen en común su vinculación con la cultura «ball».
El podio se cierra con ‘As It Was’ de Harry Styles, la que muchos han asumido en el live de Instagram, comentarios o foros que iba a ser nuestra Canción del Año. Lo es para algunos redactores que le han dado la máxima puntuación mientras otros pensamos que está un peldaño -solo uno- por debajo de las anteriores. Se queda en todo caso el premio del público generalista: es la canción más escuchada de todo 2022 en Spotify.
Aparecen en el top 10 canciones que han marcado por completo el año, como ‘Ay mamá’ de Rigoberta Bandini u ‘Ojitos lindos’ de Bad Bunny (también podría haber sido ’Tití me preguntó’); y otras que ojalá lo hubieran hecho, como el retorno de Jessie Ware o ‘Sunset’ de Caroline Polachek. Como siempre, el top 100 alterna hits internacionales -de Lizzo a Shakira- con underground -de Nana Lourdes a Dry Cleaning-.
Como reto a una era difícil, en que Facebook y Twitter han dejado de aportar tráfico a los medios de comunicación de manera radical (Instagram nunca lo hizo), y al algoritmo de Google un día le caes genial y al siguiente, fatal; JENESAISPOP ha editado estas listas por primera vez en papel en un bonito Anuario en A5 con 128 páginas a todo color. En él encontraréis reseñadas estas 100 canciones y también 25 más, a modo de extra. Por último, existe un pack de ANUARIO + el LIBRO que editamos hace unos años, con los gastos de envío gratis. Gracias a todos que haréis posible que JENESAISPOP continúe en marcha una temporada más.
Miguel Bosé ha concedido una entrevista a El Mundo con motivo de la publicación de ‘Historia secreta de mis mejores canciones’, su nuevo libro. Bosé cuenta que ha escrito este libro para deshacerse del pasado, porque él «quiere seguir estudiando y hacer cosas nuevas».
Bosé está, de hecho, estudiando: se ha apuntado a diferentes cursos para llegar a ser completamente autosuficiente, ya que ha decidido vivir «fuera del sistema». Actualmente se está preparando para convertirse en «maestro panadero». Eso sí, sigue componiendo canciones para el día en que retome su carrera, una vez haya recobrado su voz y se haya recuperado de su operación de espalda.
En seguida, el autor de ‘Morena mía’ entra en política. De hecho, le sirve una canción propia, ‘Mi libertad’, que versa sobre unos cuernos, para hablar de libertades sociales, las cuales hoy en día escasean, bajo su punto de vista. Bosé opina que «había mucha más libertad durante la Transición» y que hoy en día «hay muchas menos libertades, especialmente desde que arrancó la pandemia esta de mierda del Covid». El cantante culpa a los gobiernos por «quitarnos cada vez más libertades y tener más control social sobre nosotros en todos los frentes, cosa a la que no debemos acceder jamás».
Bosé ataca específicamente a la «izquierda», con la cual está «desencantado» porque se ha convertido en una «izquierda capitalista» que es «la base de la Agenda 2030» y que está alejada de «ese esplendor y ese rigor en la que habíamos arrancado todos: Felipe González, la Internacional, la socialdemocracia, el modelo nórdico por el que todos habíamos apostado». La izquierda de ahora es «tremendamente reaccionaria, totalitaria y caciquista», argumenta el cantante.
Bosé insiste en que «se vive muy bien fuera del sistema» porque este «ha evolucionado de tal manera que se ha convertido en una suma de empresas llamadas partidos que han ocupado toda una franja de colores». Por esta razón, Bosé ha dejado de leer medios generalistas, que forman parte de las «estructuras o instituciones que estén al cargo o bajo la mano de los partidos».
Theophilus London está desaparecido desde octubre de 2022. Su familia ha viajado recientemente a Los Ángeles para denunciar la desaparición ante la policía, informa Stereogum.
Fue en Los Ángeles donde alguien habló con London por última vez. El contacto se produjo en el barrio de Skid Row, recoge CNN. Desde entonces nadie ha vuelto a saber de él, y desde julio London tampoco publica contenido en sus redes.
En un comunicado, el padre de London se dirige a su hijo y pide su regreso: «Theo, papá te quiere, hijo. Te echamos de menos. Todos sus amigos y allegados te estamos buscando. Donde quiera que estés mándanos una señal, lo que sea, e iremos a por ti».
En el texto, la familia de London indica que el cantante tiene 35 años, mide 1,88m, pesa 75 kilos, es negro y tiene los ojos de color marrón oscuro. También pide que quien sepa algo contacte a su primo Mikail, a través de la cuenta de Instagram @iamdjkellz.
Theophilus London lleva en activo desde 2007 y publicó su primer disco en 2011. Desde entonces ha sacado un disco, ‘Vibes!‘, del que Kanye West ha sido productor ejecutivo, y ha colaborado con artistas como Tame Impala o Azealia Banks.
“Estoy a punto de suicidarme y tú sigues escuchando mi mixtape”. Esto podría salir de una IA a la que le encargásemos inventarse una letra de Albany, pero no: es parte de ‘I DON’T FUCK W COCAINE’, la canción que abre lo último de la autora de ‘No estoy bien’, y que luego continúa con versos como “ya no son tiempos de pedir en la esquina / ahora canto canciones de amor / tengo daddy issues, ni siquiera sé decirlo”.
Es una línea muy fina la que suele haber entre un tema que identificamos como 100% de un artista y una (auto)parodia, y Alba Casas la cruza en varios momentos de ‘LÁGRIMAS DE UN G’. Claro que, dado el punto de performance que tiene este EP, puede ser hasta buscado.
Si había alguna duda de que Alba Casas era la Lana del Rey del trap, esas dudas eran por la existencia de Yung Beef: resultaba complicado darle esa corona a él o a ella porque ambos hacían (maravillosos) méritos al respecto. Es verdad que Fernando alternaba su faceta sad con la chunga, la de chulear de pasta, armas, bitches y poder en general, y ahí Albany no se adentraba tanto… hasta ahora. Porque en ‘LÁGRIMAS DE UN G’ demuestra que, si le apetece ponerse en ese plan, lo hace igual de bien, y a ratos hasta mejor.
“Tengo un flow demasiao ridículo”, que dice ella misma en ‘THOR’, el featuring con Clutchill y uno de tantos ejercicios de freestyle del EP (hay hasta una mención a Lil Nas X). El tema está bastante bien resuelto, pero no es el caso de la colaboración con ARON (Aron Piper) en ‘CADENA SIN DISEÑO’: a él es curioso escucharle decir “dile a tos esos actores que no actúan, solo me imitan”, y lo de ella empieza a ser un poco performance de más: “el dinero lo quemo, no me importa un pimiento (…) ya no hay free beats, al productor le pongo un sueldo / son unos envidioso y tengo un flow como Ñengo”.
Resulta mucho más natural en esa faceta de badass ‘ESTERNOCLEIDOMASTOIDEO’, que habla de “canis con carrera” y tiene una frase tan grandiosa como “me como a los raperos de postre después de los fideos” (me dices que esto lo ha escrito La Mala y me lo creo). La producción también va más por ese rollo y no tanto por el acercamiento al hyperpop y el punto futurista del reciente ‘XXX’: Albany repite con DRED BEY (presente en ‘XXX’ y también en su exitoso tema para ‘A través de mi ventana’), y cuenta con gente como DB (colaborador de Future), Blackthoven (Pimp Flaco, Juicy BAE) o Digital Wave (Cecilio G).
Pero calma que no vas a echar de menos a la sadgirl: “lo peor de todo es no enseñarte la música que grabo / estar triste y no poder tener tus brazo” canta en ‘RASPUTIN’, o “y aquí sigo todos los días, subiendo parriba / queriendo morirme aunque a nadie se lo diga” en ‘LIL BABY ALBANY’.
Esta última es una de las dos grandes joyas del disco. Entre guiños a La Vendición (“si sigo viva es gracias a la bendición / que mi madre me dio cuando me parió”), Fernando o La Zowi, Albany asegura aquí estar casada con “la transa” (antes de que efectivamente llegue un beat así) y entrega un tema brillante que alterna entre la vulnerabilidad y el chuleo (“das lache, mejor ni me llames / que estoy muito ocupada haciendo un hit que te da cáncer”).
Y la otra joya, quizás incluso mejor si prefieres el lado moñas, es ‘SCORT’, donde de nuevo está esa mezcla de actitud (“dile a tu zorra que se calle y coma / que soy la mamá de esta zona / y que me la saco aunque no tenga polla”… chef’s kiss) con melancolía (“baby, todo es tan raro / solo quiero estar a tu lado”). ‘SCORT’ es una canción bastante romántica aunque lo disimule bien: “me mira y me deja mojadas las bragas / quiero que se me corra en la cara / y contigo me vuelvo scort”, acaba soltando después de dejarlo todo bastante claro con “todavía no me he declarado y ya lo sabe la gente”.
En definitiva, ‘LÁGRIMAS DE UN G’ no decepciona cuando Albany hace lo que mejor sabe, entregando canciones magníficas como ‘SCORT’ o ‘LIL BABY ALBANY’. Y cuando experimenta nuevos caminos acabará acertando más (‘ESTERNOCLEIDOMASTOIDEO’) o menos (‘CADENA SIN DISEÑO’), pero siempre resulta interesante. Algo que, ciertamente, puede aplicarse a la propia Albany y sus trabajos.
Serrat se nos ha despedido de los escenarios. Serrat está aún en forma, y no parece que le apetezca realmente dejarlo. Pero ha decidido que es mejor marcharse a lo grande, diciéndonos adiós a todos, ahora que todavía tiene fuerza a sus 79 años. El pasado mes de abril arrancó esta gira de despedida, ‘El vicio de cantar’, en Nueva York. Este viernes 23 de diciembre Joan Manuel Serrat tocó su último concierto en el Palau Sant Jordi, en Barcelona su (nuestra) ciudad natal. Y ahí estaba yo con mi madre, para despedirme.
Serrat siempre ha estado ahí, y cada uno de nosotros tenemos nuestro Serrat. Para unos será el que canta a Machado o a Miguel Hernández. Para otros, el del sol cegador de ‘Mediterráneo’. Personalmente, como mis padres, me quedo con el de la primera época. Me es muy difícil resumir por qué ese Serrat es tan importante para mí y mi familia. Ellos son de su generación. El primer Serrat fue uno de los fundamentos del amor de mi padre hacia su ciudad de adopción. El primer Serrat fue el que descubrió mi madre en la radio a los 14 años, con ese primer single (que se compró) que incluía ‘La mort de l’avi’ y ‘Una guitarra’. Ese primer Serrat, que era un chico algo tímido que, me explicaba mi madre, cuando tocaba en el Casino de l’Aliança del Poble Nou, no daba crédito a que hubiera muchachas persiguiéndole, gritándole “guapo!” y buscando su autógrafo. “Però si no soc ningú, jo!”, les contestaba atónito.
Hace muchísimo que Serrat dejó de ser “ningú”. Hace muchísimo que Serrat es un tótem, una leyenda. Dudo que jamás, nunca en la historia de la música en España, haya conjugado tan bien el verbo y la música, en catalán o en castellano. Es una figura absolutamente fundamental para la música y como tal, merecía una despedida en consonancia. Al poco de entrar en el Sant Jordi, nos tropezamos con los Manel. Ya luego nos enteramos que el palco estaba repleto de autoridades: Pedro Sánchez, Ada Colau, Miquel Iceta… Era una fecha demasiado importante como para perdérsela.
Serrat habló, y habló mucho. Y su voz ronca en los parlamentos contrastaba con la magnífica que aún gasta cantando. Ya nos advirtió: esta no va a ser una despedida triste. Esto va a ser una fiesta. Abrió con ‘Temps era temps’, la que cantaba a la mítica delantera del Barça, Basora, César Kubala, Moreno y Manchón. Serrat iba acompañado de una banda espectacular, dirigida por el “mestre” Ricard Miralles, fiel aliado de Serrat desde tiempos inmemoriales. El primer golpe directo al corazón llegó ya con el segundo tema, una tremebunda ‘Cançó de Bressol’, en la que Serrat nos erizaba el vello cuando entonaba lo de «por la mañana rocío, al mediodía calor, por la tarde los mosquitos: no quiero ser labrador» con voz potente, expresiva.
Momentos de erizarse el vello hubo muchos: ‘Pueblo blanco’, la magnífica ‘Me’n vaig a peu’, la primera canción coreadísima de la noche y la primera vez que Serrat cogió la guitarra, la primera vez en la noche que saboreé la emoción de cantarla a la vez que mi madre; el himno ecologista ‘Pare’, que sigue más vigente ahora que hace 50 años, cuando se escribió. Las conmovedoras ‘Nanas de la cebolla’ de Miguel Hernández. Una sentimental ‘Es caprichoso el azar’, que aquí cantó con la violista Uixia Amargós, que enamoró a todos con su voz. Y mi favorita, la canción más triste de la historia: ‘La tieta’, uno de los retratos más feroces y más certeros que jamás se han escrito, de un tipo de persona en una época determinada, las solteronas y su estigma en la gris España franquista. Doble golpe mortal, porque encima la tocó después de ‘Hoy puede ser un gran día’.
A partir de aquí, la fiesta. Serrat no hizo bises. ‘Mediterráneo’ sonó tan maravillosa y tan bien arreglada como siempre. Y en ‘Cantares’ nos dejó cantar los versos de Machado, verso a verso, golpe a golpe. Ya el Sant Jordi y él éramos uno. Pero, risueño, nos dijo “us he sentit cantar més aviat poc” (“os he escuchado cantar más bien poco”), antes de asaltarnos emocionalmente con ‘Paraules d’amor’, la canción más bonita de su repertorio (que ya es decir), y de dejarnos en lo más alto con ‘Fiesta’.
Antes de despedirse, Serrat dedicó un largo discurso de agradecimiento, a su familia, a su público, a las tres figuras fundamentales que le ayudaron en su carrera: Salvador Escamilla, Quico Sabaté y Joan Ollé. Y cerró con “su primera canción”, escrita cuando apenas era un adolescente en el Poble Sec: ‘Una guitarra’, solo con, efectivamente, una guitarra… que le jugó una mala pasada. Había arrancado emocionante, mi madre canturreaba lo de “Vàrem créixer plegats, jo em vaig fer un home”, cuando suelta Serrat: “Perdoneu, però aquesta guitarra és un cagarro”, y se dolió de cómo se había fastidiado el momento emotivo. Una vez conseguida la nueva guitarra, Serrat seguía sin parecer muy convencido, pero no se arredró y prosiguió con su relato iniciático y tan vívido de cómo empezó: con una humilde guitarra. Y ahora, casi sesenta años más tarde, lo despedimos con todos los honores: hasta tres veces tuvo que salir a saludar, porque no queríamos dejarlo ir. Gràcies per tot, Joan.
Manuel Carrasco continúa una semana más en el número 1 de la lista de álbumes de España con ‘Corazón y flecha’, y en sus mismos puestos se mantienen también ‘Atemporal’ de El Barrio en el 2 y ‘La cuarta hoja’ de Pablo Alborán en el 3.
La entrada más importante de la semana la protagonizan Vetusta Morla, que colocan su disco grabado en directo ‘Bailando hasta el apagón’ en el puesto 6. ‘Sintiéndolo mucho’, la banda sonora del documental de Joaquín Sabina, entra en el 17.
Dentro del top 20 encontramos otras dos entradas: ‘Eternamente agradecidos’, el disco de despedida de Ecos del Rocío, aparece en el 25, y en el 28 saluda el cantante surcoreano RM, esto es, Kim Nam-joon, integrante de BTS, con la edición «libro» de su álbum ‘Indigo’. Un disco dedicado al R&B, el hip-hop y el funky que incluye colaboraciones de Erykah Badu o Anderson. Paak, y que ha alcanzado el número 3 de Estados Unidos, el 4 de Japón, el 7 de Finlandia, el 18 de Alemania, el 21 de Italia… pero solo el 45 de Reino Unido.
Agoney, participante de Benidorm Fest con la lokatis ‘Quiero arder’, firma la siguiente entrada: en el 43 aparece ‘Libertad Tour’, la grabación en vivo de su última gira. Y una reedición de Alejandro Sanz, la de su disco ‘La música no se toca‘, por su décimo aniversario, entra en el 47.
La lista de álbumes española deja dos últimas entradas: el actor y rapero madrileño Elio Toffana ingresa en la tabla gracias a su disco ‘Shock Wave’, que entra en el 48. Por último, ‘Guretzat’ de la banda vasca de ska En Tol Sarmiento lo hace en el 62.
En un extra de Navidad de REVELACIÓN O TIMO, el podcast de JENESAISPOP, hablamos de la repercusión social de ‘Un año más’ de Mecano. ¿Es un clásico navideño tan transversal como ‘All I Want for Christmas Is You’ de Mariah Carey en otros países? ¿Por qué si lo es no vuelve nunca o casi nunca a las listas oficiales de Promusicae? Aprovechamos el extra navideño para hablar de tradiciones, supersticiones y la serie ‘Smiley’, donde suena el tema. Recordad que podéis apoyar el podcast comprando algo en nuestra tienda online o realizando donativos a esta cuenta de Paypal: tienda@jenesaispop.com.
Como cada año, al mismo tiempo que publicamos nuestras listas con lo mejor del año, esta vez por primera vez en papel en un formato A5 a todo color, y en formato web a partir de mañana, queremos escuchar vuestra opinión.
Como siempre, la lista de los lectores la realizaremos con vuestros top 5 de discos y canciones, mezclando nacional e internacional como ya es tradición en la web.
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Courtney Love ha dicho que Kurt Cobain y Lana Del Rey son los «dos únicos genios musicales que he conocido». En concreto, ha comparado la «integridad» de Lana con la de Kurt y ha dicho que «ella tiene algo mágico» y que, además, «no está mal de la cabeza» (como otros iconos del rock, se entiende).
En el podcast ‘WTF‘ de Marc Maron, Courtney también cuenta que descubrió a Lana la música de Joni Mitchell hace unos años y que, desde que lo hizo, Lana «cambió su estilo por completo». Courtney, que llegó a regalar a Lana «todos los vinilos de Joni», alude específicamente al sonido del disco de Lana de 2019 ‘Norman Fucking Rockwell!‘ (los fans de Elizabeth Grant disputan esta afirmación, pues Lana publicó un vídeo de sí misma en 2017 escuchando ‘For Free’ de Joni).
Las declaraciones de Courtney dan a entender que la ex integrante de Hole se atribuye parte del mérito de la dirección artística seguida por Lana en tiempos recientes. Ella recuerda el origen de todo esto, un episodio en que Lana le explicó qué tipo de disco quería hacer y ella le respondió que lo que quería era hacer un disco como ‘The Hissing of Summer Lawns‘ de Joni Mitchell. Según Courtney, en ese momento Lana no conocía ni el disco ni a su autora.
La relación de Courtney y Lana viene de lejos: la rockera fue telonera de Lana en 2015 y, desde entonces, ambas son amigas. De hecho, Lana cita a Courtney en la letra de ‘Dance Til’ We Die’, en la que también caben referencias precisamente a Joni Mitchell y a Joan Baez.
En otros puntos de la charla, Courtney habla de su próximo disco, que «no será rock» en sus propias palabras, porque «el rock ya no se lleva» (ella, que reside en Londres, se declara fan del drill, que describe como una especie de «Joy Division pero gangsta»). Confirma el título de dos canciones, ‘Kill Fuck Marry’, inspirada en el caso Depp/Heard, y ‘Justice for Kurt’. Esta última quedará fuera del largo porque «se comería toda la narrativa», pues trata sobre la conspiración que relaciona a Courtney con la muerte de Cobain en 1994, en realidad un suicidio.
Por otro lado, la autora de ‘Celebrity Skin’ (que en un momento nombra a Doja Cat, que ha versionado dicha canción) confirma que ha completado por fin la redacción de sus memorias, ‘The Girl with the Most Cake’, tras una década «arrastrando el culo».
«Renaissance» es una de las palabras de 2022: lo sabe Beyoncé y lo sabe Cristobal Tapia de Veer, aunque no necesariamente lo saben los espectadores de ‘The White Lotus‘. La segunda temporada de la serie dirigida por Mike White ha confirmado que estamos ante una obra maestra de la televisión, pero para jugada maestra la que ha protagonizado el compositor de su banda sonora.
La música de ‘The White Lotus’ es obra de Cristóbal Tapia de Veer, compositor chileno-canadiense conocido por su trabajo en las bandas sonoras de dos series británicas, ‘Utopia‘ (2013) y ‘National Treasure’ (2017). ‘Renaissance (Main Title Theme)’ es la sintonía de la segunda temporada de ‘The White Lotus’ y ha cobrado vida propia por diferentes motivos.
En 90 segundos, Tapia de Veer captura la magia y el misterio de la serie, primero, con el sonido de un arpa y la aparición de un canto operístico que después samplea y modula a su antojo, haciéndolo sonar celestial pero extraño. Y, después, con la irrupción de un ritmo de EDM con guitarras acústicas que podemos asociar al estilo de Milky Chance o Avicii.
Es la voz sampleada la verdadera estrella de ‘Renaissance (Main Title Theme)’. Pertenece a la cantante colombiana Stephanie Osorio que, para lograr el efecto escuchado en la grabación, emitió un ululeo que ha sido comparado con los cantos tradicionales nativos o con el zagarit árabe. La cantante sostuvo una nota larga durante varios segundos mientras entrecortaba el flujo de aire con la palma de la mano y, después, Cristóbal le subió y bajó el tono en diferentes puntos. El objetivo era que la voz siguiera sonando humana pero, a la vez, que el cante de Osorio fuera imposible de replicar por un ser humano.
El «gancho» de ‘Renaissance (Main Title Theme)’ es evidente desde el segundo cero y ha supuesto que la pieza vuele por su cuenta, al margen de la serie madre. La pieza está siendo pinchada en clubs y festivales, por ejemplo, por gente como Sofi Tukker, y hasta los Killers han abierto un concierto reciente con la sintonía en cuestión. Al contrario, el rapero Dominic Fike (conocido por su papel en ‘Euphoria‘) la ha usado para despedirse de su público después de un show. Si la quieres pinchar, que sepas que existe una versión extendida que se alarga hasta los 4 minutos y medio.
The Killers coming out to the White Lotus theme song was a whole ass mooooooood pic.twitter.com/8eLpeKNjo9
Jo Mersa Marley, hijo de Stephen Marley y nieto de Bob Marley, ha fallecido a los 31 años de edad. Su cuerpo ha sido hallado sin vida este martes dentro de un vehículo en Estados Unidos, confirma TMZ. La causa de la muerte parece estar relacionada con el asma que padecía, pero los detalles se desconocen.
De nombre real Joseph, Jo Mersa Marley era uno de los más de veinte nietos de Bob Marley, y también uno de los que se dedicaban a la música. Publicó su primer EP, ‘Comfortable’, en 2014 y, desde entonces, ha publicado múltiples singles y también un disco de 7 pistas, ‘Eternal’, que vio la luz en 2021.
Jo Mersa llegó a colaborar con Farruko y Bryant Myers en ‘Mucho humo’, con la estrella del dancehall Busy Signal en ‘Yo Dawg’ y, por supuesto, también con su familia. Con su padre Stephen y tíos Damian y Julian lanzó ‘Rude Bwoy’, su mayor éxito con cerca de 5 millones de streamings, y también colaboró con su hermano Yohan en otro de sus temas más escuchados, ‘Burn it Down’.
Habemus nuevo single número 1 en España y lo firman Quevedo y Myke Towers. Su tema conjunto, ‘Playa del Inglés’, que no puede sonar más caribeño, escala a la primera posición, y suena a que podría ser una de las canciones del verano de 2023, si no ha tocado techo demasiado pronto.
Se trata del cuarto single número 1 en España de Quevedo, que ya había llegado a este puesto con su sonadísima colaboración con Bizarrap, ‘APA’ con Mora y el remix de ‘Cayó la noche’. Por su parte, Myke Towers, desde hace rato uno de los artistas más escuchados en España, había sido número 1 con ‘La Nota‘, su excelente single con Manuel Turizo y Rauw Alejandro. Os recordamos que Quevedo ha anunciado gira.
Pero ‘Playa del inglés’ no es la entrada más importante de la semana en España, ya que su debut se produjo la semana pasada, en el puesto 68. El debut más fuerte lo firma el rapero británico Central Cee, que coloca ‘Let Go’ en el 20. El tema incorpora la melodía de ‘Let Her Go’, uno de los éxitos más «annoying» de la historia reciente, el de Passenger (el éxito previo de Central Cee, ‘Doja’, sampleaba ‘Let Me Blow Ya Mind’ de Eve y Gwen Stefani).
El remix de ‘Marisola’, el nuevo reggaetón de Cris MJ, Standly y Stars Music Chile, con la participación de Nicki Nicole y Duki, entra en el número 53 de la lista de singles española, y es la penúltima entrada de la tabla. La última la protagoniza Rauw Alejandro con ‘De Carolina’, una de las canciones más modernillas, machaconas y, en definitiva, mejores de su último disco. Entra en el 91.
Sugababes, esto es, las integrantes fundadoras de Sugababes, no las de los siguientes discos ni mucho menos las del último, donde ya eran una formación completamente diferente a la original, han dado la sorpresa de la Navidad lanzando su disco perdido. ‘The Lost Tapes’ reúne las canciones que Mutya Buena, Keisha Buchanan y Siobhán Donaghy grabaron hace una década y que iban a formar parte de su debut con el alias de Mutya Keisha Siobhan, que nunca vio la luz.
No lo hizo por «razones que escapan a nuestro control», ha explicado el trío en Instagram, en concreto dos: en 2016 se filtraron muchas de las maquetas que iban a componer el grueso del disco y, además, hasta 2019 el uso legal del nombre de Sugababes pertenecía a la formación de Heidi Range, Amelle Berrabah y Jade Ewen, que se desintegra en 2011. ‘The Lost Tapes’ sale ahora con firma de Sugababes y es el primer disco que Mutya, Keisha y Siobhán publican juntas desde que su debut llegó al mercado en el año 2000. No será el último, pues se sabe que están grabando nuevo material.
De momento, y después que Sugababes haya regresado también a los escenarios, lo que ofrece ‘The Lost Tapes’ es un puñado de buenas canciones, aunque pocas se acercan a hacer historia como lograron aquellas incluidos en su recopilatorio. El pop tropicalillo de ‘Flatline’, que se lanza oficialmente en 2013, representó una estupenda alianza de Sugababes con Dev Hynes (Blood Orange), y la espídica ‘Summer of 99’ llama la atención por su título y también por su sonido tan acid punk, tan William Orbit (que trabajó con las muchachas, cabe recordar), tan 1999 en definitiva. A nivel sonoro ninguna de estas composiciones tiene continuidad en el disco, que devanea entre el pop modernete (de 2013) y el de las propias Sugababes en sus inicios.
Que ‘The Lost Tapes’ es un álbum descartado queda claro desde el momento en que la pista inicial, ‘Drum’, nunca se convierte en el bombazo que promete ser, y eso que ingredientes no le faltan, pues el estribillo machacón y las percusiones tipo cacerolada -al servicio de una agresiva producción de MNEK– huelen a pepinazo. Se queda a medio gas. Tampoco Sia logra que ‘Victory’ sea uno de esos hits que sabe escribir en 15 minutos (en este tiempo compuso ‘Diamonds’, versionada por las chicas), y si Sugababes también fueron ‘Stronger’ o ‘Too Lost in You’, no solo los hitazos que facturaron con Xenomania, frescos como la menta, a ellas suenan composiciones menos inspiradas como ‘Metal Heart’ o ‘No Regrets’ que, entre las percusiones industriales y las armonías celestiales de siempre, convencen pero no emocionan.
No ayuda a digerir ‘The Lost Tapes’ una secuencia extraña, que no termina de sacar partido a las canciones ni de encontrar el ritmo idóneo. El sonido de ‘Today’, que incorpora influencias de garage, góspel y pop, suena hoy a precedente de ‘No Tears Left to Cry‘ de Ariana Grande, pero llega un siglo después de la pista 1 (el disco dura 50 minutos), y el dramático medio tiempo de ‘Love Me Hard’ es apabullante en su océano de armonías vocales, pero parece más bien la pista 8, no la 3. Después, el temita electropop de ‘Boys’ es divertido (suena un poco a Nicola Roberts y un poco a Robyn) pero es atípico en un disco donde mandan composiciones más maduras (y aburridillas) como ‘I Lay Down’.
Salvo excepciones como ‘Flatline’, mágica aún a día de hoy, y que merecía más reconocimiento del que se le dio (fue un fracaso comercial), son principalmente correctas las canciones que conforman el grueso de ‘The Lost Tapes’, un disco perdido que, no obstante, suma más virtudes de las que pudimos encontrar en ‘Sweet 7’, el último álbum oficial de Sugababes. Como dato curioso, el post-estribillo de la final ‘Back in the Day’ suena muy parecido al estribillo «back in the day» de ‘Candy Bling‘ de Mariah Carey, tesoro R&B donde los haya. Ahora, a por el disco nuevo de verdad.
Aparte de hacer uno de los mejores discos de 2022, Carolina Durante se han apuntado recientemente dos tantos. Uno es una colaboración autotuneada con Orslok que ha rebasado el millón de escuchas. Y otro es hacer la mejor versión de ‘PUTA’ de Zahara, quien justo cierra gira esta semana en Madrid, el jueves 29 en Principe Pío.
Decíamos que no había nada que mejorar en ‘PUTA’, el que fue para nuestra redacción el mejor álbum de 2021. Pues Carolina Durante lo han conseguido en la que es nuestra «Canción del Día» hoy. Aunque la gente haya corrido a escuchar ‘médula’ con La Oreja de Van Gogh, es ‘joker’ la que luce más completa, con un nuevo sentido, con el paso de las semanas.
Zahara escribió esta canción inspirada en las caceroladas contra el Gobierno durante la pandemia. De hecho, se oyen en la grabación original. La letra sobre «rojos antisistema» contenía una referencia a ‘Cayetano’, el himno anti-Ciudadanos de los de Diego Ibáñez.
Al rehacer el álbum para la reedición ‘REPUTA’, Zahara pidió a Carolina Durante que la regrabaran. La han transformado por completo, llevándola al punk, hasta la violencia. “El más cabreado es el que más necesita un palazo”, dice ahora la nueva versión de la letra, antes de convertir “palazooooo, palazoooo, palazoooo” en un divertidísimo estribillo.
Lo cual puede además esconder una reflexión: el texto se vuelve ambiguo cuando la rima cambia para apuntar que, lo que necesita Cayetano de verdad no es un palazo, sino «un trabajo».
Comunicamos con Weyes Blood por Zoom desde Los Ángeles, “la ciudad más solitaria del mundo” según reza una de las letras de ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’, su más reciente disco. Durante nuestra conversación sobre él, la artista ahonda en por qué es un álbum pesimista, debate sobre los aspectos retro de su sonido, y nos revela que ya ha comenzado a trabajar en la tercera parte de su trilogía.
En Jenesaispop ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’ nos ha parecido un paso adelante respecto a ‘Titanic Rising’, tanto musicalmente como en letras y concepto. ¿Tú lo percibes así, o para ti es simplemente la segunda entrega de esa anunciada trilogía?
Gracias, eso es muy amable. Sí, bueno, yo lo veo como una continuación, pero trabajé todavía más en la composición para asegurarme de que todo lo que estaba expresando tenía sentido, porque estaba probando cosas nuevas, en concreto ser más literal en mis letras. He intentado no describir mis sentimientos de forma abstracta, y eso ha supuesto un proceso de aprendizaje. Este disco es un poco más íntimo, más subterráneo; en él busco indagar más internamente y expresar mucha vulnerabilidad. Y eso ha implicado cierta valentía.
Como explicabas al presentar el disco, parte de esa vulnerabilidad tiene que ver con cómo viviste la pandemia. Me preguntaba si aparte de todo lo que expresas en canciones como ‘The Worst is Done’ sacaste algo positivo de esa experiencia.
Por supuesto. Mucha gente tuvo experiencias realmente increíbles durante ese período, hubo gente que tuvo tiempo para descubrir cosas que necesitaba a nivel personal, a nivel de relaciones, o de familia… para ellos fue como un huevo que se tenía que romper. Pero bueno, no todo el mundo se encontraba en un lugar mental idóneo para que le pasase eso, para que se diera esa rotura que les permitiese avanzar. Si estabas viviendo en una ciudad pequeña y se rompió el huevo, quizá aprendiste mucho. Pero si estabas atrapada en una ciudad grande, en un apartamento minúsculo, sin tu familia, la experiencia fue muy diferente. Y también como artista, dependiendo del nivel de apoyo que tuvieras, seguramente tu reacción a la pandemia habría sido diferente. La mía fue particularmente intensa, porque mi sustento, lo que me da mi identidad, todo desapareció. Me quedé con una sensación de incertidumbre y de oportunidad perdida. La pandemia fue particularmente trágica para los artistas porque dependemos económicamente de que grupos de personas se reúnan en un sitio, lo cual, de por sí, ya es un sistema bastante frágil… así que todo aquello fue ir de mal a peor, para nosotros.
El disco lo grabaste en los estudios United Western Recorder Studios. Pregunta inevitable: ¿qué te atrajo a ese lugar? ¿Es una especie de paraíso vintage con todo tipo de equipos analógicos y cámaras de eco legendarias?
Oh, sí, ahí encuentras consolas de sonido increíbles. Es donde hicieron ‘Pet Sounds’, así que las cámaras de reverb suenan a los Beach Boys, tienen ese extra de brillo especial en su sonido. Cuando metíamos las voces por ahí, y usábamos los micros y los viejos limitadores y compresores, se podía percibir un sentimiento de que aquel había sido un lugar muy especial en su momento, sentíamos el embrujo de todo aquel equipo de sonido. Fue genial poder grabar allí las tomas principales, pero también fue guay llevar esas pistas a un estudio más pequeño, en el que poder experimentar y añadir cosas de manera más primitiva. Grabar allí me inspiró mucho. El sonido de la sala se percibe en muchas de las canciones porque las grabamos en vivo allí, y esa sinergia es realmente buena, le da al disco un rollo de directo muy bonito.
Estoy totalmente de acuerdo. Precisamente te iba a preguntar por lo de grabar en vivo en el estudio. ¿Era la primera vez que experimentabas algo así, o es algo que sueles hacer?
Sí, es algo que me suele gustar hacer. Siempre intento que haya espacio para que ocurran accidentes, para que fluctúen los tempos y que todo suene super orgánico, que suene no a algo construido sobre una cuadrícula, sino a algo creado espontáneamente en una sala de grabación. Siempre me han atraído las grabaciones en directo, para después hacer un par de overdubs y añadir instrumentos.
Grabando entonces sin una claqueta de referencia…
Sí, sin claqueta.
Maravilloso. Desde luego en el disco se percibe esa autenticidad, no sé…
Sí, claro. Todo suele grabarse tan a la perfección que creo que acaba sonando un poco repetitivo, artificial.
Leí en alguna parte que te definías como una “futurista nostálgica”. No encontré el contexto exacto de la cita, pero creo que entiendo a lo que te refieres. ¿Podrías no obstante explicarlo? Si sigues considerándote una, claro.
Sí, absolutamente. Por un lado estoy constantemente tratando de cruzar una especie de frontera del pensamiento, ver si podemos dejar atrás ciertos mecanismos de pensamiento que nos impiden avanzar. El fetichismo del pasado no es necesariamente algo bueno. Y, a la vez, hay algo sobre cómo funciona nuestra cultura que fomenta la nostalgia. Tenemos una situación en la que todo ocurre y cambia tan rápido que de alguna forma han descifrado el código, han pensado “bueno, si todo cambia tan rápido ahora que la gente no puede seguir el ritmo, ofrecerles algo de su pasado va a ser muy lucrativo”. La nostalgia se ha convertido en un arma del capitalismo, se nos vende la tradición como si fuera algo nuevo porque es lo que todo el mundo añora. Pienso que el futurismo es más o menos la esperanza, pero mi generación es la de la nostalgia. Nací en una era de nostalgia, así que tengo esos rasgos también, como todos los demás. Todos queremos volver a una era “más sencilla” porque todo en su complejidad sigue evolucionando y deja a la gente vacía de sentido.
«Los músicos que estamos de gira nos enfrentamos a problemas económicos nefastos»
¿Como una especie de zona de confort?
Sí, el confort de cuando las cosas eran más amables. Había como ese consenso general acerca de la realidad frente al ahora, donde todo está tan dividido y polarizado. Y se mira hacia lo retro, que es un término muy interesante, porque es como de mi generación. Antes la gente usaba expresiones como “old school”, o simplemente “pasado de moda”, y ahora está este concepto del retro, que yo personalmente asocio mucho a los setenta. Realmente no hace tanto tiempo de todo aquello pero, por la forma en la que opera el capitalismo, estamos programados para pensar que cada diez años aparece una nueva realidad social, y aunque en cierto modo pueda ser así, me parece limitador lo de asumir que el tiempo es un espacio lineal basado en décadas. Creo que en realidad es un poco más no-lineal y un poco más cíclico. Y si estamos reviviendo los grandes logros culturales del siglo XX una y otra vez es porque todavía no hemos salido de la órbita de esos ciclos, no hemos pasado de ese paradigma a uno nuevo.
O sea que los movimientos y estilos se están repitiendo por un motivo cíclico, y estos ciclos existen porque quizá todavía hay expresión artística que extraer de esos estilos, ¿algo así?
Sí, eso y también que mi generación somos como la generación de las reposiciones, crecimos con reposiciones en la tele, rodeados de cintas de VHS… y pienso que la generación más joven es un poco diferente, más que reposiciones, lo suyo es el material de archivo, porque pueden indagar para descubrir todo tipo de información de un modo que antes no podíamos. Así que sin duda creo que esta nostalgia es propia de esta era. Y sé que es difícil de valorar si es un sentimiento bueno o malo. Pero también te digo que los compositores de canciones de los sesenta y setenta a su vez estaban referenciando escenas de décadas anteriores, como la música de Tin Pan Alley, y creo que es más o menos como la música ha funcionado siempre.
Sí, y además discos como el tuyo no son un simple pastiche, combinas sonidos e ideas más modernas, y tus propias letras no habrían sido así en los setenta, son muy siglo XXI, así que eres como el siguiente paso en ese ciclo.
¡Genial!
¿No tienes problema entonces con todas esas comparaciones con Karen Carpenter, etc?
Es gracioso, porque no es que sea súper fan suya, y me comparan tanto… que ahora de hecho sé mucho más sobre ella de tanto que me la citan, y sé que era una baterista flipante, yo desde luego no toco tan bien la batería (risas).
Al final me lo tomo como un cumplido, aunque no la escuche apenas. Es más una cuestión biológica, porque las dos tenemos voces graves.
Yo en canciones como ‘God Turn Me Into A Flower’ te oigo más tipo Enya…
Ah, ¡eso es genial! Enya representa una fuerza muy matriarcal, y creo que, a mi modo, también intento sujetar al oyente como en una palma de la mano imaginaria con mis canciones. Es algo que Enya hace muy bien.
Bueno, y esa es otra cosa de vuestra generación, que no tenéis prejuicios contra ella. Cuando yo era más joven era una especie de anatema.
¡Es verdad! Como si fuera música de centro comercial o algo así, ¿no? Bueno, nosotros sí que la reivindicamos.
En ‘The Worst Is Done’ dices que “lo peor está venir”. ¿Realmente lo crees así?
Oh sí. Creo que estamos en medio de un cambio cataclísmico, y pienso que la pandemia fue un pequeño anticipo de cómo ese tipo de evento puede detener de repente todo a nivel global, la economía. Estamos más interconectados que nunca en la historia, de forma que si algo así ocurre puede tener un efecto dominó que no anticipábamos del todo. Y cosas así van a seguir pasando mientras nosotros continuemos ignorando la crisis climática, o sigamos teniendo guerras y peleando por los recurso naturales. Ya está pasando en algunas regiones, sean inundaciones, o problemas para producir alimentos. Y eso va a provocar muchos cambios. No en plan “el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina”, es más bien que todas esas cosas van a seguir cambiando a peor durante nuestras vidas, y van a romper la burbuja, como la pandemia, de que somos esa cultura invencible, extremadamente avanzada, que puede arreglarlo todo con tecnología.
«Estamos en medio de un cambio cataclísmico»
Justo antes de esa pandemia, hace ahora tres años, estuviste tocando en Madrid. ¿Recuerdas aquello?
Sí, me acuerdo, me encanta Madrid. Creo que es una ciudad súper bonita. Me da pena que en este tour no paso por España. Intentaremos ir más adelante.
Sí, algunas amigas me dijeron “pregúntale por qué”.
Te diré por qué: los músicos que estamos de gira nos enfrentamos a problemas económicos nefastos. Salir de gira es terriblemente costoso. Desplazarse del norte de Europa al sur es muy caro, y a veces depende de que un buen festival te haya llamado para hacer un viaje que sea viable comercialmente. Estamos intentando poder tocar allí en algún festival..
¿Te has planteado algún cambio o novedad en la banda de directo, o en la presentación musical de las canciones?
El disco lo grabamos con la idea de poder tocarlo en directo, por lo que siento que sonamos como una versión mucho más elevada del disco. Le sacamos más jugo a las canciones, así que está siendo realmente gratificante. Hemos hecho unos pocos shows de momento.
El tercer disco de esta trilogía va a ir, según anunciaste, sobre “la esperanza”. ¿Has empezado ya a prepararlo, eres ese tipo de artista que ya está en lo siguiente? ¿O te tomas tu tiempo?
Lo soy, lo soy. Ya estoy trabajando en él, e incluso he grabado algunas cosas. Pero no quiero decir demasiado y gafarlo. Pero sí, va a suponer un poco un cambio. Y si todo va bien, el concepto estará completo: el viaje esperanzador, futurista y nostálgico definitivo.
Vicente Navarro se mantiene como lo más votado de JNSP con ‘El primero’. La entrada más fuerte es la de Alizzz, seguida de la de SZA. La URSS y RAYE también logran buenos puestos, mientras llegan al top 40 por los pelos Nevver, Khotton Palm y Leiti Sene con La Zowi.
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El macrohit construido por Mariah Carey continúa generando sus frutos. El pasado día 24 de diciembre, en la víspera de Navidad, ‘All I Want for Christmas Is You’ batió el récord de streamings diarios de Spotify, hasta ahora ostentado por Adele.
‘Easy On Me’, que suma ya más de 1.100 millones de reproducciones en Spotify, se estrenó con 19.750.000 streamings en sus primeras 24 horas. El villancico de Mariah Carey ha superado esa marca llegando a 21.270.000 reproducciones en 24 horas. Curiosamente, el otro gran villancico pop de la historia, ‘Last Christmas’ de Wham, se sitúa en 3ª posición de lo más escuchado en un día con 19 millones de streamings.
El top 7 recopilado por la cuenta de Twitter de Chart Data se completa con ‘Anti-Hero’ de Taylor Swift, ‘Rockin Around the Christmas Tree’ de Brenda Lee (la mayor competencia de Mariah en Estados Unidos), ‘Lavender Haze’ de la propia Taylor Swift y ‘As It Was’ de Harry Styles.
Biggest single day stream peaks of all-time on the global Spotify chart: #1 All I Want For Christmas Is You 21.27M #2 Easy On Me 19.75M #3 Last Christmas 19.07M #4 Anti-Hero 17.4M #5 Rockin Around the Christmas Tree 17.28M #6 Lavender Haze 16.4M #7 As It Was 16.1M
Hace dos meses anunciábamos que Miley Cyrus estaría presente en el próximo álbum de Morrissey, titulado ‘Bonfire of Teenagers’. Sin embargo, ahora la autora de ‘Plastic Hearts’ ha exigido desaparecer del tracklist de este.
En principio, ‘Bonfire of Teenagers’ estaba previsto para ser publicado en algún momento de febrero de 2023, a través de Capitol Records. Parece que esto tampoco sucederá, después de que Moz haya anunciado la ruptura de las relaciones con el famoso sello a través de un comunicado en su página web: «Morrissey ha decidido romper voluntariamente su relación profesional con la agencia de management Maverick/Quest y ha retirado su participación de cualquier proyecto asociado con Capitol Records».
Precisamente, a causa de este último movimiento Miley ha exigido ser eliminada de los créditos de ‘Bonfire of Teenagers’. En concreto, de la canción ‘I Am Veronica’, a la que había prestado voces adicionales «hace casi dos años» y que estaba pensada para abrir el LP: «Este hecho tiene lugar en el momento en el que Morrissey se ha desvinculado de Capitol Records (Los Angeles), quienes controlan el disco oculto de ‘Bonfire of Teenagers’.
Además de Cyrus, el disco incluiría colaboraciones con Iggy Pop, Chad Smith y Flea de Red Hot Chili Peppers, Josh Klinghoffer y Jesse Tobias. Morrissey ya lanzó ‘Rebels Without Applause’ a principios de este mes, el primer adelanto oficial del disco.
Precedido de un riff que recuerda instantáneamente a The Cure, el primer verso no pierde el tiempo con tonterías y empieza, literalmente, por el principio («Un día de repente estás aquí / Y nadie te ha explicado como vivir»). Desde ahí, Crespo cubre con el resto de los versos la infancia y la juventud con frases tan simples y efectivas como «me aburro en clase, necesito salir» o «me pegaban por no hacer la tarea».
Precisamente, lo que hace grande a este tema es que, más que una presentación de su mundo, es una introducción al mundo de todos. Es en el estribillo en el que Crespo transmite ese sentimiento colectivo de estar todos atrapados en la misma confusión y en el mismo «caos» («Siéntate aquí, ya somos unos cuantos»). También deja claro en esta parte que la canción está escrita con perspectiva, tras darse cuenta en su madurez de que, aunque no lo percibamos así de jóvenes, el mundo siempre ha sido igual de gris («Córtate el pelo, búscate un trabajo»).
La parte final, siendo una extensión del estribillo, también se aleja de los versos y describe a la perfección cómo la vida va perdiendo el brillo y la frescura que esta tiene en su primavera cuanto más mayores nos hacemos. En su aparente simpleza, las cuatro primeras líneas esconden una gran profundidad: «Los veranos se hacen cortos / Los helados saben poco / Los balones están pinchados / Sudo mucho y huelo raro».